Una definición de generación

Peter Beinart escribe una imprescindible columna titulada The rise of the new left, en The Daily Beast. En ella trae al frente una definición de generación, en concreto de generación en términos políticos, que dice tomar de Karl Mannheim:

Para comprender lo que constituye una generación política, tiene más sentido [que fijarse en la fecha de nacimiento] seguir la definición propuesta por el sociológo de la primera mitad del s. XX Karl Mannheim. Para Mannheim, las generaciones nacían de la disrupción histórica. Tal como él argumentó -y la investigación posterior ha confirmado- las personas están desproporcionadamente influidas por los sucesos que tienen lugar entre sus últimos años de post-adolescencia y los veinticinco. Durante ese periodo -entre el momento en que abandonan la casa de los padres y el momento en que crean un hogar propio estable- las personas son más proclives a cambiar de ciudad, de religión, de visión política, de marcas de pasta de dientes. Tras ese punto, los estilos de vida y las actitudes se calcifican. Para Mannheim, lo que definía a una generación era esa particular sección de la historia que experimentaron durante sus «años plásticos». Una generación no tenía duración definida. Puede emerger una nueva «cada año, cada treinta años, cada siglo». Lo que importaba era si los sucesos experimentados por las personas mientras vivían sus años más maleables eran lo suficientemente distintos de los experimentados por esas personas mayores o menores que ellos mismos.

Con frecuencia hablamos de los retos sociales como los retos de nuestra generación, y yo lo percibo como esos que teníamos ni 20 años cuando descubrimos y comenzamos a usar una web que era joven y además inocente, algo que ya no es así (ni probablemente volvamos a disfrutar). El contexto cambia, pero el reto persiste: la prolongada depresión económica en occidente, y el choque entre usar la tecnología para garantizar las libertades o usarlas para instaurar una sociedad de control.

Me resulta interesante la definición de Mannheim. ¿Cuándo podremos decir que hay una nueva generación que es suficientemente distinta de la que ahora tiene treinta años? Y la columna de The Daily Beast es una gran lectura: trata la superación del paradigma Reagan-Clinton en la política estadounidense, del rol de Occupy en las movilizaciones y del nuevo cuño de políticos que son relevantes al margen del esquema político que ha dominado la escena de ese país durante más de 30 años.

Conclusiones teológicas

«Por primera y última vez en mi vida me atreví a extraer una conclusión teológica:

—Pero ¿cómo puede existir un ser necesario totalmente penetrado de posibilidad? ¿Qué diferencia hay entonces entre Dios y el caos primigenio? Afirmar la absoluta omnipotencia de Dios y su absoluta disponibilidad respecto de sus propias opciones ¿no equivale a demostrar que Dios no existe?

Guillermo me miró sin que sus facciones expresaran el más mínimo sentimiento y dijo: —¿Cómo podría un sabio seguir comunicando su saber si respondiese afirmativamente a tu pregunta?»

Umberto Eco, El nombre de la rosa.

Siempre nos quedará la duda de saber si Guillermo de Baskerville está diciendo que si sucumbe y responde afirmativamente a la pregunta de su discípulo tendría que dejar de llevar la vida que lleva (como monje, abrazado a la fé católica) o si quiere decirnos que la jerarquía de la iglesia lo apartaría de sus funciones permanentemente en cuanto tuviera conocimiento de que va respondiendo afirmativamente a preguntas como ésa.

La batalla por el control de Internet

Una interesante charla de Bruce Schneier en TEDxCambridge. Dura apenas 13 minutos y habla de cómo la promesa de la Internet que descubrimos en los 90 se ha malogrado. No me lean mal, hay cambios muy positivos (y yo disfruto diariamente de muchos de ellos): pero prometían ser muchos más, y de mucho mayor y más importante calado. Además, el no lo enfoca de ese modo, pero es un tema inevitable a su charla, y a la actualidad de nuestra relación con la tecnología digital.

Pregúntense qué fue de la neutralidad de la Red, la mayoría de ustedes accede a Internet usando un móvil en el que si ejecutan un servicio de VozIP a través de datos, o si abren un programa de p2p, su operador puede cancelarle la línea o cobrarle adicionalmente. ¿Qué sucedió con la desintermediación en la información, aparte de que la mayoría de personas no tenían demasiadas ganas de desintermediarse? La web 2.0 ha desembocado en una web panóptica como la que describía hace ya muchos años en La sociedad de control.

Sin caer en el derrotismo de Lanier ni en el cinismo inteligente de Morozov, es hora de poner las tecnoutopías bajo la lupa y revisarlas profundamente, y ver si es posible volver a tener una Internet que haga honor a lo que su nombre evoca en nuestra mente.

Sobre cómo los más ágiles (hackers, activistas, personas de a pie) ven antes el potencial de la herramienta y es por ello que ésta se adaptó a sus intereses y parecía que todo iba a cambiar pero cómo en la carrera de fondo son las grandes instituciones (corporaciones, estados) los que están explotando a fondo Internet y moldeándola a su antojo charla Schneier en los apenas doce minutos que dura su intervención.

Destacaría dos detalles:

  • Schneier actualiza la metáfora que Siva Vaidhyanathan esbozara en su The Anarchist in the Library, pero extrapolándola más allá de la propiedad intelectual para llevarla al terreno de las libertades y la convivencia en una sociedad democrática.
  • El pasaje en el que habla sobre cómo se favorecen sistemas en los que el usuario cede el control (tanto de sus datos como de su software o del hardware en el que corre ese software) me ha hecho pensar en la tabletización, pero sobre todo en la guerra contra el ordenador personal. Esa tendencia a estigmatizar el uso de ordenadores «completos» e incluso de tildar de sospechoso cualquier uso no dummy de la tecnología.

Doce minutos muy bien invertidos. No lo dejen pasar y véanlo.

El software libre es aún más importante que antes

Richard Stallman en Wired:

«Mucho ha cambiado desde los inicios del movimiento por el software libre: la mayoría de las personas en países desarrollados posee ahora computadoras -a menudo llamadas «teléfonos»- y usa Internet a través de ellos. El software no libre aún hace que las personas entreguen el control sobre su computación a otros, pero ahora hay una nueva forma de cederla [esa libertad]: Software como Servicio Sustituto (SaaSS), que equivale a que los servidores de otro realicen tus propias tareas de computación.»

Es un problema que algunos llevamos advirtiendo desde hace muchos años. En noviembre se cumplen cinco años desde que escribimos sobre la lógica del software distribuido, al hilo de que en Internet, el software libre no es suficiente: tiene que estar preparado para ser ejecutado por cualquiera en su servidor. La nube es una excusa para cobrar subscripciones y evitar la «piratería» (aunque sobre esto existan ciertas dudas).

Es además un entorno en el cual el acceso intensivo a capital se demostró por primera vez determinante en Internet. Y es que donde la burbuja .com fracasó, el cloud computing ha tenido éxito.

Quizá si más gente como Stallman lo repite, lo que venimos advirtiendo hace ya tantos años pueda ser de una vez tomado en serio.

Bocados de Actualidad (173º)

Primer domingo de otoño real, con un cielo gris ceniza y el suelo mojado por la lluvia de ayer. Una mañana ideal para regalar enlaces y lecturas a quienes se asomen a este blog. La ronda centésima septuagésima tercera viene al ritmo (inusual) del clásico Algo personal de Serrat.

  • Martí Cuquet acerca de seguridad operacional, con un ejemplo.
  • «El mercado de aplicaciones de pago tuvo su momento, pero ya pasó: hay alternativas gratuitas para todo». Marco Arment.
  • La NSA no perdió ni un momento desde que Snowden se destapó como fuente de las filtraciones sobre PRISM y pidieron su correo a Lavabit inmediatamente. Wired.
  • Chema Alonso y prescinde de tu sistema operativo, si puedes.
  • Datos propios, públicos, y pagados. Didáctico post de Bianka Hajdu en Cartograf sobre inteligencia de fuente abierta.
  • Odio los términos como «infobesidad». Y lo hago porque no son un problema real, el problema real es que no hemos enseñado a las personas a usar los filtros de información. David Navas en Territorio creativo.
  • Con algo de retraso traigo una crónica del primer encuentro de la comunidad de Firefox OS celebrado hace un par de semanas, por José Manrique.
  • Para ir cerrando, un análisis extenso como seguramente no han leído otro sobre Eyes Wide Shut, última película que rodara el gran Stanley Kubrick. En Jot Down.

Para terminar, os dejo con Joan Manuel en directo, Algo personal, oiganla con calma, que seguro que conocen a los protagonistas.

Esto es todo por ahora. Hay más enlaces en los marcadores de Cartograf (aquí, el feed RSS) y alguna cosa también comparto en Twitter.

Como de costumbre, enlaces o idea tangenciales son bienvenenidos en comentarios, y además están los foros de la comunidad para debatir mucho mejor que en cualquier «timeline». Buen domingo :)

30º aniversario de GNU

GNU 30º aniversario

GNU 30º aniversario

A través de Barrapunto me entero de que GNU está celebrando justamente esta semana su trigésimo aniversario.

En este blog hemos defendido a Richard Stallman (ver entrevista con Stallman por Andrés Lomeña en este blog), creador del proyecto y principal impulsor de la Free Software Foundation, como uno de los filósofos más importantes de las últimas décadas. Ciertamente, aquel cuyas ideas sobre la ética en la sociedad digital han tenido una mayor repercusión en el modo en que funciona el día a día de muchísimos millones de personas.

Proyectos en la casa que enloquece, ¿cómo compensarlos?

Cuadrante del divertimento

He aquí una de las paradojas de la pequeña empresa: la pequeña empresa es ágil, tiene la capacidad de ofrecer rápidamente soluciones novedosas y de integrarlas con inmediatez en el sistema que se le pida, lo cual es algo valioso (y valorado cuando no se tiene). Empresas más grandes carecen de esa capacidad, de forma que si trabaja bien, la pequeña empresa no tarda en llamar la atención de la grande, que contratará sus servicios. Y aquí comienza algo así como el choque de civilizaciones en entornos corporativos.

Podría pensarse que dos formas de trabajar tan diferentes no podrían colaborar nunca, pero no es cierto. Este tipo de esquemas tienen un incentivo adicional cuando se hace consultoría: mientras los pequeños clientes acostumbran a pedir proyectos de batalla (por supuesto, no siempre), la gran empresa puede permitirse ir más allá… Cierto es que con una mano aplana y quita gran parte del carácter transgresor o novedoso a lo que intenta crear con la otra. Pero al menos lo intenta.

En estos dos años en Cartograf hemos ejecutado proyectos (aviso: lista profundamente desactualizada) para clientes muy variados, y algunos han sido colaboraciones a través de nuestros clientes, para un gran cliente final. Pero también algunos de estos proyectos para grandes clientes fueron de pequeña magnitud, porque interesaba estar ahí. Picas en Flandes, por así decirlo, más estratégicas a medio plazo que rentables a corto.

Si lo quieren ver en modo gráfico, esta evolución es el camino que va de la esquina superior derecha a la inferior derecha y, por esa ruta del despropósito termina enconándose en la insatisfactoria esquina inferior izquierda.

Cuadrante del divertimento

Esa esquina inferior izquierda es el choque de civilizaciones corporativo en su esplendor.

El dilema aquí es cómo justificar ante el equipo la presencia en estos proyectos. Los proyectos pequeños para clientes medianos pueden no ser la revolución, pero they still pay the bills, que dijo Amanda hace ya muchos años acerca de su pasado como mimo callejero. Y a uno le queda la satisfacción de trabajar con otras empresas movidas por personas que hablan su mismo lenguaje: el de la agilidad, de no perder tiempo, de avanzar rápido. Los proyectos interesantes para empresas grandes ofrecen retos que hacen que el extra de burocracia pase casi inadvertido.

En el caso de estos proyectos tipo picas en Flandes para grandes clientes, ¿cómo se justifican cuando se van enfriando? Por suerte o por desgracia (habríamos aprendido a torearlos mejor) no hemos tenido muchos de estos, pero últimamente hemos resuelto alguno. La fricción de someter a un equipo ágil a la parsimonia asfixiante de la burocracia tipo IBEX es demoledora para los primeros. Y cuando no hay incentivo intelectual, la frustración no tarda en aparecer.

La solución intuitiva es penalizar este tipo de proyectos y cobrar más por ellos. Sería una compensación por ese cese de recompensas intelectuales y/u operativas que bajo otras circunstancias aceptamos a cambio de una bajada de precios, por el gusto de trabajar en lo que nos gusta, y en el modo en que nos gusta. Cuando no una compensación por los sinsabores mismos que se generan.

La verdadera pregunta es: ¿hay escapatoria? ¿puede servir el algo cobrar más para impedir que un equipo acostumbrado a resolver todo rápidamente se queme? ¿Hay un punto a partir del cual se vuelven tolerables los proyectos en esa esquina de la perdición? Diría que por mucho que paguen, creo que hay proyectos que es mejor rechazar. Pero no tengo una respuesta mágica, por eso escribo este post.

*** Ah, por supuesto, el título está tomado de uno de los pasajes más conocidos de una de las películas más conocidas de Asterix. Disfrútenlo, o hiperventilen, según lo que les pida el cuerpo.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad