Android

OLPC 3.0, ahora Tablet con Android

Me ha llamado la atención que sólo dos días después de que hablásemos por aquí de la batalla en contra del ordenador personal y la emergente tabletización de la informática personal tengamos noticia de que el OLPC, el proyecto que abrió la veda para los portátiles baratos y que ha resultado en prometedores proyectos formativos como el Ceibal, tiene una nueva versión. La versión 3.0 del OLPC es... tablet.

OLPC 3.0, ahora tablet
[Foto: OLPC XO-3, el nuevo tablet del proyecto One Laptop per Child, mostrando la estética ya habitual del XO, adaptada al tablet.

Proyectar que cada niño del mundo tenga un portátil con el que decidir si quiere programar o ser programado es loable y ambicioso. Apuntar a que por los mismos 100 dólares tengan un tablet con Android (opcionalmente se podrán configurar con Sugar, pero Android y su licencia blanda dominarán sin duda, al venir preinstalado) no es que esté mal, pero definitivamente es otra cosa y apunta a unos resultados mucho menos empoderadores, propio de los tiempos que tenemos por delante. Se acerca el invierno.

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Malas noticias: en 2012, la guerra de pantentes continuará

Las patentes de software y las guerras derivadas de un sistema de propiedad intelectual marchito y dañino marcaron el pasado año y, lo que es más importante (porque el futuro es siempre más importante que el pasado), continuará marcando este 2012 recién estrenado.

Desde verano la guerra entre Google (patrono de Android) y Apple (dueño y señor de iOS) se ha recrudecido hasta el ridículo, demostrando que el sistema actual reparte desastrosamente mal los incentivos a la innovación y desembocando en situaciones sólo al alcance de organizaciones muchimillonarias con la compra de Motorola por parte de Google. Las victorias de Apple han sido tildadas de irrelevantes en medios como Financial Times.

Luego, peleas en todas las cortes del mundo en las que Apple fue cosechando derrotas frente a los partidarios de Android (Estados Unidos, Australia, Francia) y, cuando ya casi doblábamos la página del calendario, Alemania casi al mismo ritmo en que pierde cuota de mercado en los principales fuertes europeos (Alemania y Francia). Con Microsoft ganando con Android más dinero que con Windows Phone, uno pensaría que la destrucción total es inevitable a menos que todos bajen un poco el ritmo.

Ese momento de reflexión está, sin embargo, cada vez más alejado en el horizonte: por parte de Android, afirman tener 17.000 patentes para torturar a sus competidores y Apple responde gastando cientos de millones para aumentar su portafolio mientras sigue recibiendo nuevas patentes de cosecha propia.

El panorama es desolador desde el punto de vista del software libre y la pequeña empresa. Cuando las armas son de ese tipo, no vale de nada el ingenio ni la capacidad de crear cosas nuevas. Cuando todo está patentado, siempre hay un señor feudal ante el que hincar la rodilla. ¿Que éste sea Apple o Google importa mucho? La verdad es que no importa en absoluto.

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Carrier IQ, espionaje multiplataforma para móviles

Carrier IQ, en tu móvil aunque no lo sepas

Estos días no se habla de otra cosa, si todo apuntaba este verano a que el móvil marca tendencia en privacidad, el escándalo de Carrier IQ no hará sino acrecentar esta tendencia.

Carrier IQ es una empresa cuyo software registra una cantidad enorme de información acerca de lo que haces con tu móvil. Este software está instalado en millones de dispositivos (por el momento, en Estados Unidos; según su página, más de 140 millones de dispositivos), a pesar de lo cual era una gran desconocida hasta que hace unos días unos hackers apasionados de la seguridad descubrieron cómo funciona el software de Carrier IQ; algo que después grabaron en este vídeo que recoge Wired. Este software está disponible (y es instalado por los operadores sin avisarte expresamente) en la gran mayoría de plataformas móviles, incluyendo BlackBerry, iOS y Android.

Lo más llamativo: el software está instalado para ser en gran parte invisible (inicialmente se lo catalogó de rootkit, registra la ubicación del dispositivo aunque hayas desactivado los servicios de localización y guarda un registro de todas las teclas que pulsas y URL que visitas, incluyendo las URL protegidas con SSL, porque se trata de un keylogger.

Ahora lo importante, ¿quién es el responsable? Al principio, y dado que el software se descubre en un teléfono Android, se culpó a Google. Pero todo parece indicar que los dispositivos apadrinados por Google (la serie Nexus, por ejemplo) no tienen el software instalado. Así, todo apunta a que los responsables son los operadores de red.

He sido muy crítico con el compromiso de Android con el software libre, está en la frontera con lo privativo y el sistema de licencias elegido favorece enormemente al intermediario. Podemos argumentar que este sistema favorece el desarrollo y la adopción del software, pero no podemos negar que el mismo sistema entrega todo el poder al operador y que al usuario final el software le llega compilado y cerrado, y frecuentemente plagado de basura, como ésta de Carrier IQ, cuya existencia desconoces.

Mi opinión: si hubiera una alternativa GPL, sería más difícil establecer ese tipo de pinza sobre los usuarios.

Intentando responder finalmente a la pregunta que lancé a medio post: ¿quién es el responsable? Evidentemente, el primer responsable es Carrier IQ y el segundo parecen ser los operadores. ¿Está Google libre de pecado? Google puede diseñar su sistema para impedir este tipo de cosas y, sobre todo, puede licenciar su sistema para hacer más fácil el librarse de este tipo de herramientas.

¿Qué pueden decir al respecto BlackBerry o Apple, que también incluye este software en su iOS? Google aún puede defenderse (los hechos parecen darle la razón, por una vez) diciendo que no controlan lo que los fabricantes y los operadors hacen con Android, una excusa floja. Pero Apple entrega el teléfono bien cerrado, con un control extremo sobre todo lo que se incluye, y defenderlos hablando de opt-out es otra excusa bastante floja.

No es la primera vez, por cierto, que se descubren cosas parecidas en los móviles: ¿cuántas aplicaciones recogen información personal y/o realizan seguimiento de nuestra actividad sin que nos enteremos para enviarla a servidores remotos? Hace falta reinventarlo todo, necesitamos un sistema libre de verdad.

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Google hace público el código de Android 4, pero no es suficiente

Google, Don't be open!

Google permitirá a los desarrolladores acceder al código del nuevo Android 4 (codenamed Ice Cream Sandwich), y lo hará antes de que salga al mercado el primer dispositivo que usará dicho software.

Dado que aún nos acordamos de la negativa de Google a publicar el código de Android 3, que se retrasó varios meses desde la salida al mercado de los primeros dispositivos que lo usaban, es todo un avance.

Sin embargo, está claro que Android es mucho menos libre de lo que parece: el desarrollo a puerta cerrada y la férrea garra que Google ejerce sobre el mismo apuntan más a una nueva representación de lo que en los años de la estandarización de formatos denominamos «estandarización por corporativización», creación de estándares libres pero tan sometidos a una empresa y tan inaccesibles al resto (recuerden las miles de páginas de OOXML de Microsoft) que a todos los efectos es como si no lo fueran.

Android es un proyecto libre que, a todos los efectos, es como si no lo fuera, está en la frontera. Por eso el software libre tiene los retos que tiene.

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Intellectual Ventures contra Motorola... por Android

Estando las patentes de software de moda y siendo el móvil, y Android en particular, el centro de todas las miradas, ¿a quién debería sorprender que el mayor responsable del sumidero de innovación en que dicho artefacto se ha convertido demande a... Motorola por... presunta violación de patentes sobre Android? Lo dicho, cada día que pasa y no se deroga ese sistema injusto, cavamos más profundo el agujero. Así nos brilla el pelo, claro.

¿Cómo de libre es Android?

Android, ¿software libre?
[Foto: The Guardian.]

Android puede ser el menos cerrado de los sistemas operativos para móviles pero, ¿es un sistema libre? A este tema hemos dedicado reflexiones cuando hablábamos de escoger el menos problemático de dos sistemas y del desencanto siguiente.

¿Cómo de libre es Android? Poco, muy poco.

Unos meses después Android fue objeto de polémica cuando Google anunció que el código de Honeycomb se retrasaría y recientemente el estado de la guerra de las patentes en torno al móvil amenaza con dejar el entorno convertido en un páramo donde no crezca ni la yerba.

Al final, en el contexto de un Android que en los benchmarks se establece peligrosamente en la frontera con el software privativo (ArsTechnica), nos llegamos a plantear qué necesita el software libre para salir adelante en nuevos entornos como ya lo hizo en el pasado en otras situaciones.

Richard Stallman publica hoy en The Guardian una interesante columna a este respecto. En ella leemos cosas como:

«Google has complied with the requirements of the GNU General Public License for Linux, but the Apache license on the rest of Android does not require source release. Google has said it will never publish the source code of Android 3.0 (aside from Linux), even though executables have been released to the public. Android 3.1 source code is also being withheld. Thus, Android 3, apart from Linux, is non-free software, pure and simple.»

Exactamente lo que ya comentábamos aquí hace 5 meses. ¿Dónde está la noticia entonces? En que el Guardian dé a Stallman la posibilidad de decir que Android tiene muy poco en común con cualquier distribución de Linux de escritorio, que la única pieza GPL es el kernel (que incluye algunos módulos privativos) y que, desde luego, el firmware de tu teléfono también va a ser privativo.

Sólo una nueva oportunidad para recordar, como decíamos hace unas semanas, que el software libre tiene retos importantes de cara al futuro.

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Movilidad y sincronización, retos de Linux para los próximos años

Hace unos días la escena del software libre celebraba con alegría el vigésimo cumpleaños de Linux. 20 años después de la presentación de Linux hay motivos para celebrar lo conseguido: Linux sigue presente y es la mejor opción para ordenadores de escritorio, y (escogiendo con cuidado) también para portátiles. Hace 20 años era impensable que el software libre ganara la batalla que iba a acometer, pero lo hizo. Sin embargo, también 20 años después hay motivos para estar preocupados y mirar cuidadosamente hacia dónde se dirige el software libre y qué podemos hacer para no dejar escapar finalmente aquello por lo que tanto hemos luchado.

Linux 20 Years, por Momez
[Ilustración: Linux 20 Years, por Momez.]

Claves del escenario presente
Antes de abordar ningún plan, es necesario saber dónde exactamente estamos ahora.

  1. Linux es un sistema maduro, completo, diverso y, lo mejor de todo, libre. Constituye la mejor opción si queremos un ordenador de sobremesa para casa u oficina.
  2. En portátiles Linux se comporta casi igual de bien: hace ya varios años que los principales fabricantes también desarrollan controladores para Linux y lo más probable es que todo funcione bien y a la primera. Pero no siempre es así y hay que ser cuidadoso y revisarlo todo al detalle para no llevarse malas sorpresas.
  3. En los dispositivos móviles, sin embargo, Linux ha perdido el tiempo. Podemos argumentar que Android tiene corazón Linux, pero no debemos olvidar que la victoria de Android no es la victoria que el software libre cree: Android es la nueva frontera del software libre con el privativo, y Google no dudará en cruzar su rubicón cerrando el código si le viene bien.
  4. Ya se vendían más portátiles que ordenadores de sobremesa y eso no es nada para la cantidad de teléfonos (y ahora también tablets) que se venden en comparación; cifras muy superiores.
  5. Tendemos a reducir el número de dispositivos que llevamos encima. El portátil (incluso los pequeños) da mucha más autonomía, pero ya entra dentro de la tercera gama (en tamaño): tanto los tablets como los móviles son más ligeros y los llevamos encima con más frecuencia.
  6. Que no queramos llevarlos todos encima no significa que sólo tengamos un dispositivo, tenemos más de uno y les pedimos que estén sincronizados.

La débil posición de Linux en los dispositivos móviles
Lo que en el escritorio es una realidad innegable, en los portátiles admite matices y en los móviles, directamente, no se cumple. No hay un Linux completo para móviles, cuando digo que no lo hay no quiero decir que no exista, sino que no está al nivel: para instalarlo hay que tener conocimientos avanzados... y estar dispuesto a perder la garantía de tu teléfono y todo lo demás. No hay móviles clónicos y comprar estos terminales utilizando el modelo de financiación que ofrecen las operadoras es la norma extendida.

La sincronización entre dispositivos móviles es difícil usando software libre, cuando no es imposible. Si tenemos un móvil con un sistema como Android (recordemos, ese mal menor) e intentamos sincronizar nuestra agenda con la de Thunderbird ya podemos ir sufriendo. La solución más comentada, para mi desconcierto, en los blogs y foros de software libre, recurre a la sincronización vía GMail (te lo recomiendan aunque pidas expresamente lo contrario). GMail no es libre. Podemos intentar usar software libre como Funambol, pero no soporta Thunderbird, aunque sí Outlook y Mail.app (sumen más desconcierto a lo anterior).

Tener un sistema de escritorio completo y potente fue un gran logro, un hito y una victoria... en su día. Para lo que tenemos por delante podría no ser suficiente. Linux 3.0 es una realidad, como también lo es la ausencia de un sistema como GNU/Linux en el mercado de sistemas operativos para móviles y, como consecuencia, la ausencia de soluciones para sincronizar fácilmente nuestros dispositivos sin recurrir a software privativo ni servidores de otros.

Entonces, ¿hay futuro para el software libre?

Sí, lo hay. El futuro pasa por no desatender más estos ámbitos, por no quedar fuera del reparto en móviles ni en otros dispositivos. Lo demás es darle excusas a quienes habiendo sido usuarios de Linux se compran un Mac/iOS y se consuelan «las tripas son UNIX». Cuanto mejor si su espíritu fuera libre.

El movimiento del software libre ha tenido mucho éxito superando barreras que parecían imposibles. Éste es uno de esos momentos en que la realidad nos pide que volvamos a saltar tan alto que el récord quede debajo nuestra. Que lleguemos alto donde nadie ha llegado jamás. Cuanto más tiempo pasa sin que se aborden estos problemas, más se complica la solución.

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