5 cosas que (seguramente) no sabes de mí

Periódicamente la blogosfera es cruzada por algún juego que corre de blog en blog, no soy yo como muy partidario pero uno cae en la tentación de vez en cuando. Esta vez es uno «personal» en el que se comentan 5 cosas que los lectores (en este caso, todos ustedes) probablemente no sepan del blogger (en este caso yo). Me lo envían Antonio (a mí, y a todos los bloguerones), Cyberfrancis (a quién le prometí colgarlo en un hueco) y Alma (que me lo ha recordado cuando ya lo tenía ahí hundido entre archivos). La gente está aprovechando para afirmar cosas desconocidas, yo por no aburrirme voy a hacer algo distinto: Negar cinco cosas; pistas al fin y al cabo, pero vistas al revés. Allá voy…

  1. No soy informático.
  2. No me gusta el whisky.
  3. No sé escribir con la mano derecha.
  4. No tengo cuenta paypal.
  5. No tengo casa propia.

Listos. ¿A quién se lo paso? Bueno… no soy muy partidario de enviar estos juegos a nadie, pero supongo que por hacer presión a cualquier otro bloguerón o lector que le pique la curiosidad :)

Por cierto que a estas horas el año está a punto de acabar así que lo más probable es que no nos leamos más hasta 2007. ¡Feliz año nuevo a todos! Y como parte del programa de fidelización pues más aún a los que pasáis por aquí de vez en cuando y a los que seguís mi feed (ja ja). Esperemos que el 2007 sea en lo particular un año bueno para todos y cada uno de nosotros y que en lo general no se parezca mucho a 1984.

La ciudad supermercado: RFID y publicidad personalizada

Las tiendas del distrito de Ginza en Tokio van a ensayar un nuevo sistema de publicidad mediante RFID, un programa en pruebas (Tokio Ubiquitous Network Project) que durará en principio hasta marzo de 2007 (RFID-Spain), aunque una vez montado dudo que pasado el periodo de pruebas lo eliminen, a no ser que la gente se queje enérgicamente, pero claro… Un distrito comercial en Tokio… Consumismo puro y duro, pocas quejas por algunas ideas más para gastar dinero.

El sistema consiste en equipar a cada transeúnte (bueno, a cada consumidor, los transeúntes han muerto) con un sistema emisor-receptor de RFID, de modo que en cada momento envíen su posición exacta a los comercios, que de ese modo los bombardean a publicidad que en algunos casos pueden recibir directamente en su teléfono móvil si así lo deciden.

No es nada que ya no se haya hecho con Bluetooth y teléfonos móviles, pero habría que resaltar algunas diferencias importantes:

  1. El bluetooth se apaga a voluntad, si apagas tu bluetooth no hay modo de que te bombardeen a publicidad desde los escaparates. Las etiquetas RFID no las desactivas, te guste o no irás diciendo a cada comercio dónde estás.
  2. El spam con bluetooth era principalmente eso: Spam, publicidad no solicitada y la gente tiende a apagar su bluetooth para evitarlo. El giro es que las personas pasan a aceptar esta publicidad voluntariamente, eso es lo nuevo aquí.
  3. Con las etiquetas RFID das mucha más información que la propiamente geográfica: Si llevas puestos tus Levi’s (equipados con una etiqueta RFID) en la tienda sabrán que quizá es mejor enviarte publicidad de vaqueros que de ropa deportiva, por poner un ejemplo.

Y el trasfondo es el mismo: publicidad cada vez más invasiva, hasta convertir las calles de la ciudad en un enorme centro comercial. Si antes los autobuses eran grandes coches blancos, rojos, o verdes, ahora son más como enormes cajas de chocolatinas con publicidad por todas partes. Si antes las calles de tu ciudad eran zonas para pasear entre el bullicio, ahora son zonas para comprar entre el bullicio. Esa es la nueva concepción del mundo para algunos.

Todo con el único objetivo de venderte mejor los productos. Algunos dirán que es fantástico, que así evitas publicidad que no te sirve de nada y no te interesa. ¿Seguro que eso es mejor? Analicemos un supuesto práctico: Telefonía móvil rebajada a cambio de publicidad. A tí como cliente que quiere pagar menos (y por eso cambias algo de dinero a cambio de recibir publicidad), ¿te interesa que los anuncios sean adaptados a tus gustos o no? No, no te interesa. Si los anuncios son más adaptados a tus gustos corres el riesgo de acabar comprando cosas por un valor mayor de la rebaja real que obtienes en tu servicio de telefonía. Ojo, la publicidad no tiene como objetivo el comercio justo: No pretenden venderte lo que necesitas, quizá era así hace 130 años cuando los anuncios potenciaban los productos y no su imagen de marca o lo cool que puedes ser llevando uno de estos, la publicidad ya no es tan inocente. Procura (como cliente) no ser inocente: La publicidad personalizada es un invento genial para los vendedores, no para los clientes.

Dejando a un lado miedos políticos, la RFID ha sido adoptada por la industria no por los beneficios en producción y envíos, sino por los beneficios a la hora de saber cómo el cliente usa los productos. Conocer la intimidad del cliente para aprender a venderle mejor los productos, y así separarlo mejor de su dinero.

Bocados de Actualidad (13º)

Un domingo más tenemos para presentar un poco de lo que durante la semana no hemos tenido tiempo de comentar. Decimotercera entrega de los Bocados de Actualidad.

  • The Inquirer y su pequeño cabreo con el abuso de la palabra Blog: ¡Deja de llamar blog a todas las cosas! Comparto parte de su teoría, pero le quitaría un poco de caña a los extremos.
  • Nueve-ocho-tres y un vídeo ofreciendo alternativas a la ley contra el botellón que tan poco ha gustado a todos.
  • Kriptopolis traduce un COMO para cambiar la dirección de nuestra MAC en Linux, BSD, Mac OS X y Windows y así camuflarnos mejor si vamos siempre al mismo starbucks y no queremos que asocien todas nuestras visitas
  • Guerra Eterna y la venganza de Rumsfeld y Cheney
  • Todo parece indicar que alguien intentó gastarle a kriptópolis una (llámemoslo así, que estamos aún en fiestas) inocentada-ataque-web de mal gusto .
  • Sergio Hernando y un motivo para usar software libre si no estás dispuesto (o no puedes) pagar las costosas licencias del software que utilizas normalmente.
  • Enrique Dans y la fusión de AT&T y Bellsouth con la única condición de que respeten la neutralidad de la red. ¡Buenas noticias para la libertad en la red!
  • The Reg y el censorchip británico, reforma legal casi simultánea a la española.
  • Blake Ross y una crítica feroz a los «google tips» en las búsquedas.
  • Noséqué y las cámaras IP desprotegidas en internet

¡Hasta luego!

Desperdicio de Recursos

«Exactamente han sido dos las cosas que hacen nuestros viajes aéreos más seguros desde el 11-S: El blindaje de las cabinas de los pilotos y los pasajeros que ahora saben que quizá tengan que luchar. Todo lo demás -“Vuelos seguros” y seguridad del viajero incluídos- es una pantomima de seguridad. Estaríamos todos más seguros si, en lugar de eso, implementásemos una mayor seguridad para nuestros equipajes -dos formas de hacerlo: asegurando que la maleta no embarca si el pasajero no lo hace primero y revisar todas las maletas en un analizador de explosivos- así como aumentando los controles y la monitorización para el personal de los aeropuertos.

Entonces podríamos coger todo el dinero que nos estaríamos ahorrando y gastarlo en inteligencia, investigación y respuestas de urgencia. Esas son las medidas de seguridad que serán útiles sin importar qué es lo próximo que estén preparando los terroristas, sea esta la amenaza peliculera del año, o algo completamente diferente.»

Bruce Schneier

CCC: Hackers, RFID y sindicación fácil

El mundo está loco, lo leemos en Wired:

Las Conferencias sobre Comunicación del Caos (NdT: Chaos Communication Congress) de este año comienzan con una oportunidad única: La de seguir los movimientos del reportero de Wired News en  el lugar, así como los de casi mil participantes en esta reunión anual de hackers.

Estos Hackers están pagando 10 euros cada uno por el privilegio de pegar en su portátil o colgarse alrededor del cuello uno de los dispositivos RFID diseñados para la ocasión. Cada pocos segundos, cada uno de estos sputnik CCC notifica la posición de su portador a la red de 35 detectores, escupiendo cada movimiento y publicándolo en un canal XML público.

¡Por todos los dioses! ¡Que lo de antes era una broma! Como si no fuera suficiente colgarse una RFID para que cualquiera pueda identificarnos y seguirnos, para hacerlo más fácil el sistema genera un feed y lo cuelga en internet para que todos lo puedan ver. Genial, se han cubierto de gloria.

Lecciones sobre privacidad

Bajo ese nombre se esconde una reflexión de Scott Granneman (que he descubierto gracias a Miguel Almeida) sobre qué es privacidad y qué implicaciones tiene nuestra vida actual sobre ella.

Se centra en las imprudencias que se cometen a diario y que ponen al descubierto nuestros secretos más precidados, imprudencias que podrían publicar eso que todo el mundo quiere ocultar. En este caso habla de una conocida periodista (en su pais), de la que afortunadamente (sobre todo para la descuidada periodista) no nos comenta el nombre, que ha dejado su vida privada abierta de par en par al vender su vieja computadora.

Y no es sólo el riesgo de que un disco duro viejo y abandonado contenga información que no ha sido debidamente eliminada, o que al nuevo dueño de nuestro viejo ordenador le baste una inocente llamada con un problema falso («necesito tu contraseña de sesión para formatear y reinstalar el sistema») para que le demos la contraseña. La ingenieria social no es nueva, y es tan efectiva que para Mitnick es lo más efectivo («el 70% de la gente aceptó revelar la contraseña de su ordenador a cambio de un bolígrafo»).

El problema es que el riesgo no proviene de unas fotos subidas de tono con nuestra pareja, o de almacenar información del trabajo en nuestro pc (bueno, no proviene sólo de eso, quiero decir…), el riesgo de sufrir un abuso (más aún cuando se es una personalidad pública, como una presentadora de televisión o un diputado) es que cualquier registro de una conversación por MI, por Skype, cualquier e-mail en el que trates cuestiones de agenda es el punto de partida perfecto para sufrir un abuso.

Por si aún hay alguien que no ha entendido la moraleja de esto: ¡Hay que borrar todos los datos antes de desprendernos de nada! Lo mismo un viejo ordenador, que un teléfono móvil aparentemente roto, que una vieja cámara digital o un usb, por pequeño que sea. Borrarlo todo (bien borrado) antes de tirarlo es un primer paso en la dirección correcta para mantener nuestra intimidad ahí donde debe estar: En nuestra intimidad, alejada del dominio público. Y por supuesto, hay que tener cuidado con lo que hacemos por ahí.