«Los impuestos no son más que una forma sofisticada de exigir dinero con amenazas.»
– Terry Pratchett, en Ronda de noche.
[Visto en Halón disparado, no se pierdan el comentario de Caja China sobre sofisticación.]
«Los impuestos no son más que una forma sofisticada de exigir dinero con amenazas.»
– Terry Pratchett, en Ronda de noche.
[Visto en Halón disparado, no se pierdan el comentario de Caja China sobre sofisticación.]
Eso es precisamente lo que están haciendo un grupo de estudiantes de Newcastle. Leemos en TreeHugger:
If all your friends and peers could see what you were chucking into the trash, would you recycle more? Early reports from a dormitory experiment at England’s Newcastle University suggest online «shaming» can be successful in increasing recycling rates, at least temporarily, but critics say the idea is too «Big Brother»-style for their tastes.
Four student households in the Newcastle residence halls have agreed to have sensor-triggered camera phones, or «BinCams,» attached to the lids of their trash cans. The cameras take a picture each time the bin is closed and upload a photograph of its contents to Facebook, where fellow students can play trash monitor — and take note of each others’ junk-food-eating habits.
En la BBC, fuente de la noticia, relatan:
Everything the students throw into their bin is caught on camera and automatically uploaded to Facebook as part of an environmental challenge.
Escarnio público, humillación y marcado frente a los demás. Y lo llaman reto medioambiental.
¿Reto medioambiental? No, más bien reto totalitario, como siempre en el ámbito de lo medioambiental, donde se piden cosas que han de ser forzosamente normativas y, por tanto, impuestas. Y contribuyendo, de camino a desarrollar más tolerancia frente al control.
Aquí la centésima vigésima quinta ronda de Bocados. Como la sección parece respirar con más normalidad viene menos cargada que cuando no sabíamos si aparecería… al final, como todo un compromiso. En esta mañana premonitoriamente veraniega nos acompañan Band of Horses, aunque la mayoría de este post se hizo al ritmo del disco que siempre me gustó más de los magnos The Hellacopters, sin duda By the Grace of God. Sin dilaciones, los enlaces:
Hoy tenemos bola extra: The Hellacopters y el tema que da nombre a su disco By the Grace of God
«Una regla fundamental del estudio de los orígenes del folklore es que cuanto más romántica sea una explicación, más probabilidades tiene de ser falsa.»
– Matt Ruff, Alcantarillado, gas y electricidad
Me hizo recordar los mitos genealógicos europeos.
Primero te imponen controles indignos e inútiles en los aeropuertos, luego te lo convierten en un juguete que los niños pueden guardar en un cajón y, para terminar, hacen una atracción de Disney World con la idea. No se sorprendan de que estas medidas se trasladen a los recovecos de nuestro día a día, fuera de los aeropuertos. Por el camino, lo atroz se vuelve cotidiano, común, y como tal comienza a ser percibido, reduciendo la oposición a este control.
Que todos ansían ser el cuello de botella inevitable en la Red es cosa sabida. Que la evolución reciente de Internet es a una recentralización impulsada de forma falaz pero que a falta de un cambio de concepto parece más o menos inevitable si estamos dispuestos a pagar en libertad de elección por comodidad y pose cool. Sin embargo, no dejo de maravillarme con la capacidad de hacerse autofelaciones que tienen muchas personas, así como la capacidad de olvido que muestran, cada vez que el kioskero abre la boca. No dudo que en Apple habrán aprendido mucho desde el estruendoso fracaso de MobileMe, último (bueno, ya penúltimo) intento en esta línea que han hecho, pero aún tienen que demostrarlo. Y, en todo caso, la verdadera pregunta es: si aprendieron y se salen con la suya, ¿quién sale ganando, Apple o la Internet libre y distribuida? Interesa olvidar, en ciertos ámbitos, que si el señor que controla tu disco duro es el mismo que te vende los libros y la música, lo vas a tener muy jodido para no pasar por caja, porque ser el dueño de la infraestructura le otorga una posición sobre la que hacer presión donde más duele: haciendo presa a la altura de la VISA y azotando sin perdón, censurando, todo lo que no haya emanado directamente de las visiones húmedas de un señor inquietante al que su madre ya parió con un jersey de cuello vuelto en Carolina del Norte. Visto lo visto, más nos vale ser más que prudentes con el Cloud computing.
Un domingo más aquí estamos con una nueva entrega, la centésima vigésima cuarta, de los Bocados de actualidad, esa colección de enlaces que debí comentar y no comenté (cualesquiera fueran los motivos). Suena Off he goes, un clásico de Pearl Jam y no os entretengo más. Aquí los enlaces.