El poder político de los EEUU acuerda dejar todo Atado y bien atado

Demócratas y Republicanos acuerdan otorgar impunidad legal a las operadoras que colaboren en la vigilancia de los ciudadanos (The Inq). Supongo que es uno de esos acuerdos preventivos, para que pase lo que pase en las próximas elecciones, la cosa no se vaya de madre.

Eso lo acuerdan en un país donde espiar bien a 200 millones de personas te puede valer un ascenso, donde te puedes pasar varios años encerrado sin motivo en un campo de concentración. [Ay, ¿dónde más he visto eso yo recientemente?]

Nunca parece buena idea, pero en un país donde la deriva lleva rumbos tan siniestros, darle inmunidad (e impunidad, todo va de la mano) a aquellos que te espíen no parece buena idea.

Pero nada, si alguien aún piensa que Obama piensa cambiar algo en el Imperio… que despierte.

En defensa de los ordinales

teclado con ñHoy, por ser domingo, un off-topic. No soy lingüista, estoy a mil jodidos kilómetros de ser lingüista. Eso sí, hay algo que, como todo hijo de vecino, me repitieron en el cole tantas veces que se me quedó grabado: hay numeros ordinales y números cardinales. Mientras los últimos indican sólo cantidad (cardinales), los primeros indican no cantidad sino un cierto orden o una serie.

Resulta que la gente no usa los ordinales, que están ahí precisamente para aportar información adicional a la que dan los cardinales en caso de que sea preciso. Sospecho que dejaron de usarlos por pereza, y ahora creo que no se usan porque no saben usarlos: han olvidado que existen. Por supuesto, no quiero culpar a la gente de usar o dejar de usar algo que quizá no tuvieron los medios para aprender (aunque sigo pensando que en este país el porcentaje de personas con estudios es bastante notable).

Lo malo no es que la gente de la calle no sepa usar los ordinales más allá de La Sexta, lo malo es cuando los periodistas no los usan y en su lugar te dejan frases que chirrían en los oídos de todos. Ejemplos serían cosas como «el ochenta y ocho tour de francia», el que las personas mayores celebren su «sesenta y nueve cumpleaños», y también «la treinta y ocho feria del libro» o «el dieciséis congreso del PP».

Ordinales

¡Coño! ¿Tan difícil es decirlo bien? Podemos decir que llevamos ochenta y ocho ediciones del puto tour de francia, pero éste no es el ochenta y ocho tour de francia, sino el octogésimo octavo. Igual para sexagésimo noveno, trigésimo octavo o décimosexto. Por dios, ¡se pasan el día diciendo esas cosas y no las saben decir bien! Y además en todos los medios igual, ¿se limitan a repetir los teletipos o copian a otros medios? Supongo que el espíritu reflexivo «se valora pero no es obligatorio» cuando uno presenta un CV para trabajar de periodista. Incluso me temo que en algunos medios ni siquiera se valora el espíritu crítico.

Supongo que soy un tiquismiquis, pero tengo la suerte o la desgracia de ser de Andalucía, un sitio donde el castellano se habla con una gramática muy buena (digan lo que digan) y estoy harto de que para colmo el tópico obligue a reirse de nosotros y a decir que hablamos mal. Los ordinales no se usan tampoco aquí, pero ese tampoco iguala las culpas. De hecho, y siendo puristas, aquí se habla una gramática mucho más correcta que la que puedo degustar por televisión cuando entrevistan a alguien que «las ha dicho a sus amigas que se pasen por la treinta y ocho feria del libro» con un perfecto acento castellano, paseando por el castizo parque del Retiro un domingo cualquiera. Aunque ese acento sea incapaz de dejar indemne el diccionario ni la gramática de ese idioma que supuestamente se maltrata de la meseta para abajo.

Este post existe porque quería recordar al universo que hay números ordinales y números cardinales, que cada uno tiene su función y que hay que hacer lo posible por utilizarlos cuando hacen falta. Que si tienen dudas de cómo usarlos pueden mirar en esos enlaces para refrescar su memoria y que si quieren ver un montón de ejemplos hay uno semanal en este blog: en los Bocados de actualidad.

Dicho esto: esta semana no ha habido bocados, no tenía ganas de ponerlos. Si me animo a mitad de semana o algo los tendrán, una nueva entrega, que sea la sexagésimo sexta. Por cierto, éste es el post milésimo ducentésimo nonagésimo séptimo de este blog (número primo, por cierto).

Fin del cabreo.

*** Relacionado:
En defensa de nuestras «comillas»

Nuevo canon ya en vigor

Las nuevas tarifas del canon digital han entrado en vigor; y además lo hacen con vigor, pues son mucho más altas que las anteriores. Lo ha comentado todo el mundo y no sabría por dónde comenzar a hablar, ni qué enlaces recomendar. Pensé que hace ya un tiempo había hablado por última vez del canon, estaba claro que no. Aún tendremos que dedicarle algún que otro capítulo.

Sólo diré, una vez más, que el canon no es la solución al problema de una industria. Los problemas de un modelo de negocio se deben solventar desarrollando otro modelo, y no forzando la ley para impedir otros desarrollos. Puedo entender que un grupo de personas intente agarrarse a su negocio y piense que esto es una solución. No creo que desde el gobierno se contemple esto como una solución y no tengo más opción que pensar que se legisla este asunto aún sabiendo que se legisla mal. Como nadie regala nada (y eso descarta que el poder político esté regalando algo a alguien), sólo puedo pensar que la clase alta política espera obtener un rédito de todo el control permitido por las nuevas leyes.

Evidentemente, la solución a los asuntos de propiedad intelectual, y las medidas que habrán de defender los derechos y libertades en la sociedad digital en la que viviremos el resto de nuestra vida no va a venir desde los grupos que componen actualmente el parlamento del estado.

Al final de este post he recopilado algunas anotaciones de este blog en las que queda patente cómo todos los grupos políticos del parlamento han mostrado reiteradamente el apoyo a este tipo de medidas. A este respecto conviene recordar que el canon no se introdujo con la LISI, votada cerca de las elecciones de forma que algunos partidos políticos jugasen al despiste. El nuevo canon digital se aprobó mucho antes con la última modificación (hasta la fecha, y dios nos coja confesados si la vuelven a tocar) de la Ley de propiedad intelectual. Ésa que se aprobó con el voto a favor de TODOS los grupos políticos.

¿Queda claro?

La sociedad de control viene de camino y las consecuencias ya se hacen sentir: regulación de los blogs, la ley sarkozy sobre el p2p, espía de comunicaciones en la UE, retención de datos, o eso que comenté hace ya unos de meses de pagar por recibir las llamadas de teléfono; que no es más que una mentira en el cual se pagará 2 veces (emisor y receptor) un mismo servicio. Telecos con ambición de proveedores absolutos que se sienten cada vez más crecidas y tratan de imponer (y esto es un decir, porque la nada democrática comisión europea no parece haberse opuesto en absoluto) este tipo de medidas.

Incluso los europeos del mundo real, los autoexcluídos (bola extra sobre autoexclusión, uno de los primeros posts de este blog) de la sociedad digital, notarán las consecuencias: las 65 horas semanales y los guantánamos legales para inmigrantes en la propia UE son pruebas de ello.

Como dice Antonio Cambronero, occidente está en peligro y no sabemos cuánto durará la fiesta. En lo referente a internet y a los blogs, todo apunta a que intentarán cerrar el chiringuito más pronto que tarde. ¿No vamos a protestar ahora que aún tenemos tiempo? No perdamos la oportunidad de enderezar el rumbo.

*** Algunos artículos relacionados.

Configurar un lanzador rápido + buscador local con Deskbar + Tracker

Un pequeño COMO de baja tecnología.

Vamos a ver cómo podemos sacarle partido a la Deskbar Applet que viene por defecto configurándola para usarla con un buscador local como Tracker para tener un lanzador de aplicaciones + buscador ultrarrápido al que accederemos desde el teclado con un simple atajo. Vamos, eso que los maqueros llaman Spotlight o Quicksilver, pero versión libre; y para Ubuntu (supongo que para cualquier distro basada en Gnome).

Deskbar

He dicho que vamos a usar Deskbar Applet + Tracker; ambos vienen de serie en las últimas versiones de Ubuntu. Existe una versión de esto que nos permitiría usar Beagle, en cuyo caso tienes que instalarlo desde los repositorios (también está en ellos desde hace ya varias versiones).

  1. Necesitamos decirle a Tracker qué directorios debe indizar, así que lo configuramos. Cuando tenemos eso hecho nos vamos a la Deskbar Applet, que si no la hemos quitado está en el panel superior de Gnome. Hacemos click secundario* y nos vamos a Preferencias. Ahí ordenamoslas acciones según nuestros gustos o necesidades: las primeras en ejecutarse van arriba.

    Hay un montón de acciones que a mí me dan bastante igual, pero las de Lanzar programas y buscar usando Tracker son desde luego las más importantes para lo que queremos. Las ponemos arriba del todo (yo lo haría en este orden, primero lanzar programas y justo debajo buscar usando Tracker).

  2. A continuación necesitamos asignar a la Deskbar un atajo de teclado realmente rápido, y no esa mierda combinación que trae por defecto. Yo prefiero usar teclas como la F10 o la F12 (F11 sirve para ocultar los paneles de Gnome, así que no está libre). Esto se configura desde la misma ventana de preferencias que ya hemos usado para ordenar las acciones acorde a nuestras necesidades.

Una vez hemos hecho esto nos queda la Deskbar accesible en una décima de segundo con, digamos, F12. Gana el foco del teclado y al comenzar a escribir, si hay un programa con ese nombre se ofrecerá a lanzarlo, mientras que si no tenemos aplicaciones con ese nombre se ofrecerá a buscar en el escritorio.

Eso es todo. Un como de baja tecnología, pero que sirve para optimizar nuestro tiempo y no perderlo absurdamente en realizar tareas de forma lenta. Yo hace mucho que lo hice así y es tan sencillito que nunca lo comenté, pero el otro día hablando con alguien parecía nunca haber pensado que la Deskbar tuviera alguna utilidad, así que me decidí a anotar esto.

Notas al pie:
(*): Más correcto que «click derecho», porque los zurdos hacen click derecho todo el tiempo.

La ley Sarkozy cerca de aprobarse

La ley Sarkozy, ese proyecto de expulsar de internet a aquellos que compartan archivos en la red, está a punto de aprobarse (canarias7).

Aquí el FUD de la industria no tardará en llegar, y me apuesto la mano buena (no les diré cuál es) a que nuestros políticos les harán los coros sin dudar; para mayor desgracia nuestra. Se lo hicieron con la Ley de Propiedad Intelectual y con la LISI.

Pero esta ley va más allá de Francia: del resultado de este affair francés pende el futuro de la internet libre en el resto de Europa: si Francia, llena de gente acostumbrada a manifestarse y a protestar por absolutamente todo lo que no les gusta, no es capaz de parar esa ley, ¿qué opciones les quedan al resto de europeos? Ninguna. El golpe psicológico será fatal para los demás.

Y de momento en Francia están a punto de doblar el codo de un punto de inflexión lamentable y siniestro. ¿Cómo se dice? Ah, ya recuerdo: Ce n’est pas la democratie.

Habla de ello todo el mundo: Antonio Ortiz, Mangas Verdes, El catalejo.

Por su privacidad

Por su privacidad (click para ampliar)
«Para proteger su privacidad, las imágenes externas han sido bloqueadas en este mensaje»

Está claro que eso lo hacen otros clientes de webmail. También GMail bloquea las imágenes en correos, pero lo hace por mi seguridad, un matiz interesante: de un lado el miedo, de otro tus derechos. Claro que salvaguardar mi privacidad también ayuda a mi seguridad, en esencia es lo mismo y son sólo los detalles los que marcan la diferencia, pero me ha hecho gracia.

Por su privacidad. Nada de mensajes de miedo, virus, y código malicioso que te jode la vida: por una vez la palabra precisa. Por cosas como esta se alegra uno de estar usando un cliente de webmail libre: Roundcube.

Bueno, por cosas como esa y porque así no dependo de Google para el correo, pero eso ya lo sabíais.

La calidad de la democracia

«La propuesta de encarcelar a la gente durante seis semanas sin juicio previo, en lugar de cuatro, no nos refiere a otra cosa que a la calidad de nuestra democracia y al valor acumulado de la cultura británica. Se refiere a nuestra sociedad libre y al ejemplo que una vez esperábamos ser para el mundo. Se refiere a recordar que los derechos humanos son comprados y mantenidos con privación, riesgos y autocontrol.»

Henry Porter, The future of democracy hangs on the 42-day debate

Lean la columna completa de Henry Porter, es buenísima. Sobre el mismo tema también habló Timothy Garton Ash. Sobre un punto de vista parecido hablamos aquí cuando hablamos de cómo los europeos pierden la ocasión de defender sus propias democracias cuando no exigen a sus gobiernos que las defiendan también en otras partes del mundo.

Por cierto, que las 6 semanas son para ciudadanos de la unión europea, porque a los inmigrantes se les encerrará entre 6 y 18 meses por los mismos (e inexistentes) motivos. Hoy se vota la directiva de la vergüenza, que también deja por los suelos nuestra democracia.

Todos hablamos de lo mismo: el auge del totalitarismo en occidente y el futuro de la libertad.

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