te mando una fotografía de muy mala calidad del ticket de un parking en el que he estado hoy. El tema es que después de pagar me he dado cuenta de que había muchas más letras de lo habitual y cual ha sido mi sorpresa cuando he visto que en la esquina superior derecha el ticket tenía anotada la matrícula del coche. Supongo que tendrán una cámara con un OCR que reconoce la matrícula y la imprime.
Pero hay más preguntas, ¿qué hacen luego con todos esos datos almacenados? ¿analizar nuestras costumbres para mejorar sus técnicas de venta? ¿hay necesidad de que además de grabarnos nos fichen como a delincuentes encima que vamos a gastar nuestro dinero (sudorosamente ganado) en sus negocios? ¿Es esto un trato justo con el cliente que (por si alguien no se ha dado cuenta) acude a tu centro comercial para que tú hagas negocio?
Entiendo que la tecnología está aquí para quedarse, no podemos desinventar la rueda; en ese caso lo que urge es una legislación adecuada. No es posible que ahora mismo, cualquiera, sin más necesidad que el certificado de «correcto funcionamiento» del instalador, pueda instalar una cámara y grabarnos, analizar nuestros datos y almacenarlos para quién sabe qué usos.


Hemos hablado con anterioridad de cómo uno de los frentes en que nuestra intimidad se ve amenazada por la RFID es la eliminación progresiva del dinero en efectivo y la vinculación de absolutamente todas nuestras compras (desde una chaqueta a unos chicles) con nuestra identidad.
