Hace unos meses barajábamos la posibilidad de abandonar algunos servicios de Google, ante el absoluto dominio de éste en los servicios de internet. Este dominio una consecuencia lógica del universo digital en el que vivimos, pero eso no nos impide desear una situación en la que la comunicación no esté obligada a cruzar todo el tiempo por los mismos nodos.
Internet. El universo de la comunicación. Todos con todos, todos contra todos. Todos hablando, todos leyendo, cientos de millones de personas recibiendo mensajes unos segundos. Y sólo unos pocos con la tecnología necesaria para hacer que todas esas comunicaciones tengan lugar en tiempo real. Sólo unos pocos con la capacidad para contactar a emisor y receptor en un tiempo récord. La paradoja de control de internet que hace que la red esté cada vez más concentrada en unos pocos nodos (Google, Yahoo!, MSN, Wikipedia, Amazon, …) de obligado tránsito.
Hace unos meses anuncié que me pasaba a Google Reader, me volví a Liferea (pese al trabajo de MarkDBD con su extensión para Firefox) y cuando estoy fuera de casa me volví a Bloglines (que ha levantado un poco la cabeza). También usé (muy brevemente) Google Docs para mis borradores del Blog, pero también lo abandoné a los pocos días. Hasta antes del verano usé también para ciertas cosas Google Calendar, que también he abandonado (y ahora soy un apasionado de Sunbird, ¡GCalendar, no me esperes!). Nunca he usado mucho otros servicios como Blogger, Picasa o Notebook.
¿Es posible dejar Google? Pues dejarlo totalmente, para empezar, quizá no es el objetivo. Google posee el mejor buscador y un servicio de correo realmente impresionante. Pero el resto de servicios que ofrece no me parecen realmente sobresalientes y son prescindibles y sustituibles por otras alternativas de escritorio u online. Es posible abandonar muchos servicios de Google, yo lo he conseguido. Aún así, reconozco que sigo usando GMail (aunque a través de Thunderbird), el buscador y también el servicio de Google Groups con el que funcionan muchas listas de correo.
Para finalizar, mientras esta anotación se aburría en estado de borrador impertubable leí (y comenté) lo que Rutkowska tenía que decir sobre el abuso actual del navegador y las aplicaciones online



La privacidad es un derecho moderno. En el siglo XVIII, cuando tuvieron lugar las revoluciones republicanas que sustentaron y dieron origen a las democracias modernas no había necesidad de privacidad, es por eso que no se exige en aquel momento, es por eso que no se nos concede y es por eso que es un derecho que hay que conquistar.