Mozilla Corporation: érase una vez una fundación

Thunderbird

Esta es una de esas anotaciones que se quedan demasiado tiempo como borrador. De la deriva que Mozilla está tomando últimamente debemos deducir que de entre las cenizas de una fundación está emergiendo una corporación. De los ideales de ofrecer al usuario independencia en el escritorio y… en fin, todas esas cosas a las que nos tienen acostumbrados los movimientos de software libre a la decisión de abandonar Thunderbird a su suerte (Denker Uber nos lo contaba el pasado julio). Justo cuando el cliente de correo es el más utilizado entre los usuarios de linux (es mi cliente de correo por defecto) por encima de otros como Evolution y a pesar de que Evolution viene instalado de serie en la distribución Linux más utilizada, Ubuntu.

¿Acaso no es el correo electrónico una de nuestras actividades más privadas y personales en la red? ¿No debería ser, por esta lógica, una de las que más defendidas deberían estar? Esto es lo que estaba detrás del desarrollo del cliente de correo electrónico que muchos usamos como predeterminado (algunos nos resistimos a GMail y a la dependencia que genera, aunque suene retro y algunos crean que no eres guay).

Sin embargo, la Corporación Mozilla parece más interesada en los pingües beneficios que les da su navegador (su acuerdo con Google) que en la idea original de libertad. Se supone que el acuerdo con Google era para aprovechar el éxito de un proyecto y alimenatar a ese mismo y a todos los demás proyectos (porque además nunca sabes cuál va a ser tu próximo exito).

No digo que no puedan buscar beneficio, claro que pueden. El asunto es que si se trata de una Fundación que se supone promueve ciertos ideales éticos, debería ser capaz de buscar el beneficio y, a la vez, destinar parte de ese beneficio al desarrollo de proyectos importantes aunque menos rentables. Otra cosa es que los tiempos de la fundación mozilla sean cosa del pasado.

Mozilla tiene proyectos (además del archiconocido Firefox) interesantes como Thunderbird (correo) o Sunbird (agenda). Thunderbird va a ser abandonado y la dirección del proyecto será transferida a alguien que quiera hacerse cargo del mismo. Sunbird ha pasado de la versión 0.3 a la 0.5 con pocos cambios visibles más que un pequeño lavado de cara que ha modificado el nombre del programa (Sunbird en lugar de Mozilla Sunbird) y el icono, que se ha desprendido del popular pájaro (en este caso verde) con que Mozilla suele adornar sus proyectos. ¿Avisos de lo que se viene? Sin duda alguna. ¿Va Mozilla a abandonar también Sunbird? ¿Cometerán el error de abandonar todo excepto Firefox?

En un momento en el cual se nos pretende vender la idea del acceso remoto a los datos como forma de atar a los usuarios (pues la batalla por imponer el software libre en muchos ámbitos va por el buen camino), la disponibilidad de clientes de escritorio que permitan al usuario tener control local sobre sus datos (de correo, de agenda) y la privacidad que eso proporciona son más que necesarias. ¿Traicionará Mozilla sus orígenes y abandonará los proyectos que proporcionan al usuario dicha libertad en favor de otros que generen beneficios?

Mucho me temo que es eso lo que estamos viendo. Habrá que darle la razón a los chicos de Debian y al fork que lanzaron hace un tiempo tanto de Firefox como de Thunderbird. La libertad que Firefox otorga no es total, aunque todos aplaudamos la labor que Mozilla realiza con él, y seguramente alguien podrá hacerse cargo de thunderbird, pero no deja de ser un contratiempo que la compañía de moda en el mundillo del software libre dé la espalda a los ideales de independencia del movimiento en favor de un (más que rentable) proyecto único: Firefox.

California prohíbe la imposición de un implante RFID

El tipo de leyes que se necesitan. No son la solución total, pero muestran un camino correcto: la defensa de nuestra privacidad. En California, después de exigir modificaciones a fabricantes de máquinas para voto electrónico, han decidido pasar un decreto en el que se prohíbe a las empresas obligar a sus empleados a que se implanten un chip RFID. (LA Times via Slashdot).

Puede parecer una exageración visto desde España o Sudamérica, pero en EE.UU. hace ya tiempo que trabajadores de seguridad (cajas fuertes, sistemas de videovigilancia) son forzados a este tipo de implantes. La reforma llega tarde para mucha gente, pero a tiemo para muchísima más. Así que no está de más que se aprueben cosas así.

Por supuesto esto no es el final. Podrían invadir tu privacidad si te obligan a ir con tu identificación RFID colgada para abrir todas y cada una de las puertas (desde la del servicio hasta la de la máquina de café), pero al menos cuando estés fuera del trabajo no llevarás tu RFID contigo. Ahora sólo hace falta que además las empresas hagan caso y obedezcan la ley realmente: ya se sabe, que no apliquen el típico «se valorará implante RFID» que de facto suponga que si no lo tienes implantado te quedas en paro igual.

Alemania y la transición a la sociedad de control

En Alemania hace un par de meses ilegalizaron la mera posesión de lo que llamaron (muy difusamente) herramientas de hacking (Meneame). Ahora van a por el siguiente paso lógico en la ecuación y anuncian que están evaluando la opción de enviar troyanos por correo-e a todos los sospechosos de terrorismo, así podrán monitorizar el contenido de sus discos duros y el uso que hacen de internet (según cuenta Associated Press y leemos en the inquirer). yay!

El problema radica en la asunción de que todo vale. Prohíben de forma pomposa las «herramientas de hacking» cuando resulta difícil definir tal cosa y cuando (aunque se pudiera definir) las herramientas no son más que eso: herramientas. Lo importante es lo que se hace de ellas. Un destornillador te ayuda a trabajar, pero clavado en el corazón de alguien puede ser letal, igual que un cuchillo. Pero la mera posesión de una herramienta no es punible, es punible el acto de usarla indebidamente.

Ya en su día muchos pensamos que eso que llaman «herramientas de hacking» incluye también herramientas de seguridad que te ayudan a mantener tu equipo seguro sin software maligno y (en lo posible) libre del acceso remoto no autorizado. Este último anuncio nos confirma los peores presagios. Ahora está claro que una vez eliminada toda posibilidad de defensa lo siguiente era lanzar una ofensiva para invadir la privacidad de millones de personas y violar sus derechos fundamentales (privacidad de telecomunicaciones, libertad de expresión, libertad de información). Ya se sabe que en estos tiempos malditos todos somos sospechosos de terrorismo. Más aún diríase que todos somos el enemigo y el poder de comunicación y movimientos de los propios ciudadanos supone un peligro. Los mismos que justifican que un PC es tan privado como una casa y que su acceso no autorizado es allanamiento (y prohíben herramientas de hacking) deciden ahora que el allanamiento está bien si lo ejecuta el estado.

Pase sin llamar, que decía la Ley Corcuera hace no tantos (aunque parezcan muchos) años. Pase sin llamar que dice la LISI ahora. Pase sin llamar que dicen los alemanes. La transición a la sociedad de control avanza rápidamente y odio decirlo, pero ya os lo dije. En el fondo todo esto no hace sino aumentar el ideal del panóptico policial en que nos sumjergen, el panóptico del miedo: el estado y la policía lo ven todo y que irán a por tí si haces algo «inesperado»

Lo más sorprendente es que sólo el año pasado un informe de Privacy International colocó a Alemania como uno de los pocos países que respetaba la privacidad de sus ciudadanos (el único dentro de la UE). Realmente parecía que Alemania se mantenía un poco al margen de en esta transición de la sociedad asamblearia a la sociedad de control excesivo de sus ciudadanos que había en el resto de Europa (y EEUU). Sin embargo ahora parece que la situación a girado y Alemania apuesta de lleno por una transición rápida a una sociedad de control. Malamente comenzaba el siglo XV…. Todo parece indicar que se van a caer bastantes puestos en el próximo informe de Privacy International (corto reinado y triste final), para disgusto de todas las personas que allí viven y de sus vecinos, pues ya sabemos que estas medidas estúpidas cruzan rápido las fronteras.

Vive Málaga, agenda cultural de Málaga

Vivir málaga y que otros la vivan. Vivir Málaga, disfrutar Málaga. Disfrutar su cultura, que son sus calles, sus rincones, sus teatros, sus músicos, sus gentes, que van haciendo esta ciudad cada día. Disfrutar, por supuesto, de todo lo que en esta ciudad se puede disfrutar, que en ocasiones no es poco.

Siempre hay algo que hacer y de eso trata Vive Málaga, que no se diga que aquí nunca pasa nada porque no es cierto. Un teatro, un concierto, una copa, una tapa, un restaurante. La ciudad esconde sus rincones para aquellos que los quieran buscar. Siempre queda algo, siempre hay algo más que no habías pensado. La ocasión de vivir la ciudad es algo que todas las personas que pasan por aquí (sean o no de aquí, residan aquí o estén de paso) debemos aprovechar.

Por eso tenemos un nuevo proyecto en la casa: Vive Málaga. En esencia Vive Málaga es un metroblog dedicado a la ciudad y en el que de momento estamos colaborando Antonio Ortiz y yo mismo.

Vive Málaga es otra ventana al mundo donde encontrar la información que te interesa sobre la ciudad que te interesa y persigue conseguir que la vidilla de la ciudad se dé a conocer adecuadamente. Que nadie se pierda un evento interesante y se quede en casa porque no lo sabía. Y ya que nos ponemos, podemos empezar a tragar mejor la vuelta de vacaciones echando un ojo a la agenda cultural de septiembre en Málaga. ¡Que lo disfruten! y si Málaga les coge demasiado lejos y esta entrada «local» no les interesa mucho, no se marchen todavía porque pronto seguiremos con nuestro rollo habitual.

Actualización: Antonio también lo comenta

No os hemos invitado

«No os hemos invitado. No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece por medio de nuestras acciones colectivas.»

John Perry Barlow en la Declaración de Independencia del Ciberespacio

Bonitas palabras, pero parecen papel mojado en 2007… no parece probable que podamos ignorar a los dirigentes del mundo tan sencillamente, ¿no creen?

La ciudad nos pertenecía

Plaza de la Merced desierta, no nos dejan reunirnos ahí de noche
Plaza de la Merced desierta.

Cuando yo era un niño las ciudades no eran enormes centros comerciales. En el tiempo en que crecí las ciudades nos pertenecían. Eran lugares para pasear, disfrutar con los tuyos tranquilamente. Podías entonces bajarte al centro de la ciudad y pasear desde el puerto a la plaza de la marina, subir por alcazabillas y llegar a la plaza de la merced para bajar por calle granada hasta la constitución y calle larios.

La ciudad que teníamos quizá estaba más vieja y quizá el centro no tenía tantos tramos peatonales, pero las calles eran nuestras para disfrutarlas, no sólo eran algo necesario que separa tu casa de la tienda. La calle. Nosotros las construimos, nosotros las limpiamos, nosotros las restauramos con nuestros impuestos. Pero intentan a toda velocidad reconvertirla en espacio de venta permanente, eliminar su carácter de recreo y su espíritu de centro de reunión. Otro tanto sucede con las costas y, en Málaga, con El Balneario, que aún este verano se puede disfrutar aunque se le noten las cicatrices que el ayuntamiento no le maquilla para poder así justificar su hundimiento. Lo sustituirán por otro paseo marítimo aséptico y otro centro comercial clónico.

Sucede que nos venden las bondades de la reforma de los cascos históricos. La peatonalización es indispensable para el desarrollo de la ciudad. Nadie dice que con cada arreglo, con cada calle peatonal, la ciudad que tanto nos cuesta (en tiempo, en dinero, en polvo tragado) es cada vez menos nuestra. Que las calles se llenarán de neones antes que de personas, que las plazas de nuestra ciudad, como la Plaza de la Merced, ya no podrán ser usadas para reunirse y ejecutar el noble arte de la conversación entre copa y copa si no piensas pasar por caja, por más que sea nuestro dinero el que sirva para mantener el obelisco en pie y sus piedras blancas. Resulta que la calle Larios se ha convertido en «la calle de las tiendas» y que a uno se le hiela la sangre pensando cuánto tiempo más aguantará Casa Mira los embites de Unicaja o de Inditex. Creo que no demasiado.

Dicen que es la lógica de los tiempos, que el comercio mueve el mundo y que de qué nos quejamos si «en Europa nadie hace botellón». Mienten cuando no explican que lo de estar en la calle es algo muy nuestro y que no sirven comparaciones con otros pueblos (ni siquiera del norte de España) porque el clima nos permite brindar a unas horas y en unas fechas en que a otros se les congelarían los dedos sólo de pensarlo. ¿Cómo le pides a diez mil alemanes que se reúnan en una plaza toda la noche si incluso en agosto llueve todo el tiempo y las noches son frescas? ¿Se lo recomendarías a diez mil burgaleses?

Pero en esas estamos, viviendo en estériles ciudades espectáculo cuyas obras pagamos pero de cuyo uso está excluído todo aquel que no pueda pagar los servicios que la han colonizado. Lo siento mileuristas, no somos nada. Ese es el problema de los skaters en la plaza de la marina, no generan negocio y están mal vistos en una plaza minúscula que puede albergar cada semana una carpa ambulante, aunque nadie sepa nunca (ni le importe) qué cojones se esconde debajo de la carpa.

Lo cierto es que es la lógica de los tiempos: nos expulsan del papel de habitantes al de simples consumidores de nuestra ciudad y la gente amorra la cabeza y tira hacia el destierro del paseo de los curas. Enseñan a toda una generación cuál es el nuevo orden y en quince años el cambio estará completado sin que nadie diga nada. La clase trabajadora arrebatada de sus derechos ante su propia resignación. La victoria del neoliberalismo, como dice Juan Torres.

Supongo que esta reflexión está fuera del tiempo, pero siempre confío inocente que no esté en saco roto. Hace falta reclamar con fuerza los espacios públicos que nos han arrebatado. Las cicatrices de nuestras ciudades eran nuestras, las cicatrices del balneario son nuestras. Que no nos quiten, que no le quiten a nadie sea cual sea su ciudad, lo que de interesante y de diferente tienen nuestras ciudades.

El teatro de seguridad en los aeropuertos y la falta de democracia

A estas alturas seguro que todos conocen las medidas ineficaces que con la excusa de la seguridad pero cuya finalidad es hundir a las compañías de bajo coste (cada maleta facturada supone un coste, esto les quita margen de maniobra e iguala los precios con las compañias caras convencionales) y apoyar las tiendas de duty free (que desde que no son duty free han perdido mucho), generando no pocos sentimientos de humillación entre los ciudadanos. Pues aquí les dejo un artículo de Ignasi Guardans (via Escolar) que nos ayuda a ver lo democrático de esta Unión Europea en que vivimos.

Aeropuertos y legislación secreta – Ignasi Guardans, El periodico de catalunya

Miércoles, 30 de agosto del 2006. Un grupo de expertos en seguridad aérea están reunidos en la planta alta de un edificio de Bruselas. Tienen biografías profesionales distintas, uno ha trabajado en medio mundo, el otro solo vivió fuera de su país durante unos cursos de formación. Pero todos conocen el último modelo de pantalla de rayos X que hay en el mercado, y tienen opiniones firmes sobre cuál es el mejor método para desalojar con urgencia un aeropuerto. Por parte de España asiste un técnico del Ministerio de Fomento. Juntos integran el llamado Comité de Seguridad de la Aviación Civil, creado en el 2002 para facilitar su trabajo a la Comisión en la aplicación de la normativa de seguridad.

La reunión se celebra a puerta cerrada. El acta será confidencial. En la agenda, un solo punto: la petición del Reino Unido de extender a toda la UE la prohibición de líquidos en las cabinas de los aviones, tras el descubrimiento de un supuesto complot cuyos detalles son también secretos. La conclusión es doble: no se pueden detectar los explosivos líquidos con los actuales equipos, y difícilmente se puede prohibir cualquier líquido en un avión. Quizá, solo quizá, con otros sistemas sí se pueda, pero es muy caro. Tan solo cabe reducir el riesgo hasta un límite que se estima aceptable. Alguien propone seguir lo que ya han probado los americanos: envases de 100 ml hasta un máximo de 500 ml en bolsitas transparentes.

El 27 de septiembre, el Comité se reúne de nuevo, y por mayoría (con varios votos en contra) aprueba un listado de prohibiciones y unas pocas excepciones. También se permiten definir qué entienden por “líquidos”, en una lista abierta. No son juristas, ellos van a lo importante, al grano: ¿para qué complicarse la vida con precisiones y matices? Ese mismo día, un simple intercambio de cartas con el presidente de la Comisión de Transportes del Parlamento Europeo, sin votación alguna, da un barniz democrático al texto. Y el 4 de octubre, la propuesta queda aprobada entre los puntos sin debate por el Colegio de Comisarios, convertida en el anexo secreto del Reglamento 1546/2006.

En apenas cinco días hábiles se ha aprobado una norma directamente aplicable en todos los aeropuertos de Europa. La misma que está detrás de los múltiples interrogantes y contradicciones que han hecho de su aplicación un ejemplo de caos y arbitrariedad en miles de puestos de control. Reglas sin rigor jurídico, de legitimidad dudosa, que no se conocen directamente, solo a través de folletos explicativos. Tampoco las podrá examinar ningún tribunal, al tener carácter confidencial.

¿Alguien imagina una situación similar en otros ámbitos de nuestro sistema jurídico? Es la tecnocracia en su sentido más puro. Pero siempre se puede aprender. A partir de ahora, el Código Penal lo pueden modificar los funcionarios de la Fiscalía General, las leyes de circulación y sus sanciones las pueden aprobar los técnicos de la DGT, y ya nos resumirán su contenido en impresos publicitarios. ¿Para qué necesitamos tanto Parlamento, tanta enmienda, tanta votación, tanto trámite público, tanta segunda o tercera lectura de los proyectos, tanta consulta? ¡Dejemos que nos gobiernen los que saben a golpe de decreto!

Está en juego la legitimidad misma del Derecho que se nos impone a veces desde la UE. Creo no ser sospechoso de falta de convicción europeísta. Y precisamente por ello creo que es necesario denunciar las cosas con claridad. Aunque sea una materia compleja. Porque es esa misma complejidad la que permite ocultar decisiones y métodos que, como la gangrena, están dañando seriamente la democracia del sistema.

En la raíz está la perversión de un mecanismo que la inmensa mayoría de los lectores ignora: la comitología. Les animo a ir a Google: “comitología”. Verán que no lo he inventado, aunque suene mal. Lo que nació como un mecanismo de consulta para mejorar los procesos de ejecución de las normas se está convirtiendo en algunos casos en un sistema rápido para legislar sin rendir cuentas ante nada y ante nadie. Y, cuanto más compleja es la materia, mayor es la impunidad.

Hoy. un grupo de personas que nadie conoce, reunidas sin publicidad, y que ante nadie responden políticamente, nos han impuesto unas reglas que estamos obligados a acatar dócilmente para velar por nuestra seguridad. ¿Y mañana? ¿Qué nos espera mañana? Tiene gracia (o deprime, según el día) que cuando se le pregunta al comisario de Transportes, Jacques Barrot, consciente de que él no tenía la autoridad para aprobar lo que ha aprobado, responda con cinismo que “las medidas que contempla este reglamento fueron aprobadas por los estados miembros y por el Parlamento con arreglo a los procedimientos en vigor”. Ya les he contado cómo. Busquen actas o diarios de sesiones donde la ministra de Fomento haya debatido con sus colegas o en el Congreso lo que un funcionario de su departamento aceptó en nombre de nuestro país. No lo encontrarán. En Madrid les dirán que esto lo impone Europa. Y en Bruselas les dirán que sin el consentimiento de Madrid, París o Berlín o Praga no lo habrían podido aprobar. Y, entre tanto, todos a obedecer sin preguntar, y nuestra democracia y nuestros ideales europeos cada día un poco más pobres, cada día un poco más débiles.

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