
Un post en el blog de Buffer analiza los hábitos de lectura en Internet y es crítico con la lectura de medios masivos. Se titula The power of ignoring mainstream news: Why reading the paper is low quality food for your brain y es un must.
El post va directamente al grano y debate el rol de agenda setting que entregamos a los medios masivos al renunciar a todo lo que Internet nos permite hacer. La fijación de la agenda pública es crítica en una sociedad, y es el causante final de muchas de las reflexiones que he dedicado por aquí al hilo de blogs, lectores de feeds y la importancia de controlar la propia lectura. Hemos hablado tanto del tema que hasta tenemos una entrada en la Pedia sobre el asunto. Este tema es el que está detrás de todo el mito del descubrimiento, sobre el que también he reflexionado, abogando por entregar el control último a las personas.
Lo que me llama la atención es que abunda en algo que en este blog he defendido desde hace ya muchos años (2009, Por qué tener un blog propio es importante –originalmente incluido en el Blogguest de Antonio Cambronero), y Por qué dejar de leer los periódicos es una necesidad inminente).
En el horizonte de este debate se encuentra la desintermediación de las personas respecto de los medios, que como su propio nombre indica no son un fin en sí mismo, sino una vía para alcanzar un resultado. Una vía cada vez menos necesaria dada la capacidad tecnológica que tenemos cada uno en nuestros ordenadores, en nuestras manos, en nuestros bolsillos. Una vía casi perniciosa, si atendemos a lo manipulables que son y al poder que entregamos a los mismos.
Sabemos además que la desintermediación no es una vía para todo el mundo (aunque muchos más se sumarían si supieran cómo). El coste de oportunidad que pagamos al no desarrollar nuestros propios sistemas de información con nuestras propias fuentes es altísimo. Es tan alto que el mercado de información intermediada movió y seguirá moviendo millones de euros al año, por eso todos los servicios web que no controlamos aspiran a ser el intermediario.







