Uno de los grandes mitos de Internet es que en Internet no hay barreras de entrada para impulsar nuevos negocios. Es repetido hasta la saciedad por personas que llegaron a Internet tarde y que en 2014 siguen hablando en términos de «2.0».
Hace unos días, sin ir más lejos, llegué vía mi buen amigo Luis Rull a un post sobre el tema, que incurre en todos los errores habituales de quienes en realidad tienen un discurso flojo, desfasado, respecto de cómo funciona el lanzamiento y enfoque de una startup. Seguramente porque jamás han estado cerca del lanzamiento de una, aunque se pasen la vida hablando de «management 2.0» y otros humos arcoiris.
Es tremendo encontrar regurgitado sin más, y a estas alturas, el mito de que no hay barrera de entrada para lanzar un negocio en Internet a la vez que se habla de lo sencillo rápido barato y chupiguay que es lanzar un clon de Uber, empresa que suma un total de 1500 millones de dólares de financiación en 4 rondas con un total de 32 inversores diferentes, según los registros de Crunchbase.
Es difícil tener los pies más lejos del suelo de la realidad y es una barbaridad tan grande que es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que el que afirme tal cosa esté en lo correcto.
Programar la idea básica de un servicio web o una aplicación móvil puede ser relativamente accesible sobre todo si tienes al hacker ya «en casa», sin duda menos gravoso que abrir un negocio clásico de retail (un restaurante, por ejemplo, con su licencia de apertura, sus certificados de sanidad, su local, sus stocks, …).
Pero eso aplica sólo a la idea inicial. Pulir el software, sin embargo, comienza a ser caro. Los buenos programadores son caros como cualquier otro trabajador de alta cualificación y en Internet el ganador se lo lleva todo por lo que has de tener el mejor servicio/producto en cualquiera que sea tu nicho. Eso es caro, desarrollar buen software lleva tiempo, requiere buenas manos y mejores mentes. Los miles de euros se comienzan a acumular.
Agárrense porque estamos comenzando. Si darle la forma básica a una startup cuesta 100.000 euros, construir la marca y publicitarla es comparativamente el gran bocado presupuestario. Caro, carísimo. El presupuesto de marketing fácilmente multiplicará el de desarrollo, al menos si no queremos abandonar los objetivos de negocio. De entre todos los capítulos que vagamente se engloban en marketing, el capítulo de captación de usuarios suele ser un pedazo enorme de la tarta en este tipo de proyectos. Aún ahora, valorada en miles de millones y habiendo puesto en jaque al sector del taxi en EE.UU., Europa y América latina, Uber continúa subvencionando trayectos para captar usuarios.
¿De verdad vamos a tener que seguir oyendo que en Internet no hay barrera de entrada para lanzar negocios? Puede que eso fuera así antes, con muchas reservas que apuntarían a tipos concretos de negocios. Ahora podemos preguntarnos si este mito no es una idealización de la meritocracia en Internet alimentada, precisamente, por la nueva élite razonablemente reaccionaria que ha emergido de esta primeras dos décadas de negocios en Internet. Cuando Internet era cosa nueva a la que el big business no prestaba atención. Actualmente hay dos factores que van en contra de esto:
- La lógica de winner takes all tan propia de Internet y su potentísimo efecto red unida al crecimiento salvaje y desorbitado de Internet hacen que para tener opciones de ser ese ganador que consigue sobrevivir y hacer negocio tengas que crecer mucho, probablemente necesites tener envergadura para ser un actor global solvente y con un producto suficientemente bueno para evitar que los usuarios te abandonen. Esto si ya tienes el efecto red a favor, porque si no lo tienes, te tocará superar ampliamente el valor ofrecido por la competencia para luchar contra un efecto red adverso (esto es, una inversión aún mayor que la de construir tu servicio en ausencia de un competidor que haya llegado primero al mercado).
- Desde que se descubrió la forma de aplicar lógica intensiva en capital a los negocios de Internet, lo que junto a la paradoja de Internet desembocó en la recentralización y el cloud computing, no hay una sola idea de negocio que no sea replicada aplicando estos principios de la computación como servicio y en remoto, porque el que la monta sabe que así alza las barreras de entrada a los competidores. Ergo, quizá tú no lo tengas en cuenta, pero más te vale asumir que la competencia va a recurrir a economías de escala para que un acceso intensivo a capital suponga una ventaja competitiva.
Ambos factores suman a la consecuencia general: por supuesto que hay barrera de entrada para lanzar una startup que pretenda hacer negocio en Internet. Por todos los dioses, a estas alturas resulta complicado incluso construir una audiencia en torno a un sencillo blog de empresa.
Sí, sí hay barrera de entrada a lanzar negocios por Internet, puede que lanzar determinados negocios no tenga una barrera alta como el muro de hielo que describe George Martin en Canción de hielo y fuego, pero la hay. Hace falta mucho capital y rara vez encontraremos más de un proyecto exitoso atendiendo a un mismo nicho. El presupuesto para crecer más rápido que la competencia y captar usuarios será grande o no será, sopena de que a los inversores les apetezca tirar el dinero (escenario poco convincente) o no tengan mucha idea sobre el tema.
Supongo que este post servirá de poco: el uso de argumentos de hace una década sin ponerlos al día va a seguir teniendo lugar porque hay, ante todo, una gran cantidad de personas que, cuan Mulder, quieren creer, y que seguramente pasa más tiempo atendiendo a sesiones de asesoría de gestión propias de los años 70-80 (aunque lo llamen design thinking o coaching, o como quieran) que de asesorarse debidamente sobre la correcta toma de decisiones tecnológicas para la empresa, y sobre todo para una empresa que quiere poner Internet a su servicio, y no al revés.




