Una noticia que me ha sorprendido, al hilo del comentario sobre el número de vigilantes privados en Málaga, que ya superó al de policías públicos.
En aquella noticia se decía que el aumento de policía privada se debía al auge de la construcción y a la «percepción de inseguridad». La afirmación es más que discutible, pero se cae sola cuando uno lee que 10 parques públicos de la ciudad son vigilados hace meses por policía privada (Diario Sur).
Parece que alguien olvidó tener en cuenta en el auge de la vigilancia privada el que ésta esté desplazando de sus funciones a la policía pública. Y eso que ni siquiera comentan que en aeropuertos y estaciones de tren son vigilantes privados los que controlan todo el proceso de embarque. Con una mano nos dicen que son tareas de altísima seguridad y extremadamente sensibles, y con la otra confían la seguridad a un ejército de mercenarios privado. Paradojas de la vida, porque yo (puestos a elegir entre opciones que no nos gustan) prefiero la primera.
Los parques públicos controlados por policía privada son Parque de Málaga , Parque del Norte, Parque de Huelin, Parque de la Laguna de la Barrera, Parque de San Miguel, los Jardines de la Coracha, Parque de Los Angeles, Parque del Morlaco, Parque Litoral y las dependencias del Servicio de Parques y Jardines en Finca Quintana (Ciudad Jardín). No son precisamente parques pequeños, algunos son sin duda de los más grandes de la ciudad y en conjunto resultan en una cantidad importante de las zonas verdes de recreo de la ciudad.
Desconozco si esta situación se repite en otras ciudades, ¿alguien sabe algo?



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