Este blog se ha mudado a WordPress

WordPress

Este blog se ha mudado a WordPress. Muchos van a tener que leer esa frase dos veces para creerla, y otros tantos tendrán sus dudas aún cuando la hayan leído en tres ocasiones. Este blog ha estado ocho años gestionado con Drupal. Saltó desde Drupal 4.7 (qué poca idea tenía entonces…) a Drupal 7, actualizando con cada nueva versión (aquí trasteábamos con Drupal 5, aquí con Drupal 6).

El único motivo por el que este blog ha estado construido con ese gestor todo este tiempo es que, como es de público conocimiento, me encanta Drupal: lo uso en todos los proyectos que puedo, para construir cualquier herramienta o sitio web rápido que busque satisfacer una necesidad concreta y requiera algo de elaboración, siempre está Drupal. En su día, necesité construir un blog sencillo… y ahí fui con esta herramienta. Como algunos saben, soy socio de la Asociación Española de Drupal, y para la mayoría de proyectos recomiendo esa herramienta, con la que se pueden desarrollar proyectos muy complejos de forma sencilla. Y eso no va a cambiar.

Ahora bien, en ocasiones me veo afectado por el síndrome del señor martillo que por doquiera que camina va buscando clavos. Mi blog personal es es un ejemplo paradigmático de esa situación y con la especialización cada vez más evidente de Drupal para la construcción de webs sofisticadas, un blog sencillo está cada vez más alejado del marco y el foco de esta herramienta. Por supuesto se puede hacer, pero para una web sencilla hay herramientas más adaptadas. En este blog no encontramos tipos de contenido especiales, ni funciones de e-commerce, ni una landing compleja, ni vistas contextualizadas para usuarios registrados, nada de eso. Es un blog, tiene ideas interesantes (eso, al menos, me gusta creer) con una forma de lo más sencilla. Y para tener un blog sencillo, WordPress se ha convertido en la herramienta que más dolores de cabeza me quita, y además me permite postear con mayor agilidad.

Estas dos ventajas tienen un valor incalculable actualmente: en Cartograf estamos trabajando como si no hubiera crisis, y eso me deja poco tiempo para el blog, por lo cual éste debe estar optimizado en todas sus facetas. Eliminar dolores de cabeza y agilizar el blogueo era un doble win.

Y no hay más que eso, llevamos así unos días pero como la apariencia estética de la web la hemos mantenido lo más posible, apenas se nota. Los últimos posts que hemos posteado ya se publicaron con el nuevo gestor, y la migración fue la responsable de que algunos posts aparecieran republicados en el feed como nuevos, que es algo que Pere Quintana me recordó en Twitter y Pablo Yglesias en comentarios. Pequeñas molestias inevitables.

Si a alguien le interesa, el script con el que hice la migración está en Github, no migré los usuarios porque no me hizo falta, pero mirando la lógica del script será fácil implementarlo si fuera necesario. El problema real, como digo, es que si tienes muchos usuarios y la web es más compleja… seguramente migrar a WordPress no sea lo que necesitas, así que implementar esa migración de usuarios posiblemente sea un «non sense».

Para webs que sean más complejas que un blog básico, sigo recomendando Drupal, pero al César lo que es del César, como herramienta de blogueo, estoy seguro de que con este cambio he tomado la decisión correcta.

Los peatones no escaparán de los controles antidroga de Tráfico

Reforma de la ley de tráfico a la vista, y como de costumbre es mala noticia para aquellos que no circulan en coche: en el texto previsto, los peatones podrán ser sometidos a controles de alcohol y drogas, aunque no estén implicados en siniestro alguno (El Heraldo).

Dejando de lado lque multar a un peatón por llevar alcohol en sangre, si va caminando y no hace nada malo parece más propio regímenes totalitarios que democráticos, no podemos obviar lo que nos dice el sentido común: los hospitales no están llenos de peatones atropellados por peatones que caminan con exceso de velocidad.

Y tampoco podemos obviar las implicaciones: treinta años convenciéndonos de que «si bebes, no conduzcas» para que ahora te hagan el control igual, y te multen igual. Evidentemente, esta norma desincentiva dejar el coche en casa cuando uno sabe que va a beber.

Analytics como bien complementario

Siempre pensé que el valor de Analytics para Google residía, sobre todo, en el íntimo conocimiento que adquiere de los sitios web que lo usan. Pero aquí hay una idea interesante de James Borow en Ad Age, al hilo de Facebook e Instagram (que sería otro bien complementario):

Google sunk a significant investment into Google Analytics and then offered the product for free. But ultimately, website managers watch their traffic ebb and flow, decide they want more visitors and pay for ads on Google.

La explicación clásica de los bienes complementarios incluye a un vendedor de ketchup/mostaza. Éste tiene una salsa de calidad excepcional, y además se trata de un producto del cual el mayor consumo es precisamente el sobrante que queda en el plato cuando terminas de comer (normalmente pones mucho más de lo que vas a tomar). A este vendedor le interesa que el producto con el cual se consume su mostaza sea barato, que se venda mucho, para que el tirón de este bien complementario (típicamente, salchichas) tenga un efecto positivo en sus ventas de salsa.

8 años de blog

Este blog cumplió esta semana su octavo cumpleaños, en concreto fue hace tres días, pero no hemos podido volver sobre este tema hasta ahora. Ocho años de blog, diez y medio blogueando, pero finalmente nunca traje a este blog aquello que había escrito en los dos primeros años y medio, primera promesa incumplida de esta bitácora, ni más ni menos que en el primer post de la misma.

Hay muchas cosas que he aprendido con este blog. Más de las que se pueden recoger en uno de esos posts facilones del tipo «7 cosas que aprendí con mi blog». Les ahorraré el trance y me quedaré sólo con que este blog me ha dado la excusa para reflexionar una y otra vez sobre temas que me interesan, ayudándome a madurar las ideas. Y que, por supuesto, esta reflexión por ser pública y abierta se ha visto enriquecida con vuestros comentarios: este blog me ha permitido encontrar un montón de personas con los mismos intereses, o con las mismas filias (o quizá sean las mismas fobias), hacer grandes amigos, aprender cada día con los comentarios y contracomentarios que se responden unos a otros, con hasta 11 niveles de respuesta acumulada, como en algunos posts sobre patentes (estúpidas).

Por todo ello, gracias a quienes estáis siempre atentos a esta página y este feed, y proponéis ideas, y aportáis con vuestros comentarios. Si todo va bien, este año que entra habrá más Versvs, y no menos. Y seguro habrá algunos cambios (que ya pueden verse si uno se fija un poco…) de los que hablaremos pronto.

No es una infografía, es un póster digital

En Fast Co. nos cuentan la diferencia entre una verdadera infografía y «su primo tonto», explican que:

En Co.Design recibimos un montón de avisos para nuestra sección «infografía del día». Un buen 90% de ellas no pasan el corte porque no son verdaderas infografías. Probablemente las has visto: largos, scrolleables JPEGs con un montón de números y texto y buen arte. Conforme la visualización de datos se hace mainstream y se elevan las expectativas para revisar información, se ha puesto de moda colocar nuestras narices sobre estos artefactos simples denominándolos «infografías». Pero Kim Rees y Dino Citraro, fundadores de la empresa de visualización de datos Periscopic, proponen un término más exacto, no peyorativo, para esto: posters digitales. Aquí explicamos por qué es importante.

Y claro, nosotros no le habíamos puesto nombre, pero sí que sabemos hace mucho que no todo son infografías, y que desde luego no todo aporta valor (en ocasiones, sólo se aportan molestias).

¿Ya sabes qué es una cookie? Pues prepárate para el «fingerprinting»

La polémica sobre la ley de cookies y cómo cumplirla no se ha extinguido aún (hay un gran hilo con buenos comentarios en el blog de Pablo Burgueño). Del «están matando la competitividad europea frente a EEUU» al «estamos defendiendo la privacidad de todos», las discrepancias son por todos conocidas. Algunos lamentando la entrada en vigor de la ley, más aún criticando que sea demasiado dura, otros preguntándose si no es muy blanda.

Nadie parece pensar en que llega muy tarde, demasiado tarde. Y en que, quizá, estas leyes siempre van a llegar demasiado tarde, inherentemente tarde. Para cuando la administración consensúa y redacta una ley acerca de una tecnología, la misma parece ya superada por los márgenes con tecnologías nuevas de las que la administración no sabe nada y que tardará años en contemplar en sus leyes. No es sólo cosa de la UE, en Estados Unidos se anuncia una demanda contra varias empresas a cuenta de las cookies indelebles (Extremetech).

Para cuando se siente precedente al respecto y la ley comience a ser útil, y la resolución de conflictos ágil, todos estarán usando «fingerprinting» para identificar a los usuarios, cotilleando decenas de parámetros en la configuración personalizada del software de ese usuario (Forbes). Para entonces, quién sabe si las cookies seguirán teniendo el rol que tienen ahora y si algo de lo trabajado en este tema continúa siendo útil a los usuarios de servicios de Internet.

El negocio de informar no se muere, pero sí se transforma

Imprescindible post de Gonzalo Martín sobre los cambios de hábitos del consumidor. Consumidor de información en este caso. Cambio de hábito saludable, por otra parte.

Como él mismo dice, el post no tiene ideas que no hayamos repetido (él mismo en su blog, otros cientos de personas en otras tantas vías, yo en estas páginas), pero como aún parece que hay quien no lo ha entendido, hay que repetirlas. Y ésta es sin duda la más comprensible, elegante y directa repetición de estas ideas que leerán estos días sobre cómo Internet invalida unos modelos de negocio y abre otros. No, el negocio de informar no se muere, pero sí se transforma.

Lo que sucede es que desde la poltrona, la transformación obliga a caminar… y hay quien no lo tenía en sus planes.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad