La UE podría realizar un seguimiento de todos los coches

¿Cuántas veces te han dicho que tener un coche es sinónimo de libertad? Hace cien años que desde el cine (ese gran herrero (de)formador de mentes) nos equiparan tener un coche con la libertad para irse de un sitio, dejar atrás todo lo que no nos gusta a base de acelerador y combustibles fósiles (o electricidad, claro).

No es que eso no sea falso, pero hasta hace relativamente poco una verdad sí que había detrás de todo eso: uno podía coger un coche y marcharse a cientos de kilómetros en poco tiempo, sin dejar traza en una aerolínea, sin decir nada a nadie.

No es que los chips RFID que llevan las ruedas del coche no te delaten lo suficiente. No es que los empeños de las aseguradoras por saber qué haces en todo momento no fueran a acabar consiguiendo que te instalaras un dispositivo de seguimiento: es que el Estado británico propondrá a la Comisión Europea que regule la inclusión de dispositivos de seguimiento en todos los coches que se vendan en la UE a partir de 2013. Lo leemos en The Guardian (vía ORG via Pyromancer). La comisión ya ha preguntado a los Estados miembros qué se organicen para reservar una porción del espectro de radiofrecuencias, así que está claro que su aprobación va a ser inevitable.

Recordemos que el estado británico hace ya tres años que anunció su intención de plagar sus carreteras de videocámaras para seguir a todos los coches, que pretende obtener la traza privada de las conversaciones de sus ciudadanos y cagarlos de miedo, aparte de espiar su correo electrónico (entre otras muchas cosas). Muchas de estas medidas ya funcionan en otros estados miembros de la UE, y con seguridad se extenderán al resto porque ésa es la Europa en que vivimos.

Y recordemos que la próxima revolución industrial pasa por convertir la vida privada en producto. Dos gremios tienen mucho que ganar con eso: los publicistas y las aseguradoras. Los primeros ya tienen lo que querían (RFID a mansalva y una internet banal en la que colgarlo todo sin reflexionar primero); a los segundos este tipo de dispositivos les allanará mucho el camino.

Si unimos eso al deseo insaciable que el Estado tiene por saber qué hacen las personas en todo momento, quizá tenemos una explicación al hecho de que no nos hayan preguntado a nosotros, contribuyentes, qué opinamos al respecto, no sea que les dijéramos que no estamos de acuerdo con este negocio en el que todos ganan excepto nosotros y se lo echáramos todo a perder. Al fin es más de lo mismo: purita sociedad bajo vigilancia.

¿Por qué tener un blog propio es importante?

Nada define mejor el espíritu de nuestro tiempo que el acceso fácil a la información que nos interesa. Dicen que ésta es la era de la información porque acceder a la misma te da poder y dinero. Eso no es cierto y, si lo fuera, ¡vaya descubrimiento! La información siempre dio poder. Desde los monjes y nobles que aprendían a leer hasta la utilización del acceso a esta información para conocer los aspectos privados de las personas, instituyendo en acto sagrado el contarle al sacerdote del pueblo todos tus secretos, incluso los trapos sucios que no le contarías a nadie. Cuando la iglesia perdió parte de su poder, es reemplazada por la estructura de poder de los Estados-nación, que ocupan su lugar. Éstos pasan entonces a controlar el flujo de la información, aunque de forma distinta: controlando quién puede imprimir libros y panfletos mediante la concesión de licencias estatales (en principio, para censurar las críticas a las monarquías), otorgando monopolios de explotación industrial (patentes), y por último controlando quién tiene derecho a copiar qué (restricción de copia). Este control asegura al Estado el control de la agenda pública, entendida como el conjunto de temas y preocupaciones que centran la atención de la población.

No. Cuando dicen que gracias a la electrónica digital y a internet estamos en la era de la información lo que quieren decir (aunque les de miedo afirmarlo abiertamente) es que estamos en una era en la que los ciudadanos de a pie podemos emitir información. Ésa es la revolución. Las personas anónimas como usted que lee ahora mismo, como yo que escribo estas líneas, podemos transmitir información sin que nadie nos diga qué está bien emitir y qué no. La prueba misma de esta realidad es que están leyendo este post. Los hilos del estado no llegan a cerrar este grifo de comunicación libre y humano, que por tanto camina alejándose de los grandes asuntos de interés geopolítico para impregnarse de cotidianeidad y de todo lo que una vez nos hizo luchar por mejorar nuestras vidas. Al fin, la red está habitada por personas que la van haciendo cada día. Y cuanto más ponen de ellas en la red, cuanto más de personales tienen sus páginas (llamémoslas blogs, si así todos dejan ya de contener la respiración porque en el segundo párrafo aún no he pronunciado la palabra mágica), más se alejan todas las conversaciones ahí contenidas de la agenda pública oficial que nos quieren vender. El camino que nos aleja de esa agenda ajena y nos acerca a nuestro propio mundo y nuestras propias preocupaciones y temas de interés se recorre paralelamente a nuestra capacidad para recibir y emitir información de forma autónoma.

Y nada personifica mejor el espíritu de nuestro tiempo (esa facilidad para recibir y emitir información) que internet. Y dentro de internet, la web. Y dentro de la web, nuestras páginas personales; incluidos los blogs. La blogsfera. O, mejor dicho: las miles de blogsferas en las que pequeños grupos de personas se relacionan y cambian sus mensajes y crean sus propios temas de debate, se cuentan lo que han hecho y lo que quieren hacer, expresan sus preocupaciones y actúan para solucionar aquello que los aqueja. No la conversación, sino las miles de conversaciones en las que las personas dan forma a su propia agenda. Los blogs. Siempre los blogs. Pero también los bloggers. Dicen que somos ególatras y narcisistas, y que aquellos que escribimos blogs nos creemos más influyentes de lo que somos en realidad.

¿Es la red, o son los blogs, un ecosistema ególatra, narcisista y poco influyente? Las primeras acusaciones carecen de importancia así sean falsas o no, son pura tontería. Me preocupa más el último punto por todo lo que lleva implícito. ¿Qué es influencia? La influencia no es una magnitud absoluta. Hay que medirla en referencia a alguna otra cosa. Influyentes en relación a qué. La realidad es que cunado se dice «los blogs no tienen influencia» se están dando por implícitas muchas cosas. Casi todas erróneas. La más importante de las cosas implícitas en esa afirmación es que los blogs pretenden modificar la agenda pública del Estado, cuando esto no es así. La frase, correctamente expresada sería: «los blogs no tienen influencia para modificar la agenda pública que transmite y dirige el estado». Y eso no es cierto en todo caso, pues hay momentos en que la rápida comunicación que hace posible la red sí puede modificar la agenda política.

En cualquier caso, resulta que ése no es el fin de los blogs. La red tiene capacidad para jugar a la mayor y limitarnos a eso sería jugar a la menor. La verdadera realidad es que los blogs no tienen por qué posibilitar la modificación de la agenda pública del estado, sino hacer posible el nacimiento de un sinfín de agendas públicas alternativas que afecten únicamente a los individuos que forman parte activa de un grupo determinado. Del canal único de gestión de la información y la vida personal en base a unas preocupaciones marcadas de forma artificial a la creación de un conjunto de asuntos (diferentes en cada caso) que realmente afecten a cada grupo de personas. De una agenda pública a miles de agendas públicas. Esa es la verdadera revolución que nace de la red.

Tendemos a pensar que este paraíso informacional en el que todos podemos comunicar nuestra visión de las cosas es algo nuevo, nunca visto. Sin embargo, esto que internet nos propone, capacidad para emitir y recibir información libremente, no es algo nuevo y ya sucedió al menos una vez. Al menos una vez ya se vivió algo parecido: fue con la aparición de la radio y de centenares de emisoras fuera de control estatal. Al estado le dio miedo, reguló el medio hasta el extremo y mató aquella posibilidad. Sucedió en 1912 en los Estados Unidos y desde aquel día hace falta una licencia del Estado para emitir por radio. El número de emisoras, varios miles ya en aquellas fechas, se redujo drásticamente a sólo unas decenas. La radio, que posibilitaba el cambio de arquitectura informacional, sucumbió a la embestida estatal.

En los últimos años, más intensamente en los últimos meses, los Estados de todo el mundo se esfuerzan por regular la red del mismo modo que hace un siglo regularon la radio. El objetivo no es otro que centralizar la red, dejarla de nuevo bajo control de forma que nada se emita en la red sin que antes lo aprueben una legión de abogados. El que no pueda pagar dicha legión, sencillamente, no podrá emitir. Conviene no olvidar que toda arquitectura informacional sostiene una estructura de poder: si la capacidad de transmitir información recae en un grupo reducido de personas, el poder también; y los demás estarán siempre subyugados y mermados en su capacidad de decisión. De esta forma, sólo una red en la que todos puedan transmitir información en igualdad de condiciones garantiza que el poder se reparta y que nada limite la capacidad de organización y decisión individual. Sólo una red que respete la neutralidad de todos los nodos será libre.

Aparte el riesgo de control estatal excesivo sobre la red, está el riesgo de que la misma quede centralizada en unos pocos nodos (sean o no públicos, estén o no bajo intensivo control estatal). En los últimos años, la cuota porcentual de visitas de los sitios más visitados aumenta sin parar. Esto significa que los diez sitios más visitados de internet acumulan cada vez más atención. Esto es debido en parte a la paradoja del control de internet. Pero también en parte sucede cuando dejamos de lado los mensajes estructurados propios de un blog para centrarnos en la mera banalidad. Si en lugar de elaborar un blog nos limitamos a abrir un perfil en internet o a escribir líneas de 140 caracteres [capaces de contener un titular, pero nunca un mensaje elaborado], la desestructuración del mensaje producida por estos entornos se utiliza para volver a centralizar la red y quitarle su componente irreverente y articuladora de discursos y agendas alternativas. Si además este tipo de comunicación desestructurada tiene lugar inevitablemente usando una herramienta privativa y bajo control de un único nodo de la red, estamos reincidiendo en el punto anterior. Parece que los blogs, al fin, sí que sirven para mucho más de lo que nos dicen aquellos que afirman que han muerto y que ya no son modernos.

En 2009, no cabe ya duda de que la red es un medio maduro. Incluso los blogs, una de las formas más exitosas y útiles de expresarse en la red, son un medio maduro. No cabe duda de que a todos nos gusta internet pero pocas veces reparamos en qué tiene la red que hace posible todas esas cosas que nos gustan. Y ese algo especial que hace que la red nos guste tanto es su carácter distribuido. Por decirlo de alguna forma: en la red nadie tiene derecho de veto sobre la opinión de los demás. Eso es lo que hace que nos guste tanto: nadie puede vetar nuestras opiniones por el simple hecho de que sean diferentes. Sin embargo, en 2009 se hace evidente que este carácter libre y abierto de la red irrita en demasía a determinados grupos sociales que hasta ahora ostentaban el monopolio de la información (estado, emporios de comunicación) y el monopolio de decidir qué cultura se puede consumir y qué temas debe tratar esta cultura (estado, editoriales). Por todo ello, la libertad de la red no está tan garantizada como tendemos a pensar; más bien está más amenazada de lo que nos queremos creer. También es bien cierto, que no cunda el pánico, que disponemos de los medios, la tecnología y el conocimiento necesario para defender todos estos nuevos poderes que nos han caído encima. Sin embargo, la red no se defenderá sola. Haces falta tú.

El poder político se empeña en controlar la red, como una mala prescripción a la esquizofrenia en que está inmerso. La parte buena es que, más allá de la crisis de identidad a la que están sujetas los partidos políticos [gestionados mediante una estructura centralizada y absolutamente jerarquizada que ya no se identifica con la estructura distribuida del mundo en que vivimos] y del castigo electoral a que habrá que someter a los que se empeñan en controlar la red, lo único que se requiere para que la red siga siendo libre y distribuida es tu pequeño granito de arena. ¿Quieres mantener una red distribuida donde todas las voces tengan su lugar? Bloguea; y si vez algo que no te gusta, cuéntaselo al mundo. Pero no olvides contarle también al mundo aquello que te guste de entre lo que vayas viendo. Traza conversaciones, traza lazos, crea redes. Interacciona. Sé cotidiano, reflexiona, articula. Bloguea. Aún más: si es posible bloguea desde una plataforma independiente que no pertenezca a ninguna de las grandes empresas de la red: usa tu servidor. Y aún hay más: si tienes los conocimientos o los medios necesarios, acoge en tus servidores a tus amigos. Enséñales lo que pueden hacer con muy poco esfuerzo.

Para que la red siga siendo distribuida y libre, frente al empuje del Estado y de las grandes corporaciones de internet, estamos nosotros. Si cada uno se hace fuerte en su propio sitio y fortalece su entorno, la red superará toda amenaza y subsistirá tal y como la tenemos, tal y como nos gusta, tal y como siempre la quisimos. Ningún texto de los que se han escrito sobre internet es tan emocionante como la declaración de independencia del ciberespacio. Aquí, como ahí, somos más y estamos mejor equipados. ¿Qué red quieres tener dentro de diez años? Aporta tu parte para conseguirla. Juntos podemos tenerla. ¿Qué mundo quieres tener dentro de diez años? Aporta tu parte para conseguirlo.

[Este artículo apareció originalmente en el BlogGuest 2, junto con otras interesantes reflexiones de amigos y compañeros de Antonio Cambronero. No quise ponerlo por aquí hasta que el mismo Antonio lo pusiera en BlogPocket y disfrutara unos días de la merecida exclusiva –suya fue la iniciativa–, pues me pareció mejor hacerlo así :) ]

Si no grabamos tus chats, los terroristas ganan

Cuando defendemos que internet siga siendo una herramienta distribuida lo hacemos sobre todo porque, si la red se centraliza, conocer todo lo que pasa en la red se limita a saber lo que pasa por esos nodos centrales: una tarea mucho más sencilla. Podremos aducir que es conveniente por motivos de seguridad, yo diría más bien que es puro teatro: hacer eso no sólo no mejora nuestra seguridad sino que la empeora.

Aunque no falte gente interesada en saber lo que hacemos (personal de RR.HH., ex-varios y todo eso), podemos decir que el principal interesado en saber lo que haces en la red es el Estado. Y digamos que una red distribuida no impide que el estado lo sepa todo de ti, pero al menos le obliga a hacer el esfuerzo de vigilarte.

De momento, la utilidad centralizadora de sitios web como Twitter y Facebook ya ha despertado los cómodos deseos del gobierno británico (que parece que estos días vuelve a volar libre hacia la sociedad de control): el gobierno británico ha anunciado su intención de obligar a estas dos webs a darle un registro con todos los chats/mensajes que se transmitan ahí dentro para espiar a sus ciudadanos. Lo leemos en Clarín vía Esta Europa NO.

Aún sin estar aprobada todavía, y pese a que Facebook se posicione en contra de tal medida (en un acto de alta hipocresía, visto cómo se gana la vida), este anuncio es toda una declaración de intenciones: un mal movimiento que deja claras las aspiraciones totalitarias del estado británico, pues nunca existió libertad sin privacidad y estos movimientos persiguen dejar a las personas completamente desnudas frente al Estado.

Inevitablemente, esta medida será copiada por los homólogos europeos, tan dados a copiar la legislación cuando atenta contra nuestras libertades (el caso más reciente es la ley hadopi-sarkozy, que se está extendiendo por Europa como la peste).

Por cierto que esto no es nada que no tengamos aquí: hace ya años que se aprobó la obtención de la traza privada sin control judicial. Y está claro que en internet, distinguir la traza privada. Tus chats no son menos importantes en «la lucha contra el terror»., esa injustificada propaganda delatada por las cifras. La semantica de combate y la política del miedo en uno de sus grandes momentos: la lucha contra el terror.

Así que ya sabes, con la excusa de la política antiterrorista todo vale: si el Estado no puede leer tus conversaciones privadas, los terroristas ganan. Y es muy difícil decir que uno está a favor de que los terroristas ganen sin que suene a demencia senil.

Haz que pasen miedo, mucho miedo

cartel alarmista
«Estos productos químicos no serán utilizados en una bomba porque un vecino avisó del estado del vertido a la línea de atención antiterrorista.

No lo dejes en manos de otro. Si sospechas, delátalo.»

[Uno de los carteles empleados en la nueva campaña británica de terror infligido desde el Estado.]

UK vuelve a la carga con más sociedad de control. No que hayan comenzado hoy,(*) sino que de verdad la nueva campaña de delaciones y alertas ciudadanas parece sacada de la historia más negra de Europa.

Digo esto al hilo del enésimo intento estatal de asustar a los londinenses mediante una campaña de terror mediático sufragada con dinero público (the register). Esta campaña viene a superar (con mucho) el terror que ya metían hace un par de años en los carteles de metro, para implantar un sistema de delaciones que haría estremecerse de entusiasmo a los peores regímenes que en Europa han sido.

El enésimo intento de conseguir que a raiz del miedo inoculado por el estado los ciudadanos se delaten unos a otros por cosas como lo que tiramos a la basura. Aunque sean sólo productos de detergente vacíos. El terrorismo de limpiar la casa, el terrorismo de incentivar el desarrollo de tolerancia que la población tiene hacia las tecnologías de control social.

El enésimo intento de dominación a través del miedo: ¿qué es eso sino terrorismo? Terrorismo de estado, claro.

Vecinos llamando a toda prisa a la policía porque su vecino tiró un bote de plástico de esos que usan los terroristas en potencia, o quizá tan sólo era un bote de detergente -o lejía, ¿quién sabe?-. ¿Qué importa? Haz que pasen miedo.

(*) Desde luego no es algo nuevo:

Acalpixca también ha hablado de ello.

Impresiones acerca del Encuentro sobre democracia económica y una crítica necesaria al capitalismo

El capitalismo. Dicen en la tele (sic) que es la fuente de todos los males. Dicen que todo lo malo viene del libre mercado, que el capitalismo fuera de control trajo La Crisis y está trayendo el paro.

En esta época de turbulencias económicas, son no pocas las críticas que se vierten contra el modelo capitalista y de forma más concreta contra el sistema financiero o contra el libre comercio. Los críticos aducen que existe poca transparencia en un caso y que el libre comercio tiene también su culpa. Mientras a los primeros les doy la razón, a los segundos sí que les diría que no van por buen camino.

Sin embargo, hay una gran pata del capitalismo en que vivimos que rara vez recibe críticas: la estructura de la empresa. Nadie parece criticar demasiado la forma en que se concibe de forma mayoritaria la estructura de la empresa, cuando es probable que la existencia de una desvinculación absoluta entre las personas que trabajan y el trabajo que realizan esté en la base de muchos de los desmanes que hemos presenciado últimamente (y los que quedan por descubrir). No me refiero únicamente a desvinculación económica (no son dueños de la empresa, sino meros asalariados), sino desvinculación emotiva: no les gusta ese trabajo y se dedicarían a otra cosa si pudieran (en realidad pueden, pero no se atreven).

Desde este punto de vista, el Encuentro sobre democracia económica fue harto interesante. Giró absolutamente en torno al modelo cooperativo con la participación activa de Las Indias, explicando su modelo basado sobre todo en la libertad para marcharse, Vicente Pérez (asesor cooperativista de Madrid, muy centrado en aspectos legales) y, tras el almuerzo, Julen Iturbe y Andres Bedia de Mondragón, que aportaron una visión a otra escala (enorme escala, de hecho) sobre este tipo de organización empresarial.

¿Qué nos faltó? Me habría gustado que el día hubiera tenido más horas para ver qué otros puntos de vista, fueran o no cooperativistas, tenían muchos de los que estaban por allí. Si bien hubo tiempo para charlar y conocer un poco lo que se manejaba cada uno, no habría estado de más.

En cualquier caso, está claro que las 38 personas que allí estábamos tenemos una crítica que hacer al modelo capitalista-empresarial dominante, que no funciona bien. Sin embargo, la solución a esta disfunción no pasa por cerrar mercados, sino por involucrarse cada uno directamente en lo que está haciendo laboralmente.

Otros balances que he podido leer: Julen Iturbe, David de Ugarte, María Rodríguez.

Como dice Julen, «seguro que continuaremos trabajando en los modelos de empresa (o de no-empresa) que puedan conducirnos a la expresión natural de lo que somos como personas.»

Y quiero aprovechar para pasar un saludo a todos aquellos con los que estuve charlando (fue un placer saludar a algunos que ya conocía y descubrir a algunos que no conocía), pasamos un rato muy agradable y, al menos yo, creo que aprendí mucho y salí con muchas ganas de allí. ¡Gracias a todos y hasta la próxima!

Bocados de Actualidad (84º)

Con algo de retraso, porque las últimas semanas ando muy atareado, aquí les dejo una nueva ronda de enlaces que vale la pena leer si el día no está lo suficiente bueno para irse de paseo (else, lo pueden leer esta noche o mañana, no sean ansiosos). Suena la relajante música de Avishai Cohen mientras recopilo la octagésima cuarta ronda de los bocados.

  • Error 500 y los usuarios organizándose para una posible entrada de la ley sarkozy en nuestro ámbito legal.
  • The Big Bang Blog comentó y criticó las jornadas Innovae.
  • Teleobjetivo comenta la abundancia (escasez, más bien) prevista para varios recursos naturales que consumimos sin repensar ni un segundo que más pronto que tarde… se agotarán.
  • Arnau Fuentes y el post-capitalismo de salón.
  • Intrópicos presenta Somos Centro, una serie de medios hiperlocales para la zona centro de Madrid.
  • David de Ugarte y la eirización del mundo, o porqué las películas españolas cada vez más se graban en inglés.
  • Fernando Tricas sobre las cámaras de vigilancia: no nos hacen más seguros y aún así las tenemos en todas partes. (Relacionado con uno de mis últimos posts al respecto: el día que no podamos ver las videocámaras.)
  • Pere Quintana y un claro caso de mala ciencia.
  • Juantomás y el OLPC de los telescopios.
  • ¿Quién vigila al vigilante? y Google controlando más lo que hacemos durante nuestra navegación.
  • Jerónimo Palacios y cuando la educación es un negocio.
  • Rue89 y el problema de los investigadores mal pagados también en Francia. Está claro que el problema de la precariedad en la investigación es general porque es sistemático.
  • Para finalizar un enlace musical, OdeOnDreams son un grupo malagueño de post-rock que edita su segunda grabación bajo licencia libre y descarga gratuita. Si les gusta este estilo, no se los pierdan, así los conocerán cuando pasen a tocar por su ciudad.

Estos días asistí al primer encuentro de emprendedores y empresas sobre democracia económica, que reunió a 40 personas, tengo pendiente hacer un post al respecto, porque estuvo interesante. Será en otro momento :)

El día en que no podamos ver las videocámaras

Vivimos una época curiosa. La vigilancia a la que estamos sometidos crece incesantemente de la mano del estado que pretende defenderse a sí mismo de unos ciudadanos que ya no necesitan sus relatos épicos ni sus medios de comunicación centralizados y de las grandes corporaciones que se empeñan en convertir la vida privada de las personas en un producto comercial del que obtener mucho, muchísimo, dinero. Y todo ello sucede a pesar de que somos conscientes de ello.

Una de las amenazas más visibles para nuestra privacidad, desde luego no la única, que encuentra un mayor eco entre las personas que deciden oponerse a este control son las cámaras de vigilancia. Y eso es así precisamente porque somos conscientes de la instalación de nuevas cámaras. Simple y llanamente: las vemos. Las vemos en las paredes de nuestro edificio, en nuestras farolas, en nuestras carreteras. Las cámaras son visibles de una forma en que no lo son los chips RFID de nuestro pasaporte o toda esa información que almacenamos en servidores de grandes proveedores de servicio web. Tampoco las cookies malditas levantan los brazos para gritar que están ahí espiando y analizando cada click que hacemos.

Todas esas amenazas, excepto la videovigilancia, pasan muy inadvertidas en la agenda pública. Y ello se debe únicamente a que aún podemos ver las cámaras. Es posible que muchos no crean necesaria la protesta (el modo en que se nos venden estos sistemas de vigilancia está diseñado para ello), pero aún ésos son conscientes de que los sistemas de vigilancia están extendidos.

No es otra cosa sino la mera consciencia de su existencia el hecho que hace empuja a Facebook a las conversaciones sobre privacidad. Facebook puede representar un problema de privacidad, pero no es el peor al que nos enfrentamos. Es, y éste es el quid, uno de los que tenemos más presentes. Simplemente porque los vemos. Buscamos nuestro nombre y nos encontramos por ahí.

Volviendo al hilo. ¿Qué sucederá el día que no podamos ver los nuevos dispositivos de vigilancia instalados? Sencillamente, habremos perdido la ocasión de generar esa necesidad de defendernos contra esta reducción de nuestros derechos. Una vez estos sistemas (incluidas las aún visibles cámaras) pasen inadvertidas a una gran porción de población, la posibilidad de involucrar a estas personas en una defensa de sus derechos frente a este control serán pequeñísimas. Así fue en la ineficaz protesta contra la desmedida extensión de dispositivos y documentos oficiales con RFID.

Por eso me ha llamado la atención, de forma positiva, que en París los vecinos estén poniendo el grito en el cielo por la sustitución de los paneles publicitarios convencionales por otros que tienen cámara incorporada y están dotados de la posibilidad de ver quién los mira.

Los paneles pasan por ser simples herramientas optimizadas para la medición publicitaria y diseñadas para separarte mejor de tu dinero, pero son también herramientas de control que mal usadas, ponen a toda la población bajo una excesiva presión vigilante. Por cierto, este tipo de anuncios no son nuevos. Estoy seguro que hace mínimo dos o tres años que en ¿Quién vigila al vigilante? nos hablaron de ellos, pero no encontré el enlace. (Actualización, nos comentó Acalpixca y nos dejó los dos enlaces (primero y segundo) a este asunto. ¡mil gracias!)

¿Qué pasará el día en que nos instalen paneles con cámaras que sean aún más pequeñas y no podamos verlas? No protestaremos. No se puede protestar por aquello que no se conoce. Pero las cámaras nos verán pasar igual. Vigilantes, ojos mecánicos para un futuro mejor.

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