En defensa de los ordinales

teclado con ñHoy, por ser domingo, un off-topic. No soy lingüista, estoy a mil jodidos kilómetros de ser lingüista. Eso sí, hay algo que, como todo hijo de vecino, me repitieron en el cole tantas veces que se me quedó grabado: hay numeros ordinales y números cardinales. Mientras los últimos indican sólo cantidad (cardinales), los primeros indican no cantidad sino un cierto orden o una serie.

Resulta que la gente no usa los ordinales, que están ahí precisamente para aportar información adicional a la que dan los cardinales en caso de que sea preciso. Sospecho que dejaron de usarlos por pereza, y ahora creo que no se usan porque no saben usarlos: han olvidado que existen. Por supuesto, no quiero culpar a la gente de usar o dejar de usar algo que quizá no tuvieron los medios para aprender (aunque sigo pensando que en este país el porcentaje de personas con estudios es bastante notable).

Lo malo no es que la gente de la calle no sepa usar los ordinales más allá de La Sexta, lo malo es cuando los periodistas no los usan y en su lugar te dejan frases que chirrían en los oídos de todos. Ejemplos serían cosas como «el ochenta y ocho tour de francia», el que las personas mayores celebren su «sesenta y nueve cumpleaños», y también «la treinta y ocho feria del libro» o «el dieciséis congreso del PP».

Ordinales

¡Coño! ¿Tan difícil es decirlo bien? Podemos decir que llevamos ochenta y ocho ediciones del puto tour de francia, pero éste no es el ochenta y ocho tour de francia, sino el octogésimo octavo. Igual para sexagésimo noveno, trigésimo octavo o décimosexto. Por dios, ¡se pasan el día diciendo esas cosas y no las saben decir bien! Y además en todos los medios igual, ¿se limitan a repetir los teletipos o copian a otros medios? Supongo que el espíritu reflexivo «se valora pero no es obligatorio» cuando uno presenta un CV para trabajar de periodista. Incluso me temo que en algunos medios ni siquiera se valora el espíritu crítico.

Supongo que soy un tiquismiquis, pero tengo la suerte o la desgracia de ser de Andalucía, un sitio donde el castellano se habla con una gramática muy buena (digan lo que digan) y estoy harto de que para colmo el tópico obligue a reirse de nosotros y a decir que hablamos mal. Los ordinales no se usan tampoco aquí, pero ese tampoco iguala las culpas. De hecho, y siendo puristas, aquí se habla una gramática mucho más correcta que la que puedo degustar por televisión cuando entrevistan a alguien que «las ha dicho a sus amigas que se pasen por la treinta y ocho feria del libro» con un perfecto acento castellano, paseando por el castizo parque del Retiro un domingo cualquiera. Aunque ese acento sea incapaz de dejar indemne el diccionario ni la gramática de ese idioma que supuestamente se maltrata de la meseta para abajo.

Este post existe porque quería recordar al universo que hay números ordinales y números cardinales, que cada uno tiene su función y que hay que hacer lo posible por utilizarlos cuando hacen falta. Que si tienen dudas de cómo usarlos pueden mirar en esos enlaces para refrescar su memoria y que si quieren ver un montón de ejemplos hay uno semanal en este blog: en los Bocados de actualidad.

Dicho esto: esta semana no ha habido bocados, no tenía ganas de ponerlos. Si me animo a mitad de semana o algo los tendrán, una nueva entrega, que sea la sexagésimo sexta. Por cierto, éste es el post milésimo ducentésimo nonagésimo séptimo de este blog (número primo, por cierto).

Fin del cabreo.

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Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

4 Comments

  1. Después que las relaciones de equivalencia en la que si A es hermano de B y B es hermano de C, A y C no tienen que ser hermanos, las matemáticas ya no son lo que eran.
    ¡Salud!

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