Seguimiento con GPS sin orden judicial

En Estados Unidos, y por decisión de un juez federal, será posible realizar el seguimiento de cualquier persona sin orden judicial, sin notificación alguna y con la extrema precisión que hace posible un GPS. El seguimiento se podrá alargar hasta dos meses, según leemos en Threat Level:

«Un juez federal de Missouri ha determinado que el FBI no necesita una orden judicial para colocar secretamente un dispositivo GPS al vehículo de un sospechoso y seguir sus movimientos durante dos meses.»

Cuando hace unos meses la FCC estadounidense aprobó la obligatoriedad para incluir localización GPS en todos los teléfonos móviles a partir del año 2018, nuestra reflexión al respecto fue:

«La FCC estadounidense acaba de aprobar una norma que obligará a todos los teléfonos a mejorar enormemente la capacidad de geolocalización y seguimiento de sus usuarios a partir de 2018. Una piedra más en el camino asfaltado contra nuestras libertades; el Estado cada vez más protegido, nosotros cada vez más transparentes e indefensos.»

Ambas medidas avanzan en la misma dirección: más vigilancia, menos privacidad; más control, menos libertades.

La complejidad de las redes

«We think we understand networks, but we really don’t a lot of the time. We don’t grasp how magnificently, terrifyingly complex networks are. We like to draw pictures of them and then think we’ve captured their meaning, when they are more like the weather – always changing, hyper-complex. Predictable if you are smart and have a huge amount of data and training, but only to a point and only some of the time.»

Antony Mayfield, al hilo de la Internet World Kongress del año pasado.
(via Bianka)

Más aún, las redes son complejas y son inevitablemente complejas. ¿Es posible que la «Internet de las cosas» cambie esto? No, porque la Internet de las cosas son máquinas hablando entre ellas, está un paso más allá de lo que tenemos con los códigos QR.

El software y los robots pueden reemplazar el 40% de los empleos con menor valor añadido, quizá en algún momento todo ese exocerebro nos permita recurrir a la pura algorítmica para resolver ciertas cosas. Mientras tanto, está claro que hay cosas que no se pueden delegar.

Malas noticias: en 2012, la guerra de pantentes continuará

Las patentes de software y las guerras derivadas de un sistema de propiedad intelectual marchito y dañino marcaron el pasado año y, lo que es más importante (porque el futuro es siempre más importante que el pasado), continuará marcando este 2012 recién estrenado.

Desde verano la guerra entre Google (patrono de Android) y Apple (dueño y señor de iOS) se ha recrudecido hasta el ridículo, demostrando que el sistema actual reparte desastrosamente mal los incentivos a la innovación y desembocando en situaciones sólo al alcance de organizaciones muchimillonarias con la compra de Motorola por parte de Google. Las victorias de Apple han sido tildadas de irrelevantes en medios como Financial Times.

Luego, peleas en todas las cortes del mundo en las que Apple fue cosechando derrotas frente a los partidarios de Android (Estados Unidos, Australia, Francia) y, cuando ya casi doblábamos la página del calendario, Alemania casi al mismo ritmo en que pierde cuota de mercado en los principales fuertes europeos (Alemania y Francia). Con Microsoft ganando con Android más dinero que con Windows Phone, uno pensaría que la destrucción total es inevitable a menos que todos bajen un poco el ritmo.

Ese momento de reflexión está, sin embargo, cada vez más alejado en el horizonte: por parte de Android, afirman tener 17.000 patentes para torturar a sus competidores y Apple responde gastando cientos de millones para aumentar su portafolio mientras sigue recibiendo nuevas patentes de cosecha propia.

El panorama es desolador desde el punto de vista del software libre y la pequeña empresa. Cuando las armas son de ese tipo, no vale de nada el ingenio ni la capacidad de crear cosas nuevas. Cuando todo está patentado, siempre hay un señor feudal ante el que hincar la rodilla. ¿Que éste sea Apple o Google importa mucho? La verdad es que no importa en absoluto.

A vueltas con el reglamento de Sinde

Comenzamos la primera semana del año cruzando la península camino de Madrid y leyendo feeds. Así llegamos a dos enlaces interesantes sobre el recién aprobado reglamento que servirá para poner en marcha la ley Sinde:

Resulta evidente que la maraña legal está cada vez más complicada, y que todo es cada vez más molesto y más empobrecedor, pues se continúa creando exclusión en virtud de una restricción artificial.

Sin embargo, podemos frenar la locura y actuar en beneficio de todos por una vez. La solución, como recordábamos ayer en Ad Astra haciéndonos eco de la propuesta de Zemos, ya la conocemos hace tiempo: dominio público.

La única opción de futuro es liberar las obras por decisión propia, liberarlas del enrejado legal en el que quieren atraparnos.

¿Internet ha muerto? ¡Viva Internet! Y feliz 2012

Faltan apenas 30 minutos para que en esta parte del mundo demos la bienvenida a 2012. Hay datos de sobra para aseverar que el 2011 ha sido un año muy negativo para las libertades en la Red, en tanto durante este año los Estados han conseguido imponer algunas de sus reclamaciones históricas sobre la Red.

Recapitulando:

  • En Reino Unido, los ISP aceptaron ser el brazo armado del Estado. Filtrarán todos los contenidos catalogados para adultos y para poder acceder a ello, al contratar el acceso a la Red habrá que solicitarlo expresamente. Esta ley permite, en principio, que cualquier página sea filtrada, los proveedores de acceso se negaron históricamente a actuar como la extensión de la policía estatal. Censura y una catástrofe para la privacidad en general. En 2011, aceptaron.
  • Las leyes de propiedad intelectual continuaron su endurecimiento. Tres avisos, Sinde y la Stop Online Piracy Act. Más de lo mismo y, como es lógico, cada vez con más contundencia. Sinde promete censura y SOPA promete… censura y, por primera vez, fronteras efectivas en el ciberespacio.
  • En Estados Unidos, la Marketplace Fairness Act hará que los comercios online recauden IVA. Es otra de esas peticiones históricas a las que las tiendas por Internet, con Amazon a la cabeza, se habían negado tradicionalmente. En 2011, hasta Amazon cedió y aceptó.

Todo ello nos lleva a pensar que la vieja Internet, que disfrutamos y en la que aprendimos a hacer tantas cosas, ha muerto para siempre. Los ISP aceptan ser la policía, las tiendas online aceptan una ineficiencia propia de lo físico y la propiedad intelectual continúa usándose para ejercer la censura.

Y quizá tienen razón quienes afirman que controlar la Red es imposible, y que Internet siempre prevalecerá precisamente por su carácter. Quiero creer eso, pero no dejo de preguntarme si uno de estos días no habremos dejado que lleven el control ejercido sobre la Red un punto demasiado lejos. Cuando eso sea así, supongo que no habrá más remedio que recrearlo todo. Desde cero. Más libre aún, más diverso. Es posible que los Estados controlen Internet, si es así, ¿cómo será la próxima Red? Es el sino de la Red, desde siempre. Recuerden Napster y todo lo que su cierre nos trajo de bueno. Así que, de entrada: feliz 2012

Aprobado el reglamento de la ley Sinde

El nuevo gobierno español aprendió todos los trucos sucios de su predecesor: nada como aprobar leyes malditas en mitad de los puentes o en oscuros consejos de ministros celebrados en ciudades ignotas (o en Sevilla, que tanto da). El día antes de final de año también parece una fecha propicia para meter goles con la mano.

Y es que hoy mismo, a punto de concluir el año, la pieza del puzzle de la ley Sinde que faltaba para que comenzase la fiesta ya está en su sitio. Sáenz de Santamaría anuncia que el reglamento ha sido aprobado en el consejo de ministros de hoy (El Mundo, via La Vigi). Nada que añadir a lo que dijimos la última vez: el dominio público es la única opción de futuro frente a despropósitos como la ley Sinde.

La innovación (y la consecuente creación y redistribución de riqueza) necesita que la vida en los márgenes siga siendo posible. Debemos poder intentar cosas nuevas, cosas diferentes. Neutralidad de la Red y dominio público, sólo necesitamos esas dos cosas. El Estado, por contra, oprime en nombre de su supremacía.

Excelencia frente a mediocridad

«Había un aforismo en el mundo de los negocios y la tecnología que decía que «un A contrata Aes, un B contrata Ces», significando que mientras continúes reclutando únicamente a los mejores, atraerás a otros, pero tan pronto como devalúes tus estándares de contratación, estos segundones comenzarán a buscar un equipo de tercera que actúe como sus esbirros y les permita avanzar sus agendas.»

Neal Stephenson, Reamde

La excelencia atrae a la excelencia, la mediocridad alimenta la mediocridad (y posiblemente atrae a la mezquindad).

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