Propiedad Intelectual
Weizenbaum revisited
Cuando Weizenbaum decía que «el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador» se refería a la aparición de la Inteligencia Artificial y de un futuro en el cual las máquinas reclamen, apoyados en esa inteligencia, derechos. En estas llega Microsoft, el mal hecho bits, que acaba de obtener una patente de software en los Estados Unidos que permite dar una vuelta de tuerca al ya viejo adagio: el hombre todavía tiene el privilegio de apagar el ordenador, pero tendrá que luchar mucho para conservarlo frente a Microsoft y su patente. No sé cómo será el futuro pero, a corto plazo, parece que pese a lo que creía Weizenbaum, cuando se trate de apagar el ordenador el enemigo no serán las máquinas inteligentes, sino los humanos tontos y sus absurdas patentes de ideas.
Stephenson, Mongoliad y las novelas por fascículos

Neal Stephenson, de quien hemos comentado por aquí varios de sus libros, tiene un nuevo proyecto del que me entero gracias a Jesús. Y no deja de ser interesante.
Su nuevo libro, Mongoliad, se publica en formato únicamente digital. Pero va más allá, buscando nuevas formas de relacionarse con sus lectores, la novela no se venderá de la forma tradicional, sino que se podrá adquirir por fascículos, en lo que podría ser el regreso al mainstream de esta forma de comercialización. El precio es razonable: por 6 dólares se recibe un capítulo a la semana durante 6 meses; por 10 dólares, durante todo un año. Los lectores, según cuenta Subutai (la nueva empresita de Stephenson, que edita Mongoliad), podrán incluso proponer ideas para la evolución de la trama.
Una cuestión importante, en una novela por fascículos, nos lleva a preguntar por el final de la misma. En la FAQ de Mongoliad nos responden:
Will The Mongoliad ever end?
We are very much thinking of The Mongoliad as a novel, albeit a novel with extra elements to it. The novel's story will come to an end at some point, and we intend to publish it as a paper volume at that time. However, it is only the first volume in a fictional world in which we already have more than a few other volumes planned, and which we will happily write if there is enough interest. You can think of it like a TV series, where The Mongoliad is Season One, and where Season Two might have some of the same characters, elements, and settings.
¿Las novelas son las nuevas series? No, claro que no. Pero cuando las viejas ideas ya no sirven, hay que probar alternativas. Stephenson, además, ofrecerá los capítulos de Mongoliad libres de DRM y otras medidas restrictivas.
Confieso que aún siendo muy escéptico respecto de lo conveniente de algunas partes del planteamiento (contribución de los lectores a la trama), la iniciativa me gusta. Me gusta porque demuestra que de cara al nuevo mercado del libro hay alternativas al inmovilismo del viejo mundo editorial y su lloriqueo habitual ante el futuro que llega. Y me gusta porque soy fan de Stephenson (y eso hace que Mongoliad me transmita sensaciones como en su día me transmitió la CASH Music de Kristin Hersh), me gustan sus libros y, a poco que la idea le quede bien, leer un capítulo de Mongoliad cada semana promete ser divertido.
Además y a modo de trivialidad adicional, el arte conceptual del libro (como el mongol que tenemos arriba de este post) es cosa de Aleksi Briclot, un ilustrador cuyas obras me suelen gustar bastante.
Ya seguiremos informando sobre el tema, aún no permiten comprar la suscripción. Espero que pronto :)
Luego dirán que la culpa es nuestra
Volvemos a la carga con un curso breve para empresarios necios. «Aprenda a apoyar consumos alternativos de sus productos gracias a una política de precios incorrecta».
Para ello, nos basaremos en dos comparaciones de precios de productos muy diferentes que tienen en común, únicamente, que son ofertados en formato digital y en formato analógico de-toda-la-vida.
Primer ejemplo. Amazon, captura de pantalla tomada el 7 de agosto de 2010 sobre los precios de The Flaw of Averages: Why We Underestimate Risk in the Face of Uncertainty, un libro al que le tengo echado el ojo.

Esperen, que hago la cuenta... 17.70/18.40 = 0.962. Esto es, Amazon quiere que creamos que los costes derivados del almacenamiento y distribución (así como el coste en capital inmovilizado en stocks) es del 3.8%. ¿De verdad nos lo creemos?
Segundo ejemplo. Multicines Málaga Nostrum, en una foto (borrosa) tomada con mi móvil el pasado 23 de abril.

Precio de la proyección normal, 7.00 euros; precio de la proyección digital, 7.30 euros. CineSur quiere que creamos que la distribución digital de la película (¡viva el router!) le supone un sobrecoste de... 30 céntimos, independientemente de la tarifa a la que te acojas. La peli digital siempre vale 30 céntimos más.
Luego dirán que la gente se baja los libros de Internet, y las películas. Y que Megaupload is killing the radio star. Pero es que alguien les dijo que con lo digital iban a reducir costes en distribución y nadie les dijo que el precio final debía ajustarse también a la realidad, que la gente no es tonta del todo, aunque a menudo lo parezca.
Y esto es todo en nuestro curso «Aprenda a apoyar consumos alternativos de sus productos gracias a una política de precios incorrecta». Espero que les sea útil, también como consumidores, y se vayan a la competencia de estos señores siempre que vislumbren señales de que les toman por panolis.
En la web, leer es gratis
El London Times ha perdido el 90% de los lectores (comparación de datos contra Febrero de 2010) desde que hiciera su edición de pago hace tan sólo un mes. Y todavía los medios insisten en hacernos creer que el cerdo vuela. Quizá es que vuela rasante: un 90% más bajo de lo que volaba. Cuando la biblioteca es infinita, lo que faltan son ojos que miren. Donde no rige la escasez, poner trabas al acceso y al difusión es restarse atención a uno mismo y equivale a hundir tu negocio. Diríase que, contra todo vaticinio mediático, en la web, leer es gratis.
Rapidshare no deberá filtrar en Alemania
Hace algo más de un año, un juzgado alemán obligó a Rapidshare a borrar miles de archivos de sus servidores. Ahora sabemos que una corte de Düsseldorf absuelve a Rapidshare, que no tendrá que filtrar las búsquedas ni los archivos que aloja. A pesar de esto, y aunque ya no esté de moda y no sea cool, sigo pensando que el futuro de la compartición de información es el p2p y no estos servicios centralizados, y eso incluye todo tipo de datos.
Libranda y cómo a las editoriales se les acaba el tiempo
Comenta Antonio Ortiz en su blog:
«Gracias al DRM de Adobe Digital Editions el proceso de compra consiste en: descargar un software e instalarlo, crearse una cuenta Adobe ID, configurar para dar acceso a internet de forma que puedan comprobar que tenemos permiso para leer la obra que hemos comprado y, por último, descargar el archivo con el libro. Si algún valiente ha llegado hasta ahí, la odisea en el ciberespacio que es comprar un libro electrónico en España todavía no ha terminado: queda la pregunta ¿dónde podre leer esto que he comprado? ¿qué podré hacer con mi libro?»
Después de toda esa tortura, si usas un lector Kindle o uno basado en Android, ni siquiera podrás leerlo. La industria del libro no se muere, se suicida. Le queda poco tiempo y llegar años tarde no les saldrá barato.
Y eso sin olvidar que si llevan DRM no estamos hablando de comprar, sino de alquilar libros en formato digital.
¿La Europa de las libertades?

Esta tarde tiene lugar en la Casa de América de Madrid uno de los actos que se celebran para conmemorar la clausura de la presidencia española de la Unión Europea. El acto se celebra bajo el título de una Europa para los ciudadanos Balance de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ante la sociedad civil.
El meme oficial es que la presidencia europea ha servido para salvaguardar las libertades de los ciudadanos de la UE. Hay gente que no lo tiene tan claro.
La realidad es que durante la presidencia española de la Unión Europea se ha aprobado el «Programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de "radicalización"». Documento 8570/10 de 26 de abril [pdf], aprobado en Luxemburgo.
El problema es que por radicalización se va a entender cualquier movimiento que no esté amparado y directamente bajo el paraguas de la política oficial de los Estados. Y el problema es que esa sospecha de experimentar un proceso de radicalización es algo tan vago y tan borroso que se lo pueden aplicar a cualquiera, someterlo a vigilancia intensiva y que todo sea perfectamente legal.
La misma presidencia que tenía planes desoladores para la red, ya en el mes de enero. La misma presidencia que está apretando para que haya penas de cárcel para las violaciones de restricción de copia sin ánimo comercial, en el marco del ACTA, y que impulsa una tasa Alierta de ámbito europeo. La misma presidencia europea que, pervirtiendo absolutamente los principios que rigen nuestro sistema jurídico --que no persiguen la venganza sino la reinserción--, pretende continuar vigilando a según qué criminales, incluso después de que hayan cumplido sus condenas.
Pues sí. La presidencia europea es la presidencia de las libertades: la presidencia de las libertades perseguidas y las políticas de control social, visto el legado de estos seis meses que justo hoy tocan a su fin.





