Los peatones no escaparán de los controles antidroga de Tráfico

Reforma de la ley de tráfico a la vista, y como de costumbre es mala noticia para aquellos que no circulan en coche: en el texto previsto, los peatones podrán ser sometidos a controles de alcohol y drogas, aunque no estén implicados en siniestro alguno (El Heraldo).

Dejando de lado lque multar a un peatón por llevar alcohol en sangre, si va caminando y no hace nada malo parece más propio regímenes totalitarios que democráticos, no podemos obviar lo que nos dice el sentido común: los hospitales no están llenos de peatones atropellados por peatones que caminan con exceso de velocidad.

Y tampoco podemos obviar las implicaciones: treinta años convenciéndonos de que «si bebes, no conduzcas» para que ahora te hagan el control igual, y te multen igual. Evidentemente, esta norma desincentiva dejar el coche en casa cuando uno sabe que va a beber.

Analytics como bien complementario

Siempre pensé que el valor de Analytics para Google residía, sobre todo, en el íntimo conocimiento que adquiere de los sitios web que lo usan. Pero aquí hay una idea interesante de James Borow en Ad Age, al hilo de Facebook e Instagram (que sería otro bien complementario):

Google sunk a significant investment into Google Analytics and then offered the product for free. But ultimately, website managers watch their traffic ebb and flow, decide they want more visitors and pay for ads on Google.

La explicación clásica de los bienes complementarios incluye a un vendedor de ketchup/mostaza. Éste tiene una salsa de calidad excepcional, y además se trata de un producto del cual el mayor consumo es precisamente el sobrante que queda en el plato cuando terminas de comer (normalmente pones mucho más de lo que vas a tomar). A este vendedor le interesa que el producto con el cual se consume su mostaza sea barato, que se venda mucho, para que el tirón de este bien complementario (típicamente, salchichas) tenga un efecto positivo en sus ventas de salsa.

8 años de blog

Este blog cumplió esta semana su octavo cumpleaños, en concreto fue hace tres días, pero no hemos podido volver sobre este tema hasta ahora. Ocho años de blog, diez y medio blogueando, pero finalmente nunca traje a este blog aquello que había escrito en los dos primeros años y medio, primera promesa incumplida de esta bitácora, ni más ni menos que en el primer post de la misma.

Hay muchas cosas que he aprendido con este blog. Más de las que se pueden recoger en uno de esos posts facilones del tipo «7 cosas que aprendí con mi blog». Les ahorraré el trance y me quedaré sólo con que este blog me ha dado la excusa para reflexionar una y otra vez sobre temas que me interesan, ayudándome a madurar las ideas. Y que, por supuesto, esta reflexión por ser pública y abierta se ha visto enriquecida con vuestros comentarios: este blog me ha permitido encontrar un montón de personas con los mismos intereses, o con las mismas filias (o quizá sean las mismas fobias), hacer grandes amigos, aprender cada día con los comentarios y contracomentarios que se responden unos a otros, con hasta 11 niveles de respuesta acumulada, como en algunos posts sobre patentes (estúpidas).

Por todo ello, gracias a quienes estáis siempre atentos a esta página y este feed, y proponéis ideas, y aportáis con vuestros comentarios. Si todo va bien, este año que entra habrá más Versvs, y no menos. Y seguro habrá algunos cambios (que ya pueden verse si uno se fija un poco…) de los que hablaremos pronto.

No es una infografía, es un póster digital

En Fast Co. nos cuentan la diferencia entre una verdadera infografía y «su primo tonto», explican que:

En Co.Design recibimos un montón de avisos para nuestra sección «infografía del día». Un buen 90% de ellas no pasan el corte porque no son verdaderas infografías. Probablemente las has visto: largos, scrolleables JPEGs con un montón de números y texto y buen arte. Conforme la visualización de datos se hace mainstream y se elevan las expectativas para revisar información, se ha puesto de moda colocar nuestras narices sobre estos artefactos simples denominándolos «infografías». Pero Kim Rees y Dino Citraro, fundadores de la empresa de visualización de datos Periscopic, proponen un término más exacto, no peyorativo, para esto: posters digitales. Aquí explicamos por qué es importante.

Y claro, nosotros no le habíamos puesto nombre, pero sí que sabemos hace mucho que no todo son infografías, y que desde luego no todo aporta valor (en ocasiones, sólo se aportan molestias).

¿Ya sabes qué es una cookie? Pues prepárate para el «fingerprinting»

La polémica sobre la ley de cookies y cómo cumplirla no se ha extinguido aún (hay un gran hilo con buenos comentarios en el blog de Pablo Burgueño). Del «están matando la competitividad europea frente a EEUU» al «estamos defendiendo la privacidad de todos», las discrepancias son por todos conocidas. Algunos lamentando la entrada en vigor de la ley, más aún criticando que sea demasiado dura, otros preguntándose si no es muy blanda.

Nadie parece pensar en que llega muy tarde, demasiado tarde. Y en que, quizá, estas leyes siempre van a llegar demasiado tarde, inherentemente tarde. Para cuando la administración consensúa y redacta una ley acerca de una tecnología, la misma parece ya superada por los márgenes con tecnologías nuevas de las que la administración no sabe nada y que tardará años en contemplar en sus leyes. No es sólo cosa de la UE, en Estados Unidos se anuncia una demanda contra varias empresas a cuenta de las cookies indelebles (Extremetech).

Para cuando se siente precedente al respecto y la ley comience a ser útil, y la resolución de conflictos ágil, todos estarán usando «fingerprinting» para identificar a los usuarios, cotilleando decenas de parámetros en la configuración personalizada del software de ese usuario (Forbes). Para entonces, quién sabe si las cookies seguirán teniendo el rol que tienen ahora y si algo de lo trabajado en este tema continúa siendo útil a los usuarios de servicios de Internet.

El negocio de informar no se muere, pero sí se transforma

Imprescindible post de Gonzalo Martín sobre los cambios de hábitos del consumidor. Consumidor de información en este caso. Cambio de hábito saludable, por otra parte.

Como él mismo dice, el post no tiene ideas que no hayamos repetido (él mismo en su blog, otros cientos de personas en otras tantas vías, yo en estas páginas), pero como aún parece que hay quien no lo ha entendido, hay que repetirlas. Y ésta es sin duda la más comprensible, elegante y directa repetición de estas ideas que leerán estos días sobre cómo Internet invalida unos modelos de negocio y abre otros. No, el negocio de informar no se muere, pero sí se transforma.

Lo que sucede es que desde la poltrona, la transformación obliga a caminar… y hay quien no lo tenía en sus planes.

La silenciosa muerte de Songbird

Songbird

Songbird anunció el abandono de su desarrollo, y la empresa que lo desarrollaba el cierre de todos sus servicios aledaños a este reproductor, hace casi dos meses y nadie ha dicho nada. Se murió en silencio, sin hacer ruido. Lo cuenta Eric Wittman, el CEO de POTI-Songbird, en el blog del proyecto.

Songbird es/fue un reproductor de música en software libre y multiplataforma construido sobre el motor XUL desarrollado por Mozilla para su navegador Firefox, y durante un tiempo lo usé bastante (de hecho, lo he usado siempre que me he visto forzado a utilizar entornos Windows o Mac). En 2008 hice un análisis sobre Songbird que pueden leer si les pica la nostalgia: básicamente, hibdridaba reproductor y navegador, música que tenemos con música a la que accedemos y añadimos a nuestra biblioteca (pero descargándola, sin crear la dependencia que crea el actual Spotify).

Me he sorprendido al ver esta noticia porque absolutamente en ningún sitio he visto referencia a este cese en el desarrollo de un proyecto que en su día acaparó mucha atención. De hecho, lo he encontrado por azar. Ha llegado el momento de dejar de usar Listen. Listen ha sido mi reproductor preferido desde hace 7 años, pero hace la friolera de 4 años que su desarrollo se abandonó (hace ahora cuatro años debía haber salido la versión 0.7 que nunca vio la luz).

Listen también se murió sin que apenas nadie le eche de menos, pero esa historia merece ser contada en otro post. Listen era un reproductor excepcional, y una de las funciones más brillantes que tenía era la creación de listas de música adaptadas al humor del momento. Usando el recomendador de Last.fm, y sumándole unas canciones para dar algo de «aprendizaje» al programa, Listen te ofrecía infinitas horas de música sin repeticiones, usando la música de tu biblioteca y en el que las transiciones entre estilos eran siempre suaves. No he visto un sistema como éste en ninguna otra aplicación, y esto me reafirma que el recomendador de Last.fm sigue siendo el mejor y sigue sin haber algo que se le acerque en calidad. No me extiendo más por ahora.

El problema, resumiendo, es que como no me gusta nada Rhythmbox (nunca lo hizo), estoy ahora mismo muy huérfano en reproductores de música. Así que tendré que probar algunos a ver si alguno logra una experiencia remotamente parecida a la que en su día ofreció Listen, que parece mentira que el tiempo pase y caminemos hacia atrás. De momento, el mismo Eric Whitman nos recomienda usar Nightingale, un fork de Songbird, como alternativa. Pero los comentarios están abiertos para que recomienden otros reproductores, o dejen enlaces a algún artículo donde hablen de otros reproductores, o lo que sea que contribuya a paliar esta situación. Con la muerte de Songbird (y la previa de Listen), se busca un buen reproductor de música para Linux, preferiblemente que se lleve bien con Gnome/ y/o Unity de Ubuntu. ¿Alguna idea?

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