Bocados de Actualidad (192º)

Y aquí estamos hoy, lunes, con la ronda centésima nonagésima segunda de los Bocados, que quería haber sacado ayer pero no pude. Nos acompañan Down, cuyo IV demuestra que Phil Anselmo está en plena forma vocal y compositiva. Recuerdo que algunos de estos enlaces salen antes en mis enlaces compartidos (aquí, el feed RSS) y a veces en Twitter.

  • Xataka, «por favor máquina, no me escuches tanto». Sobre nuestros orwellianos gadgets.
  • Jesús Pérez acerca del futuro de la energía, y el rol de la eléctrica. Uno de cada tres coches que se venden en Noruega es eléctrico, en Ars.
  • Cómo diseñar una metáfora, en Aeon.
  • Arnau Fuentes y la verdadera historia de cómo Internet llegó a ser vulnerable.
  • Descontentos, pero no excluidos. Una mirada estadística a los (¿aburguesados?) votantes de podemos, por Pau Marí-Klose.
  • 5 cosas que Google no quiere que sepas sobre su servicio de música, por Jon Lech Johansen, más conocido como DVD_Jon.
  • Quartz y cómo la gestión del tiempo nos afecta negativamente.
  • En Criticidades, «dimé qué cerveza bebes y te diré quién eres», sobre okupación, anticapitalismo, e hipocresía.
  • Portugal reguló algunas de estas sustancias hace 15 años y éste es el resultado, en GurúsBlog.
  • Om Malik acerca de cómo el vídeo en Facebook podría terminar por ser más relevante que en Youtube.
  • Ars Technica y la TSA es aún más inútil de lo que creías.
  • JaviPas y dos meses de Patreon.
  • Para ir cerrando, una de humor: Skepticom y cómo escribir en post-moderno.

Esto es todo, por ser lunes, más que música os dejo con un pequeño vídeo que vi en Zemiorka: ¿qué pasaría si hubiera un agujero negro en tu bolsillo?

Buena semana.

(Des)conectados en Casa Tía Julia

Casa Tía Julia, Desconectados

Este último finde estuvimos en la primera edición de Desconectados. ¿Qué es esto? Pues es un fin de semana sin conexión en el que debatir/reflexionar sobre algún tema rodeado de gente que sabe algo del tema en cuestión.

En este caso, íbamos a hablar de web, más concretamente de software libre para gestionar webs, y aún más en concreto de WordPress y Drupal.

Para ello, como digo arriba, nos fuimos hasta Ciria (Soria) donde gracias a Nuria y a su Casa Tia Julia, podemos hacer virtud de lo que en otras circunstancias sería un problema: ¿que no tenemos cobertura de datos? Pues lo aprovechamos para concentrarnos sin esa interrupción constante en que se han convertido nuestros móviles. Y es muy buena idea, justo en ese momento en que comenzamos a acusar los efectos de ese estar siempre conectados, dar un paso atrás de forma voluntaria y sin ligar la desconexión a periodos vacacionales (forma habitual pero evidentemente estacional de desconectar) puede ser muy buena idea.

Al final, el schedule se demostró algo ambicioso y no pudimos ahondar todo lo que me habría gustado en cuestiones técnicas, algo que creo que corrió en detrimento de dar a conocer las posibilidades y facilidades de Drupal, puesto que el público estaba mayormente familiarizado con WordPress. Pero no todo son las charlas técnicas y las mesas redondas, y en lo humano el finde ha sido excepcional, y con gente fantástica. Un gran fin de semana.

Actualizando la pedia

Parece que durante un par de semanas (quizá algo menos) hemos tenido la VS Pedia manga por hombro. Hoy nos avisó un lector (¡gracias, Enric!) y había un poco de todo, pero principalmente lo que hemos hecho ha sido actualizar MediaWiki a la última versión estable hasta la fecha, liberada hace menos de dos meses. Este proceso conllevó la necesidad de reprogramar el template para adaptarlo al nuevo sistema, pero es algo que pude arreglar sin demasiado problema así que ya vuelve a estar operativa.

Cultura corporativa y cuenta de resultados

David Bonilla, hace un par de semanas en la Bonilista:

por mucho que se diga que en una startup lo más importante es cultivar una cultura innovadora, si algo he aprendido a lo largo de mi carrera es que no hay cultura corporativa que sobreviva a la presión y frustración de un mes tras otro de pérdidas.

Lo que inmediatamente me recordó a un comentario que leí en Hacker News hace un par de años (via el desaparecido blog de Diego Mariño), sobre la cultura corporativa ideal:

Do you like scenario planning? Shell «proves» it works.

Stalinist management? Apple «proves» it works.

Velvet sweatshop? Microsoft «proves» it works.

Data über alles? Google «proves» it works.

Self-directed workplace? Valve «proves» it works.

Y esto, queridos, es lo importante. Más allá de todo lo deseable que es que en nuestro lugar de trabajo haya buen rollo, mejor comunicación, y todo sean vibraciones positivas, lo cierto es que lo que mejor nos garantiza que mañana sigamos ahí todos, sin perder empleos (y esto es lo que más va a alegrar a las personas al final, no que haya café gratis y mesa de pingpong en la oficina), es que la empresa siga siendo capaz de pagar todos los salarios.

¿Qué es el código?

En Bloomberg publican What is code?, un maravilloso y maravillante artículo de Paul Ford.

Podría buscar y destacar alguna frase de ese largo texto, pero en realidad me estaría dejando otras, y se estaría perdiendo el añadido de llegar hasta la misma a través de la bien construida historia que narra Ford y que está en el núcleo de lo que hace su artículo tan bueno.

Lo cierto es que hay muchas personas preguntándose qué es el código, dónde está el truco de esta tecnología digital que todo lo mueve, todo lo gestiona, y en la que sólo puedes controlar a la máquina o estar a merced de la misma. Sin entrar en tópicos como el aprender a programar, que con mucho menos ya habríamos ganado mucho.

Hace un montón de días John Gruber recomendó el artículo, que guardé en Wallabag hasta que Mordo de Maru volvió a recomendarlo. Es una lectura larga, muy larga para ser un artículo, pero vale la pena en toda su extensión y la recomiendo. Creo que cuanto más tiempo lleves luchando con monstruos corporativos cuidando de no convertirte tú mismo en monstruo, como decía mi estimado Federico Guillermo, más te va a gustar.

El nuevo «impuesto al sol», explicado para dummies

El impuesto al sol, explicado

Ayer gracias a un tuit de Nuria / Editora, llegué a una noticia donde hablaban de «los cambios sufridos por el proyecto de ley que regula el conocido como «impuesto al sol»». El titular rezaba «Industria cambia el «impuesto al sol» por una nueva tasa al autoconsumo», y Nuria se preguntaba por el alcance del cambio. Aquí intento responder.

El enfoque del ministerio parece cosmético, y en cierto sentido lo es. El impuesto sigue estando ahí, en ese aspecto no cambia nada. Pero le han cambiado el nombre y han cambiado también los argumentos. Ahora se trata de un «impuesto de respaldo». En el que ya no te cobran por lo que generes, sino (paradójicamente) por lo que no generes. Te cobran la mera posibilidad de que en un momento de baja producción puedas conectarte a la red si tu producción no te alcanza para tus necesidades, de forma que la red actúa como respaldo a tu autoconsumo. La ley no prevé que puedas renunciar a ese respaldo, ergo la tasa es irrenunciable.

Mi sensación es que han dado la vuelta al nombre y al argumento para evitar que un número suficiente de personas, bien coordinadas con unos buenos abogados, fueran capaces de demostrar en los tribunales algún exceso en el anterior dictado de la ley que forzara al Estado a devolver el dinero a los afectados, así como a reconocer la posibilidad a no pagar dicho impuesto por excesivo e injustificado (un precedente que el Estado quiere evitar a toda costa con el nuevo enfoque, o esa es la sensación que da). Con esta teoría del respaldo esta puerta parece mucho más pequeña, si bien huelga decir que no soy abogado (y puede que no sea mucho más pequeña, pero es la sensación que da).

Por entrar en números, y aunque no he visto eso en documento oficial alguno, me cuentan mis contactos en este mundo que se trataría de un impuesto de 9 céntimos por cada kilowatio-hora (9cent/kwh) producido, da igual si lo autoconsumes o lo inyectas a la red. La realidad es que el impuesto esta hecho porque en España ya se ha alcanzado hace bastante la paridad de red (es más rentable el autoconsumo que la compra de electricidad) y el impuesto hace que el autoconsumo con fotovoltaica deje de ser rentable en comparación con la compra. Cuando el coste de producción de electricidad fotovoltaica siga bajando y se vuelva a alcanzar la paridad, la solución para el ministerio será fácil, rápida y poco imaginativa: sólo hará falta volver a subir el impuesto un poco más.

Lo cierto es que esto huele a gran favor a algunas empresas con intereses en la venta de electricidad y con las que las llamadas puertas giratorias desde el gobierno a la industria funcionan de maravilla. Al menos, para quien se beneficia de ellas, porque a los demás ya vemos los efectos que nos traen: electricidad más cara, si te gusta, electricidad más cara, si no te gusta.

Actualización (2015-06-09 @ 18:10): me comentan por e-mail que el decreto mantiene la posibilidad de que un generador que no se conecte en absoluto a la red eléctrica no pague nada en absoluto. También me hacen notar el alcance y aplicabilidad del concepto de «paridad eléctrica», que no parece tan claro como me contaban. Y también me han comentado otras imprecisiones en el argumento-testimonio que he mencionado arriba que por hoy vamos a dejar en el tintero. En general, toca seguir leyendo sobre esto.

Resumen de este aporte:

  1. Las fotovoltaicas aisladas están fuera de la norma
  2. Las instalaciones fotovoltaicas individuales con respaldo de la red pagan los platos rotos de los abusos de las granjas solares
  3. En teoría tiene que surgir una nueva normativa que, aún pagando el precio lógico del respaldo en términos de cofinanciación de la red de distribución, facilite y hasta fuerce la tarificación en doble sentido empleando un contador digital que cuente lo que se reciba y lo que se entregue

Si es una idea no trivial, publícala en tu propia web

Dave Winer acerca de usar servicios gratuitos para publicar y comunicar ideas en la web:

Cuando la gente publica en Medium piensan en la exposición a sus ideas hoy, pero en mi modesta opinión deberían pensar también acerca de cómo va a encontrar esa misma gente sus ideas en el futuro. No hay garantías de que Medium no vaya a cambiar de estrategia de nuevo, o cerrar completamente. Sucede todo el tiempo en el mundo tecnológico. Sin métodos para el alojamiento dual de contenido, y sin garantías de redirección futura, Medium no es un lugar seguro en el que publicar, con vistas al futuro.

Habla de Medium, al hilo del cierre de Yahoo! Pipes (del que primero supe a través del blog de Chema). Pero podría estar hablando de cualquier Facebook o Twitter de esos que tanto se usan. Ahí es «gratis» publicar. Pero desde luego, tu contenido está dentro de un timeline y mañana estará en el fondo del baúl del olvido de todos los que jamás volverán a encontrarlo porque buscar contenido en esos sitios está desincentivado por diseño, en favor de la publicación y lectura de nuevo contenido. Ya saben, la apertura mental a la sorpresa (un contenido nuevo siempre va a sorprender más que lo que podemos encontrar buceando en viejo contenido que ya hemos leído y aún recordamos) como vía de calzar anuncios, ese mecanismo al que una industria poco imaginativa capaz únicamente de concebir negocios sostenidos con publicidad llama «descubrimiento», cuando ese término podía y debía ser mucho más ambicioso. Aquí cuatro ideas para contextualizar el mito del descubrimiento.

Otro día hablamos de Pipes, de lo que pudo ser y no fue y todo eso a lo que últimamente hemos dado alguna vuelta. Not Today.

Hoy quería añadir sólo una idea. Veo en ocasiones elaboradas peroratas en Twitter, a menudo extendiéndose a lo largo de varios tuits. Creo que es un error estratégico: si lo que publicas no es trivial, si es una idea elaborada, aunque sea una idea expresada en tan sólo 140 letras, hazte el favor de publicarla en tu blog. Si tienes una idea elaborada y la publicas en tu propia web, mañana, esa idea no se habrá perdido en el timeline como chistes tróspidos en la lluvia.

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad