Participación ciudadana y la verdadera revolución social

Gracias a Jean-Luc Raymond descubro el artículo de Administraciones en Red sobre Conductas para la Participación Ciudadana, como quiera que me ha gustado voy a seguir su consejo y modificarlo (cual si fuera un wiki), aunque sólo levemente. No puedo, por menos, perpetuar la petición de Alorza (que firma el artículo original) de que corrijas, completes y aumentes esta redacción, añadiendo en ese caso que nos avises si llevas esto algo más lejos, porque nos interesa a todos.

A menudo hablamos -más aún dentro de la blogocosa, que tiende a ser bastante egocéntrica y a mirarse en demasía el ombligo- de la revolución de los blogs, de cómo internet ayuda a la democracia y de la libertad que otorga, porque la revolución digital está ahí, pero espera en tus dedos a que la escribas tú mismo. Todas esas comparaciones con el sufragio universal y las revoluciones del siglo dieciocho y diecinueve: Una persona, un voto; una persona, una opinión (=un blog); todo eso no sirve de nada si no participamos de verdad, si no opinamos, mostramos lo que somos, lo que queremos, criticamos lo que no nos gusta y proponemos alternativas. Una mala alternativa siempre será mejor que no plantear ninguna. Porque estaría genial que los deseos contaran, pero en realidad no es suficiente, hay que actuar. Aquí hay una serie de puntos para conseguir, mejorar y optimizar la participación ciudadana en la lucha por las libertades, en la atomización y democratización de las fuerzas que mueven la sociedad. ¿Cómo contribuyen los blogs a eso?

  1. Participación significa compartir el poder. No te metas si no estás dispuesto a llegar hasta el final. Dar información no es dar participación. Recoger información no es dar participación. La participación tiene que ver con tomar decisiones. Ten presente que sólo se establece una sociedad civil fuerte cuando se abren los procesos de decisión a la participación ciudadana.
  2. Escucha, escucha, escucha. Es muy probable que ya exista una conversación acerca del asunto que te ocupa. Si la conversación ya existe, entérate bien de qué se está diciendo y de quiénes son los protagonistas en esa red de diálogo. Tranquilidad: internet es un enorme locutorio dotado de herramientas para la escucha: Technorati, BlogSearch, Del.icio.us
  3. Si la conversación ya existe, es mejor que no trates de iniciarla (ya existe, ¿recuerdas?), de monopolizarla (¿para qué reducir su diversidad?), ni de capitalizarla (no podrás). Confórmate con entrar en ella. Con el tiempo, tal vez te conviertas en un nodo significativo de la red conversacional.
  4. Cuando no existe la conversación, pregúntate si merece la pena iniciarla. Si hasta ahora no ha sido interesante para la gente, ¿qué puedes hacer para que el asunto se vuelva sexy? La gente participa en aquello que le resulta cercano, habitual, fácil, natural, morboso y que ofrece algo que ganar.
  5. Enlaza, enlaza, enlaza. Entra en las conversaciones de los demás. No seas la cabeza de todas las conversaciones. Baja a las cabañas, escala los claustros y deja en todas partes buen recuerdo de ti. No hay mejor forma de lograr que alguien se interese en el asunto que tú propones que demostrando que tú te interesas por los asuntos que proponen los demás.
  6. Ábrete al mundo. Piensa que, en una conversación, una institución no es un interlocutor. La conversación es un asunto de personas. Tendrás que arriesgar. Tendrás que realizar afirmaciones provisionales y rectificar. Tendrás que mostrar algunas filias y fobias. Sé transparente. Muestra tus inquietudes internas, sólo las inquietudes pueden cambiar el mundo.
  7. La actitud lo es todo en una relación entre personas. Derrocha actitud. Demuestra humor, aguante, elegancia, tolerancia y entusiasmo. Lidérate. Descártate. Conviértete en ciudadano hacker.
  8. No te preocupes demasiado por la cantidad de personas que participan, sino por la cantidad de buenas conversaciones que se establecen. Participar es un acto voluntario. Y no te preocupes mucho por cómo vas a impedir que una persona haga un mal uso del poder; preocúpate mejor por cómo vas a conseguir que muchísimas personas hagan un buen uso del poder. Las amenazas siempre son más evidentes que las ventajas, porque el cambio da miedo.
  9. Debes saber que no es tiempo de obediencia ciega, ni siquiera tuerta. Los participantes no quieren diluirse en un puré, sino diferenciarse en una ensalada. Si el proyecto colectivo no implica que mi individualidad se despliegue al máximo, no creo en él.
  10. Los ciudadanos adultos merecen ser tratados como tales. No seas paternal, ni maternal con ellos. Devuélveles la libertad y la responsabilidad. Deja en sus manos los asuntos que les atañen. Deja que se equivoquen por sí mismos. La participación implica respeto por los participantes.
  11. Los destinatarios de las políticas públicas pueden mejorar su diseño e implantación y, obviamente, hacerlas más acorde a sus deseos. Sin embargo, no esperes a corto plazo que los resultados sean magníficos. Al principio, lo importante es la cantidad. Valorar la participación puede matarla antes de nacer. El primer objetivo es generar una comunidad activa, dar pasos hacia una ciudadanía cívica.
  12. Y, por fin, actúa según estos tres principios: (1) La mala participación es contraproducente, porque siembra desconfianza y desánimo. (2) La ausencia de participación es aún peor que la mala participación. (3) Es peligroso hacer pasar como participación la mera manipulación.

Supongo que aquí es donde la propuesta de Manuel Almeida de regalar un blog cobraría interés: Participa, tu voz es insustituible; participa.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

3 Comments

  1. Pues eso, versus, que gracias por divulgar el dodecálogo. Voy a ponerlo en un wiki para facilitar las contribuciones. A ver si entre muchos vamos cambiando algunas cosas.

    Aunque lo concebí como una lista de consejos para políticos, veo que también encaja bien como consejos para blogueros, tal como tú lo presentas.

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