Videovigilancia distribuida, más cerca

O dicho de otra forma: el ojo que todo lo verá será tu ojo. Tu ojo mecánico, al menos.

Un grupo de investigadores suizos ha desarrollado un software que permitirá convertir un grupo de teléfonos móviles con cámara en una red que trabajará como un circuito cerrado de televisión (CCTV) (New Scientist via TheInquirer). El software, denominado Facet, estará pronto disponible para investigadores y curiosos que quieran experimentar con él, según ha anunciado el equipo que ha llevado a cabo el desarrollo.

La idea es que cada vez que una cámara de uno cualquiera de los teléfonos detecte un objeto entrando o saliendo de su campo de visión envíe un mensaje vía Bluetooth a otros teléfonos cercanos que podrán así estar alerta y seguir el movimiento del mencionado objeto (que podría ser una persona). Cualquiera de los móviles de la red se comunicará con una computadora mediante GPRS. La idea es convertir los teléfonos en una red mesh para videovigilancia. De momento han probado con un modelo de Nokia 6630.

Una de las mayores diferencias respecto del sistema de CCTV convencional es que no usa un analista humano para decidir qué es un objeto moviéndose, sino que esa detección la realiza el software, pese a lo cual dicen haber obtenido un 95% de éxito en esta detección. Combinando las imágenes obtenidas con cada cámara se conseguirá reconstruir la escena completa (usual en circuitos de CCTV). Lo único es que este grupo de gente pensó que los circuitos de CCTV así que decidieron hacerlos más accesibles, ¿qué tal si todo el mundo puede fabricar el suyo sin coste adicional (todos tenemos móvil con cámara a estas alturas)? Los terminales pueden calcular la distancia entre ellos (han obtenido un error medio de 20cm) e incluso calculan la velocidad media de desplazamiento de un humano (¿quién dijo que no planean seguir a personas?) que camina para evaluar cuándo el objeto estará en el campo de visión del siguiente teléfono.

Pese a todo, de momento este tipo de aplicaciones sólo se instalarán en un teléfono cuando el propietario quiera y no habría nada que temer, pero ¿quién te dice que en un futuro el teléfono no haga esto «de serie»? También hay teléfonos que no se apaguen aunque los apagues, y no lo puedes evitar. Cuando aquí hemos hablado de videovigilancia distribuida normalmente nos referíamos a que con la posibilidad de cualquiera de grabar un clip de video si algo le llama la atención, cualquier cosa (desde una agresión a cualquier acto extraño en una ciudad) podría seguramente ser capturado por alguien y enviado a YouTube. Algo similar al incidente de Hamilton en el mundial de F1, cuando un aficionado capturó imágenes que las cámaras oficiales no capturaron y las mandó a YouTube. La política del miedo, el martilleo constante de «terrorismo, terrorismo, terrorismo» trabaja en esa dirección (igual que el por su seguridad), conseguir que cualquier acto poco común sea inmediatamente documentado y delatado públicamente.

La posibilidad de que los teléfonos móviles actúen como una auténtica red de videovigilancia no parece aún lograda del todo (más que en laboratorio), pero desde luego está mucho más cerca con desarrollos como éste. Igual que está más cerca el momento en que el software de reconocimiento facial mejore sustancialmente. Un asunto para no perder de vista.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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