El objetivo de los terroristas es causar terror, a veces para conseguir un objetivo político más adelante y a veces como simple consecuencia del odio. Los muertos que provocan los terroristas no son el objetivo, son el medio. Reventar aviones, trenes, mercados, quemar autobuses o cajeros; los actos de terrorismo no son el fin, son la herramienta.
El objetivo real de los terroristas somos el resto de la población: millones de personas que no somos asesinados sino aterrorizados por los asesinatos. El objetivo real del terrorismo no es el acto en sí mismo, sino nuestra reacción al acto. Y nuestros políticos, con sus políticas de miedo dirigidas a recordarnos que vivimos en un mundo lleno de peligros donde cualquiera puede activar el detonador que acabará con la vida de nuestros hijos y la nuestra propia, están haciendo exactamente lo que los terroristas quieren. Los terroristas no ganan la batalla cuando ponen la bomba, ganan la batalla cuando nuestros gobiernos reducen nuestras libertades y nuestros derechos para defendernos de unos terroristas que quieren acabar con nuestras libertades y nuestros derechos. ¿No resulta paradójico y recurrente? Esto es así, por duro que pueda resultar: los desafortunados que sufren la onda expansiva de una explosión terrorista no son el objetivo.
Antes que nadie me pregunte si estoy equiparando la muerte de un inocente con las molestias que genera el teatro de seguridad de las colas en el aeropuerto, los sistemas de videovigilancia públicos que inundan nuestras ciudades y el hecho irritante de que todo, absolutamente todo, lo que hacen sea por nuestra seguridad ante el terrorismo, les diré que no las estoy igualando. Pero antes de que se vayan les diré que no las equiparo en absoluto, pero que el terror policial también causa muertos. ¿Recuerdas quién es Charles de Menezes? Pues Charles de Menezes estará para siempre congelado a la edad de 27 años, su rostro eterno impertubable en una foto que el mundo puede ahora contemplar en la Wikipedia, para siempre joven. Murió asesinado mientras leía sentado en un vagón de metro, lo mató un policía del metro de Londres que luchaba contra el terror. El terror de leer en el vagón de metro en tiempos de terror. Terror (1) mediático (2), claro.


Un grupo de investigadores suizos ha desarrollado un software que permitirá convertir un grupo de teléfonos móviles con cámara en una red que trabajará como un circuito cerrado de televisión (CCTV) (
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