Billy Corgan y la estupidez

En marzo de 2009, Billy Corgan, cantante de Smashing Pumpkins, una de las bandas más grandes de la década de 1990 –aunque actualmente en franca decadencia–, ha testificado frente al congreso de los Estados Unidos para exigir que se introduzcan más royalties cada vez que una canción sea emitida por radio (SFGate). Supongo que, visto lo visto, el día menos pensado demandarán al Internet Archive, porque ahí se puede encontrar su música gratis.

Durante años, para muchos aficionados a la música Metallica han representado la referencia en cuanto a estupidez. Metallica, una banda que se hizo famosa gracias a unos cientos de cassettes que recorrieron todo un continente porque sus fans las copiaron y pasaron, fue la primera banda en demandar a usuarios por usar Napster. Eso es el año 2000. En 2008, Metallica demostraban que no habían aprendido nada.

Desde ahora, tienen un serio competidor en esa inexplicable pugna por el dudoso honor de ser el rockero que más ha traicionado a sus fans y a sus orígenes. Recordemos que esto ha tenido lugar esta misma semana; y que vivimos en 2009. La ambición de querer cobrar sin trabajar es global, todos persiguen ese puñado de dinero gratis que deforme sus rostros.

En el camino, la credibilidad de los que presumen de «proceder de ambientes humildes», como afirma Corgan (y manda websss la cara de cordero degollado que pone uno cuando quiere que le permitan vivir del cuento), se pierde entre el fango.

Después de ver este tipo de comportamientos lamentables, uno valora aún más la actitud de gente como Kristin Hersh y su CASH Music o Pearl Jam, que siendo músicos reconocidos no se prestan a ese juego de intereses.

Por lo que a mí respecta, Billy Corgan ha caído hasta el noveno círculo del infierno, donde Lars Ulrich lo estaba esperando hace ya mucho. Tal como se aprueban las leyes en el mundo en que vivimos, lo más seguro es que incluso en el más profundo de los infiernos este tipo pueda vivir sin trabajar mientras nosotros curramos a destajo para pagarle sus humildes procesos creativos.

Enlaces:
El texto de la intervención en la web de Smashing Pumpkins. El vídeo accesible en YouTube.

Por qué dejar de leer los periódicos es una necesidad inminente

¿A que mola el título? Es, digamos, una exageración. No porque conceptualmente no sea estrictamente cierta, que lo es, la necesidad de aprender a vivir al margen de una agenda pública que nos es completamente ajena porque está dictada por unos medios con los que no nos identificamos, sino porque es impracticable que de hoy para mañana dejemos de leer y prestar atención a los autoproclamados medios tradicionales (supongo que para revestirse de toda esa mitomanía que rodea a lo tradicional: la sopa de la abuela, el antiquísimo baile de cortejo de mi pueblo, los solemnes ritos religiosos heredados de un puñado de granjeros nómadas de asia).

Ahora veremos porqué es importante reducir la atención y sobre todo la credibilidad (disminuir esta última hará que forzosamente le prestemos menos atención) que prestamos a estos medios, que construyen una agenda pública que nos es absolutamente ajena y cuya creación no debería pasar inadvertida, pues no nos es inocua.

La reflexión principal en torno a este post nació hace unas semanas (aunque sólo ha sido a raíz de un post de Jesús que me he decidido a asentarla sobre el papel [*]). Fue después de la última aparición de Jose Luis Rodríguez Zapatero en el programa de Una pregunta para usted. No vi el programa, me importa un carajo el programa porque a estas alturas Zapatero ya no tiene nada que ofrecer, pero eso es otra historia que serviría para otro post. Lo que sí vi fue un trozo del posterior debate de 59 segundos, que contaba entre sus invitados con ¿todos? los directores de los periódicos generalistas de mayor tirada.

¿Estamos ya en situación? En ese programa, del que no vi más de 10 minutos porque el dictamen fue rápido y mi tiempo es escaso, hubo un momento en el que la moderadora preguntó a cada uno de los tertulianos qué pregunta habrían hecho al presidente como ciudadanos y qué pregunta habrían hecho al presidente como periodistas.

Esa propuesta aparentemente inocente lleva implícitamente muchas cosas, siendo la más importante de todas la de asumir como inevitable que el ciudadano y el periodista tienen inquietudes, preocupaciones y, por tanto, preguntas diferentes. Claro, ese curioso juego había sido planteado por la moderadora (otra periodista) y sus correligionarios no fallaron: absolutamente todos coincidieron en que, como ciudadanos, preguntarían por la crisis, mientras que como periodistas cada cual intentaba arrimar el ascua a su sardina y las preguntas podían variar desde preguntar por el terrorismo, a la financiación autonómica, a la corrupción del PP, a la sucesión de Rajoy, … y así hasta el final. Creo recordar que sólo Arsenio Escolar (20minutos) dijo que como periodista también le preguntaría por la crisis (puedo estar equivocado, pero eso creo recordar).

Por tanto, está claro que mientras los ciudadanos se las ven y se las desean para llegar a fin de mes, el inevitable deseo de un trabajo estable y/o bien pagado que le permita afrontar una mala racha (como un eventual desempleo), los periodistas se debaten entre la gran épica nacionalista de «españa se rompe» (terrorismo, financiación autonómica) y la gran épica histórica de las dos ejpañas («y tú más», «qué pasa con el PP», «pues el PSOE peor»).

¿A quién le hablan esos periodistas? Si tan claro tienen que la gente preguntaría por soluciones a la crisis, ¿por qué como periodistas estarían dispuestos a llenar sus periódicos y sus portadas con preguntas que no representan el sentir ni la preocupación de los ciudadanos/lectores sino una realidad imaginada por la que nadie ha preguntado?

Está claro que es parte del proceso de introducción de una preocupación artificial en las conversaciones de la gente. Una forma drástica de influir en la agenda pública. Así es como consiguen que la gente hable de lo que el poder quiere que la gente hable. Aunque esto indique pensar que los peces del mar no fueran todos iguales y que tienen diferentes derechos por haber nacido en otro lugar.

No. Los medios no son inocentes. La agenda que tratan y el discurso que tienen obedece a sus intereses y no a nuestras inquietudes ni preocupaciones. El interés de los medios pasa por apuntalar en lo posible una estructura piramidal, no distribuida sino jerarquizada, de la información. Una estructura que genere escasez y les permita revalorizarse afianzándose al lado de un poder fuerte y central, aunque estar del lado del poder sea, en sí mismo, la muerte del periodismo.

Como cuando yo hablé de La desaparición del estado del bienestar y David acertó que «precisamente éste es el debate que debería estar teniendo lugar en los medios» mientras en los periódicos hablaban precisamente de otra de esas preocupaciones que nos han infligido para justificar la injustificable directiva de la vergüenza.

Por eso es urgente reducir nuestra dosis diaria de medios tradicionales. Hay que aprender a leerlos con pinzas, sabiendo que no son inocentes. Sin olvidar nunca que el discurso que tejen es interesado y que nuestros problemas rara vez (casi nunca) van a ser tratados ahí.

Y el problema de los medios es peor de lo que parece: podría ser endémico y ni siquiera voy a culpar a los periodistas (aunque sólo de ellos es la responsabilidad de convertirse en panfletistas y por sus culpas los juzgarán). El problema es del periodismo mismo. Como leí a Schneier hace un tiempo: «la definición más aproximada de «noticia» es «algo que no sucede casi nunca»». De forma que la definición más acertada de periódico es «sucesión de reseñas sobre «cosas que no pasan casi nunca»». Sólo así se explica que nos hablen de terrorismo en lugar de hablarnos sobre malaria o carreteras.

Las preocupaciones de la gente, y en concreto de la gente que te rodea a tí (que lees este post) son tan diversas que no habría sitio aquí de mencionarlo todo. Sin embargo, puedes saberlo: lo cuentan cada día en la máquina del café, en la hora de comer. Te lo cuentan por correo, en un SMS o (quién sabe) quizá lo ponen en su blog. Y hay mucha gente con tus mismas preocupaciones, serán con esos con los que tendrás que hablar para solucionar ese problema común y lidiar la situación. Los medios lo dejaron claro: son sordos a tus preocupaciones y no les importa lo que tú sientas ni lo que te preocupe. Y no se preocupen que (1) la sordera del político (2) tampoco la vamos a descubrir hoy.

Anexo.
Este post estaba en borrador hace mucho. Desde ese día hasta hoy (en que lo publico) ha habido otro caso de manifiesta manipulación periodística de la realidad: Ibarretxe tardó 3 días en salir en los periódicos y en los telediarios, pareciera que no hubiera sido el más votado. Así tenía yo que ir por mi ciudad esquivando comentarios sobre la histórica posibilidad de cambio en el país vasco. Solución: «Ah, pensé que el más votado era Ibarretxe, pero de todas formas es que yo es que nunca he salido de aquí y no tengo planes, perdona que no me importe ese tema.». Sin olvidarnos la interesada introducción en la agenda pública de un supuesto debate social sobre la cadena perpetua, con ocasión de un homicidio del que ya hablaron demasiado en otras partes (y del que aquí nada comentaremos).

Nota:
[*]: El post de Jesús también tiene ya varias semanas más, es que últimamente tengo poco tiempo para escribir : )

European Financial Coalition y los datos de mi tarjeta de crédito

«Un grupo de organizaciones europeas –incluyendo policía, operadores de tarjetas de crédito y prestadores de servicios– se han agrupado para luchar contra la distribución de pornografía infantil en la red».

Jacqui Cheng, en Ars Technica.

El grupo se llamará European Financial Coalition (EFC). Sí: Coalición Financiera Europea. Nada de «Coalición para la seguridad de los pobres niñitos desnudos y torturados». Ni «Coalición para la persecución de cabroncetes con malos hábitos y poco corazón».

Coalición Financiera Europea. Ahí. Al grano. Financiera. Con dos cojones. Según Ars, la Comisión Europea «aportará 427.000 euros para que la EFC camine con buen rumbo».

Como comprenderán, y dado lo acostumbrado que estamos a que nos mezclen temas de forma interesada, la creación de este grupo justificada con una excusa, la del porno infantil, que no parece relacionarse con su nombre y que dará a la poli de la UE acceso a TODO lo que compremos con tarjeta de crédito (que es todo en la vida, vamos) no me parece buena idea.

Podemos darle el control de nuestra vida a la policía, pero no sé si es ese mundo el que queremos. Mientras tanto, seguiré diciendo que Esta Europa NO es la que queremos.

Actualización (4 de marzo de 2009, el día después). Gracias a ALyCie encontramos el enlace al documento en PDF donde la Comisión Europea anuncia esto, que la gente de Ars no puso ni un mísero enlace.

Bocados de Actualidad (83º)

Un domingo más (bueno, no acudimos todos los domingos a la cita) aquí tenemos una ronda de enlaces y lecturas interesantes que se me fueron acumulando durante la semana. La octagésima tercera ronda de los Bocados llega a ritmo de Metric.

  • Sergio Hernando se cuestiona cómo replantear la «didáctica» de la seguridad informática para llegar a los que menos saben.
  • Schneier habla sobre la persistencia de datos en la línea de La muerte de la conversación efímera.
  • Borja Prieto y unos consejos para nuevos desempleados.
  • Ramón Ramón y los colegios profesionales de arquitectos abandonando AutoCAD.
  • Arnau Fuentes y El club de los traidores.
  • Las buenas cosas y la cobertura al estilo fanboyista de la nueva beta del navegador Safari.
  • Pere y leer un idioma que no has estudiado como método para ir aprendiéndolo.
  • Para acabar, unas risas: Rinzewind y la historia de una curiosa vidriera…

Eso es todo, por ahora.

App Stores

Vamos a hablar de las famosas App Stores para móviles.

El hype en el que se amparan todas las compañías que están metidas de lleno en la lucha por los nuevos sistemas operativos móviles[1] (que son las de siempre: Microsoft, Apple, Google) habla de las App Store como la panacea: un sistema que permite encontrar fácilmente la aplicación que buscas y comprarla ahí mismo, dejándole tu comisión a la compañía (ver lista anterior) de turno.

Siempre me llamó la atención que las tan cacareadas App Store no son más que Repositorios de pago. ¿Cómo evita la compañía que en un ecosistema abundante como Internet le aparezca competencia que tire los precios de acceso al repositorio? Pues impidiendo mediante DRM la ejecución de software que no provenga del repositorio oficial, a menos que crackees tu teléfono (algo ilegal en España).

¿Cómo la gente permite que mediante DRM se vulnere una libertad básica en todo sistema de mercado como es elegir a quién le compras algo (en este caso software)? ¿Cómo la gente permite, para colmo, que la reconversión en servicio de pago y restringido de lo que en otras partes existe como algo gratuito y libre sea adjudicado como una nueva gran invención del encantador de serpientes de siempre?

Supongo que con esas preguntas empiezo a pisar terreno enfangado de simple dejadez en el mejor de los casos y de impenitente fanboyismo en el peor, así que mejor lo dejo correr. Pero no quería dejar de pasar este post más tiempo (ciertamente ha estado muchos meses en borrador).

Nota:
[1]: por cierto, que mucho hablarnos todos de «la nube», pero a la hora de la verdad están todos peleando a ver quién controla… el mercado de sistemas operativos móviles. Cuando menos, curioso; pero de eso hablaremos otro día.

Sobre estercoleros y jardines botánicos

España multará con 10.000 euros a quienes acojan a un inmigrante en situación irregular. Nos lo cuenta Algarabía. Está claro que tras el discurso cínico en defensa de la directiva de la vergüenza, esto era lo siguiente. Por eso tanta gente nos opusimos desde el principio. Europa es cada vez más hostil, más xenófoba, más autoritaria. Por supuesto, como dicen algarabía, seguro que una vez más intentarán convencernos de que los estercoleros son jardines botánicos. Pero eso ya lo hemos visto antes. No. No nos lo creeremos ahora tampoco.

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