El estado secreto y los ciudadanos transparentes

A estas alturas resulta trivial explicar que la fiabilidad de todo sistema político se mide en el grado de transparencia que poseen sus instituciones y sus cargos públicos. Igualmente, después de los escándalos de la KGB y de la STASI, parece trivial recordar que la seguridad de las personas se mide, entre otros parámetros, por el grado de desconocimiento que los estados tienen de sus actividades cotidianas. Y no hablo de los delitos más oscuros, hablar por el móvil puede resultar letal, si la personas equivocada tiene acceso a tus datos y te puede localizar.

Por eso me han llamado la atención diversos movimientos que he visto en los últimos días y que tratan de mantener ocultas las decisiones de los estados y adoctrinar a las personas para que piensen que esto debe ser así. Resulta paradójico que el mismo estado que nos trata de convencer de que nuestra privacidad no vale nada, quiera ahora transmitir el mensaje de que su privacidad (¿puede un estado tener tal cosa?) sí vale la pena cuidarla. Peor aún, lo hacen por nuestra seguridad. nos quiera convencer de que la seguridad está en la transpariencia ciudadana y en la ofuscación de las instituciones, cuando resulta que históricamente lo que más seguridad ha otorgado a los ciudadanos ha sido precisamente la lógica inversa.

El primero de estos movimientos tiene algún tiempo, aunque yo lo ví hace tan sólo una semana gracias a Pere: en el Reglamento (CE) n o 1546/2006 de la Comisión, de 4 de octubre de 2006 que modificó las medidas sobre seguridad aérea que entraron en vigor el 6 de noviembre de 2006 y de cuya ineficacia ya hemos hablado. Resulta que en el texto de ese Reglamento hay un Anexo que «en virtud del artículo 1 permanecerá secreto». Ese anexo podría decir «los niños gordos que lleven una PSP blanca no pueden embarcar y el policía podrá obligarlos a bajarse los pantalones», la verdad es que no lo sabemos porque no nos dejan leerlo. Pasen y vean.

El segundo lo vi ayer gracias a un post de Jorge Cortell. Hay una nueva campaña del Ministerio de Industria Comercio y Turismo que trata de educar a los niños (internetseguraenred.es). Lo hacen mediante un videojuego en flash en el que, por realizar acciones, te aparecen mensajes: «abriste un correo spam, mal hecho porque te hará perder tiempo y no sirve de nada» (esta mola), o otras más sorprendente como «tomaste una foto a unos policías: mal hecho, nadie debe conocer su identidad». ¿No da pánico ver tanta manipulación estatal en nombre de la educación? No es que tomar una foto no muestre la identidad de nadie (supongamos que ese hombre, fuera de servicio no quiere ser fotografiado y ese es su derecho), el problema es el mensaje: la pretensión, inculcada a los niños como si fuera la verdad, de que las fuerzas del orden deben ser anónimas y están por encima de las personas que les dan el poder es aberrante. Yo pensaba que la STASI había muerto con la RDA, pero parece que tan sólo le cambiaron el nombre.

Así que parece que nos dirigimos hacia un estado ofuscado con una ciudadanía transparente, un estado que oculta sus normas y a sus agentes pero que controla absolutamente todo lo que hacen sus ciudadanos. El caldo de cultivo perfecto para cocinar una sociedad bajo control.

4 opiniones en “El estado secreto y los ciudadanos transparentes”

  1. Hola versvs,
    De acuerdo con el Reglamento (CE) 1546/2006, es un desastre, no por secreto, sino por desastre en sí mismo, pero está siendo fuertemente discutido y fue impuesto por la escotlallar a petición expresa de los iuesei.
    Exíste un mecanismo para hacer secreto determinadas informaciones, como los sellos de los visados que se cambian cada tres meses y claro, no es cuestión publicitar el master de cada puesto fronterizo.
    No obstante hoy por un casual he buscado en EURO-Lex “acceso público a los documentos” y he visto que es un empeño de la ue, faciltar ese acceso, del que ya os he dado alguna muestra.
    De todas forma es muy importante el insistir
    ¡Saludos!

    1. ¡Lo he visto esta mañana pero no he tenido tiempo para comentarte!

      ¡Fuagrás de destrucción masiva! ¡Sálvese quien pueda!

      Qué cabrones, eso sí: el foiegras comprado a precio de caviar iraní en el “diutifrí” seguro que lo dejan embarcar… Se les ve el plumero. Pase por caja.

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