«Perdiendo a Aaron Swartz», un año tras su fallecimiento

Aaron Swartz

Aaron Swartz

La más intensa lectura del día es este reportaje en Boston Magazine acerca del proceso que desembocó en la muerte de Aaron Swartz, de la que dentro de justamente siete días se cumplirá un año.

Se trata de una larga entrevista con Bob Swartz, padre de Aaron, en la que se realiza un viaje en el tiempo que aporta un gran contexto al personaje, su filosofía, y en último término los problemas que tuvo que enfrentar en su persecución por parte del gobierno de los Estados Unidos, que pedía para él hasta 35 años de cárcel sin que hubiera mediado violencia física, ni robo alguno, ni nada de nada que no pudiera hacer con normalidad cualquier estudiante del MIT.

Una de las cosas más remarcables del artículo tiene que ver con la actuación del MIT, cómo se alineó más con el fiscal para no poner en peligro su financiación (eminentemente pública) pese a que Swartz encarnaba fielmente el leitmotiv de la institución de «moldear las reglas y llevarlas al límite».

Otra tiene que ver con el fiscal mismo del caso, tendemos a pensar que los peores aspectos del Estado tienen que ver con que las personas, al fin y al cabo, nacen y mueren y la institución estatal es eterna en términos de vida humana, y su normativa fría pasa sobre las personas como una apisonadora. No es que eso no suceda en bastantes ocasiones, pero lo verdaderamente inquietante es que el peso de esa apisonadora recae sobre personas, y en ocasiones sobre personas que se jactan de utilizarlo, algo que antes o después sucede acá y allá, con el mismo y lamentable final.

Recomiendo mucho la lectura del artículo, que enlazo aquí y arriba la versión para imprimir que tiene los 6 tramos del artículo en uno.

Blackberry, patentes de software, y la demanda estúpida del día

Blackberry

Blackberry

Lo de las patentes hace mucho que se fue de madre, y asústense: cualquier cosa que vean hoy referente a este tema será superado próximamente con alguna reclamación aún más absurda. (Y el listón está muy, muy alto; pero que muy alto.)

Sobre el mal general que el régimen de patentes y la propiedad intelectual ejercen sobre los incentivos a la innovación ya hemos escrito. Sobre trolls de patentes también.

Blackberry (antigua RIM), una empresa al borde del precipicio desde que fue incapaz de responder al mercado frente a los cambios introducidos por Apple con la presentación de iPhone, borda lo ridículo al demandar no ya a otro fabricante por imitar sus teléfonos (algo a lo que estamos más que tristemente acostumbrados), sino a un fabricante de fundas para iPhone porque la funda en cuestión parece una Blackberry.

No se me ocurre nada coherente que decir al respecto, así que me conformo con fumar un poquito (muy poquito, porque parece peligroso) de eso que fuman en el departamento legal de Blackberry.

Google y el acceso privilegiado a tu vida

Google

«Las agencias del gobierno requieren muchísimos permisos judiciales para disponer del mismo acceso a nuestras vidas que damos a corporaciones como Google cuando clicamos «Acepto las condiciones»»

Jimmy Bones, al hilo de un post en Xark!

Hablando de Google, claro, este tipo de cosas las hemos sugerido en no pocas ocasiones.

Cómo perder un cliente en 24 minutos, por Yoigo

Yoigo

Yoigo

Veinticuatro minutos es el tiempo que transcurre entre las 12:56 y las 13:20 horas. Veinticuatro minutos dura la mitad de un partido de élite de la NBA (pongamos, los Heats contra los Spurs). Puedes ver una charla TED cualquiera y comentarla. En esa misma casi media hora puedes ver también un capítulo de cualquier sitcom, o de los Simpsons. También en ese margen de tiempo puedes echar una siesta casi perfecta y volver resucitado dispuesto a comerte el mundo.

También, por supuesto, puede que (no lo quieran los dioses) pases 24 minutos escuchando la música automática del servicio de atención al cliente de tu proveedor de telefonía móvil. Y puede que para cuando tengan a bien tomar tu llamada tu hayas tomado la determinación de dejar de ser cliente de ellos cuanto antes.

Puede que poniendo la guinda al pastel, cuando por fin toman tu llamada te espeten un indolente «pero ya eres cliente hace mucho tiempo, ya sabes lo que hay». Como si hacer gala de la mediocridad y demostrar que no tienes voluntad de mejorar defectos pasados ni errores presentes fuera el camino perfecto para recuperar a un cliente desencantado, no ya un follower de esos del montón, sino un cliente profesional de los que mes a mes domicilia una factura y la paga automáticamente sin pensar siquiera en ello.

Pos weno, pos fale, pos malegro.

Moraleja: si tienen una compañía y tienen servicio de atención al cliente, háganlo mejor que Yoigo.

Postdata: Tengo mis preferencias (que no diré para no sesgar a nadie), pero se admiten recomendaciones y avisos sobre ofertas pistonudas vigentes por parte de cualquier operador móvil en España.

Conan Doyle, dominio público y creación artística

Sherlock Holmes

Sherlock Holmes

Parece que hace tan sólo unos días la obra de Sir Arthur Conan Doyle entró definitivamente en el dominio público en Estados Unidos por resolución judicial. La obra del autor, fallecido en 1930, hace ya varios años que estaba entró al dominio público en otras partes del mundo, pero quedaba esa isla de restricción estadounidense.

La más recordada de sus creaciones es sin duda alguna el archiconocido detective Sherlock Holmes y el paso a dominio público de este personaje abre la puerta a la aparición de un montón de sucedáneos con el famoso detective como protagonista, escritos, filmados, dibujados, o programados por cualquiera.

Los defensores de un copyright firme dirán que esto es una catástrofe, que ahora un espontáneo sin experiencia puede hacer su propia deformación del personaje. Entonces, llegamos a la conclusión de que nada de lo que recuerdas de Sherlock Holmes proviene de los relatos originales que escribió el bueno de Doyle:

«Si tenemos en cuenta que, como bien es sabido, nunca se pronunció aquello de «Elemental, querido Watson» o que ni siquiera la pipa de Holmes o el sombrero aparecen caracterizados en las novelas tal y como recordamos (todo esto es influjo directo de las adaptaciones cinematográficas y en especial de la del gran Billy Wilder) podemos hacernos una idea de las perspectivas que se abren ahora que no hay que pagar derechos para usar a los personajes.»

Y no queda más alternativa que alegrarse de que por una vez la justicia se decante por el dominio público.

El tiempo es algo escalofriante

Douglas Coupland

«A veces metes accidentalmente un dígito de más en el año, por ejemplo, 19993 y añades 18.000 años al presente; y entonces te das cuenta de que el año 19993 realmente existirá algún día y de que el tiempo es algo escalofriante.»

Douglas Coupland, en Microsiervos (en boca de Abe).

Hemos estado unos días en silencio, y es que en estas fechas navideñas el blog pasó a un merecido segundo plano. Este breve post hace el número 225 de un año en el que no blogueé suficiente sobre los temas que más me habría apetecido tratar. Noblesse obligue.

Aún así, esperemos que el próximo se dé aún mejor, y que nos sigamos leyendo.

Recursividad, según Google

Recursividad, en Google

Cuando buscamos algo en Google y el software detecta un posible error en lo que hemos tecleado nos sugiere correcciones. Ahora he descubierto, gracias a un tuit de Pedro Cambra que cuando buscas recursividad correctamente Google también te hace una sugerencia:

Recursividad, en Google

La captura la tomé yo mismo porque el tuit original refería el huevo de pascua en inglés y quise comprobar si funcionaba en otro idioma. Cabe mencionar que no se dispara esta broma cuando buscas recurrencia, que aunque menos común es un término que me gusta más que el calco directo que es recursividad. No se puede tener todo.

Por supuesto, esto no es más que un intento de los ingenieros de Google por evitar la implosión definitiva del universo, que se acerca un poquito más cada vez que alguien busca Google en Google, ésta sí, la auténtica búsqueda recursiva en Internet.

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