Desde hace un rato estoy probando la nueva beta de Ubuntu, o lo que es lo mismo: Ubuntu 8.04 LTS – The Hardy Heron (versión beta).
Tenía ganas de hincarle el diente a esta nueva versión de Ubuntu por varios motivos pero entre los que destacaré el principal: soy un enganchao de estas cosas. ¿Sorpresa?
De las novedades técnicas y de software de Hardy no voy a hablar mucho, lo podéis leer en muchos sitios, por ejemplo en Referenta. Voy a hablar de lo que me parece destacable de esta nueva Ubuntu.
El hardware. Diré antes que nada que la he instalado en un portátil clónico que tiene un Intel Core2Duo a 2GHz, con 2GB de RAM tarjeta gráfica Intel X3100 y Tarjeta wireless también Intel 3945. El portátil lo compré hace ya casi un añito y ha llevado mucha guerra, a pesar de lo cual se comporta de lujo, y me costó mucho menos de lo que algunos equipos de marca con hardware muy similar costaban tan sólo hace un par de meses. Esto no aporta nada a mi impresión sobre Hardy (como mis avezados señores ya habrán comprendido), pero lo digo para que la gente le deje de tener miedo a los portátiles clónicos; en mi experiencia está totalmente injustificado y es contraproducente si quieres usar Linux.
Vamos a lo que vamos. Primeras impresiones.
- 25 minutos de instalación limpita. Meter el cd, iniciar en live mode. Da la opción de instalar completamente automatizada, autodetectando espacio libre en disco. Pero a mí eso no me gusta. Tomé el camino manual y tras configurar un par de cosas (principalmente, me gusta tener /home en una partición separada porque ahorra muchos sudores fríos en momentos de crisis) me pude levantar del escritorio. En total, el proceso de instalación no han sido ni 25 minutos. Brillante.
- Sin drivers privativos. En versiones anteriores, Ubuntu reconoció todo el hardware de mi portátil a la primera y sin problemas, pero me quedaba la espina de que mi tarjeta wireless requería drivers privativos para funcionar. Desde esta versión los drivers de mi tarjeta wifi son también libres. Magnífico.
- Compiz viene activado por defecto. O al menos a mí se me activa por defecto ya que mi tarjeta gráfica tiene drivers libres y no da problemas de detección ni configuración
- El nuevo gnome me encanta. Más limpio y ligerito en los menús y completamente traducido sin necesidad de descargar el «soporte adicional de idioma» que nos ha acompañado desde la ya mítica primera versión de Ubuntu Warty Warthog. Otro punto extra.
- Sin Flash en Ubuntu 64 bits. ¿El punto negro? Como siempre, el punto negro no es achacable a Ubuntu sino a terceras partes. En este caso, y dado que yo uso Ubuntu 64bits para aprovechar mejor mi procesador, sigo sin tener Flash para Firefox. La culpa es, obviamente, de Adobe que parece decidida a no sacar versión de su plugin para Linux 64 bits. ¿Solución? Swiftfox, como ya comenté.
- No es ninguna revolución estética ni de software respecto de las anteriores, pero sí que se la ve muy bien acabada. Creo que no me gustaba tanto una beta de Ubuntu desde la Dapper de hace 2 años. Ciertamente se ve que se han tomado en serio el soporte de larga duración que piensan darle y han hecho una versión que promete ser muy estable.
- Que no sea una revolución y que sea muy estable significa que es perfecta para iniciarte en GNU/Linux y comenzar a dejar atrás a Windows, cuando salga la versión estable el próximo 24 de abril; claro, no queremos iniciarnos con una beta (nadie querría).
En resumen, la nueva versión de Ubuntu pinta muy bien a un mes escaso de su versión final. Si usas Ubuntu no tendrás excusa para actualizar el equipo, aún si eres de esos que prefieren quedarse con una distro algo más vieja pero más estable. Si aún vives en Dapper (sé de algunos…), Ubuntu 8.04 es lo que estabas esperando para actualizar tu sistema.
*** Enlaces: Página oficial de Ubuntu | Plan de publicación de Hardy | Categoría de Software Libre y página de Ubuntu en este blog.
