Hace unos días, el 3 de septiembre, se cumplió el vigésimo aniversario de la apertura de eBay, por derecho propio uno de los grandes hitos de la web y de la Internet popularizada a la que muchos nos sumamos en los años que precedieron al cambio de milenio.
Con motivo de tal efeméride en The Economist publican un artículo en el que hacen balance de estas dos décadas de existencia, y repasan la evolución de uno de los factores más identitarios de eBay, el de las subastas.
El concepto de las subastas online está íntimamente vinculado a eBay, y sin embargo actualmente sólo el 20% de las compraventas que se realizan en el sitio recurren a este método, en un porcentaje que no para de caer.
En el artículo entran a analizar las desventajas de ese método para vendedores (pese a los trucos para incitar a realizar pujas más altas, los precios en subasta suelen ser algo menores que los de venta a precio fijo) y para compradores (para evitar que te superen la puja en el último segundo, hay que estar atento hasta el último segundo de todas formas). Es importante comprender que ambos factores son relevantes: no es sólo que ahora se pongan menos objetos en subasta, es que esto es así porque una mayoría de usuarios no está dispuesto a realizar el esfuerzo de bucear en las mismas.
Y es importante saber que los usuarios que pierden una subasta en el último segundo tienen una probabilidad mayor de pillar tal cabreo que abandonen la tienda para siempre, lo que sin duda estaba haciendo daño al negocio de eBay toda vez que compradores con más experiencia y/o dedicación recurren a ese mecanismo.
No todos los vendedores están dispuestos a vender a descuento, y no todos los compradores están dispuestos a realizar el esfuerzo necesario para encontrar un precio mejor derivado de la subasta.
Interesante reflexión sobre un concepto que si bien desde el punto de vista económico es fantástico, porque ayuda a vislumbrar el valor de mercado real de un objeto evitando la asignación de rentas y también evitando que el vendedor sea estafado y reciba cuatro duros por algo que seguramente vale mucho más. No obstante, parece que en muchas situaciones este mecanismo de eficiencia no es buscado por ninguna de las dos partes.






