El tribunal supremo sentencia que los datos que circulan por plataformas como eMule no están protegidos por el derecho a la intimidad ni al secreto de las comunicaciones. La Policía podrá acceder a ellos sin autorización judicial previa. Parece buena idea si no fuera porque la policía tendrá autorización para mirar dentro de mi ordenador sin que un juez se lo autorice expresamente.
Recuerdo, hace ya algunos años, la que se formó en este país cuando el infame ministro del interior Corcuera en su Ley de protección de la seguridad ciudadana (archifamosa Ley Corcuera) pretendió re-instaurar a la autoridad competente como una serie de entes autorizados a entrar en las viviendas sin permiso expreso de un juez. La llamaron la ley de la patada en la puerta, la ley del pase sin llamar. En nombre de la seguridad ciudadana, esa ley otorgaba a los cuerpos policiales y gubernamentales un poder desmedido. Corrían los primeros años noventa, Nirvana rompía la caperuza de gomina de los 80 con su Nevermind, el felipismo acusaba ya la larga carrera ochentera y sucedían cosas como ésta (y otras mucho peores de las que no hablaremos ahora).
Dieciséis años después de que la Ley Corcuera fuera empujada al desagüe que siempre se mereció en mitad de protestas ciudadanas y universitarias, el tribunal supremo dice que violar la intimidad de mis comunicaciones sin permiso judicial es algo tolerable (Publico, El País). El tribunal supremo dice que la ley del pase sin llamar, la ley de la patada en el módem, es tolerable. Y la gente no protesta. Incluso habrá el que vea en esto una oportunidad para defender intereses espurios como los de restricción de copia, aunque la ley no contemple el mero intercambio de archivos protegidos como un acto ilegal y así lo hayan expresado previamente los tribunales. En el camino quedarán nuestros derechos, pisoteados.
¿Por qué una cosa se permite sin problemas y la otra no? A mí me parecen igual de invasivas, igual de lesivas para mis derechos. Si existen indicios de delito, se debe recurrir a un juez y el mismo debe ordenar la intervención de las comunicaciones si, y solo si, lo cree necesario y conveniente. Me parece perfecto que se persigan las actitudes delictivas en la red, pero me parece incorrecto que no lo gestione todo un juez. Es darle demasiado poder a la policía y de verdad no creo que queramos vivir en un mundo donde todo el poder caiga sobre la policía. No sé si la policía conseguirá erradicar los delitos (aunque lo dudo mucho), pero estoy seguro de que un exceso de policía hará nuestras vidas mucho más aburridas y nos hará a nosotros mismos, menos libres.



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