Escáner de libros de alta velocidad, y ahora en versión comercial

En abril de 2010 hablábamos de él y mostrábamos un vídeo sobre su funcionamiento y lo describíamos como «ese vídeo nos muestra la muerte de la industria editorial tal y como la conocimos».

Casi 3 años después la cosa ha avanzado bastante. Vemos ahora en The Verge (gracias, Pere) el avance del proyecto: ahora es más sencillo, más «higiénico», y más fácil. Y probablemente el sistema OCR sea también más fiable y más exacto.

El mismo equipo de investigadores que mostrara aquel prototipo en 2010 anuncia versión comercial evolucionada y mejorada para 2013, el robot promete escanear hasta 250 páginas por minuto. Pongámoslo en contexto: será más rápido escanear un libro (ya ni siquiera hablo de bajártelo) que finalizar el proceso de compra en un sitio engorroso tipo Libranda.

BrewPi, cerveza artesanal, Raspberry Pi y Arduino

BrewPi es un proyecto que, sencillamente, tenía que llegar, y que nos recuerda que Arduino y Raspberry Pi son lo más interesante que hay en el panorama hacker actual.

BrewPi, Arduino, Raspbery Pi y cerveza artesanal

En palabras del creador:

BrewPi is an open source fermentation controller that runs on an Arduino (for now) and a Raspberry Pi. It can control your beer temperature with 0.1 degree precision, log temperature data in nice graphs and is fully configurable from a web interface.

Cerveza artesana bien hecha, de forma sistemática y menos dependiente de la casualidad, controlada con Arduino (¡no todo va a ser construir drones!) y Raspberry Pi. Claramente, es el futuro, que viene de camino :)

(¡Gracias, Fer!)

Bocados de Actualidad (153º)

A muchos sorprenderá este post, y es que no publicábamos Bocados (esa colección que no tuve tiempo o ganas de publicar, y esta vez sobre todo faltó tiempo) desde agosto, así que lo entenderé si alguno se siente sorprendido. Y no me malinterpreten, podría sacar enlaces los domingos pero un blog en el que se me juntan en portada 2 o 3 rondas de enlaces… como que no. Así que nada, estamos poco a poco recuperando ritmo y aquí tenemos con nosotros la ronda centésima quincuagésima tercera de estos enlaces recomendados, que además nos llega al ritmo del clásico Stories from the city, stories from the sea de Polly Jean Harvey, una de esas joyas que nos trajo el arranque de la década pasada. Sin más dilación, los enlaces:

  • Israel Herraiz se hace eco de los defectos de Excel para el cálculo empírico/estadístico. Por terrible que parezca, he visto a personas usándolo para cálculos complejos «que vosotros humanos, jamás creeríais», así que no está de más recordar el tema.
  • Authy es un pequeño software para añadir autenticación de dos factores a tu aplicación web o móvil. Pass es un gestor de contraseñas para *NIX.
  • Bianka Hajdu comenta la postura de Stallman sobre aplicar Creative Commons a recursos educativos abietros. Stallman ha dado que hablar también últimamente sobre las patentes de software. Misma autora en Con Tu Negocio sobre el uso de estos recursos formativos en empresas.
  • Pedro Jiménez y SERIS, el penúltimo (como con las cañas, nunca el último) despropósito andaluz en la lucha «contra la piratería».
  • The Register y Google pidiendo 4000 millones de dólares al año a Microsoft. El juez ya ha dicho que Google/Motorola no podrá expulsar a Microsoft del mercado, pero ahora tendrán que negociar el precio… Lo de siempre: dos lobos y una oveja votando democráticamente el menú de la cena. Los «de a pie» perdemos sí o sí.
  • ¿Es el login social la panacea para que los usuarios usen tu aplicación? Un muy buen post en el blog de Cartograf.
  • Bilo y Nano. La tira Ecol resucita, con nuevo nombre, nueva URL y nuevo gestor. (Ahora usa WordPress.)

Una ración justa, pero comprenderán que muchos enlaces que pudieron ser en septiembre y octubre, ahora han perdido su punto de actualidad.

Por supuesto, recordar que comparto muchos más enlaces casi diariamente en mi gestor de marcadores, y que hay un feed al que pueden suscribirse (los más recientes se muestran en la barra lateral de este blog), que también comparto algunas cosas en Twitter y que publico notas breves y más variadas en Ad Astra Errans.

Y ahora, con todos ustedes, PJ Harvey, y su buena fortuna.

Pasen buen domingo, mañana más, sobre los temas de siempre.

Signaling del hipotético cierre de Feedburner

A raiz del cierre de la API de Feedburner (lo que nos devuelve a los análisis sobre APIs libres y corporativas) se rumorea con el cierre definitivo de ese servicio (amparado en más indicios, como el cierre de Adsense para Feeds, que será efectivo dentro de 2 días), que fuera gallina de los huevos de oro de una blogocosa tardía que ansiaba métricas y números con los que presumir frente a la masa («yo soy A-list») y embelesar al cliente (en este aspecto, rápidamente se degeneró hacia el «engagement», una cortina de humo que se usa para casi todo menos para lo más práctico y útil). ¿Qué señales envía Google si confirma este cierre?

Vaya por delante que yo dejé de usar Feedburner hace muchos años, cuando comprendí que para acceder a ese servicio había de tragar con las insidiosas técnicas de Google para gestionar el servicio que había comprado a tocateja.

Feedburner es líder en su ámbito y (prometo post al respecto) no es nada sencillo replicar su funcionalidad completa aunque muchos prometan ser la alternativa y recoge una información valiosísima para Google. Así puestos, la principal pregunta sería «por qué Google podría estar interesado en cerrar Feedburner?».

Hay un mix de motivos:

  • Los RSS no son negocio desde el punto de vista publicitario (y ya sabemos en qué anda Google, ¿no?). Y eso que Google integró desde hace mucho Adsense en los feeds, algo que a servidor le pareciço siempre tratar peor a quien mejor debes tratar (a tus lectores fieles).
  • Pero es que también cierran Adsense para feeds. Que cierren Adsense para feeds es significativo y evidencia dos cosas: que poner publi en los feeds no basta para monetizarlos y… la gran farsa de la segmentación publicitaria de Google y los «clicks cualificados»: en los anuncios no hacen click los lectores habituales que tan bien segmentados están ellos, sino los paracaidistas que llegan a tu página sin querer y andan perdidos. De ahí que los grandes medios incidan (motivos tienen) tanto en tácticas SEO: publicar mucho contenido cada día, da igual la calidad mientras sea original, etc.
  • Google se la juega entera a Google Plus. De entrada, creo que ésta es la principal y es algo que vienen haciendo en el último año. Al igual que en el pasado trasvasó gran parte de la funcionalidad de Reader a Plus, las funciones de Feedburner ya van incorporándose tanto a esa herramienta como a Analytics. Y Feedburner pronto será redundante para el que use otros servicios de Google. (Declaraciones apócrifas de aquel cuyo apellido da nombre al algoritmo más famoso de Internet: «si ya usas Google plus no necesitas esto». ¡Zas!, no te ha preguntado si quieres usar plus… porque la verdad es que no le importa tu respuesta.)

Para los amantes del RSS, no obstante, ésta es la enésima demostración de lo que ya sabemos: en un entorno dominado por la monetización publicitaria, los RSS serán marginados por los grandes agentes, que eventualmente lo abandonarán.

Diferente será el rol que aquellos que quieren dotarse de autonomía en su actividad diaria y autonomía en su aprendizaje hagan de él. Sobre eso, queridos, podríamos hablar largo y tendido, pero no da para eventos donde un montón de influencers hablan de engagement. Al menos, no todavía :)

Google, el monopolio consciente

Parece una obviedad, y en realidad lo es. Google tiene un peso específico demasiado grande en el mercado de buscadores. (En países como España disfrutan de un share sempiterno del 99%.) Y lo sabe. Y lo demuestra en la evolución de sus servicios.

Google comenzó siendo un buscador ligero, muy ligero. Google no alojaba contenidos en sus servidores, más que la cache de las webs indizadas para devolver resultados de búsqueda. (Eso fue antes de comprar Blogger, y mucho antes de abrir GMail, claro.) Ahora no sólo están de lleno en el mercado de contenidos (no sólo por sus millones de blogs, sino por su producción importante en el audiovisual), sino que se quieren convertir en el silo en el que almacenes todos tus datos, y eso implicará afrontar un nuevo escenario: ser el destino final en cada vez más búsquedas, cerrando un master plan que aspira a otorgar a esta empresa un lock-in tremendo como intermediario inevitable para acceder a contenidos.

Un poco de historia

Volvamos a 1998, Google permitía que otras personas llegaran a tu página, y lo hacía gratis.

Más adelante, cuando comenzó a gozar de cierta cuota de mercado (consecuencia de ofrecer el que sigue siendo el mejor buscador, critiquen lo que le critiquen), la cosa se puso cada vez más dura para conseguir que cualquiera llegase a tu página web… ahí Google te daba una solución: los dos o tres primeros lugares se subastarían. Así, Google te permitía llevar más personas a tu página, esta vez pagando.

La última vuelta de tuerca a esta visión es lo que presentaron como AdWords Express, que pretende ser una rama del AdWords tradicional enfocado a publicidad local, optimizada para búsqueda en mapas y móviles. En este caso, el pago sería para destacar el perfil de tu negocio en servicios de Google cuando se muestren resultados de búsqueda en mapas o a dispositivos móviles.

Parece ser que el objetivo de esta modalidad publicitaria presentada por Google ahora es pagar para que Google redirija tráfico al perfil que Google tiene sobre ti o tu negocio (ya sea en Google Maps, o sobre Google Plus u otros servicios que da el gigante de Mountain View), y no pagar para redirigir tráfico a una página que de verdad te pertenezca.

Esto lo ofrece el mismo buscador que se hizo un hueco (rápido, ¡ahí te quedas Altavista!) en nuestros buscadores porque permitía que encontraran nuestra página… gratis. A long, long time ago.

Acaparar tráfico antes de dejar al usuario salir del servicio

La estrategia está clara: tú me pagas como hasta ahora, pero el destino está en mi servidor, bajo mi control. Tú construyes tu identidad digital en mis servidores, paga para que alguien lo vea y luego, si te atreves, deshaz esa construcción y vete a tu propio servidor. Construye todo desde cero otra vez. (Y no hablar, porque ciertamente no parece cercana, de la hipotética caída en desgracia de Google que te obligue a construir tu identidad en otra parte, desde cero otra vez, aunque tú tengas suficiente con Google.)

Es una mala idea por el simple hecho de que no se deben poner todos los huevos en la misma cesta. Google controla las búsquedas, construir tu identidad principal en sus servicios es darle demasiada influencia sobre tu identidad digital. Pero realizar una inversión en SEM sobre una URL que no controlas y que está controlada por el mismo que ya controla todo lo demás, es un despropósito. Es poner aún más huevos (si es que caben) en una cesta ya bastante cargada.

En el libro La neutralidad de la Red expliqué cómo la forma más sutil de romper la neutralidad de la Red consiste en que un agente obtenga un peso específico tan grande en Internet que consiga distorsionar las reglas del juego a su favor. Emprender, ejercer la libertad de ser innovador y ganarse la vida con ello libremente, sería mucho más difícil en un escenario de este tipo, tan difícil como si las operadoras pudieran aplicar cualquier tipo de peaje a voluntad para permitir que otro nodo de la Red conecte con nosotros.

Hay muchas formas de retener ese tráfico. Facebook recurre a técnicas de fear mongering cutre: «estás a punto de salir de Facebook y eso puede ser peligroso». Google ha ido añadiendo complejidad a sus resultados de búsqueda a lo largo de los años, justo cuando su valor estaba en la sencillez. Con la preview gráfica y knowledge graph añadieron dos vueltas de tuerca importantes en este último año.

La sóla idea de que ahora ofrezcan planes a lo páginas amarillas de toda la vida sólo nos vendría a demostrar lo confiados que están y conscientes que son en Google acerca de su abrumador dominio sobre las búsquedas y la publicidad online.

[Este post está relacionado, aunque sólo porque ambos surgen de reflexionar sobre el mismo anuncio de Google, con el anterior. Por lo demás, claro, se tratan temas diferentes y por eso son dos posts diferentes.]

La labor del consultor es solucionar enseñando

Una conversación hace unos días, con excusa de una nueva modalidad de pagos publicitarios de Google, nos da la ocasión de reflexionar sobre la verdadera labor de quienes trabajamos aportando soluciones relacionadas con herramientas tecnológicas. ¿Nuestra labor es dar al cliente lo que pide, lo que nos resulta más fácil y/o rentable, o lo que más beneficia al cliente a corto, medio y largo plazo, justificando y enseñando el por qué de nuestra decisión al mismo tiempo?

En el inicio se habló de Google Adwords Express

Hace unos días se mantuvo una interesante conversación en Twitter. Tamara Lucas e Iván Fanego acudían a la presentación de Adwords Express por parte de Google, lo cual nos dio a todos la ocasión de reflexionar sobre la herramienta. El asunto es que llegados a un momento afirmaban que era una gran idea para aquellos que no tienen página web: «optimizas tu perfil en Google Plus y haces SEM sobre tu perfil de Google Plus». A lo que inmediatamente repliqué en negativo, aludiendo a la comparación más básica: en semanas recientes Facebook ha sido holgadamente criticado porque «lograr que tus amigos te lean es cada vez más difícil, casi que vamos a terminar pagando por ello».

El bueno, el malo, o el feo

La cuestión derivó hacia si Adwords Express (AWE) es el bueno, el malo, o el feo.

Se pregunta Iván si AWE representa intermediación u oportunidad. La parte de intermediación está clara y es inevitable desde que construyes tu web y tu audiencia en Google Plus. Es el mismo mecanismo que hace que Facebook sea percibido como esa herramienta que no te deja hablar con tus amigos, o con esos seguidores que tantos euros te costó obtener. Y aquí está el quid: no puedes pagar para construir tu identidad, sea personal o de mercado, en un entorno en el que estás 100% expuesto al capricho de un intermediario, sea Google, Twitter o cualquier otro. A nivel empresarial tenemos reciente el caso de Bitly, que de la noche a la mañana ha pasado a ser una herramienta casi olvidada.

Como consultor, enfrento constantemente el problema desde el punto de vista de la pequeña empresa. Han construido audiencias en servicios que no controlan y ahora que descubren que no tienen retorno y sirve sólo como sustituto cool de un SAT de toda la vida (como bien dice Carina Szpilka de ING) quieren rectificar… y es doloroso, porque estos servicios están concebidos para ser una trampa.

Volviendo a la conversación, la réplica no tardó en llegar e Inma Castellanos (Acens), Edgar Sánchez y Wences García ya andaban defendiendo una visión diferente a la inicialmente expuesta en el tuit de Tamara e Iván, y que quedó plasmada en mi última réplica: «se puede dar servicio o se pueden dar grilletes ¿[queremos] clientes contentos o cautivos? [Respuesta:] formación».

La verdadera labor del consultor es resolver enseñando

Aquí está el grano: la labor del consultor es resolver enseñando. Si un cliente te dice «no tengo web pero quiero estar en Internet» podemos aconsejarle que gaste en publicidad para construir audiencia sobre el perfil que Google tiene de él y cobrarle por gestionarle su Ad Words sin que éste aprenda nada. A buen seguro en publicidad necesitará invertir (para tener resultados reales) más dinero del que cuesta una web sencilla, y deberá invertir mes a mes, ya que no tiene web ni forma de actualizarla (era el caso de uso que defendía Fanego para esta idea). Dicen los viejos legajos del marketing para el mundo digital que «siempre que puedas, vende suscripciones».

En este esquema AWE es el bueno. Pero si nuestro cliente no está en Internet, o no tiene Internet en su oficina, recomendar trabajar sobre su perfil en Google Plus (como todo servicio de este tipo, sin monitorización y actividad constante no se va a ningún sitio) es mal consejo; y hay de todo en la viña del señor… pero este tipo de ñapas son las que hacen que luego la pyme se queje de que la engañan, como bien decía Wences García. Ya sabemos que en estos servicios para redes sociales lo que de verdad funciona es el machaque diario, rozando el spam. Y sabemos que lo que de verdad es una baza es producir contenido original que luego difundes usando esos servicios.

La pregunta que el consultor debe hacerse no es «cómo hago lo que me pide mi cliente» sino «qué es lo mejor para mi cliente a corto, medio y largo plazo».

Por una parte, dudo que una respuesta a esos tres aspectos nos anime a comenzar a construir la identidad de nuestro cliente en Google Plus usando Adwords Express; por otra, la estrategia de «branded content» basada en blog, a veces con esteroides, es sin duda la más extendida y accesible para una parte del mercado, y recurso habitual de (casi) todos los implicados en aquella conversación. Este enfoque de «las marcas han de generar contenidos» tiene firmes defensores, y muchos otros afirman (oooops) que «construir una audiencia y unas relaciones reales es algo que va más allá [de Twitter y Facebook]». Y ambos tienen razón.

Comprar mano de obra al peso, pagar por mejorar aprendiendo

Al final está la divisoria entre contratar consultoría real, que ejecute proyectos y traspase conocimientos, o manos que respondan sin cuestionarse si el cliente puede salir más beneficiado con otra estrategia. En el caso de nuestro ejemplo, crear a nuestro cliente una web autónoma sobre la que apuntar su SEM cuesta en ese caso límite, 10 euros de un dominio algo más por un hosting (los hay verdaderamente baratos para un proyecto así) y 30 minutos de instalar un WordPress por defecto con un tema libre; y, con todo el dinero que le has ahorrado poniendo en marcha su web por cuatro duros, ahora sí puedes recomendarle una estrategia SEM personalizada contra una página en un hosting que paga y controla, con una URL que le pertenece y habiéndole enseñado qué significa tener autonomía en Internet y cuál es la mejor forma de construir (en lo personal y en lo profesional) una identidad que no tenga deudas ni dependencias que pudimos evitar fácilmente.

Poco espacio, eventos y prisas

Decía Bianka Hajdu en el blog de Cartograf que «en su afán por intermediar el conocimiento algunas herramientas ahogan la generación de conocimiento». Está claro que en Twitter no caben argumentos (no se dejen los comentarios).

Porque tiene razón Daniel Seijo y si a un blogger se le compraba con un bocadillo, la voluntad de un «consultor social media» puede movilizarse con sugus. Está claro que de cara a la credibilidad de las marcas, si quieren ser honestas (y posiblemente no sea el caso), la mejor opción es, como propone Antonio Ortiz, replantear los eventos.

Y es que invitar a nuestros eventos a personas que poseen conocimientos de sobra, pero a las que luego incitamos a hablar de nuestro producto poco (140 letras), mal (porque seguir una discusión es un horror) y con prisas (porque el ponente no va a esperar), es contraproducente. A menos que lo que queramos sea precisamente eso: no fomentar una reflexión y un análisis objetivo, sino publicidad de la más burda: que den a conocer nuestra marca y nada más.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad