Pagar por recibir llamadas. Tal y como suena. No llamadas a cobro revertido ni servicios especiales, llamadas de las de toda la vida. Imagina que llamas a tu novia y, ¡zas!, pagáis los dos.
Así expuesto parece una barbaridad, pero es precisamente lo que propone un grupo del Wissenschaftliches Institut für Kommunikationsdienste (WIK) en un informe [pdf] elaborado para la Comisión Europea. Justifican este enfoque ya que así se reducen los precios por minuto (claro, pagarás el doble de minutos), además dicen (y eso no lo entiendo) que esto favorecerá la investigación y el desarrollo de nuevas redes de telefonía/internet por parte de las operadoras.
Esto último no lo pillo. Si las operadoras tienen más pasta para invertir es que están ganando más, y si están ganando más los precios no están bajando; si afirman eso es que toda primera impresión a este respecto (que nos quieren imponer una tarifa por algo que siempre ha sido gratis) se confirmaría. Es un escándalo enorme e idéntico a las intenciones de cobrar por llamadas perdidas, sueño húmedo de todo dueño de teleco y que no tiene visos de hacerse realidad (por ahora).
Pagar por recibir llamadas en el móvil es habitual en EE.UU. pero nada común en Europa, y esto podría modificarse si la Comisión adopta esta recomendación y obliga a los estados miembros a cambiar el modo en que se tarifan los precios. Puro consenso de Washington: los estados dirán que Europa obliga y nosotros sólo podremos protestar a una empresa privada que obedece órdenes de una institución a la que no podemos votar. No tenemos ningún poder.
¿Qué quieren que les diga? A mí me parece que nos mean y dicen que llueve. Esta medida pasa a fortalecer el mercado de cobros tarifados y segmentados, alejados cada vez más de una tarifa plana real. Este escenario es el deseo final de las telecos, ya que obtienen la mayoría de sus beneficios de tarifas segmentadas y no de las tarifas planas de internet.
Habrá que andarse con ojo, esto no es más que una recomendación (de tantas) que recibe la Comisión Europea en cada informe que encarga. Pero si se decidieran a mover los hilos, la oposición debe ser contundente.

