Facebook, Antonio Cerón

Facebook y el botón de «no me gusta» cuando la máquina es incapaz de aprender

Se habló mucho estos días del botón de «no me gusta» de Facebook que finalmente no es eso, que es otra cosa, pero que vamos, va de ayudar a Facebook a clasificar mejor el contenido relevante pero que no es abiertamente alegre o divertido, de forma que no le damos a «Me gusta». Antonio Ortiz comentó el asunto, y ahí pueden ver varios comentarios interesantes, además del mío inicial al respecto, en el que quizá se ve demasiado el sesgo personal hacia el tipo de interacción hipermediada que Facebook habilita (y por ende, el triste y elevado coste de oportunidad brutal en otras formas de comunicación menos encorsetada que estamos pagando).

No obstante, me quedo con el comentario de Juan en BlogOff:

es obvio que el algoritmo de Facebook tiene un problema con los contenidos incómodos. Nadie hace “me gusta” en un “se ha muerto mi hija” pero sin embargo el contenido es relevante

Éste es el problema de fondo. Y Facebook una vez más quiere mediar en la forma en que dices lo siento y transmites ese pesar en los momentos malos de personas queridas. El código es la ley, y la solución que adopte Facebook moldeará la costumbre social una vez más, por ser ubicua, desfavoreciendo la diversidad expresiva que nos hace humanos.

Doctor en Química laser. Consultor especializado en gestión de conocimiento con software libre. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red. Fundador de Cartograf.

2 Comments

  1. Hola José:

    El problema es que el botón “Me gusta” de Facebook no parece hecho exactamente para reflejar los estados de ánimo en general de sus usuarios sino para captar de éstos sus tendencias al consumo. Entendiendo por tal, básicamente, el resultado de la pulsión de cada momento. Desde ese punto de vista, no parece tener mucha cabida la “empatía” pero a lo mejor sí un mero, aunque más agresivo, “No me gusta”, pues, al final Facebook no deja de ser una Agencia de Publicidad sofisticadísima que debe pulsar las tendencias de todo tipo.

    Las redes descentralizadas, en cambio, sí nacen o se desarrollan para compartir la vida en todos sus aspectos y ese aspecto no-comercial puede marcar la diferencia. Sin perjuicio de ello, los usuarios tendemos a exhibir nuestro ego en las RRSS por lo que, reflejar todo lo que no sea positivo o no tenga un mínimo de esperanza (colaborar con remediar una situación, por ejemplo), parece tener poco recorrido en términos sociológicos.

    • Tienes mucha razón. De hecho el botón de «Me gusta» no nació así, al principio era algo como «me hago fan de $lo_que_sea». De hecho, así pasó al lenguaje popular, de repente personas que jamás habían usado esa expresión decían «soy fan de $lo_que_sea» o «muy fan de $lo_que_sea».

      Es la apisonadora del sistema mayoritario, y por eso, como creo que Juan (BlogOff) acierta en su lectura, tengo la impresión de que el sistema que Facebook adopte nos condicionará. Algo en lo que estoy de acuerdo con lo que he leído de Lanier.

      Por descontado, lo de el tipo de comunicación e intimidad (no en el sentido de privacidad, sino en el de compartir pequeños aspectos de la vida personal y las aficiones personales) que hacen posibles macro-colmenas como Facebook o Twitter no tiene ni punto de comparación a lo que puede hacerse en otros espacios. Y ya ni siquiera voy a decir en un foro convencional, sino que en WhatsApp (propiedad de Facebook) al haber mucha más conversación uno a uno (aunque los grupos tengan indudable presencia), también hacen posible cosas que Facebook o Twitter limitan.

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