Uber y el descubrimiento gracias a los taxistas

Esto va a ser rápido: ¿cuántas personas que no conocían Uber hace dos días se han enterado de su existencia gracias a la huelga de taxistas que tuvo lugar ayer en Madrid y Barcelona?

¿Cuántas de esas personas que acaban de descubrir a Uber empatizarán con los obstinados y apoltronados taxistas, profesionales en un sector hiperregulado y que han usado esta regulación tradicionalmente para elevar los precios de sus servicios?

Si yo fuera el CEO de Uber tendría el corazón dividido: por una parte tienes a actores a los que tradicionalmente se les ha dado muy bien obtener prebendas del regulador, y por otra tienes una insana cantidad de publicidad inesperada. En términos generales, creo que al adormilado y mimado sector del taxi estos días les acabarán saliendo por la culata.

Todos hablando de descubrimiento, esto es descubrimiento.

Los comentarios están abiertos. Si ven que quieren desbarrar, recuerden que el foro les da mucha más cancha a la hora de expresarse.

Población flotante, turismo, y un documental

Malasaña, tribunal, Madrid

Hace unas semanas tuve la ocasión de tomar un café con mi buen amigo Iván Vilata, con quien hacía un par de años que no coincidía en persona. Sentados en la cafetería italiana de la corredera y hablando de lo humano y lo divino llegamos a conversar sobre cómo es la vida y los vecinos en esta zona de Madrid, en la que poco a poco gana pesa una población no tanto turística como flotante, personas que vienen a Madrid para vivir un tiempo y deciden pasar esos meses (o años) viviendo en alguno de sus barrios céntricos y representativos antes de irse a otros barrios más tranquilos o salir de la ciudad rumbo a otros destinos, y cómo eso cambia profundamente el barrio, el tipo de comercios que alberga y los ambientes que florecen en él.

Al hablar de esos temas, Iván nos recomendó (en la convesación también estaba Bianka) el documental Bye, Bye Barcelona, por aportar una visión sobre ese mismo asunto, desde la perspectiva de la ciudad de Barcelona.

Hasta este fin de semana no pude verlo, pero la sensación que me queda es que son temas diferentes pues el documental se centra en el desgaste que genera tener una avalancha de turistas, aunque no me cabe duda de que Barcelona también experimenta a otra escala esa situación de población que viaja a la ciudad para vivir unos meses/años y luego continuar la ruta moviéndose a Nueva York, o a Boston, o a donde sea.

Mientras que los turistas van a poner la checkbox a tres rincones más o menos pictóricos y a llevarse un imán que pegar en la nevera, la población que llega para vivir en la ciudad tiene una componente diferente. Su efecto sobre la ciudad es también diferente.

Sobre Bye Bye Barcelona decir que aunque el problema que tratan es real, el tratamiento no me ha gustado: muy sesgado, con unos vecinos a medio camino entre lo egoísta y lo incoherente, cuando no directamente risible (una vecina del gòtic quejándose de que la vida en el barrio tradicional ya no es posible en Barcelona, cuando ese barrio es una invención contemporánea que es la piedra angular sobre la que se ha construido gran parte de la «marca Barcelona» actual).

Entiendo el agotamiento causado por hordas de turistas, y entiendo la conservación del patrimonio, pero el documental me transmite la sensación de que a menudo estos vecinos se quejan de ese asunto como otros lo hacen de la automatización del trabajo, poniendo espantapájaros al decir «hace 20 años el barrio era nuestro y no estaba plagado de turistas» cuando en realidad quieren decir «hace 20 años yo era, ante todo, 20 años más joven».

Hablando de propiedad intelectual, al hilo del debate sobre Twitter y la atribución

[En Twitter] no existe la cultura de la atribución que sí suele existir, por ejemplo, entre los blogs de Internet.

María González, en Genbeta.

Culparía a la infiltración y devaluación que Creative Commons supuso para el concepto de conocimiento libre, pero no lo tengo claro: en Twitter hay muchos usuarios que se perdieron aquellos debates sobre replanteamiento de la propiedad intelectual, y sobre cómo incentivar y potenciar la creación de un acervo libre.

O no estaban ahí, o estaban a otra cosa, da igual. El asunto es que pudo producirse una transformación radical del modo en que concebimos y aplicamos la propiedad intelectual, pero en ocasiones encontramos actitudes deshonestas en la que se defiende el asalto a la propiedad intelectual ajena tan sólo porque exculpa al que la asalta, que por lo demás cree que lo que está haciendo es injusto aunque lo hace, y no porque haya tenido lugar una reflexión profunda sobre la necesidad de la propiedad intelectual y qué partes son las que hay que reutilizar para adaptarla a los nuevos tiempos.

La atribución y los derechos morales han de ser muy cuidados si queremos justificar que en un entorno digital, donde la copia es sencilla y su coste tiende a cero, no tienen sentido esos derechos patrimoniales de explotación en exclusiva durante décadas y décadas.

Todos contra la URL, todos contra la web

Hace unas semanas recibió mucha atención el anuncio por parte de Google de que Chrome ocultará la URL que estamos visitando en su «omnibox» (recordemos que en el origen esa caja en Chrome se comportaba con en cualquier otro navegador, como un espacio en el que escribir una dirección web). La idea de Google es mostrar únicamente el nombre de dominio que estamos visitando y convertir la barra de URL aún más en una caja de búsqueda; algo que ya han hecho, pero parece que quieren explotar aún más esa aproximación.

El movimiento fue interpretado de forma casi unánime como «Google quiere matar la URL».

Podría pensarse que Google está sólo en ese empeño, pero el reciente anuncio de Apple de una nueva versión de su navegador nos descubre que han copiado la idea: Apple también va a matar a las URL en la ventana del navegador. En Quartz lo explican: el objetivo es oscurecer y dificultar el modo en que funciona la web.

La web es todo acerca de enlazar otras webs. Es el hiperlink lo que hizo que la web superara en un pestañeo a tecnologías extendidas en aquella época como Gopher. Al ocultar las URL que visitamos, se dificulta que sepamos dónde estamos, que podamos llevarnos fácilmente esa URL y usarla en otra parte.

En el mundo de Apple y Google estas piezas de contenido se comparten a través de sus aplicaciones, o se encuentran a través de su buscador (respectivamente). No quieren dejar más opción. Y no, en este choque de reyes (¿o quizá lo que queda a estas alturas es más un festín de cuervos?) Facebook no está de parte de la web abierta.

Si creen que esto es una lucha corporativa en la que los usuarios no debemos tomar partido, les recomiendo reflexionar sobre el papel de la web en la generación de conocimiento. Esa facilidad para contribuir ideas en espacios en los que es posible articular debates y reflexiones es importantísima. Les dejo precisamente con un hilo del foro que trata sobre estas cosas.

Es importante que los navegadores no hagan la web artificialmente oscura y difícil de usar. Pero para eso es importante que no todos los navegadores estén controlados por las mismas empresas que tienen un interés económico gigantesco en que la web sea, efectivamente, artificialmente oscura y difícil de usar.

Ahora mismo el rol de Mozilla frente a estas corporaciones es tan importante como lo fue para romper el monopolio de Internet Explorer hace 10 años. La desventaja es que 10 años después, para un público mayoritario Mozilla no es novedad, ni parece moderna ni es cool. Es un handicap que Mozilla debe superar (y no le vendría mal dejar de meterse en problemas), y para lo que todos debemos aportar lo que podamos. Lo que está en juego es ni más ni menos que la web tal y como la hemos disfrutado durante muchos años, con todo lo que la web ha ayudado a florecer a su alrededor.

La ley de los titulares de Betteridge

«Cualquier titular que concluye con una pregunta puede ser respondido con un no».

Ian Betteridge es un blogger (y sin embargo periodista) que escribe sobre tecnología y su nombre da ley a esta regla de oro que otras veces se conoce como el «principio periodístico».

Como no sólo periodistas atrevidos campan a sus anchas titulando con preguntas lo que publican, esta regla tiene una paralela en el campo de la publicación científica, donde es conocida como la regla de Hinchliffe (de lo que he leído, creo que en honor al científico británico Ian Hinchliffe, pero no he podido confirmarlo):

«Cuando el título de un artículo es una pregunta cerrada con respuesta tipo sí/no, la respuesta es siempre no.»

Excepciones haberlas haylas, pero como regla básica, estas reglas ayudan a desestimar rápidamente una inmensa mayoría de los rumores y artículos sin base real que podemos encontrar a lo largo del día. Como el mismo Betteridge expuso en su blog, la razón por la que los periodistas usan este estilo de titular es que saben que la historia probablemente carece de valor y que no tienen fuentes reales ni hechos para respaldarla, pero aún así quieren publicarla.

Los foros están de vuelta, ahora con Docker

El viernes el servidor que aloja nuestros foros murió de forma inmisericorde, y eso explica por qué han estado fuera de combate un par de días.

Había backup de todo, así que eso no planteaba problemas. Pero aprovechando la desgracia ahora tenemos los foros instalados usando Docker, un proyecto que descubrí hace unos meses vía Javilinux pero que no había usado hasta ayer.

Resulta que al ir a restaurar los foros desde la copia de respaldo descubrí que Discourse ahora permite esta nueva forma de instalación, así que opté por rehacer el sistema de esta forma (algo más de trabajo hoy, pero supongo que bastante menos en el futuro).

Para quienes quieran saber qué es Docker, su propósito es automatizar (y facilitar) el despliegue de aplicaciones complejas empaquetando juntos todos los componentes y construyendo un entorno virtual para ellos. Un entorno virtual es algo parecido a una máquina virtual, excepto que no necesitas instalar «un sistema operativo dentro del sistema operativo». Para tener una perspectiva mejor de cuáles son las diferencias entre ambos conceptos recomiendo este post en el que se compara Docker con Vagrant (un gestor de máquinas virtuales cada vez más utilizado) y se explica un poco lo básico de ambos tipos de sistema.

Los robots no se sindican, pero tampoco compran

Ford T

Hoy traigo a este blog un diálogo increíblemente brillante que con frecuencia se atribuye erróneamente a Henry Ford.

El histórico lider sindical Walther Reuther se encontraba visitando una de las plantas de fabricación de Ford cuando uno de los directivos (no se sabe con certeza quién, pero en ningún caso parece que fuera Henry Ford) ante la vista de la flamante maquinaria que se encargaba ya entonces de la producción en serie de los vehículos se descuelga con una pregunta para el jefe sindical: «¿Cómo vas a conseguir que te paguen la cuota del sindicato?». Ante esto, el aludido no pudo sino replicar con un rápido (y como digo arriba, brillante) «¿Cómo vas a conseguir que compren un Ford?».

Y cada vez que recuerdo esta anécdota pienso en qué poco han cambiado las cosas. El trabajo automatizable lo harán máquinas, y nuestra mayor ventaja es, precisamente, que no somos máquinas, sino personas. Al menos, mientras no olvidemos que no somos gadgets.

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