Desde que saltó el escándalo, la casa blanca siempre ha negado toda implicación a la par que negaba toda colaboración para aclarar los hechos, pero la reciente victoria demócrata parece haber enviado un mensaje claro a Bush: No puedes evitar lo inevitable. En el muro hay otro mensaje: Si no permites esto van a seguir hablando de la guerra de Irak, y eso sí que no te conviene.
¿Qué quiero decir con esto? Que los demócratas van a querer investigar este asunto y los republicanos lo permiten porque este asunto puede volverse fácilmente a favor de ellos; si dejan investigar esto es porque quieren distraer la atención. Pese a que el espionaje a ciudadanos y el mantener a toda la sociedad bajo vigilancia no sea algo que los americanos vayan a olvidar, en este escándalo no hay muertos, sangre, no hay abu ghraibs, ni armas químicas como las de Fallujah, no hay jóvenes soldados americanos vagando por el desierto, ni torturas a terroristas, en el escándalo de espionaje de la NSA no hay Guantánamos…
Paradójicamente, la investigación del programa de espionaje de la NSA -aún siendo buena para todos los que queremos una sociedad donde la privacidad sea respetada- puede volverse a favor de los que la perpetraron, siempre que los medios se centren en este escándalo y distraigan a los estadounidenses de la guerra de Irak. Y Bush permitirá que todo el mundo sepa que decenas de millones de ciudadanos estadounidenses vivieron bajo el espionaje del gobierno, con todas sus comunicaciones intervenidas, tan sólo para que las televisiones no muestren el próximo cadáver de un joven marine yankee.
