Grabándolo todo, en todas partes

¿Recuerdan la videocámara que le hablaba para amonestarle por su conducta? Pues si aún no les parecía suficientemente aterradora aquí tienen ahora una versión aún más cotilla: La videocámara que te ve, oye tu conversación y la descifra empleando un software para reconocimiento de voces (Vía Wired).

Y es que esa vídeocámara gritona necesita alguien al otro lado que mire la cámara, te vea hacer algo «malo» y te amoneste verbalmente para avergonzarte públicamente; pero esta nueva videocámara, que están probando en Holanda (de momento en Groningen, así como en las estaciones de tren y metro de otras ciudades como Rotterdam), incorpora un micrófono y un software que permite el reconocimiento de voces dentro de una conversación. Por lo que he podido ver usa transformadas de fourier para separar señales de distinta frecuencia y así separar las voces, de modo que se pueda interpretar si haces comentarios abusivos u obscenos; algo ilegal -ya saben-: hablar del eMule o de pornografía infantil, ¡oh wait!

No se asusten que jamás van a oir sus conversaciones íntimas, y jamás las usarán en su contra. Nadie se va a preocupar si usted se opone a un régimen tiránico en áfrica, colaboró en alguna dictadura macabra en asia o si se opuso usted a Bush en público. Que sus conversaciones privadas estén siendo oídas por la autoridad no significa que no puedan expresarse abiertamente en público, de hecho recluirlas al hogar tampoco es buena idea si vives en Houston. Nadie preguntará si votaste izquierda o derecha, si eres rojo o azul, monárquico, republicano, católico, protestante, jacobino. Tu intimidad y tu seguridad pueden dormir esta nochce tranquilas, que sean ocho horas, por favor.

Pero no vamos a hablar sólo de videovigilancia, esto es algo mucho más general. Tenía en mente comentar ampliamente un artículo de Juan Varela en Periodistas 21 en el que comenta «la política del miedo», el documental de la BBC que retrata el discurso político actual (seguridad, seguridad, seguridad) y cómo se utiliza para -entre otras cosas- entregar a nuestros políticos armas enormes que hacen peligrar nuestra libertad. Supongo que viene muy relacionado con temas como la videovigilancia, la retención de datos o los nuevas medidas en los aeropuertos. Medidas políticas que atentan contra nuestros derechos fundamentales.

En un panorama como el actual, donde cada vez más queda un registro de todo en alguna parte (algo que será aún peor con la migración de la telefonía convencional a la VoIP, esto es un paso adelante en la muerte de la conversación efímera. Un paso más hacia el «grabándolo todo, en todas partes». Por su seguridad, cuídese de decir algo que más adelante pueda ser utilizado en su contra porque, no lo dude, si puede usarse en su contra alguien lo tendrá grabado y entonces dé por seguro que será usado en su contra. Algo que ha sucedido un par de veces durante la última campaña electoral en Estados Unidos y que podrá generalizarse con la extensión del registro de datos recogidos de telecomunicaciones, videovigilancia o tecnologías como la RFID.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

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