Bocados de Actualidad (169º)

Y aquí estamos otra vez, tras una semana de parada veraniega, con los Bocados, esta colección de enlaces que no tuve tiempo (o ganas) de comentar durante la semana. Con todos ustedes la entrega centésima sexagésima novena, que llega acompañada del ritmo tranquilo de Laura Veirs, que esta misma semana presentó su nuevo álbum, Warp and Weft. En fin, que os dejo directamente con los enlaces.

  • Javier de la Cueva y cuestiones morales y políticas en torno al conocimiento libre.
  • Es la energía es un portal especializado en noticias y actualidad sobre energía, creado por Fernando Álvarez.
  • Reyero y algunas nociones básicas sobre cómo no destrozar el SEO de tu web multiidioma en Drupal.
  • Dicen que si googleas cualquier palabra encontrarás una librería javascript con su nombre, pero ¿cuántos frameworks javascript hacen falta para construir una web actual (incluso una landing que sea muy completa)? Ninguno, o eso dicen en Mir.aculo.us.
  • Assange embiste contra las empresas que cobraron por facilitar el espionaje masivo de EE.UU.
  • Calibre, el gestor libre de libros electrónicos, alcanza la versión 1.0 tras 7 años de desarrollo.
  • En Pando Daily hablan sobre el anuncio de que Steve Ballmer dejará la dirección de Microsoft, defienden su gestión e hipotetizan sobre el futuro de la compañía. Ballmer no fue nunca moderado en sus actitudes, y no fue nunca amigo del software libre.
  • La piratería ha venido a Juego de Tronos mejor que si hubiera ganado un EMI. Y eso en palabras de quien se juega el dinero haciendo esa serie. En el blog de Gonzalo Martín.
  • Buen debate en comentarios en el blog de Bianka Hajdu, hablando sobre tiempo de carga de webs en dispositivos móviles.
  • Recuenco y la toma de conciencia con las cartas malvadas.
  • Dice Google que aquellos que no son usuarios de GMail pero envían correo a sus usuarios no tienen «legítimas expectativas de privacidad». Menudo morro. El tema en Gizmodo.
  • Security by default y un post muy pesimista, con una parte de verdad (la situación está muy complicada en términos de alfabetización), pero con el que no estoy de acuerdo en la tesis principal: la defensa de la privacidad es ahora más complicada que antes, pero no está perdida todavía. Eso sí, no debe sorprendernos que conforme pasa el tiempo la situación sea más compleja porque desde el principio supimos que este acondicionamiento sucedería.

Para ir cerrando, lo nuevo de Laura Veirs, que tengo que oir mejor pero que a primera escucha me dio la sensación de no estar al alto nivel de sus discos de hace unos años.

Esto es todo por ahora. Y ya saben que dejo en el gestor de marcadores de Cartograf muchos enlaces compartidos con notas (aquí, si prefieren feed RSS) y que en Twitter también paso alguna cosa.

Si piensan que tienen algún enlace relevante que no incluí en mis bocados, o tienen alguna idea tangencial, los comentarios están abiertos para recomendar y debatir. Pasen buen domingo :)

Vigilando lo que hacen las personas en una multitud

Si piensan que las revelaciones de Snowden van a detener las ansias de control de los gobiernos (en este caso, del gobierno federal de EE.UU.) están muy equivocados. Vía ABC (es un decir, porque lo de poner deeplinks es algo que no se enseña en las facultades de periodismo, y parece que tampoco en las redacciones) leemos un artículo en New York Times:

The Department of Homeland Security tested a crowd-scanning project called the Biometric Optical Surveillance System — or BOSS — last fall after two years of government-financed development. Although the system is not ready for use, researchers say they are making significant advances. That alarms privacy advocates, who say that now is the time for the government to establish oversight rules and limits on how it will someday be used.

Biometría y videovigilancia combinadas en un programa que no es nuevo, pero que es anunciado ahora en público con la excusa de que podría servir para combatir atentados como los de Boston (ante los que los sistemas de videovigilancia social se apuntaron un fracaso con consecuencias dramáticas). Vamos, que es por tu seguridad.

Los Estados no se agotan, no llegan cansados a la hora de la cena, no se aburren de ver una y otra vez las mismas noticias. Son las personas las que desarrollan tolerancia ante las medidas de control, las que se cansan de oponerse, las que se frustran cuando ven que toda oposición es prácticamente en vano. Por eso estas medidas de vigilancia van imponiéndose sin debate real, sin la necesaria reflexión que nos obligaría a preguntarnos en qué mundo queremos vivir, o estamos ya viviendo.

Cuando todo puede vigilarse, lo único que queda es la educación. Cuando el coste de ampliar e intensificar la vigilancia sobre los ciudadanos tiende a cero, la vigilancia se amplía e intensifica por encima de todo límite concebible. Cuando la vigilancia sea excesiva, no nos quedará nada.

Lavabit, Groklaw, Manning: la NSA dispara al mensajero

Dos de las consecuencias del conocimiento público del espionaje masivo mantenido por la NSA y otros servicios de espionaje estatales son la toma de conciencia general de que vivimos bajo vigilancia y el cierre de servicios destinados a ofrecer comunicaciones seguras, o información crítica proporcionada de forma anónima a través de Internet: el arrinconamiento judicial de los informantes y el arrinconamiento empresarial de las pequeñas empresas que proveen servicios vinculados a comunicaciones seguras.

Cuando eres la NSA y tienes tras de ti todo el poder judicial de la primera potencia militar y económica del mundo, la historia se pone de tu parte.

La semana última semana conocimos el cierre de Lavabit (Boing Boing), un servicio de e-mail seguro. Su fundador anunció el cierre a la voz de «si supiérais sobre el email lo que sé, quizá no lo estaríais usando ahora mismo» (Forbes). Al día siguiente le siguió en la estela Silent Circle, un servicio similar que cerró «preventivamente» antes de tener que delatar a sus usuarios (Ars Technica). Antes de ayer el anunció era de Groklaw, a través de un último post elocuente, cercano, que permite ver el tipo de problemas que nos enfrentamos cuando tomamos conscientes de que estamos siendo vigilados constantemente.

Puede parecer poco importante, pero la expulsión del mercado de las pequeñas proyectos y empresas es una pieza clave en la consolidación de la sociedad de control. ¿Se imaginan a Zuckerberg diciéndole a sus accionistas que no va a cooperar con la NSA, aunque ello implique cerrar la empresa? Lo despedirían. Aunque quisiera negarse, Facebook (o Google, o cualquiera de las grandes empresas implicadas) no podría rehusar la orden de la NSA porque, sencillamente, el gestor que lo decida se tendría que enfrentar a una horda diversa de accionistas que han depositado ahí su dinero y cuya inversión debe defender.

Como digo arriba, no se puede perder de vista que estamos siendo vigilados constantemente. Hace años que hemos hablado de ello, tanto cuando hablábamos de la muerte de esa conversación efímera que no quedaba registrada por nada ni nadie como en Grabándolo todo, en todas partes, y por supuesto en La sociedad de control.

Si esto representa el final del e-mail tal y como lo conocemos como dicen por ahí (CNME Online) no me queda claro. Lo cierto es que ahora mismo no hay un sistema con la amplia adopción que posee el correo electrónico, basado en estándares libres, que no esté ligado a un sistema de identidad digital controlado por una única empresa. El e-mail fue la verdadera killer app de Internet, y continúa siéndolo. Implementar mejoras como las propuestas en algunos blogs, como el de Antonio Ierano, es una propuesta faraónica. Ni pensar lo que costaría abandonar esta herramienta para abrazar alguna otra. Y todo sin garantías de que la nueva herramienta tenga las ventajas que tiene el email, y con una gran probabilidad de que padezca todos sus mismos males (a saber: que sea fácilmente espiable).

En mitad de todo esto, Bradley Manning es condenado a 35 años de cárcel por filtrar información a WikiLeaks (InfoLibre). Un alto precio, altísimo, para vivir en una sociedad más libre, como dice en el comunicado que ha leído al conocer la sentencia. Sobre todo porque no parece que el año que viene vayamos a vivir en una sociedad más libre que la que teníamos en 2010. Pero Manning no está solo: Assange lleva un año confinado en un edificio de Londres, y «la democracia británica» no escatima gastos para hacerle la vida imposible. El circo de desprestigio a la figura de Snowden (tildado de «traidor a la patria» y «amigo de nuestros enemigos» y otros clásicos de la propaganda de toda la vida por el gobierno de EE.UU.) está aún reciente y es de todos conocidos.

No, posiblemente no hay alternativa actualmente al correo electrónico. Y no, posiblemente no vivimos hoy en una sociedad más libre que en 2010. Pero sí, pueden hacer algo para proteger lo que puedan. Hay mucha tecnología de parte de las personas. Es poco, lo sé. Pero no se engañen: hace una década ya sabíamos que la traza privada existe y que eso siempre lo podrán leer. Eso no nos impidió cifrar nuestros mensajes con GPG. Y no debería impedirlo ahora. Aquí tienen un viejo tutorial que aún es perfectamente válido: cómo usar GPG en su correo electrónico.

Aquellos que han prestado servicios que entorpecen la labor del espionaje estatal, o han difundido sus actividades, están siendo abatidos a velocidad de vértigo por el mismo sistema cuya existencia amenazan. Y con cada uno de ellos que abandona la escena, estamos un poco más desnudos ante ese ojo sin párpado que todo lo ve y todo lo graba.

Revisando los nuevos reproductores de música en Linux

Guayadeque

He sido usuario de Listen project durante años. Ocasionalmente he usado Songbird, sobre todo cuando por motivos laborales me veía obligado a usar Windows durante buena parte del día. Pero el desarrollo de Listen fue abandonado hace años y con la actualización del sistema operativo cada vez funciona peor, y Songbird cesó su desarrollo. De ahí que hace un par de semanas comencé a buscar que ando probando reproductores de música para mi Linux, y aquí tengo algunas conclusiones sobre los que he probado. Por supuesto, gracias a quienes en comentarios al post anterior me descubrieron todos estos reproductores, ciertamente algunos apuntan muy buenas maneras.

Para contextualizar mejor lo que digo a continuación, añadir que yo busco sobre todo oir la música que tengo en mi colección local. No suelo hacer streaming, y no suelo oir «la radio», ni en su día Last.fm ni ahora Spotify. Así, es posible que para otro perfil de usuario, el análisis sea diferente: que cada uno pondere lo que busca y lo que la herramienta le ofrece.

Guayadeque

Guayadeque

Guayadeque es el mejor heredero de software como Listen o Amarok. Un modo inteligente que funciona razonablemente bien, aunque tiene tendencia a sacar sólo hits (y esto a veces molesta porque siempre que te sale un determinado artista, te saca la misma canción… y no esa que no fue single y nadie conoce, pero a tí te gusta), no tiene muchas opciones, la lista de reproducción carece de algunas opciones básicas, y la interfaz es mejorable a nivel estético, pero aún así, el proyecto de Juan Ríos (anonbeat) es de lo mejorcito que he descubierto en estas semanas. Se integra con algunos servicios online de música y permite buscar temas y oirlos, pero como he dicho anteriormente, es una función que a mí no me llama la atención. A diferencia de otro software de reproducción, éste está programado en C++, con lo que es más rápido y menos pesado.

Tomahawk

Tomahawk apunta alto, y está en el buen camino. Estéticamente da la mejor y lo peor: tiene un aspecto cuidado, y eso es bueno, pero es irracionalmente poco flexible. Permite confeccionar estaciones al estilo de las listas inteligentes que en su día tenía Songbird. La interfaz tiene limitaciones: es rígida y no permite reubicar la lista de reproducción en otra parte de la ventana, carece de la clásica vista en 3 paneles (artista, álbum, estilo) para filtrar y encontrar rápidamente la música que buscas, y eso hace que sea bastante tedioso escoger con exactitud la música que queremos oir. Básicamente es un software para oir la radio, que tiene su potencial en la integración con servicios online (desde Jamendo a repositorios de música gratis y de pago), mezclando la música a la que puedes acceder online con tu biblioteca local, actuando un poco a lo Spotify pero con más opciones y menos limitaciones, así que entiendo que esta limitación de interfaz viene porque lo que se espera del usuario de Tomahawk es que quiera escuchar la radio: que los diferentes servicios o listas que el usuario confecciona usando filtros le ofrezcan música sin él tener que pensar qué quiere oir.

Quod Libet

Quod Libet es una navaja suiza para poner a punto tu colección: recodifica, divide piezas, corrige sus etiquetas, y además todo lo que esperarías de un repro de música básico a estas alturas. Eso, que es su principal ventaja, es también un inconveniente: el 99% del tiempo no necesito partir un álbum que esté en único archivo, ni modificar muchas etiquetas (algo para lo que mi viejo Easytag sigue funcionando, por otra parte), así que gran parte de sus funciones y menús tan sólo me los encuentro constantemente… para no necesitarlas la mayor parte del tiempo. Aunque en las opciones de reproducción presume de tener un modo dinámico, no he logrado que funcione en absoluto.

Audacious

Audacious es una evolución de XMMS, que a su vez se inspiró siempre en la estética de WinAMP. Ligero, ligerísimo, y tiene hasta la interfaz en 3 módulos de aquel WinAMP original que a todos encandiló (y dio la vida, qué bien funcionaba…) hace década y media. Por lo demás, debido a su interfaz no saca máximo partido a algunas características que ahora mismo hacen la vida más fácil, como la gestión de una biblioteca con los archivos de tu disco duro. Si tienes problemas de potencia en tu pc, éste programa es lo que necesitas: un reproductor que consume lo mínimo y reproduce perfectamente.

DeadBeef

DeadBeef, un reproductor muy espartano, con un filtro muy básico pero funcional para buscar dentro de tu colección, y que ofreció una gran calidad de audio. Apuesta por una interfaz diferente y eso es bueno, reutilizando el paradigma de la navegación por pestañas para separar las diferentes listas de reproducción que hemos configurado. Quizá hecho en falta que tu biblioteca al completo sea otra lista de reproducción más, cuando en realidad es probable que no nos interese tratar nunca a nuestra biblioteca como tal cosa, sino como el punto de partida para construir listas específicas.

Nightingale

Nightingale es el sucesor de Songbird, así que también le di una oportundiad, pero la integración con GTK y Unity es atroz. Mejor dicho: no se integra nada en absoluto. Por este motivo no lo usé más de unos minutos. Lo positivo es que tiene todo lo que tenía Songbird, lo negativo es que yo sólo había usado Songbird en Windows y en Mac. Y Nightingale me sirvió para recordar por qué.

Subsonic

Subsonic es un reproductor para usar desde el navegador web. Se trata de una herramienta que no he llegado a instalar en mi servidor, porque su uso principal se aleja muchísimo de lo que yo busco. En cualquier caso, tras trastear un par de noches con la demo que tienen en la web puedo decir que funciona razonablemente bien, aunque a nivel de interfaz se me hace bastante raro. Por otra parte, al ser una opción tan específica, seguramente sólo un público muy concreto va a buscar una solución de este tipo.

La tontería de la comida ecológica

Quizá soy presa de algún furor corporativista (cosas de haber estudiado química durante años), pero cuando uno lee subtítulos como «Un estudio muestra que en España persisten los hábitos de comer mucha carne y fruras y verduras cultivadas con pesticidas», no puede sino analizar sus implícitos, y pensar se está intentando manipular la opinión del lector. (Nota: las erratas de ese texto entrecomillado venían así de fábrica.)

Parte por parte:

  • Sobre la apertura, ese ínclito Un estudio demuestra que, poco tengo que añadir al excelente post que en su día publicó Chema en Naukas.
  • Primer verbo: persisten. Es negativo, como queriendo indicar que el problema persiste pese a los esfuerzos por erradicarlo.
  • Ahora vamos con la comida: mucha carne. Oh, no, y yo pensando que lo de comer carne había sido una ventaja evolutiva. De hecho, la ventaja evolutiva es comer de todo: además de carne, también frutas y verduras.
  • Pero claro: frutas y verduras cultivadas con pesticidas. Diantres, comer pesticidas no puede ser buena idea, pensará el lector despistado.

El subtítulo, que emite veredicto a través de la semántica sin esperar siquiera al resto del artículo, parece indicar que quienes comemos carne y verdura fresca (aunque tenga pesticidas) somos unos brutos poco sofisticados porque comemos carne (maldita evolución que nos ha adaptado para ello), y frutas y verduras cargadas de pesticidas (malditos científicos que llevan años cuidando para que las cosechas sobrevivan sistemáticamente y no se pierdan, pese a que con estos pesticidas se logra aumentar la cantidad de comida disponible, evitándose que los precios de la misma suban artificialmente…), y que además persistimos en nuestra indolente actitud, pese a que nos están advirtiendo.

Parece que la solución a los problemas es menos tecnología, y no más. Como si dejar de utilizar pesticidas (y empezar a perder cosechas) fuera a ayudar a quitar el hambre del mundo.

Pues lo siento, pero no: una granja y una explotación agrícola que vigila sus productos e impide que sean atacados por plagas es algo bueno. Una granja que cuenta con el conocimiento de personal con conocimientos de biología, bioquímica, o química para cuidar su trabajo es algo positivo.

Pasaron dos años ya desde que arrancamos Verte y la gran lección (aprendida muy pronto precisamente porque el objetivo era trabajar directamente con productores de todo tipo, sin importar que fueran «ecológicos» o no) es que la principal diferencia de calidad y sabor la dicta que el producto venga más fresco, y no que sea «más ecológico». Pero eso molesta, por supuesto, a quienes pretenden a base de certificaciones adueñarse de un mercado que sea idéntico al anterior, pero esta vez bajo el yugo del nuevo certificador «ecológico».

Si están preocupados por el futuro de la humanidad, así con la voz engolada y tono épico, hagánse esta pregunta: ¿creen ustedes que serán los tomates ecológicos los que quiten el hambre del mundo? ¿O por contra creen ustedes que serán los tomates protegidos con técnicas científicas? Los primeros ante cualquier circunstancia adversa se pierden y no se pueden comer, los segundos sobreviven y a final de temporada se pueden comer, aunque hagas más frío, aunque se presente una potencial plaga.

Si aún así prefieren lo ecológico, adelante, pero llámenlo por su nombre: preocupaciones de niños ricos. Para ayudar a producir comida para todos no sirve vuestro capricho, por más encuestas sesgadas que el dinero de la fundación BBVA pueda financiar.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad