Hay ideas que tras días buscando una ventana, de repente hacen pop y, cuan protagonistas de encuentros en la tercera fase viendo aquel plateau en todas partes, no haces sino verlas refrendadas por donde quiera que vas leyendo. Una de esas ideas recurrentes es la de que ninguna victoria se consiguió sin luchar, ningún avance sin trabajar; de otra forma: ninguna libertad fue entregada, siempre hubo que conquistarla.
En esas andaba yo cuando leí la última entrega que Pseudópodo hizo de Program or be Programmed de Douglas Rushkoff, que aquí comentamos en su día y cuya charla en Bilbao nos resultó memorable. A mí su post me hizo acordarme del Wizard de instalación en modo «siguiente, siguiente, siguiente».
Más tarde, veo que en La Vigi reflexiona en formato breve sobre el peligro de dejarnos llevar por la facilidad de las herramientas, olvidando que necesitamos conocer los fundamentos para de verdad usar la herramienta en libertad, de lo contrario somos dependientes de ella.
A mí tanto una cosa como la otra me recuerdan eso que en inglés se dice muy breve y muy claro: no pain, no gain. La extensión de sistemas fáciles de usar, con interfaces sencillas, tiene sus ventajas. A menudo recordamos que es una de las mejoras que el software libre ha descuidado demasiado. Pero sucumbir a la tabletización a la que nos empujan los gigantes de Internet es una locura.
Se acerca agosto y muchos de quienes lean esto marcharán de vacaciones. Otros, por su cuenta, no tendrán vacaciones pero sí tiempo, ya que quizá no tengan empleo en este momento. Creo que es un gran momento para intentar ganar algo de autonomía con «las máquinas». En la web hay cada vez más webs que ofrecen cursos gratuitos de formación a distancia (Udacity, o los cursos de Coursera de los que hablamos en su día son sólo dos ejemplos) en los que uno puede aprender ciertas cosas, desde estadística a programación, básico de marketing o diseño de proyectos, y también cosas mucho más complejas. Con ejercicios que piden unos 20-30 minutos, y la gran mayoría disponibles sin abrir la cartera.
En el mundo que vivimos, o comprendes la naturaleza de tu entorno o estás a expensas de otros. En el caso concreto del software, o eres capaz de comprender un poco sus sesgos y su funcionamiento, o eres el software, lo descartable, lo sustituible. En un momento en que la creación de empleo está lejos, y cuando aparezca será (previsiblemente) lenta, hacer de nuestro día a día una excusa para seguir aprendiendo es una técnica más de supervivencia en libertad. Ustedes escogen a qué lado de la barrera se quieren situar pero, ya les digo, sin esfuerzo no hay paraíso.

