Songbird vs Listen, navaja suiza contra reproductor de audio en Linux

Cuando veo el blog veo cómo el tema del software libre (principal en los inicios) fue cediendo terreno a otros temas. Es lógico, pasa el tiempo y yo voy haciendo el blog cada día. Y yo voy mutando, en ese mismo tiempo. Sin embargo, no se debe tanto a un cambio de interés como a que a veces no gasto tanto tiempo trasteando el PC y probando programas como hacía antes. Creo que, hasta cierto punto, me cansé de vivir al filo de la navaja de Sid.

Si eres usuario de GNU/Linux, y a menos que hayas vivido debajo de una burbuja últimamente, sabrás que hace un tiempo se publicó la primera versión estable de Songbird, un reproductor de audio multiplataforma que utiliza el motor XUL desarrollado por Mozilla (y empleado, entre otros, por Firefox, Thunderbird y Sunbird) lo que le dota de una de los (potencialmente) puntos más fuertes de songbird: las extensiones. De la publicación de esta versión estable hará ya un mes o algo más y en su día la gente se lanzó a bombardear con lo nuevo, lo bueno y lo malo del reproductor/navegador. Muchos blogs hablaron del tema, así que es fácil buscar notas al respecto.

Personalmente llevo usando Songbird desde que apareció la versión RC1 (la primera que no se colgaba) hace un par de meses. Evidentemente, lo que yo diga aquí no pretende ser La Verdad, sino únicamente mis impresiones al respecto.

Es un programa bestial, y su potencial es enorme si consideramos que una base de usuarios que desarrolle plugins podrá hacer cosas realmente interesantes con él. En mi día a día uso varios equipos y sistemas. Mayoritariamente son sistemas GNU/Linux con Ubuntu instalado, pero también uso sistemas con Windows XP. En Windows, al cabo de 10 años, en Songbird he encontrado un software con el que valiera la pena reemplazar Winamp sin pagar por ello un elevado precio en rendimiento del equipo. Songbird trae todas las pijadas de los reproductores actuales, sin consumir demasiados recursos. Podría decirse que el éxito de Songbird era un secreto a voces dado el lamentable estado del entorno de navegadores en ese sistema (con Windows Media Player y iTunes bien asentados, un par de bichos devoradores de memoria RAM que dejan el ordenador temblando cada vez que los arrancas). Songbird es ligero y permite además navegar e ir guardando música y añadiéndola directamente a tu biblioteca (permite navegar, cosas de estar basado en Firefox). Me llevó aproximadamente 1 hora saber que Winamp acababa de morder el polvo para siempre, y el paso de los días no hace más que darme la razón.

En Ubuntu, ya ha sido otro cantar. Pues en este sistema contamos con buenísimos reproductores de audio como Amarok o Listen. Sin ir más lejos, hace casi tres años que Listen es mi reproductor por defecto. Una maravilla de reproductor con algunos puntos fuertes como son su modo aleatorio-predictivo. Y aquí Songbird no lo tiene tan fácil. Gracias a las extensiones se pueden cubrir casi todas las funciones de Listen (carátulas, letras), y obviamente es muy sencillo en Songbird ir a la página oficial del grupo que estás oyendo e informarte sobre ellos.

Pero hay un par de detalles que son importantes en Listen que Songbird no cumple y sin los que no puedo sustituirlo.

  • Modo predictivo. El modo dinámico de Listen (incluído hace 3 años) funciona de escándalo. Pones un par de canciones del tipo de música que quieras oir y a raiz de ahí el navegador podrá estar horas sin desviarse mucho de ese estilo, mezclando artistas parecidos y relacionados. Brillantísimo, por eso me río de los fanboys de Apple cuando hacen palmas con las orejas por un modo predictivo (Genius) añadido 3 años tarde y que además funciona de forma deficiente. Songbird trae un sistema de listas inteligentes basadas en filtros que ciertamente son muy versátiles y funcionan muy bien, pero no se acerca ni de lejos a la comodidad e improvisación del fantásticamente resuelto modo Dinámico de Listen.
  • Poner música en cola. Ya, un reproductor que tiene un fantástico motor para listas inteligentes, para filtrar tu colección o crear tus propias listas de reproducción metiendo en ellas la música que te dé la gana, quizá no tiene entre sus prioridades una cola de música para reproducir a la que añades música un poco a boleo. Pero yo sí lo tengo entre mis prioridades. Y se trata de la típica cosa que con una extensión se soluciona, pero da la casualidad de que en el paso de la RC2 a la RC3 la extensión dejó de funcionar. Yo pensaba que sólo estaban tapando bugs, pero se ve que tocaron el código bastante. Sé que es un detalle sin importancia, pero ¿tanto cuesta meter esa cola en el soft por defecto, tan poco útil es?

Conclusiones

  • Songbird es un gran reproductor de música. Muy versátil, estable, consume recursos de forma muy moderada. Songbird tiene un sistema de listas inteligente más que interesante. Si usas Last.fm, la integración de Songbird con éste es muy buena. Songbird tiene un potencial enorme, si consigue reunir una comunidad de usuarios y desarrolladores suficiente. En Windows es sin duda el mejor navegador del momento.
  • A día de hoy, Listen es mejor reproductor que Songbird. Este último muestra, eso sí, mucho potencial y de la comunidad de desarrolladores y usuarios que sea capaz de congregar dependerá, en buena parte, su éxito futuro. Sin embargo, a día de hoy, a la espera de que el código base o las extensiones de la comunidad hagan posible obtener todas las funciones de otros reproductores disponibles en Linux, Songbird no está a la altura de otros reproductores como el proyecto Listen de Gnome. Será cuestión de darle algo de tiempo a que tome vuelo, porque sin duda se trata de un proyecto muy notable y que por ahora está muy bien hecho.

Y esto es todo. Estoy abierto a recomendaciones (¿alguna extensión que yo desconozco y permite implementar un modo dinámico?), porque el software en sí me parece guay y la idea de tener un repro de música extensible me seduce, aunque sea porque para mí es una parte importante de lo que hago durante todo el día: oir música.

Miserere mei, Deus, Mozart y la transmisión de la cultura

La historia del Miserere mei, Deus, su prohibición (y el final de la misma) y cómo un hacker se saltó las normas para transmitirlo al mundo. Y de cómo, asombrosamente, nadie lo culpó por ello sino que se le reconoció su función y se le honró por ello: vector transmisor de cultura.

Bocados de actualidad (77º)

Después de anunciar el año pasado el cambio de temática del blog, este año no he tenido tiempo para pensar una broma divertida. Y no iba a hacer dos bromas cutres dos años seguidos (aunque me consta que a algunos sí que os despisté el año pasado).

Así pues, este año no hay chiste cutre y en su lugar pasamos directamente a por unos bocados navideños. Una serie de posts interesantes que no he comentado por aquí. A la música Blonde Redhead y su Misery is a Butterfly.

  • Diego CG y las ventajas de ext4 frente a ext3. Interesante ya que ext4 está ya un estadío avanzado de su desarrollo y pronto será sistema por defecto en muchas distros.
  • El diablo en los detalles se hace eco de la propuesta à la Sarko para controlar internet en Chile.
  • Las Indias y las navidades de los perseverantes.
  • Otro blog más y la tortura al cliente frente a la piratería. Irracional y viejo, pero vale la pena repetirlo una vez más.
  • Henry Porter se pregunta por qué ha habido tan pocas noticias (en UK) acerca del nuevo permiso para llevar Táser que se le ha dado a la policía.
  • Cortell y ¿por qué no cobra un albañil cada vez que se revende una casa?
  • Error 500 y el hacking de matrículas para cometer infracciones y que el sistema crea que ha sido otro.
  • Jason Kitcat habla sobre el sistema de voto mediante teléfono móvil que quieren utilizar en Estonia y critica a los que hablan de «ausencia de vulnerabilidades».
  • Sergio nos avisa de la amenaza de cierre del Cine Víctor en Santa Cruz. Hoy hay una concentración para luchar por evitarlo y yo (que no soy de Santa Cruz ni nada parecido) difundo el mensaje tan sólo porque veo nuestra situación reflejada. En Málaga estamos en estado de espera con el cine Albéniz.
  • Para cerrar un vídeo interesante: ZEMOS98 y YouPerverse, la alternativa creativa a la mal dirigida y elitista BIACS que quiere convencernos de que en una ciudad sólo hay arte una semana cada dos años; silenciando por el camino el arte que se hace allí todo los días.

Si todo falla, contrata adwords y sigue equivocándote

Por etapas, la historia ha sido así.

  1. El ministerio lleva años dilapidando dinero público (que haría bien en gastar en escuelas, limpiando nuestras calles, en sanidad o en justicia) para convencernos de que compartir no es bueno, aunque todos sabemos que compartir es bueno.
  2. Se anuncia la última campaña difamatoria del ministerio: si eres legal, eres legal. Con un buen montón de dinero público desperdiciado en lavar cerebros para que acepten lo inaceptable.
  3. Con cuatro duros y la red de nuestra parte, se lanza un Google Bombing para posicionar la anti-campaña aclaratoria: si eres legal, comparte.
  4. En apenas unos días, ganamos de calle. Los primeros resultados (los 2 primeros y 9 de los 10 primeros) se refieren a la campaña aclaratoria. yay!
  5. El ministerio decide desperdiciar más dinero público y compra la frase «si eres legal» en AdWords para salir por encima del Google Bombing.

Aquí la prueba gráfica, una captura tomada el día 25 de diciembre de 2008:

Si eres legal, adwords

Y mientras el ministro pegándose la vida padre en Tánger «hermanando pueblos a través del cine, para que nos conozcamos mejor». Pues espero que no les hayan puesto la última de Garci. Manda cojones.

Más cosas que podemos aprender del 9-11 europeo

La columna de hoy de Henry Porter vuelve a bordarlo. El modo en que lo cuenta me vuelve a recordar, lo mucho que nos han silenciado el 9-11 europeo, tan esperanzador como fue, a pesar de que ahora mismo estemos muy lejos de eso (tanto en el tiempo como en los hechos). Es algo larga para ser una columnita, pero es que un pensamiento interesante jamás cabrá en 140 caracteres.

La decapitación del p2p y los nuevos regímenes post-democráticos

No tengo cuerpo para escribir en el blog, tengo la cabeza en otra cosa. Pero de verdad creo que se acumulan los golpes sobre uno mismo y quería sacar un post resumiendo todo lo que hemos sabido estos días en torno a nuevas medidas anti-populares y contra la libertad en los tiempos por venir. ¿O qué crees que representa tener libertad en la red en un mundo que está absolutamente digitalizado y que lo estará aún más en los años por venir?

Estos días todo el mundo habló de la revuelta griega y del uso de haces láser como parte de la táctica de guerrilla para destacar a un policía del resto y madurarlo a piedras. Que una cosa es tirar piedras a boleo y otra cocer a un tío a pedradas con algo de orden.

Del mismo modo que los desesperanzados jóvenes griegos, una serie de impresentables burócratas hace tiempo que han descubierto cuál es el motivo argumental para derrumbar la red, su neutralidad, todo lo nuevo y joven que representa. Hace mucho que el Estado apunta con el pequeño YAG de su puntero directo a la cabeza de todo lo que nos gusta de la red: el p2p y la neutralidad (ese post tiene casi dos años, qué poco hemos avanzado en ese tiempo), para derrumbar esa nueva arquitectura informacional distribuida que dé soporte a un nuevo reparto de poder menos concentrado en unas pocas manos.

Sigo con más frecuencia los medios y la actualidad que me afecta más directamente, pero el resumen de esto no hace más que confirmar algo que ya sabemos hace tiempo: que los estados de uno y otro lado del atlántico se conciertan para proponer un trato-truco en el que supuestamente todos ganan. Pero la verdad es que sólo ganan ellos, que entierran definitivamente el secreto de las telecomunicaciones (en España está bajo asedio y fue apuntillado por la AEPD, por si alguien no lo recuerda) para follarse nuestras libertades más fundamentales y además dejan la puerta abierta para asesinar después la neutralidad de la red y seguir aniquilando libertades básicas en nombre del uso justo, del sentido común, del civismo y de todas esas palabras demasiado grandes para decir algo humano.

¿Cuántos de los que leen este post se han parado a pensar lo que tener una red libre y neutra significará dentro de 10 años? El mundo es digital. Las comunicaciones son digitales. Si la red no es libre, las comunicaciones no lo son. En la era digital, donde la conversación efímera que no queda guardada en ninguna parte ya no existe, si el secreto de las comunicaciones no está garantizado por ley no sólo se vulnera el texto más importante del pasado siglo (no, no es la constitución de platino iridiado, sino la declaración de los derechos humanos), sino que se abre la puerta a que un estado gobernado por un hipotéticos radicales (de izquierdas o de derechas, que me da absolutamente igual) haga un mal uso de todas esas garantías legales que blindarán sus abusos. ¿Cuántos de los que leen este post se han parado a pensar lo que no tener una red libre y neutra significará dentro de 10 años?

La propiedad intelectual siendo usada como ariete para debilitar derechos básicos como la privacidad como un medio para minar las libertades del mundo por venir, las libertades de los próximos años en un mundo digital. Haciendo posible que cualquier gobierno radical (y los hubo en el pasado, y los habrá en el futuro) se sirva de la maquinaria del Estado y de las leyes por éste desarrolladas para dar el paso que trascienda la casualidad histórica que suponen las democracias actuales para llegar a algo nuevo. Un nuevo régimen post-democrático y autoritario que se eleva en occidente y del que avisaban incluso los medios anglos (y mira que son ciego-sordo-mudos para estas cosas).

Y toda la estrategia está ahora mismo enfocada en destruir las salvaguardas legales para la privacidad en la red y en destruir la neutralidad de la red. Por eso hay que oponerse a ello. Defender el p2p no es una opción, es la única puerta que tenemos.

Cada vez que lo pienso y leo lo que sucede ahí afuera, veo que La sociedad de control es un libro que ha salido publicado justo a tiempo. Amor de padre, supongo.

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