El famoso tiempo real

«el bon pensament mai ha estat bon amic del “temps real”, en canvi, la demagògia, sempre ha florit en la improvisació i la instantaneïtat.»

Pere Quintana, en Asincronía contra sincronía

A mí me encanta eso que él comenta de dedicar el finde (y otros ratos de paz) para escribir correo, respuestas o nuevos mensajes tanto da.

Bocados de Actualidad (149º)

Entre una cosa y otra hace casi un mes que la sección fija menos fija de la blogosfera hace verdadero honor a su fama y no termina de aparecer. Aunque sean muy poquitos enlaces, hoy no quería dejar de poner la ronda centésima cuadragésima novena de los bocados, esa colección de enlaces que no tuve tiempo (o ganas) de comentar cuando los fui recogiendo. Nos acompañan Noir Désir.

  • La pastilla roja y cómo superar la pérdida de un proyecto.
  • Pere Quintana comenta alguna de las novedades de Firefox 13 para optimizar su tiempo de arranque.
  • Pese a todos los chistes que se hacen sobre ella, la máquina de FAX sobrevive y de ella (más bien, de su diseño) se pueden aprender algunas lecciones en cuanto a interfaces. Biko2.
  • Jomra y cuál es el principal motivo a la hora de frenar a los compradores de libros digitales: el DRM.
  • Kozzak, ciudades inteligentes y procomún. No es pedir inmunidad, sino libertades básicas.
  • Por más que cuando hablamos de drones solemos pensar en cuadricópteros y cacharros similares, la cosa va más allá: ahora, drones navales. Lo comentó Schneier.

Pocos enlaces, pero recuerdo que dejo más enlaces casi cada día en mis enlaces compartidos (aquí feed). Compenso la sequía con la maravillosa versión de «À ton étoile» de Noir Désir en directo. Lástima que el vídeo sean imagénes fijas…

Ahora Comcast (EEUU), otro operador más que elimina las tarifas planas

Además de la imposibilidad de bloquear el tráfico de datos de forma selectiva, atacando eso que llamamos Neutralidad de la Red hay un aspecto que hace de Internet lo que es: ese saco donde todo cabe y al cual acudimos para todas nuestras dudas. Las tarifas planas sin límite de consumo de datos.

Volvemos a hablar de este tema porque hoy ha sido Comcast (uno de los grandes operadores de EE.UU.) el que anuncia que va a cambiar sus tarifas planas por tarifas con límite de consumo AllThingsD via Antonio Ortiz). En realidad, Comcast no está siendo el primero en tomar ese rumbo, sino que estaría siguiendo los pasos que ya diera Time Warner allá por 2008 y que comentamos cuando analizamos en profundidad todo el contexto de esa decisión en El final de las tarifas planas.

Sobre este tema hemos escrito varias notas que aún son válidas:

La conclusión fundamental la expresé hace ya mucho tiempo y, en cierta medida, es parte de ese proceso que llamamos tabletización: no es que Internet llegue al móvil, es que el móvil llega a Internet. Con todo: con su cultura de pago-por-todo, con su aceptación acrítica de los viejos modelos de distribución, etc. Y si no lo evitamos, va a terminar por conquistar «el salón de casa» y su ADSL doméstico y hasta los estándares web.

Muy recomendado: Seis claves sobre las tarifas con límite de descarga y, claro, mi segundo libro La neutralidad de la Red.

Mentiras online, retos y finales tristes

Primero la mentira. El CEO de Yahoo! dimitirá «por motivos personales» al descubrirse que su CV en LinkedIn contenía información falsa acerca de su titulación:

Yahoo’s embattled CEO Scott Thompson (pictured here) is set to step down from his job at the Silicon Valley Internet giant, in what will be dramatic end to a controversy over a fake computer science degree that he had on his bio, according to multiple sources close to the situation.

The company will apparently say he is leaving for “personal reasons.”

Como dice Antonio Ortiz, las acciones de LinkedIn necesitan sólo un par de escándalos como éste para caer bastante. Lo cual me lleva a pensar que si en entornos online algo tan sencillo como verificar un CV resulta trampeable, ¿cómo esperan que cuando hablemos de análisis de redes nos creamos cosas tipo Klout que se acercan sospechosamente a la magia negra?

Segundo el reto. Construir sistemas que permitan articular la confianza requiere (todavía) que los mismos no estén entregados enteramente a las máquinas, porque a estas alturas éstas sólo superan los tests de Turing en las películas. Así, ésta es otra de esas tareas en las que siguen haciendo falta personas.

Para terminar, una final triste. Yahoo! tiene el problema de las grandes bandas de Rock. Ésas que alcanzado un punto harían mejor en disolverse que en seguir arrastrándose de mala manera por los escenarios, haciendo un back for the money y sacando discos peor que mediocres. Para los que llegamos a Internet en los 90 Yahoo! tiene ahora un cierto toque romántico que, al menos en mi caso, me impide odiarla del todo. Pero hacen las cosas mal, demandan usando patentes de software y han perdido absolutamente el rumbo.

Yahoo! merece irse al agujero con deshonra, sin sentimentalismos: ya da igual los méritos que hicieran hace más de 15 años. Pero eso no deja de ser un final muy triste para una compañía que fue grande e innovadora.

El amor y la tecnología

«Los espías y los criminales están invariablemente entre los primeros en beneficiarse de nuevas formas de comunicación. Pero los amantes nunca van demasiado a la zaga.»

Tom Standage, The Victorian Internet

El poder de las Pedias

Una de las cosas que me ha hecho divertirme al escribir el post anterior sobre el eterno debate de cómo debe un blogger sacar jugo a sus esfuerzos ha sido el hecho de enlazar dos veces el mismo concepto en dos pedias diferentes. El concepto en sí era desintermediación y en diferentes momento se hizo necesario aludir a él en las dos facetas que recogen la pedia de Cartograf y la de Gonzalo Martín. Ninguna de esas dos versiones es superior a la otra y sustituir el enlace a una para potenciar el otro en su lugar habría empobrecido mi relato. En ese sentido, ambas son perfectas y están adaptadas al lugar en el que se muestran y al conjunto de conceptos del que están rodeadas y junto a los cuales construyen un discurso y definen una forma de hacer las cosas. Al final, ése es el poder de las pedias: desintermediación en estado puro. Por eso me hizo gracia que el concepto que necesité enlazar en dos sitios diferentes fuera, precisamente, desintermediación.

El búho y el conejo, guerra eterna

Por algunos debates no pasan los años. Y la semana termina como una especie de revival en el que vuelve a debatirse sobre temas que hace años que ya se trataron: ¿cuándo un blog es un blog?, ¿cuándo deja de serlo?, ¿un blogger puede (y debe) ganar dinero escribiendo?, ¿es inadmisible lo contrario? A mí toda esta discusión me recuerda a la arcana discusión sobre la publicidad en los blogs y la desvirtuación de la herramienta. Lo que los más viejos del lugar conocen como «La guerra del Búho y el Conejo». Para no aburrirnos, sí que podemos añadir al asunto algo de lo que hemos aprendido en estos últimos 4 o 5 años.

Corría el año 2005 y en plena efervescencia blogger nacía el gran debate: ¿se debe monetizar el blog o hacerlo es la perversión última del medio? Frente a los que afirmaban que añadir anuncios a un blog era sucumbir a los poderes fácticos tenemos la verdadera realidad factual: si no podemos añadir publicidad a los blogs ni monetizarlos por una vía la que sea, escribir un blog queda reservado a aquellos que ya tienen la vida resuelta y se pueden dedicar a escribir «por amor al arte» o, para el común de los mortales, a los ratos de ocio y tiempo libre, aumentando la dicotomía disfrute/aburrimiento (vida/no vida) que nos es tan ajena si pretendemos vivir con una ética hacker.

En aquel momento surge una campaña que defiende los «Ad-free blogs» usando como bandera un búho (supongo que por eso de postear a deshoras en los ratos libres). La campaña fue clonada rápidamente por quienes defendían que incluir publicidad en los blogs no aceleraría la llegada del apocalipsis. Los «pro-ad blogs» fueron abanderados por Eduardo Arcos (alt1040) y en ese caso el icono elegido fue un conejo. Ciertamente, defender una blogosfera sin publicidad en nombre de la igualdad de todos era una barbaridad: privados de ganarse la vida con blogueando, sólo las élites (personas con su sustento garantizado y/o su vida resuelta) podrían ser bloggers. ¡Toma defensa disonante de la diversidad en la blogosfera!

Pero son historias de viejos. Recuerden: noviembre del 2005, la guerra del búho y el conejo en su apogeo. La edad de la inocencia, estaba por venir toda una generación de herramientas con vocación intermediadora, que más bien es reintermediadora (y nos ayudaría a redescubrir la importancia de tener dominio y servidores propios) si consideramos que Internet lo es todo acerca de la desintermediación.

Vivimos en 2012, como decía Antonio Ortiz esta mañana, los blogs ya no son masivos, han quedado para aquellos que buscamos crear entornos de discusión y generación de ideas que en entornos reduccionistas como Twitter, Tumblr o Pinterest no maduran con facilidad debido al acelerado flujo de información y el ritmo de consumo al que ésta se ve sometido. Y el debate sigue siendo el mismo: ¿quién tiene derecho a ganarse la vida escribiendo y cómo debe verse pagado ese esfuerzo? Eso sí, parece que estamos en el otro extremo: muchas personas reclaman un pago obligatorio… pero no me adelanto, que de eso hablamos más abajo.

Parece que ante el inminente aterrizaje del Huffington Post y su modelo agregador con resumen selecto (modelo al que aspiran todas las plataformas, desde Tumblr a WordPress.com) la discusión está en quién gana dinero con ello. Al final es lo de siempre: «dame difusión pero no ganes dinero con ello». Cuánto daño ha hecho el non-commercial de Creative Commons.

Dice Antonio con sumo acierto que:

No pienso que «bloguear sea un trabajo» siempre (de hecho la mayoría de las veces no lo es), pero es que además, en el caso de lo que sea, se convierta en patente de corso para exigir el derecho a ganar dinero. Exactamente como los «artistas» que, erre que erre, entonan la cantinela de que «tienen derecho a cobrar por su trabajo». No, a lo que hay derecho es a intentar ganar dinero con su trabajo que es algo bien distinto.

¿Se puede ser más concreto? La libertad de ganarse la vida, como siempre, la principal cosa que nos toca pedir y en la que confluyen muchas y muchas reflexiones en este y otros blogs, se hable de creación de contenidos o de neutralidad de la Red porque, de hecho, la neutralidad de la Red –o su inexistencia– determina de forma dramática las condiciones de contorno que limitan las posibilidades que nos quedan para la creación y distribución desintermediada de contenidos. Reclamar un pago obligatorio es una idea from the past (are you from the past? si es eso lo que reclamas, probablemente estén ante alguien from the past con muchas otras ideas (from the past) interesantes).

Ciertamente es un debate que me ha sorprendido porque está ligado al desembarco del Huffington Post de la mano de Prisa (algún peaje había que pagar a Liberty, supongo), y parece que el Huffington fuera el diablo pinchapapas, cuando el modelo de negocio es exactamente el mismo de todas esas plataformas con vocación intermediadora. ¿Vale la pena escribir tu blog en WordPress.com, Huffington Post, Tumblr o algún diario con muchas visitas si éstos no te pagan (directamente) por ello? Pues qué quieren que les diga, pero voy a estar de acuerdo con Antonio en un tema (que no es sobre los blogs, sino sobre el rol de estos servicios recentralizadores) en el que normalmente solemos disentir. No creo que el Huff sea peor que Blogger. O que Blogger sea peor que WordPress.com. O éste peor que Tumblr. Todos te abren una ventana a un público y todos te exigen un precio: el precio de producir contenidos en su jardín en una época en que sólo los contenidos de calidad (también los posts de calidad en un blog reflexivo, no hablamos sólo de la HBO) te van a permitir diferenciarte y aportar un valor en una Red sobreabundante. Es un precio elevado, pero en casos puntuales puede valer (temporalmente) la pena. No soy yo quien deba evaluar la situación de cada uno.

Pero les digo una cosa: los medios quieren ser plataformas (y a eso juegan dejando crear contenidos en sus servidores) y hacen bien sin quieren ser algo más que cadáveres. Así que defender que los medios tengan en sus servidores únicamente aquello por lo que han pagado es una aspiración de quien ve amenazado su viejo oligopolio de publicación (periodistas con título) ante la llegada de contenido masivo publicado bajo la misma cabecera que la suya. Para el que no le guste la evolución de esas cabeceras estamos de enhorabuena, porque esto es Internet y nada le impide escribir y publicar en otra parte.

Porque hay un matiz, siempre hay un matiz. Si escribes un blog en el Huff (o en Blogger, o aceptas colaborar con esa publicación de gran distribución que te aporta visibilidad), no olvides contárselo al mundo en paralelo desde tu propio dominio/web, que será la única forma de construir una verdadera identidad digital desintermediada. Despójate de dependencias que no necesitas y usa cualquier otra herramienta como posicionamiento vías de crear marca, como antes usabas Google y ahora usas Twitter. Algún día, mirarás a esa decisión de abrir un espacio propio y sonreirás por ello.

(La guerra del búho y el conejo terminó de forma dramática cuando en menos de un año muchos de quienes más defendían al búho se cambiaron de bando. Inolvidable Tira Ecol al respecto.)

Este blog usa cookies para su funcionamiento.    Más información
Privacidad