Desde hace ya unos días soy un orgulloso poseedor de un Meizu M6SL de 8GB (especificaciones), un reproductor de música cuyas primeras impresiones han sido realmente muy gratas. Decir que el primero modelo que miré de Meizu fue su modelo M8, un clone del iPhone con todas las ventajas de apertura que luego iré contando, pero que aún no está a la venta. Y que corre bajo Windows (que no parecía una gran idea). Al final me decidí por el M6SL que se puede ver en la foto.

¿Por qué escogí este reproductor?
- Porque reproduce todo tipo de formatos. Eso para muchos no significará nada, pero para mí es un punto importante, porque el mp3 ni siquiera es el formato en el que ripeo mis discos (y sí, yo ripeo mis discos). Siempre copio mis discos en formato OGG, que es libre, y no está soportado en los reproductores más habituales (y sin duda no lo está en los de la familia de Apple). La libertad de usar los dispositivos de la forma que yo quiera es algo que valoro muchísimo, y en eso Meizu, que no se corta añadiendo soporte para todo, tiene mucha ventaja.
- Porque no había alternativas baratas de calidad entre lo que había estado mirando (Creative Zen, Samsung). Además, siguen los problemas con los formatos de audio. Yo no quería gastarme 250 ni 300 euros en un reproductor de música.
- Porque cada euro que gastas apoya algo. Y yo no estoy dispuesto a apoyar con mi pasta el negocio ultracerrado y bajo control de Apple.
¿Qué me ha gustado más?
- La perfecta integración con el Rhythmbox de Gnome. Conectas el reproductor al PC y el sistema te lo reconoce, arranca Rhythmbox y te da la posibilidad de manipular la biblioteca de música portátil desde ahí. Si no usas Rhythmbox siempre puedes arrastrar la música a la carpeta correspondiente desde Nautilus, pero dado que Rhythmbox es el reproductor por defecto en algunas distros, como Ubuntu, seguro que muchos usuarios agradecerán esta integración. No es mi caso, yo uso Listen. Por supuesto, no hay limitación de Sistema operativo ni de Software necesario para manipular la biblioteca de música y vídeo.
- La calidad de sonido. El sonido es impecable. No he tenido iPod pero creo que no hay nada que envidiar. Marbu, que me recomendó este reproductor, les dirá que lo ha probado todo y que éste es superior. Yo me reitero en que el sonido es impecable.
- El diseño. Muy cuidado, demostrando porqué Meizu se ha hecho famosa por captar en sus aparatos la esencia de los exclusivos diseños de Apple.
- Autonomía. La verdad que lo tengo hace 10-11 días y no he cargado el reproductor desde que le hice la carga inicial. No trabajo con el reproductor puesto, pero aún así ya suman bastantes horas de reproducción.
¿Algo que no me haya gustado? Pequeños detalles. Hay dos modelos: negro y blanco. Yo escogí el negro. Y está guay porque todo (excepto el reverso plateado) es negro. ¿Todo? No, claro que no: el cable que sirve para conectarlo al portátil es blanco. Es un detalle sin importancia, pero es que era tan fácil haberlo puesto negro.
En fin, sé que no es un dispositivo conocido por el gran público, pero creo que ha sido una buena elección. Y sí, en España la mejor manera de comprarlo es a través de la red. En mi humilde opinión (estoy lejos de ser un experto en electrónica de consumo) es un cacharro que cumple sus funciones de forma impecable, con buen diseño, pequeño, ligero y que me ha costado bastante barato (en torno a 105 euros, gastos de envío incluídos). Ustedes deciden.

Hoy, por ser domingo, un off-topic. No soy lingüista, estoy a mil jodidos kilómetros de ser lingüista. Eso sí, hay algo que, como todo hijo de vecino, me repitieron en el cole tantas veces que se me quedó grabado: hay numeros ordinales y números cardinales. Mientras los últimos indican sólo cantidad (cardinales), los primeros indican no cantidad sino un cierto orden o una serie.

