El terror de llegar a un aeropuerto sin conocer el idioma

14 de octubre. Un inmigrante polaco llega a Vancouver (Canadá). El inmigrante no habla inglés, y supuestamentec muestra hostilidad hacia la policía. Nunca verá la ciudad, saldrá muerto del aeropuerto.

Durante un largo mes desde aquel día la policía de Canadá ha mantenido la versión de que el hombre amenazó y atacó a los guardias.

15 de noviembre. Las imágenes del CCTV del aeropuerto de Vancouver trascienden a los medios demostrando que la policía montada miente. El ciudadano no hace intención de atacar a los polícias que, sin pensarlo dos veces, lo electrocutan hasta la muerte con ayuda de sus armas.

El terror de llegar a un aeropuerto sin conocer el idioma de destino. El terror de llegar a un aeropuerto lleno de polis locos. De nuevo hacerles creer a nuestros policías que todos somos terroristas no trae ninguna buena consecuencia.

La universidad y la ética del trabajo

«No es tarea de la Universidad ofrecer lo que la sociedad pide, sino ofrecer lo que la sociedad necesita. Generalmente, las cosas que la sociedad pide se comprenden bien, y no necesitas una Universidad para eso; la universidad tiene que ofrecer lo que nadie más pueda proveer».

E. W. Dijkstra, catedrático de la Universidad de Austin (Texas)

Mucha gente se queja de que la formación universitaria no se adapta a lo que luego piden las empresas… ¿A quién le importa eso, salvo al director de recursos humanos de Vodafone(*)? La universidad es otra cosa, para trabajar con un FP3 ya te alcanza, y más en los tiempos en los que la ética hacker del trabajo hace olvidar en muchos aspectos la clásica (y más extendida) ética protestante del trabajo. La universidad siempre estuvo más cerca de la ética hacker, ¿por qué cambiarla precisamente ahora?

(*): O cualquier otra empresa «grande e influyente», que nadie me malinterprete que no tengo fijación por Vodafone ;)

Patria, patriotismo, banderas

«Patriotismo es tu convencimiento de que este país es superior a todos los demás porque tú naciste en él.»
George Bernard Shaw

«La patria es un sentimiento del que suelen jactarse los señoritos. Cuando llegan los trances, los señoritos la invocan y la venden. El pueblo la compra con su sangre y no la mienta siquiera».
Antonio Machado.

«Pero, por favor, no maten ni mueran por ella [la bandera].
Ni le pidan a otros que lo hagan.»
Fernando Tricas

¿Qué puede tener más éxito que Gran Hermano? Videovigilancia distribuida

Cuando hablamos de televisión, Gran Hermano (y los realities en general) simboliza la elevación a la categoría de espectáculo televisivo de algo tan antiguo como el cotilleo: fisgonear la vida privada de alguien, estudiar sus manías, conocer sus mezquindades. Descubrir hasta lo que todos querrían ocultar. Gran Hermano actualizó al S. XXI las fronteras de la tienda del barrio, y de repente podías conversar de todas las estupideces de una tercera persona, que todo el mundo conoce porque todo el mundo las ha visto en televisión.

En Shoreditch (cerca de Londres, ¡como no!) llevaron a cabo (hace casi dos años) un estudio que en su día comentamos (Shoreditch, manual para un vecindario con problemas) en el que se daba acceso a todos sus vecinos para visualizar desde su PC todas las cámaras de videovigilancia del municipio, alentando a delatar a toda gente sospechosa o sucia, vagabundos, gente que vistiera extraño…

Combinando el gusto por el cotilleo que eleva a los reality shows a éxitos de audiencia y el afán proteccionista de la videovigilancia, y obteniendo como resultado el poder de lo local que supone como premio tener vigilados a tus vecinos y estudiar sus mediocridades, se dieron cuenta en este apacible municipio británico que la gente pasa más tiempo viendo las cámaras de CCTV policiales que otra cosa (TheReg). Que muestran más afición por su pequeño Gran Hermano local que por el televisivo.

Demencial. Ahora sí está claro que Gran Hermano somos todos. La videovigilancia distribuida no sólo no causa rechazo sino que vendida adecuadamente se convierte en un éxito de audiencia/colaboración. ¡Lo que más de un regimen autoritario habría dado por tener a tantos voluntarios delatores!

El impuesto revolucionario y la tarifa plana de la SGAE

La tarifa plana del canon, se entiende.

Está claro que la limitación de libertades digitales sigue avanzando legalmente. Grupos de presión (no diré mafiosa que pasa lo que pasa) consiguen pasito a pasito que la realidad legal de este país esté completamente amoldada a sus deseos, cientos de millones de euros en beneficios cada año que pueden seguir gastando en comprar mansiones… en promocionar nuevas reformas legales entre nuestros legisladores para ganar más aún. Una espiral, la pescadilla que se muerde la cola y vuelta a empezar.

Tras la introducción por parte del gobierno Aznar del canon digital por copia privada (y la presunción de culpabilidad tan poco común en un estado de derecho) y la desorbitada subida que el talantoso y talentoso presidente Zapatero le ha dado, lo único que nos quedaba ya era la tarifa plana para la SGAE anunciada por los ministerios de cultura e industria. ¿En qué consiste? Consiste en garantizar 100 millones de euros en ingresos a las empresas de gestión de derechos de autor (Público), para garantizarlo, el pago del canon se prorrateará en función de las ventas de objetos sujetos a canon. ¿Un sistema cojonudo eh? De esta forma los artistas se garantizan un dinerito aunque (1) no trabajen y (2) sus trabajos pasados no se vendan. ¿Te compras un iPod? Págale canon a Ramoncín, aunque sus obras ya no se vendan. ¿Te compras una impresora? Ahhhh que te crees que no sabemos que eres un pirata que no piensas comprar ni un libro más en papel, pasa por caja.

De hecho, y reduciendo al absurdo: ¿Te imaginas que eres el único que compra un objeto sujeto a C.A.N.O.N. durante el próximo año? Pues espero que te sobren 100 millones de euros, porque el peso de la tarifa plana caerá sobre tí como la espada de Damocles.

De momento, y mientras vuelven a subirlas (que seguro que será muy pronto) aquí tienes la lista de tarifas del canon digital, según fue anunciada por los ministerios de industria y de cultura, que por fin han hecho negocios. Ya han transmitido cuál será el impuesto revolucionario que los sucios pederastas piratas yihadistas tendremos que abonar para compensar por todos esos niños crudos que nos comemos cuando nos bajamos música (o algo parecido) de las redes esas del pedospé.

Las tarifas del impuesto revolucionario

  • Telefónos móviles y PDAs: 1,50 €
  • Grabadoras con disco duro: 12 €
  • Lápices de memoria: 0,30 €
  • Escáneres o equipos monofunción que permitan la reproducción de documentos: 10 €
  • Equipos multifuncionales de sobremesa cuya capacidad de copia no sea superior a 29 copias por minuto, capaces de realizar al menos dos de las siguientes funciones: copia, impresión, fax o escáner: 16,67 €
  • Equipos o aparatos con capacidad de copia de hasta nueve copias por minuto: 16,67 €
  • Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 10 hasta 29 copias por minuto: 114,95 €
  • Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 30 hasta 49 copias por minuto: 153,28 €
  • Equipos o aparatos con capacidad de copia desde 50 copias por minuto en adelante: 189,01 €
  • CDs: 0,17 €
  • DVDs: 0,44

Por suerte salgo del país varias veces al año, no apoyaré a los miserables ni con una migaja del dinero que tantas horas de trabajo me cuesta ganar. ¿Quieren dinero? Que trabajen. Pueden trabajar 5 días a la semana (un concierto por día) y descansar dos días seguidos como hacemos todos. Ya está bien de vivir del cuento.

Recordemos el Artículo 14 de nuestra constitución de 1978.

«Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social».

Siempre nos quejamos que el rey no es igual que el resto de españoles (por ej. alguien puede quemar mi foto sin que la fiscalía corra a apresarlo), pero ¿no les rechinan los dientes al leer ese artículo de nuestra sacrosanta y perfectísima constitución después de haber visto que por el simple hecho de cambiar de teléfono móvil o de pendrive una parte de tu dinero irá a para a los bolsillos de la SGAE, S.L.?

¡Arriba las manos! ¡Esto es un beneficio récord!

Telefónica logra un beneficio récord de casi 8000 millones de euros en sólo 9 meses (20 minutos).

Por todos los dioses, ¿a quién están robando? Que bajen de una vez el precio de los SMS, que sale por 1123 euros enviar un MB de datos usando SMS (Hombre Lobo).

Mientras tanto, ¿sabían que Yoigo tiene llamadas gratis desde Yoigo a Yoigo?

El precio justo del cine

Hace unos días (en realidad semanas, que esta entrada se quedó en borrador) charlaba con unos amigos tomando una cerveza, delante de un cine. En el cine se anunciaba la película Klimt (que ya se estrenó en todas partes hace bastantes meses) y fue cuestión de tiempo llegar a la pregunta clave: ¿Cuál fue la última película que viste en el cine?

La situación fue muy divertida. «uhmmm déjame que piense», decía uno; «uffff es que no voy mucho, está muy caro» concluía otro… Así fuimos cayendo todos. Yo puedo decir que la última película que vi en el cine en España fue una pelí para la que un amigo (¡hola Alkar!) consiguió pases en el preestreno; eso fue en primavera. La última a la que fui pagando fue Pequeña Miss Sunshine, si no recuerdo mal; y de eso hace aún más tiempo.

¿Por qué el cine se ha convertido en un lujo asiático? ¿Qué hace que ver una película en el cine cueste 6-7 euros? Sin duda existe un factor que influye: la negativa de los estudios a proyectar copias digitales de las películas. Viviendo en el pánico constante de que sus películas campen por la red sin que a ellos se les llene el bolsillo de billetes, los estudios siguen distribuyendo a los cines pesados rollos de películas que cuesta mucho dinero producir y transportar. Además de crear escasez, ya que al haber un número limitado de copias los cines pagan más para poder tenerlas.

Pero la situación roza lo ridículo. ¿Evita este sistema de distribución que las películas vayan a parar a las redes de intercambio de ficheros? Pues no. Entonces, ¿No sería más lógico combatir la tendencia a bajar películas adoptando sistemas de distribución que posibiliten una bajada de precios manteniendo los beneficios, de forma que más gente se decida por ir al cine?

Y de ahí saltamos a una pregunta interesante, ¿Cuál es el precio justo del cine actualmente? Estoy seguro que sólo con eso la entrada del cine podría bajar los precios bastante, y permitir que todos ellos ganasen el mismo dinero. Pero claro, eso sería actuar en consecuencia y usar el cerebro; aplicarse a la ley del libre mercado que tanto defienden cuando les sale del alma. El mercado libre me indica que puedo conseguir películas gratis y legalmente. Un precio reducido se compensaría por el placer de estar en el cine, pero un precio abusivo me provoca rechazo, y no pasaré por el aro con frecuencia.

Y la situación no tiene visos de cambiar. Mientras reaccionan, las visitas al cine se han convertido en una actividad cada vez más excluyente, nada que ver con ser el ocio juvenil por excelencia que nos cuentan nuestros padres. Y que nadie se crea las mentiras de la industria, la gente cambia de hábitos, pero el cine no ha pasado de moda: nos gusta lo mismo, pero es una tomadura de pelo que los precios se mantengan artificalmente altos cuando existen métodos para reducir costes. Si no lo habían pensado, sitúense en el mundo de la música: ¿no es un abuso vender música digital a precio de CD analógico con portada y cajita?.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad