Google Wallet sale de la beta… en EE.UU.

Google Wallet

Google Wallet, el servicio de pagos mediante móviles y RFID de Google, ha salido de la beta. Eso sí, de momento la salida no es masiva: sólo podrán hacer uso del servicio quienes vivan en Estados Unidos, tengan un smartphone de gama alta (Samsung Nexus S) con Sprint y una tarjeta de crédito de las más extendidas. Esta última es la parte fácil, pues sirven las clásicas MasterCard, Visa y Citibank (Mashable).

La tecnología, como decimos es RFID, aunque dado la mala prensa que ya tiene esa denominación se huye hacia otros nombres como Near-field Communication, también usada hace tiempo por Sony.

Como toda aplicación de las RFID, se publicita con el gancho de la simplicidad. Ya sabemos que la seguridad en este tipo de chips no es nada simple, y no deberíamos olvidar que un mundo en el que todas, absolutamente todas, las transacciones son trazables no es, precisamente, una Ítaca con la que soñar.

¿Cómo de libre es Android?

Android, ¿software libre?
[Foto: The Guardian.]

Android puede ser el menos cerrado de los sistemas operativos para móviles pero, ¿es un sistema libre? A este tema hemos dedicado reflexiones cuando hablábamos de escoger el menos problemático de dos sistemas y del desencanto siguiente.

¿Cómo de libre es Android? Poco, muy poco.

Unos meses después Android fue objeto de polémica cuando Google anunció que el código de Honeycomb se retrasaría y recientemente el estado de la guerra de las patentes en torno al móvil amenaza con dejar el entorno convertido en un páramo donde no crezca ni la yerba.

Al final, en el contexto de un Android que en los benchmarks se establece peligrosamente en la frontera con el software privativo (ArsTechnica), nos llegamos a plantear qué necesita el software libre para salir adelante en nuevos entornos como ya lo hizo en el pasado en otras situaciones.

Richard Stallman publica hoy en The Guardian una interesante columna a este respecto. En ella leemos cosas como:

«Google has complied with the requirements of the GNU General Public License for Linux, but the Apache license on the rest of Android does not require source release. Google has said it will never publish the source code of Android 3.0 (aside from Linux), even though executables have been released to the public. Android 3.1 source code is also being withheld. Thus, Android 3, apart from Linux, is non-free software, pure and simple.»

Exactamente lo que ya comentábamos aquí hace 5 meses. ¿Dónde está la noticia entonces? En que el Guardian dé a Stallman la posibilidad de decir que Android tiene muy poco en común con cualquier distribución de Linux de escritorio, que la única pieza GPL es el kernel (que incluye algunos módulos privativos) y que, desde luego, el firmware de tu teléfono también va a ser privativo.

Sólo una nueva oportunidad para recordar, como decíamos hace unas semanas, que el software libre tiene retos importantes de cara al futuro.

Bocados de Actualidad (133º)

Aquí estamos de nuevo la ronda semanal de enlaces, la centésima trigésima tercera viene cargadita de todo un poco. Suenan Mother Love Bone, un clásico de Seattle liderados por el ya fallecido Andrew Wood.

  • Marginal Revolution y el ascenso del generalista, si bien este generalista no estaría eliminando a los especialistas sino potenciándolos.
  • Ad Astra Errans y el cable de 300 millones de dólares que ahorrará 6ms de ping entre Europa y Estados Unidos.
  • Los monopolios de publicación científica siguen dominando la escena, pero hay ventanas que no estaban ahí hace 20 años, como Open Access y arXiv que, precisamente cumplía 20 años este septiembre. Q-Hypatia nos lo contó.
  • Se ha hablado mucho de la #tablasinde, que sin embargo amenaza con ahondar un problema ya muy grave: la asociación ya establecida de que el problema con Internet son las descargas. No es así: tanto la propiedad intelectual como la neutralidad de la Red tienen mayores implicaciones que las descargas. Gonzalo Martin sobre #tablasinde.
  • Una al día y el ataque a los servidores de la Linux Foundation.
  • Nuestras ciudades invisibles. En El Tránsito.
  • ¿Quién Vigila al Vigilante? y unos consejos para sobrevivir a un sistema Windows sin necesidad de usar pesados antivirus.
  • El mejor titular del mundo para la cerveza artesana. Ad Astra.
  • Impuesto sobre el patrimonio, ¿bueno o malo? Yo diría que malo, Jesús Encinar y una teoría sobre la fuga de fortunas.
  • Ars Technica y los 1.000 millones que nos costará así rápidamente la extensión del copyright acordada en Europa la semana pasada.
  • Y terminamos en clave relax. En Mi cabeza cuadrada se habla de conciertos, desconciertos y un divertido vídeo de Jeff Tweedy.

Eso es todo por ahora. Nos quedamos con Crown of Thorns y esa mínima intro llamada Chloe Dancer, un clásico de Mother Love Bone. Una versión en directo que pese al mal sonido hace palidecer recientes versiones de grupos como Pearl Jam (y no es ningún secreto que me gustan mucho estos últimos).

Inventores imaginativos y utópicos de bayoneta

«El inventor que encuentra una forma de hacer jabón a partir de cacahuetes tiene más imaginación genuina que el revolucionario con la bayoneta, porque ha cultivado la facultad de imaginar el potencial oculto de lo real. Esto es mucho más difícil que imaginar lo irreal, lo cual explica porqué hay muchos más utópicos que inventores.»

Joe Sobran

«No echamos de menos ninguna revolución pendiente porque sabemos que las revoluciones realmente existentes han sido baños de sangre: ese es el hecho experimental.»

Pseudópodo, una buena mañana, en su blog.

Ya saben, utópicos de bayoneta (ajena, por supuesto) como Eduardo Galeano, al que no comprendo cómo le siguen cayendo elogios, que relatan la revolución desde el comfort de su balcón barcelonés. Mucho más acertado (pese a que muchos no quieran creerlo) el retrato que le hizo Darwin.

Ley de Koomey

La eficiencia energética de los dispositivos electrónicos se duplica cada 18 meses. Acaba de ser publicado (considerando los datos de los últimos 60 años), y leemos sobre ello en Technology Review (via Daring Fireball):

«Los investigadores han demostrado, por primera vez, que la eficiencia energética de las computadoras se duplica cada 18 meses.

La conclusión, respaldada por seis décadas de datos, refleja la Ley de Moore, la observación del fundador de Intel, Gordon Moore, de que la capacidad de procesamiento de una computadora se duplica cada, más o menos, 18 meses. Pero la tendencia en el consumo de energía podría tener mayor relevancia que la ley de Moore en tanto que los dispositivos alimentados por baterías –teléfonos, tablets, y sensores– proliferan.

«La idea es que, a una carga de computación constante, la cantidad de baterías que necesita se reducirá a la mitad cada año y medio», dice Jonathan Koomey. Más computación móvil y más aplicaciones de los sensores se hacen posibles mientras la eficiencia energética continúe mejorando según la tendencia observada.»

Más allá de que comparar sus implicaciones con la ley de Moore son palabras mayores (ya le gustaría a Google hablar de eficiencia energética), esto viene a afirmar algo que muchos aún no quieren creer: el fúturo es móvil y cabe, no digo ya en el bolsillo, sino en mucho menos espacio. Los sensores médicos (ya los escojas tú o te oblige tu aseguradora, al estilo del GPS de Mapfre) llegarán y, desde luego, el móvil lejos de perder peso lo ganará; y lo sabemos. De ahí que en el futuro de la neutralidad de la Red, la movilidad (y lo que consigamos preservar de nuestra Internet cuando ésta gane aún más protagonismo) tenga tanto que decir.

La neutralidad de la Red, ahora en PDF

Seguimos poniendo al día la biblioteca. Algo que aprendimos de nuestros mecenas-suscriptores durante el mecenazgo de La amenaza de los dioses es que si bien el ePub se va ganando un hueco (cada vez mayor) entre los formatos electrónicos, hay otro formato que aún retiene aceptación: el PDF.

Fueron los dos formatos escogidos para las entregas de La amenaza y, preguntados nuestros lectores, muchos de ellos preferían este formato sobre el más adaptable ePub, por razones diversas: unos no tenían lector especializado de lectura electrónica y otros pensaban imprimirlo. Tendemos a pensar que una nueva tecnología borrará de la faz de la tierra a todas las anteriores. Obviamos que aunque eso puede llegar a suceder, con demasiada frecuencia la coexistencia de ambas formas de hacer las cosas es prolongada.

La neutralidad de la Red, de Jose Alcántara

Así, hoy añadimos La neutralidad de la Red en formato PDF, que bien podría ser una buena opción para muchas personas. Así que si van a la página de descarga ya lo pueden descargar libremente.

Ya ven, el otro día añadíamos el ePub de La sociedad de control y ahora el PDF de La neutralidad. Parecería que lo viejo se hace nuevo y lo nuevo se hace viejo, pero la realidad es más sencilla: todo se hace diverso.

Amazon.es sabe a poco

Amazon.es se adelantó un día a lo anunciado y está operativa desde ayer. Tras haber probado un poco con ella tanto ayer como hoy, creo que no va a revolucionar nada, y puede que no tengan la culpa.

Amazon

La imposibilidad de rebajar los libros (que es lo que más curioseé, por si veía algo que me sorprendiera y que me valiese la pena comprar) hace que sean tan caros como la competencia; peor aún, comparando varios libros para un hipotético pedido, salían más baratos comprando en libras a la sucursal inglesa, tremendo. Te regalan los gastos de envío (con tal que el libro pase de 19 euros), lo cual es una ventaja frente a otras tiendas online, pero no frente a las librerías físicas. Poca cosa, y según Antonio Ortiz que en electrónica tampoco están muy allá.

Pero lo que me molestó es que, claro, yo quería buscar el nuevo libro de Neal Stephenson, Reamde, actualmente en pre-order en Amazon.co.uk. El precio del pre-order es competitivo, pero para que los gastos de envío salgan gratis desde Reino Unido debes gastar más de 25 libras. Aquí nos vamos metiendo en el laberinto sin salidas.

Yo quiero comprar el pre-order para ahorrarme unas libras, pero para no pagar gastos de envío tengo que gastar más dinero del que quiero gastar (no me apetece pedir varios libros en papel y bastante cola de lecturas pendientes tengo ya). Y si intento resolver la paradoja a través de la flamante sucursal, ni me deja encargar el libro en pre-order ni, dado su precio, me regalarían los gastos de envío.

Pues qué quieres que te diga, es una decepción. Al final no me he decidido a comprar el mencionado libro.

Sucede, no obstante, que me da por pensar que en un mundo diferente donde la ley permitiera rebajar el precio de los libros, quizá habría cantado otro gallo. Pero eso no lo sabremos. Por suerte siempre nos quedará el .com, la mejor en precio aunque los envíos haya que encargarlos con paciencia, y hasta la sucursal de Albión, cuya perfidia vamos a tener que seguir perdonando.

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