Si la liberalización de las telecos se hubiera hecho de otra forma

La noticia del día (de ayer, en realidad) es el pacto entre Movistar y Yoigo (gracias, Bianka) por el cual Movistar podrá comercializar servicios usando las redes 4G de Yoigo y Yoigo podrá comercializar ADSL y servicios integrales usando la fibra de telefónica. Obviamente, el cisma entre estos dos operadores y el resto del mercado (que agita los sables) es inmediato y enorme, y más pronto que tarde habrá recursos aquí, allá y más allá (de la CNT a Bruselas, pasando por todo lo intermedio). Hasta aquí, una batalla de tantas entre operadoras (y ya sabemos que ninguna operadora tradicional está de nuestra parte, y nadie que entre en ese mercado lo va a estar, tampoco Google), pero no es eso lo que a mí me interesa. Hace muchos años, cuando se enfocó la liberalización del sector de telecomunicaciones, significada sobre todo con la privatización de Telefónica, pudo optarse por sentar las bases de un verdadero mercado competitivo, pero se optó (casi universalmente) por la más raquítica de las salidas.

La liberalización que pudo ser…

El futuro que pudo ser y nunca será habría venido de la mano de una infraestructura no controlada por los operadores, a la que habría tenido acceso cualquier operador que lo solicitase. Estos operadores pagarían alquiler por el acceso y uso de la infraestructura (lo justo para poderla mantener y actualizar cada cierto tiempo) pero más allá de eso podrían haber ofrecido cualquier servicio. Cualquiera que lo hubiera querido podría haber ofrecido servicios sobre esa infraestructura. Aunque en estos días aciagos muchos no lo comprendan, se trataría de un modelo Adif-Renfe, por un lado la infraestructura y por otra el operador que paga por usar la infraestructura. Y ni siquiera habría hecho falta que esa suerte de «Adif de Internet» fuera una empresa pública, con tal de que se hubiera limitado su rol a comprar y vender bits tratándolos como lo que son sin mirar qué información llevan: bits, iguales los unos a los otros.

Esto habría facilitado el acceso al mercado en calidad de operador a muchos pequeños actores, al no requerir la costosa construcción de infraestructura propia, y habría evitado malvender la infraestructura pública a un único operador al que constantemente ha habido que lastrar para que no aplaste a los demás debido a esa enorme ventaja inicial (Telefónica). Proyectos como Guifi.net habrían tenido que luchar contra menos molinos para obtener los sufridos y escasos permisos que han obtenido hasta ahora, y no habrían tenido que sudar sangre para cada paso logrado. Quién sabe si tendríamos muchos otros proyectos como ése, que por otra parte (y debido a cómo han sido las cosas) van más allá de dejar la infraestructura en manos del estado para hacer una auténtica gestión ciudadana de la misma.

… y no fue

No sólo no se apostó por ese modelo de infraestructura, sino que se limitó artificialmente el mercado a 3 operadores (posteriormente 4), precisamente basándose en el argumento de que desplegar la infraestructura era costoso, y había que garantizar que se iba a poder afrontar tal cosa.

En defensa de este modelo, el argumento es que si la infraestructura es común no hay incentivo a la innovación en la misma, y que aún estaríamos mordiendo el polvo con cables de cobre. (En este argumento, a la larga la infraestructura queda desfasada como los coches en La Habana.)

El anterior es un argumento razonable, pero continuemos haciendo memoria. Cuando se subastaron las licencias de telefonía móvil conocidas como UMTS el gobierno español justificó no ir a subasta y «regalar» las licencias muy baratas (de ahí lo de regalo) porque así se incentivaría la inversión en infraestructura. Mientras todos los países saldaban su deuda pública, España recaudó por estas licencias menos del 1% que otros países de la UE como Reino Unido. Una jugada maestra.

O al menos, habría sido una jugada maestra si la profecía se hubiera cumplido. Pero no fue así: años después Xfera (actual Yoigo) seguía sin salir al mercado por falta de red. Y ahora, varios años después, sólo ellos tienen operativa una red 4G decente (los demás no saben si esperarán a enero de 2014 o de 2015) pese a tener apuros para permanecer en la competencia (Yoigo estuvo en venta durante meses, sin que llegara a concretarse ninguna operación), de ahí que todos los operadores hayan intentado comprar a esta compañía.

Parece que la contrapropuesta (la ruta que finalmente se tomó hace muchos años) que iba a incentivar la inversión en infraestructura tampoco a funcionado como defendían sus partidarios.

Si la infraestructura estuviera de alguna forma supervisada y supeditada a otra empresa (repito, modelo Adif – Renfe) y no fuera propiedad del operador, éste tendría más complicado imponer condiciones de no neutralidad a los prestadores de servicio (porque habría más competencia de operadores), algo que tiene efectos cotidianos y dice mucho de la debilidad de la neutralidad de la red, aunque apenas se hable de ello.

¿Mejor o peor?

No sé si de haberse tomado esa otra ruta estaríamos mejor o peor, y tampoco tiene sentido darle demasiadas vueltas, porque no va a cambiar. Pero sí puedo decir que esta noticia, y las reacciones de los otros operadores, me han traído un palpable déjà vú: la historia de siempre mil veces revivida.

De forma que así seguimos: peleándose entre operadores, con titulares que pudieron haberse evitado si se hubiera optado por otra vía. ¿Habría dañado esa decisión el avance en infraestructuras? No lo sé, pero es posible. Sin embargo, aún vale la pena preguntarse, ¿acaso esta pelea por el control de Yoigo no evidencia que los demás no han hecho sus deberes y que ninguno ha invertido en infraestructura (por eso ahora todos quieren ganar de penalty)? Los grandes damnificados como siempre los usuarios: si se concentra el mercado porque se concentra y se reduce la oferta, y si no se concentra, porque los clientes de Movistar se quedarán sin 4G y los de Yoigo sin ADSL.

Y bueno, esto no son más que unas ideas algo desordenadas, estaría bien volver sobre este tema con más calma.

[A modo de descargo, soy cliente de Yoigo (no, no tengo acciones ni soy inversor :P). En su día no contraté fusión (una oferta sencillamente fenomenal) porque estoy contento mi operador móvil y no me apetecía migrar a Movistar.]

Google contra la neutralidad de la Red

Ahora que tiene su propia fibra y es otro ISP más, Google se opone tercamente a la neutralidad de la Red (Wired):

Ayer, en un giro radical acerca de un asunto clave para Internet, Google dijo a la FCC que las reglas para la neutralidad de la Red una vez defendidas por Google no dan a los ciudadanos el derecho de alojar sus servidores en casa usando su conexión a Internet de banda ancha, y que la red de Google Fiber tiene perfecto derecho a prohibir a sus clientes el uso de este tipo de dispositivos en su red.

Google quiere prohibir el uso de servidores porque planea ofrecer un servicio corporativo en el futuro. Un cliente potencial, Douglas McClendon, presentó una queja contra esta política de Google en 2012, que finalmente forzó a Google a explicar su razonamiento este 29 de julio.

En respuesta, Google defendió su amplia prohibición citando a los mismos ISP a los que se ha enfrentado durante años luchando por regulación que obliguen a tratar todos los datos de igual forma.

No surprise, pero piensen en ello la próxima vez que usen un servicio de Google. Google es conocido por llevar las cosas más allá de lo que nadie haya ido nunca: en esta ocasión, acabando con la disponibilidad de servidores domésticos distribuidos, conectados a la Red de igual a igual frente a los de Amazon o los de la propia Google.

Problema en el arranque tras actualizar Ubuntu

Al actualizar mi Ubuntu 12.04 a la última versión he sufrido una regresión y ahora el sistema no arranca a la primera, muestra un error que dice «archivo no encontrado, pulse una tecla para continuar». Pulsas una tecla y el sistema arranca a la primera, pero lo deseable es que arranque normalmente. Vamos a ver cómo lo solucionamos.

El problema lo está originando Grub, y es un tipo de problema que se da habitualmente al actualizar Ubuntu. En mi caso, lo he encontrado al actualizar de la 12.04 a la 13.04.

La solución es rápida y en una línea, ejecutar desde terminal de comandos lo siguiente:

sudo apt-get install --reinstall grub-pc

A esta solución rápida he llegado tras intentar solucionar el problema ejecutando «grub-install» y encontrarme un problema adicional («source_dir no existe»). Al final, parece que la línea destacada más arriba es una solución para situaciones en las que se presenten ambas soluciones.

Cada euro que gastas apoya algo

Cada euro que gastas apoya algo, ¿sabes bien qué estás apoyando?

Durante mucho tiempo, la frase que abre este post aparecía cada dos por tres en estas páginas. El verdadero poder de las personas está en decidir qué apoyan con su dinero.

Los motivos son obvios: las empresas se hacen para ganar dinero, no existe el timo de la «empresa sin ánimo de lucro» (si leen algo parecido, hay gato encerrado), si aspira a pagar salarios aspira a ganar dinero. Por eso la penalización en el mercado es el peor castigo que se les puede dar a aquellas empresas que no se comportan adecuadamente con nosotros. Sobre todo porque las multas que impone el Estado suelen ser pequeñas en comparación con el dinero que la empresa gana saltándose alguna ley. Más aún cuando, en ocasiones, las empresas son irrespetuosas con las personas para ser dóciles con el gobierno de turno.

Y éste es el caso de las empresas vinculadas a PRISM. Pese a la inmediata banalización de la figura del soplón (¿recuerdan cuando nos contaron que abandonó a novia que hacía strip-tease para dedicarse al espionaje, así en tono malote, o cuando nos lo describían usando calificativos propios de un delincuente habitual de poca monta?), o la siguiente construcción de un caso centrado en su persona donde lo importante es dónde va a refugiarse y quiénes son sus amigos, juzgando en los medios si es un traidor o no. Lo importante no es Snowden, sino qué forma está tomando Internet.

¿Has pensado buscar alternativas a los servicios que tienes contratados con las empresas que colaboraron y/o colaboran en PRISM? Si de verdad quieres hacer algo al respecto de este tema, esto es lo más lejos que puedes ir. Debes estar loco (o no haber entendido nada en absoluto) si esperas a que la sanción venga por vía administrativa.

Cada euro que gastas apoya algo, ¿qué Internet (y qué mundo) quieres tener dentro de diez años?

¿Por qué no escribí antes sobre PRISM?

Tratando de culminar de una vez por todas el tercer intento de post sobre PRISM (el primero, nunca publicado, lo esbocé el mismo día en que se conoció) pensé que a estas alturas, tantas semanas después, no tiene demasiado sentido un post con datos sobre el tema. Ya todos sabemos de qué va la historia y finalmente me parece relevante reflexionar sobre cuál es la causa de que en este blog no hayan leído sobre este tema hasta ahora, cuando lo esperable habría sido un seguimiento detallado.

La razón por la que no he logrado publicar antes es que no conseguía escribir un post que no estuviera lleno de «ya os lo dije». Durante años defendimos la necesidad de cuidar la propia privacidad, defenderla tanto prestando atención a nuestros actos (cuidando lo que hacemos en Internet, y las herramientas que usamos) como luchando activamente para establecer un marco legal respetuoso con la libertad de las personas (mayormente, oponiéndonos a toda reforma legal nociva, pidiendo cambios que enfatizasen el respeto a las personas).

Y es que tras una década larga hablando del tema, PRISM me alcanzó ahíto, agotado de advertir que el espionaje masivo es un problema presente (y no futuro) de todos, y agotado de que la respuesta sea casi siempre una variación de la chanza sobre sombreros de papel de aluminio.

No tengo que explicar que leí mucho sobre este tema, porque me interesa. Podría haber hecho el post simplón criticando el imperialismo estadounidense, obviando como buen euronacionalista que Alemania estaba al tanto de todo y Francia mantiene un proyecto similar. Y hay más, claro, también en Uruguay parecen cocer habas. Parece que no todas las mentes sucias viven en Washington.

Tras años hablando de privacidad y de ese momento en que nos demos cuenta que todo lo que hacemos queda grabado en alguna parte, todo este asunto al respecto del cual hemos desarrollado la habitual tolerancia informativa (nos han bombardeado tanto que ya las nuevas informaciones con aún más espionajes ni siquiera nos sorprenden) a confirmar que efectivamente la sociedad de control es el presente, para mal. A confirmar que cuando el aumento de la vigilancia sobre las personas tiene un coste tendente a cero, la única protección que nos queda ante la inminente extensión de la vigilancia es la ley… y que llevamos años viendo cómo se aprueban leyes nocivas, buscando apoyos para impedirlo, ante el desinterés general por el tema.

Leí mucho y sin embargo no escribí sobre ello en dos meses. A pesar de que materia prima hay mucha para hacer un artículo diferente al que leerán al gurú/consultor al uso: tras años criticando el rol excesivamente preponderante que se da a proyectos web como Wikipedia basado en percepciones buenrollistas, descubrimos que su máximo responsable no duda en romper sus normas para ayudar en la causa contra Snowden. También muy interesante contrastar lo que la NSA decía sobre sí misma antes del 11-S, fecha a partir de la cual quedó convertida en una herramienta de espionaje eminentemente interno, masivo, e indiscriminado (y sobre esto sabemos quizá demasiado), así cómo comparar cómo ve este organismo el efecto de PRISM en la opinión pública, sobre la política exterior estadounidense, y sobre el propio rol de la agencia.

Como les digo, en todo esto pienso cada vez que abro, y reabro, los dos (cada vez más extensos) borradores, cargados de enlaces, que no termino de publicar porque me suenan a cosas que he dicho muchas veces, ¡escribí tanto sobre esto en el blog que al final le dediqué un libro al tema!

Supongo que además es una suma de factores. Podría añadir que estos dos meses han sido intensísimos de trabajo, que estamos muy contentos por todo ello (viendo el panorama general) y que el tiempo para bloguear escasea. Todo ello es cierto, pero nunca un pico de trabajo nos privó de sacar una nota breve sobre un tema que de verdad quisiéramos tratar. Y quizá la realidad es que sobre este tema, salvo regodearnos en la novedad de los datos, ya veníamos avisando hace mucho. Y no me apetecía postear a base de reproches, de links sólo a mis posts pasados (con los que tengo para aliñar casi cualquier comentario en torno a PRISM). Carece de sentido, sobre todo porque la minoría que fuimos (¿somos? ¿siempre seremos?) ya los conoce, y al resto del mundo parece importarle bastante poco. Lo intentamos parar durante años con escaso éxito, y estoy algo cansado de hablar de estos temas para que no avancemos en absoluto. Porque no hemos avanzado en absoluto, mucho me temo que tampoco en estos dos últimos meses.

En Granada, en el II Simposio de Jóvenes Investigadores

En unas horas estaré por Granada, participando en el II Simposio de Jóvenes Investigadores que organiza la Sociedad de Espectroscopía Aplicada. Charlaremos sobre las diferentes trayectorias profesionales que se pueden tomar tras finalizar un doctorado, en concreto mi aportación discurrirá sobre el rol del doctorado y de la ética hacker en la apertura de oportunidades no convencionales para un recién doctorado. Si todo va bien, intentaré escribir sobre este tema a posteriori, a mi regreso, porque el tema da para muchas y reposadas reflexiones, y ahora mismo voy con bastante prisa, estamos de «final de curso» entregando varios proyectos a la vez y para postear con prisas, prefiero compartir sensaciones tras asistir al simposio y aprender algo de los demás participantes.

Bocados de Actualidad (167º)

Y aquí tenemos una semana más una ronda de los Bocados (esa colección de enlaces que no tuve tiempo, o ganas, de comentar durante la semana). La ronda centésima sexuagésima séptima no trae absolutamente nada de relleno (ventajas de haber faltado a la cita un par de semanas) y viene acompañada de la banda sonora de una de las películas que más me gustó recientemente, Moonrise Kingdom, cuya música está compuesta por un omnipresente Alexandre Desplat. En fin, que no me interpongo más entre ustedes y sus lecturas.

  • Soluciones Semánticas comenta la excelente guía de comunicación de MailChimp.
  • Andrés Lomeña entrevista a Al Zweigart y le pregunta sobre programación para principiantes.
  • Ars Technica y el primer arresto asistido por unas Google Glass, apuntando a la videovigilancia distribuida (de la que por aquí hablábamos hace un lustro, 2007) como el futuro.
  • Las diferencias entre el pensamiento de la NSA pre-11S y post-11S. Enormes y muy importantes de cara a la libertad de todos. En el blog de Bruce Schneier.
  • Dave Winer y una crítica a los fabricantes de navegadores (a todos, también a Mozilla) por el poco soporte que dieron, y la posterior invisibilización, al RSS. Recordemos la vida en un desierto sin RSS.
  • Antonio Ortiz en Xataka realiza una profunda reflexión sobre cómo las Google Glass vienen a integrarse, o a modificar, nuestros usos cotidianos, nuestras expectativas de privacidad, lo que socialmente está aceptado y lo que no.
  • Fernando Acero contribuye hablando de Neutralidad de la Red al libro Cultura Libre Digital.
  • ¿Ha roto Jimmy Wales las propias normas de Wikipedia al intentar identificar a wikipedistas anónimos para cazar a Snowden? En Examiner.
  • Las diferencias entre el trabajo en la empresa y lo que te contaron en la universidad, contadas por Ahmet Alp Balkan un ingeniero de Microsoft.
  • Editora con carrito suma un buen post a la reflexión abierta para contextualizar el mito del descubrimiento de contenidos.
  • Bianka Hajdu en Con Tu Negocio: el RSS como primera pieza de la inteligencia en la pyme.
  • La candidatura olímpica de Madrid sigue dando origen a esperpentos y conciertos zombie, como el que se celebró en las ventas y del que nos advirtieron en Madrid Me Mata.
  • Para terminar, el ex-director de arte de la NASA se deja caer unos montajes que simulan cómo se vería el cielo nuestros los planetas vecinos estuvieran a la misma distancia que nuestra luna. En DailyMail.

Para terminar, una de las fantásticas piezas de Desplat para esta banda sonora:

Esto es todo por ahora. Y ya saben que dejo en el Scuttle Semantic de Cartograf muchos enlaces compartidos con notas (aquí, si prefieren feed RSS) y que en Twitter también paso alguna cosa.

Si piensan que tienen algún enlace relevante que no incluí en mis bocados, o tienen alguna idea tangencial, los comentarios están abiertos. Pasen buen domingo :)

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