Todos sabemos que durante años se nos ha impedido utilizar el teléfono móvil a bordo de los aviones. Los motivos esgrimidos han sido siempre de seguridad y de prevención, agrupándolos con el resto de medidas «anti-T» para que pasen mejor. Esa situación va a cambiar ahora, pues tras muchos intentos por parte de compañías en todo el mundo, finalmente tenemos una Directiva Europea para permitir el uso del móvil en aviones durante el vuelo (banda ancha).
Pensar que los diseños de ingeniería de telecomunicaciones de un teléfono móvil y de un avión no han tenido en cuenta el hecho de reservar frecuencias diferentes para ambos sistemas es tener en muy baja estima a los ingenieros que los desarrollaron. No creo que sean ingenieros estúpidos, más bien estoy seguro de que son muy buenos ingenieros que han solventado este tipo de problemas desde el primer día.
Ahora que parece que la cortina que ha tenido a los móviles apagados cae poco a poco y que pronto podremos utilizarlos a bordo, quizá valdría saber porqué durante tanto tiempo ha existido esta prohibición, que ha contado con la complicidad de aerolíneas, operadoras y estados. Un viejo artículo de Computer World hacía un análisis interesante.
- Los motivos de las aerolíneas. Creen que las llamadas de móvil promueven la mala educación y los conflictos entre pasajeros, que tendrían que resolver los auxiliares de vuelo. Así mismo, les conviene aislar al pasaje de todo lo que pueda ponerlos nerviosos (problemas personales y comunicación con los familiares a la cabeza).
- Los motivos de las operadoras. El rápido movimiento del avión puede hacer que el móvil se conecte a torres diferentes usando las mismas frecuencias, algo que de otra forma no sucedería, y que puede confundir a la operadora.
- Los motivos del estado. Ningún miembro de una administración quiere ser recordado como el que autorizó el uso de teléfonos que luego ocasionaron un accidente. Por supuesto, esto reside en el desconocimiento de cómo funciona realmente el sistema, pero no les importa demasiado ya que también se benefician de la sensación de seguridad (todo gira en torno al teatro de seguridad) percibida por el pasaje con estas medidas.
Estoy a favor de la eliminación de esta prohibición, ya que estaba ahí mantenida gracias a mentiras y vaguedades, ayudando a aumentar la sensación de «necesidad de control» cuando no ayuda en nada a nuestra seguridad; de hecho espero que lo siguiente en caer sea la prohibición de llevar líquidos en los aviones. Muchos dirán que si te toca justo al lado un tipo que no para de hablar durante el trayecto te va a molestar. Sí, es cierto: pero yo no creo que la mala educación se deba solucionar prohibiendo, sino educando; claro, eso es más complicado que prohibir, pero también es más satisfactorio enseñar a hacer un uso responsable de las cosas, sin prohibiciones sin sentido. Quizá en esta línea de evitar molestias a los pasajeros sería mucho más provechoso que ofrecieran acceso a internet para el pasaje, con lo que cobran por volar seguro que alcanza para ofrecerlo sin llegar a la ruina, la gente leería más noticias en internet y seguramente lo preferirían a mantener una conversación por voz a precio de caviar.

España va bien. Va tan bien que cada vez importamos las malas ideas que paren en el resto del mundo con menos retraso. El hospital asturiano de Cabueñes inicia el seguimiento y espía de sus pacientes mediante RFID, lo leemos en 