La Internet paralela de Telefónica (¿y Google?) no es para tanto

Telefónica crea una nueva Red «vip» cuyo tráfico será priorizado en detrimento de la Internet que todos conocemos y usamos. La crea e invita a la misma a grandes amigos como Google (El País, gracias, Rosa).

Si la montan, la Neutralidad de la Red estará un paso más cerca del cementerio y la Internet que seguiremos será ineficiente por diseño, porque habrá más infraestructura reservada para esa nueva Red exclusiva.

Dónde estará la crema y dónde el ghetto es difícil de saber, en todo caso. Yo apuesto a que en el lado pobre seremos más creando más cosas, pero la realidad es que a día de hoy hablamos de cosas como Malviviendo y El Cosmonauta como mera anécdota; aunque la suma de estas minorías sea una mayoría. Lo que de verdad causa furor son las macroproducciones tipo HBO.

Por eso no es casualidad que sea Google (por más que lo niegue, está cada vez más en el negocio de la creación de contenidos), uno de los primeros en ser tanteado por Telefónica para que se una a este proyecto, cuyo fin es proveer contenido (por ese canal circulará todo el premium) con un tráfico a velocidad privilegiada a nuestra costa. Telefónica sabe lo que quiere, ¿lo sabes tú?

Actualización (con algo más de reposo), 2011-09-15. Admito que me precipité, pese a que eso de que fuera un CDN me debería haber guiado, y seguí un tanto rápido los argumentos del enlace anterior. Ricardo Galli y también Antonio Ortiz hablan de este tema.

Platfora, el nuevo intento de la CIA de conocerte mejor

Minería de datos
[Ilustración: Universidad de Sevilla.]

La CIA tiene sus ojos puestos en «la nube», fue así desde el principio, lo reafirmaron en 2009 cuando In-Q-Tel, empresa de capital riesgo muy vinculada al organismo decidió que las bases de datos de Facebook y Twitter eran candidatas perfectas para conocerlo todo sobre las personas mediante su minería de datos y ahora sabemos que acaba de invertir casi 6 millones de dólares en Platfora, una startup que pretende contruir aplicaciones de minado de datos sobre Hadoop, el conocido framework para aplicaciones distribuidas (distribuidas al estilo de una nube centralizadora, no lo olvidemos) que gestiona la Apache Foundation y cuyo mayor valedor fue, en otro tiempo, Yahoo! que aún lo usa intensivamente en sus aplicaciones.

El objetivo declarado de Platfora es llevar Hadoop al mainstream y promete enormes resultados entorno a la analítica de datos, disponibles para cualquiera que necesite organizar enormes volúmenes de datos desestructurados, y no sólo los para aquellos con fines más o menos científicos. Y es que en la web de Platfora uno puede leer quiénes son los grandes destinatarios de su trabajo: compañías de Internet, publicitarias, finanzas, telecomunicaciones, energía y redes eléctricas inteligentes, logística e inteligencia federal.

Si Platfora consigue su objetivo, ofrecerá a los usuarios resultados tan rápidos como las búsquedas en un buscador, con tiempo por debajo de un segundo, toda una revolución por el foco de la actividad que preende optimizar y porque en Hadoop normalmente la respuesta se hace esperar varios inutos.

Lo cierto es que la idea es interesante pero es una navaja con dos filos. Por una parte, utilizar todo el potencial de la agregación de datos para mejorar la eficiencia energética y hacer realidad cosas como las redes eléctricas inteligentes verdaderamente distribuidas es altamente prometedor. Por otro, la gestión efectiva de este tipo de recursos requiere un control exacto y minucioso, con una capacidad de minado de datos que nos deja aún mas desvalidos ante posibles abusos, sobre todo si no se diseña bien (porque no hay sistema libre de abusos). Y luego, obviamente, este tipo de aplicaciones pueden beneficiar a muchos agentes, pero de entre todos ellos hay uno que no pierde ocasión de apoyar todo proyecto que prometa facilidad de minería de datos en la Red y, más concretamente, en las enormes bases de datos centralizadas que construyen algunos sitios con la ayuda de sus usuarios-producto. La inteligencia del Estado no pierde el tiempo en la sociedad digital, quieren más control.

Apple y Ponzi

Esta semana en los feeds que leo ha habido todo un debate sobre si la seguridad social sigue o no un esquema Ponzi y bajo qué condiciones puede ser sostenible.

Sin embargo, me he divertido mucho más con la visión de Apple como un esquema Ponzi. Aquí una gráfica que muestra el valor de la acción de Apple y la entrega de dividendos a sus accionistas, cortesía de Modeled Behavior.

¿Se mantiene Apple gracias a un esquema Ponzi?

La (D) muestra la entrega de dividendos a los accionistas. La última vez que Apple hizo eso sucedió en torno a 1995, pese a que trimestre a trimestre bate records de ganancias. De esta forma, la única forma que los accionistas tienen de obtener beneficios es vender sus acciones a precio superior al que se compraron, y si la no entrega de dividendos se prolonga, la única forma de obtener beneficios para los nuevos compradores es cruzar los dedos para vender, más adelante, aún más caro.

Puede uno pensar que Apple tiene beneficios, ¿qué sucede entonces para que no se reparta entre los accionistas? El asunto es que gran parte de ese dinero es un fondo de reserva en previsión de luchas legales (contra Google, por ejemplo), lo cual explicaría que la cúpula de directivos esté tan animada con el asunto de las guerra legal por el control de los móviles: o justifican constantemente esa reserva para pleitos o no les quedará más remedio que repartir beneficios, algo bueno para los accionistas pero no tanto para los gestores, porque los incentivos de unos y otros no están alineados (en absoluto). Ah, el consabido problema principal-agente, once and again.

La sociedad de control, ahora en ePub

Hoy traemos algo que debió llegar hace un tiempo. Sin embargo, sólo ahora lo tenemos disponible (y más vale tarde que nunca): una edición de La sociedad de control amigable con las pantallas de cada uno. En 2009 tenía como plan formatear el libro en LaTeX y colgarlo. La conversión quedó a medias porque me dio una pereza enorme construir el archivo BibTeX con las referencias… y como no me pareció urgente porque el libro ya estaba disponible, pues nunca lo hice.

La sociedad de control, Jose Alcántara

Pensé recientemente, no obstante, que hacer un ePub seguramente sería mucho menos doloroso… y ahí no me equivocaba. Pasé el texto del libro por LibreOffice y desde ahí guardando como HTML queda algo que Sigil podría interpretar con facilidad. Pero si somos exigentes el código resultante es bastante sucio, porque la conversión de LibreOffice a HTML deja mucho que desear (mete los estilos en los elementos, en lugar de agrupar una hoja de estilos).

Para los maniáticos, podemos hacer un pequeño script en python que parsee el texto quitando etiquetas de HTML y añadiendo las de XHTML (más apropiadas para el ePub, aunque los lectores se lo traguen todo) tenemos el texto convertido a XHTML con un código bastante más limpio que, ahora sí, da gusto pasarle a Sigil.

Éso es, más o menos, lo que ya tenía avanzado y que el otro día me recordaba Xamar en un comentario a No eres el usuario, eres el producto. Así que, con todos ustedes, la edición en ePub de La sociedad de control, que hará las delicias de quienes lo quieran consultar en un lector de libros electrónico.

Descargable desde la página del libro, donde también actualicé estéticamente la edición en PDF porque lo que había era un documento bastante feo. Ahora, por cierto, pesa prácticamente la mitad.

Aunque el texto es el que se publicó en su día (salvando alguna errata a la que hemos expulsado del barco), creo que aunque si ya lo tengan por ahí a buen recaudo, vale la pena actualizar y bajarse la nueva edición.

Bocados de Actualidad (132º)

Una semana más, aquí tenemos la centésima trigésima segunda ronda de los Bocados, una colección de enlaces que no tuve tiempo (o ganas) de comentar y que ya no me atrevo a catalogar como la sección fija menos fija de la blogosfera, pues llevo varias semanas acudiendo puntual a la cita. En esta ocasión, nos acompañan Mastodon y su Crack the Skye, aunque en su página ya hay un adelanto de su nuevo álbum. Se cumplen diez años del 11-S, imposible no mencionarlo, pero vamos al grano con los enlaces:

  • Ars Technica y la queja de los grupos de consumidores pro-privacidad en contra del opt-out en el behavioral advertising.
  • Murió el impulsor del Proyecto Gutenberg de digitalización de libros electrónicos en Dominio público. Lo cuentan en Public Knowledge.
  • Write-only Mode y la evolución del cibercrimen.
  • Freakonomics y el rechazo instintivo a las ideas innovadoras. Quizá no hay que mejorar en la producción de ideas innovadoras, sino aprender a aceptar las que ya se nos ocurren.
  • La ley de los tres avisos entra en vigor en Nueva Zelanda… y el tráfico de Internet desciende. Lo cuentan en Ars. Esto es justo lo que no necesitas: que la gente se lo piense dos veces antes de usar una Red que podrá ser neutra, pero no sirve de nada si no es libre. A menos, claro, que el objetivo sea congelar el mundo tal y como está, frenar la innovación justo antes de que la sociedad digital que soñamos llegue a eclosionar.
  • Gonzalo Martín adapta la declaración de cesión al dominio público para ser usado en conferencias.
  • Threat Level y el robo de certificados SSL a Google, mucho mayor de lo que se creía.
  • Vamos llegando al final y aquí tenemos a Recogedor y las ilustraciones de Ruan Jia.
  • Y culminamos con Daniel Bellón y el poema más corto del mundo.

Os dejo con la Quintessence de Mastodon en directo, cuya gira (aunque nos la perdimos) pasó por Madrid este mes de julio.

De 11-S a 11-S, diez años y un futuro por delante

Mañana se cumplen diez años de los atentados contra el pentágono y Nueva York. De lo acontecido en la última década podemos hablar durante días enteros sin terminar (de hecho, llevamos años hablando del tema, conforme muchos cambios van aconteciendo), pero hoy quiero fijarme en esta gráfica que nos mostraba Overthinking It y que compara los presupuestos de la NASA y de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos.

Presupuesto comparado NASA-Inteligencia

Si interpretamos el gasto en la NASA como gasto en ciencia y el gasto en inteligencia como gasto en espionaje masivo a ciudadanos (básicamente, es como se enfoca la «inteligencia» en estos momentos), podemos sacar las siguientes conclusiones:

  • El presupuesto de la NASA crece de forma titubeante, incluso baja en algunos momentos. El presupuesto de espionaje crece constante y a buen ritmo.
  • El gasto en ciencia revierte nuevas tecnologías, el gasto en espionaje es una especie de guerra preventiva contra nosotros mismos que tiene tres puntos negativos: ejecutarlo supone gasto al llevarlo a cabo, almacenarlo supone más gasto y, para colmo, tiene una efectividad dudosa. Ya sabemos que la videovigilancia, el registro de nuestras comunicaciones y las demás invasiones de nuestra privacidad tienen valor como auditoría, pero rara vez frenan la agresión (recuerden la agresión en el metro de Barcelona).
  • La gráfica muestra datos desde 1998. 3 años antes del 11-S, y la influencia del 11-S no se reflejaría en datos anteriores a 2002 (probablemente, 2003).
  • Sin embargo, no hay influencia: el gasto en espionaje siguió subiendo al mismo ritmo que antes del 11-S.

¿Conclusiones? La última década ha cambiado el mapa de juego: los Estados habían subestimado la Red, y ahora la temen. Pero ya la temían desde los 90, cuando al mismo tiempo que Internet se hacía masiva aparecía Napster, primer sistema p2p.

Desde ese día los Estados son conscientes de algo que al principio habían subestimado: la importancia de una Internet que había llegado para transformarlo todo. Los Estados entendieron que la Red representaba una nueva estructura de la información y que su arquitectura piramidal de poder corría peligro. Y rápidamente actuaron en consecuencia, acosando nuestras libertades que, pese a haber sido reducidas, aún ahora no están garantizadas.

Y poco importa ya que los intentos de hacer negocios fueran tan burdos al principio que la burbuja puntocom haya llegado hasta nuestro día como un auténtico despropósito o que los intentos de censurar y frenar el p2p sirvan para dar nacimiento a sistemas cada vez más avanzados, más distribuidos y menos controlables.

Nada de eso ha impedido la creación de leyes sobre vigilancia intensiva de las comunicaciones, registro masivo de datos de las mismas, teatro de seguridad en los aeropuertos y… en paralelo, endurecimiento de la propiedad intelectual. Para luchar contra el terror se equiparó moralmente la copia de un archivo con un acto terrorista. Ambos son tratados, al final, como delitos contra el Estado.

No. La última década ha visto el alzamiento del deseo de control de los Estados, pero la culpa no fue del 11-S. Sabían bien lo que querían hacer, sólo necesitaban una excusa que hiciera de estas reformas algo creíble, justificado. Y los atentados contra el pentágono y Nueva York fueron tan sólo el capote con el que confundir a una opinión pública machacada por los medios.

Eso último es el resumen de la década: los Estados buscando cómo frenar el cambio, recentralizar la conversación y la agenda pública y las personas luchando por conseguir el cambio, por seguir avanzando, conectar entre sí, informarse libremente y (pese a la oposición del Estado) afrontar lo mejor posible un futuro que, si nos dejan en paz y tan sólo nos permiten ganarnos la vida, valdrá la pena vivir.

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