
«Conecta to Bluetooth y gana fantásticos regalos»
Este cartel lo encontramos en la puerta de la estación central de trenes de Málaga, recientemente convertida en centro comercial (de hecho hay que atravesar una barrera de tiendas antes de llegar al tren) y renombrada a Estación María Zambrano.
¿La promesa? Que el bluetooth sea utilizado por las tiendas del centro comercial para hacerte maravillosos regalos. Supongo que no pasarán de algún descuento bajo condiciones nada relajadas.
¿La realidad? El bluetooth bien utilizado nos sirve para sincronizar el móvil con el portátil y pasarnos fotos y alguna pijada con nuestros amiguetes de forma cómoda. El bluetooth mal utilizado (y llevarlo conectado todo el tiempo, más aún dentro de un centro comercial, entra dentro de los malos usos) supone riesgos grandes para tu privacidad y es una ventana abierta a la publicidad no deseada mientras andamos por el centro comercial.
En realidad, al llevar el bluetooth encendido en el centro comercial facilitamos la recolección de datos personales (todo sobre nuestros hábitos de circulación por el centro comercial) para el desarrollo de perfiles personales que serán utilizados para enviarnos publicidad adaptada a ese perfil nuestro. Exactamente lo mismo que no nos gusta de la publicidad tipo Phorm o de algunos movimientos de Facebook, pero fuera de internet esta vez. El primer día que entre al centro comercial fallarán mucho, pero el 5º día va a ser entrar a la zona de tiendas y largarte publi de tu tienda preferida del edificio. ¿Las últimas 3 veces entraste a, digamos, una tienda de ropa? Pues un anuncio sobre «lo baratísimos que están los vaqueros esta semana, sólo ésta (sic)».
Todo así. Sin recibir nada a cambio; en todo caso, nada que compense el valor de la información que entregamos y el plus de gasto que conlleva el hecho de que la publicidad dirigida nos afecta más que la genérica. Sin recibir nada a cambio más que la promesa de un «maravilloso premio» que nunca compensará el precio que pagamos.

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