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Neutralidad de la red



Comparando Piwik con Google Analytics

Como ya avisé hace unos días, he estado probando Piwik, el sistema libre de estadísticas web mediante huella.

La idea era evaluar si los datos se parecen en algo a analytics o no. Y ciertamente me he sorprendido porque las veces que he comparado sistemas de este tipo siempre han devuelto resultados muy diferentes; no es así en esta ocasión.

El periodo durante el cual he comparado los datos es la semana del 17 al 23 de abril, ambos inclusive. No diré la cifra de visitas, sólo que durante esos días pasaron más de 12.000 visitantes únicos. En fin, si fuera digno pondría una tarta con las visitas o algo, pero no soy digno de poner tartas en este blog.

Los datos comparados.

Visitas Normalizadas:
Piwik: 100
Analytics: 96.7
(Error 3.3%, cifra mayor en Piwik)

Páginas vistas Normalizadas
Piwik: 100
Analytics: 96.5
(Error 3.5%, cifra mayor en Piwik)

Navegadores
Firefox (Piwik, 55.1%, Analytics, 54.0%)
Explorer (Piwik, 37.6%, Analytics, 38.8%)
Opera (Piwik, 3.0%, Analytics, 2.8%)
Mozilla (Piwik, 1.9%, Analytics, 2.0%)
Safari (Piwik, 1.6%, Analytics, 1.6%)

¿Alguna conclusión?
Evidentemente, las cifras son bastante parecidas. Alguien dirá que dan un 3% de error, a mí ese error me parece insignificante si consideramos que los logs de tu servidor arrojarán datos mucho más fieles que los de Analytics. Yo, visto lo visto, me voy a quitar el script de analytics y seguiré utilizando Piwik. A menos que necesites un medidor de visitas comparado con la gran masa de gente, esto es: da igual que no sean datos fiables, porque como todos los demás usan los mismos datos de mierda, esa es la vara de medir que necesitas. Si esa es tu situación, de verdad lo siento pero tienes mala suerte: estás atrapado en un monopolio de Google que no ofrece ventajas funcionales frente a un producto libre, más que la simplicidad de la administración, que recae sobre la-gran-G. ¿El precio? Todos tus datos son también suyos.

Y si lo que necesitas son datos fiables, a tirar de logs de Apache. Ambos, Analytics y Piwik, adolecen de no trabajar con los logs del servidor, sino mediante la ejecución de un javascript que se carga con la web. Sin duda este sistema es menos fiable y susceptibles a fallos, con un error respecto al trabajo con logs bastante mayor que el pequeño 3% que yo he encontrado entre Piwik y Analytics. Eso sí, a la mayoría no nos compensará gastar 3000 eurazos en Urchin, satisfaciendo las ansias de la-gran-G para hacer unos números con las visitas de nuestro blog de tres al cuarto.

Si alguien más ha hecho la prueba en una web con muchas más visitas (se supone que a más muestreo, más fiabilidad), por favor que hable ahora o calle para siempre. Al fin y al cabo, este blog no deja de ser bastante modesto y me gustaría ver otras opiniones.

Y por último, como nunca miro esos números no lo había pensado, pero ahora que lo veo tengo una pregunta: ¿dónde están ese mac os x y ese safari que, supuestamente, están dominando el mundo? Sin acritud pero, ¿no será hype? No, claro que no, es otro pensamiento raro de esos míos :)



¿Telefonica interfiriendo p2p?

Una nota brevísima, veo la pista en Error 500:

En el pdf del informe compartido por TorrentFreak sitúa a Tele2 en el puesto 34 de los peores proveedores de conexión a internet a la hora de bajar torrent, mientras que Jazztel es el 70 (pero que ONO, situado en la posición 72) y Telefónica España se encuentra en el 74. El estudio se presume riguroso, aunque personalmente mi experiencia con Jazztel y la descarga de contenidos mediante de Bittorrent es justo la contraria, bastante satisfactoria.

A mí, como a Antonio, no me sorprende ver a ONO o a Yacom en la lista (ya fueron incluídos en la lista de bad isp hace unos dias), pero debo decir que con Telefónica el p2p no me ha dado problemas. Tengo ADSL 10 megas y en alguna ocasión he llegado a bajar con bittorrent a 1MB/segundo, que es casi todo lo que da la conexión para descarga directa.

En cualquier caso habrá que estar atentos.

*** Y si aún queda alguien con ONO o Yacom, si pensáis usar el p2p no son lo que estáis buscando.



Análisis de tráfico web, otro monopolio de Google

GoogleReconozco que estos días estoy hablando bastante de Google, otrora buscador hoy omnipresente donde quiera que pises. No es sólo que siga pensando que la red corre el peligro de perderse en la nube de sus servidores, es que siguen aflorando monopolios consecuencias de movimientos que hizo hace ya 2 o 3 años, y eso me hace pensar que todos sus últimos movimientos pudieran acabar igual, haciendo que mis temores no sean tan descabellados.

Google tiene un monopolio sobre los sistemas de monitorización de tráfico web. No es sólo que el viejo Netstat o Sitemeter den una información mucho más pobre, la adquisición de Urchin por parte de Google hace unos años desembocó en al aparición de Google Analytics -que en su día aplaudimos- y en un maremoto que arrasó a los pequeños competidores de ese sector; lo mismo que GMail arrasó a los pequeños proveedores de webmail y si hace 5 años había decenas de opciones para crear una cuenta (aunque fuera de aquellas de buzón pequeño) ahora sólo quedan 3 (pronto 2). Todos perdonamos que abriera el correo a cambio de aquel buzón y aquella interfaz cargada de ajax.

La versión 5 de Urchin costaba 800 dólares y la nueva versión costará 3000; casi un 400% más cara, lo cuenta David de Ugarte. ¿Por qué este abuso de repente? Porque Google sabe que ahora el que quiera usar un buen gestor de tráfico no tendrá más remedio que usar su Urchin. Puedes usar la versión gratuita y darle toda tu información de tráfico a Google o pasar por caja para no compartir tus datos. El precio de tus datos es de 3000 dólares, ¿tú decides? No. Los teóricos dirán que sí, que es elección tuya, en la práctica no hay elección: hay que tener un negocio muy gordo para pagar 3000 dólares; el resto de pequeños negocios (de los particulares no hablo, porque nadie se habría gastado 800 dólares para uso particular) que no podrán ni querrán hacer tamaño desembolso, ya puede ir rindiendo pleitesía (en forma de privacidad empresarial) a Google.

Contra Microsoft vivíamos mejor.



¿Cuánto pagarías por la libertad?

«Google ofrece subsidiar nuestra infraestructura web aún más de lo que ya lo está haciendo con Gmail, Blogger and iGoogle gadgets. Así, si escogemos albergar nuestros propios servicios tenemos que pagar por la flexibilidad y el control que eso nos da, así como tendremos que tratar con los problemas de escalabilidad y seguridad que Google cuidaría por nosotros. En este contexto, ¿Cuánto pagarías por esa libertad?»

- Tim Anderson, Reg Developer

Más voces matizan los peligros subyacentes en el Google App Engine si Google consigue su propósito y una buena porción del mercado con su nuevo servicio. Me llama la atención que ponga el acento en el hecho de que Google se ofrece a ser el dueño y señor de toda la infraestructura de la red. En unos años, podría no ser tan increíble.

[Nota: las negritas en la cita son mías]



La red que se pierde entre la nube

La lógica de hardware distribuido sobre la que se construye la red está en peligro. La red tal y como la conocemos juega una batalla decisiva frente a aquellos que pretenden reducirla y someterla a su control, aquellos que ansían construir algo diferente a lo que siempre soñamos que debía ser la red. La neutralidad de la red se prepara para recibir, en los próximos años, una columna de ataques que podrían borrar su esencia para siempre.

La neutralidad de la red en tiempos de GoogleNet. La red perdida en la computación en nube.

Si algo ha posibilitado el cambio que en las últimas dos décadas ha sufrido el mundo en el que nos desenvolvemos diariamente ese algo es, sin lugar a dudas, internet. Las redes en general, englobadas de una u otra forma en la internet que todos conocemos hoy. Internet no es una red de computadoras cualquiera. Internet es una red de computadoras altamente distribuida en la que, bajo la lógica de la inexistencia del derecho a veto (neutralidad) han prosperado nuevas formas de desarrollar actividades, relaciones personales y negocios en los que con pocos recursos se conseguía plantar cara a las empresas más poderosas del mundo. Esta lógica, que ha configurado nuestra sociedad digital como hoy la conocemos, está en peligro.

Internet es, en principio, una red distribuida. Millones de nodos por los que la información puede pasar del mismo modo, con igual facilidad para entrar y salir del sistema sin que esto afecte al resto de la red. Todos recibiendo información, todos emitiendo. Evidentemente, hay nodos permanentes en la red dedicados a emitir información y garantizar que la información que contienen están siempre online, con independencia de que su dueño esté durmiendo, en el trabajo, en la playa, en el avión. El truco y el éxito de internet es que todos podemos tener uno de estos nodos iguales al resto bajo nuestro control, sin más que contar con la conexión a internet y dejar la máquina permanentemente encendida.

Sin embargo, internet está cada vez más centralizada. En parte es culpa de la paradoja de control de internet: con una red cada vez más grande, las infraestructuras necesarias para conectar dos nodos cualesquiera de la red en un tiempo récord son también mayores, el aumento de la barrera de entrada reduce el número de actores que disponen de esta capacidad. Esto se traduce en la reducción de la competencia hasta dejarla, en muchos ámbitos, reducida a un oligopolio o a un conjunto de monopolios (si todas deciden desarrollar un modelo ultracerrado «tipo Apple»). Con la progresiva fusión y las adquisiciones de unas grandes empresas por otras (Microsoft quiere comprar Yahoo!, que mientras tanto decide aliarse temporalmente con Google para extorsionar a la compañía de Gates mientras lo único seguro es que Yahoo! no mantendrá su independencia durante mucho más tiempo), el número de actores se reduce por momentos. La neutralidad de la red reposando peligrosamente sobre el filo de la navaja.

Este contexto modifica radicalmente la lógica con la que estaba diseñada la red. La red, tal y como fue inventada, representaba un sistema distribuido en el que cualquiera pudiera conectar directamente con otro nodo. Y toda esta maravilla está construida usando una lógica: la lógica del hardware distribuido. La misma lógica de hardware distribuido que está siendo atacada constantemente cuando se publicita sin rastro de crítica la bondad de la computación descentralizada o cloud computing (literalmente sería computación en nube, pero me parece un nombre poco objetivo, más dado a la semántica del vendedor que a la lógica matemática de la red).

Sucede que este tipo de computación repartida entre diferentes máquinas está lejos de ser distribuida (quizá lo sea desde un punto de vista técnico, pero no desde el punto de vista del control de la red), más aún representa un ejemplo de manual de un servicio centralizado completamente bajo control de un único nodo. Por más que el vendedor (en el último caso que hemos conocido, Google) se empeñe en convencernos de que ofrece «computación distribuida», lo que realmente está ofreciendo es computación centralizada; centralizada en sus infraestructuras. El Google App Engine corre en muchas máquinas, pero tienen una única salida a la red, que es la que permite que no se note todo eso. Y esa única salida pertenece todo el tiempo al mismo (en este caso Google).

Hace unos días me hizo gracia que alguien decía que el futuro es distribuido para acto seguido cantar las maravillas del «cloud computing» de Google y sus nuevos servicios en los que Google «distribuye» la computación entre sus servidores. El problema es de concepto: digamos que esa computación es distribuida de puertas adentro (pues Google reparte carga entre diferentes máquinas) pero es absolutamente descentralizada si la vemos desde fuera (que es como lo vamos a ver todos) pues pertenece únicamente a Google; y Google impondrá sus condiciones.

Cuando se enfatiza que con estas tecnologías, y sobre todo estos servicios, alguien puede competir de igual a igual frente a cualquier gigante en la red se obvia un dato importante: se compite en igualdad frente a todos excepto frente al dueño de la red. Mientras en la red nunca nadie gozó de tanta preeminencia (siquiera por desdén, ya que Microsoft -que podría haberlo intentado- rechazó ese papel) que le colocara fuera del alcance, por encima del bien y del mal. Si alguien duda de a dónde nos dirigimos, hay signos que parecen pequeños pero indican mucho. ¿Por qué Google pretende repetir el fiasco de Microsoft con Passport y convertirse en el identificador omnipresente en la red? ¿Acaso no sirve OpenID? No, no sirve precisamente porque representa la lógica que están combatiendo: la lógica de lo distribuido. Google quiere centralizar la red, al máximo. Y si hace unos años compró los archivos de USENET y los convirtió en Google Groups, no sería sorprendente que de aquí a 7-10 años tuviera bajo su infraestructura la práctica totalidad de la web, convirtiéndola en una GoogleNet bajo su control. Google ha comprado cables transocéanicos y entró en la subasta del espectro de frecuencias liberado en EE.UU. como consecuencia del apagón analógico (que finalmente rechazó comprar).

Y me preocupa que la semántica de combate de aquellos que pretenden monopolizar la red se empeñe en robarnos los atributos que hicieron a internet lo que es y que por eso son recibidos tan agradablemente por todos: resulta que ahora hay una «computación en nube» que es distribuida. Un uso brillante de la neolengua, pues hay que ser muy inocente para estar en contra de una organización distribuida. Sin embargo, hay un pequeño detalle pendiente: si la infraestructura pertenece a un único agente, la red pertenece a un único agente. Si el hardware está centralizado, el sistema no puede nunca ser distribuido. Pese a lo evidente que resulta esto, ahí está «la nube», la seducción de la simplicidad, encandilando a todos. La palabrería del vendedor sigue embaucando como hace siglos embaucaban los mercachifles que llegaban a la villa cargando su carro lleno de trastos inservibles.

La factura la paga la lógica del hardware distribuido que ha permitido a internet llegar a ser lo que es en la actualidad. Esta lógica se diluye, y se diluye porque nos la diluyen. Ahora que nuestro hardware es potente y barato y un pc pequeñito, portátil y ligero, puede hacer todo el trabajo de computación que puedas necesitar para la mayoría de cosas resulta que (oh milagros) hace falta que Google nos deje sus servidores y la gente ya especula en mantener blogs personales con CMS adaptados para estas plataformas. Parece haber una euforia en torno a «la nube», en torno al hecho de poner el software «en la nube» para delegar capacidad de computación en terceras partes.

Y en la nube estamos perdiendo la red, así tan ligeritos, tan descuidadamente. Porque en la nube habrá algo que quizá llamarán red, quizá incluso la seguirán llamando internet, pero no lo será: internet es un ente distribuido y la nube es un intento para recentralizar la red justo cuando menos falta nos hace porque tenemos más capacidad para hacernos cargo de lo nuestro.

¿No será, al revés, que Google necesita que sigamos usando sus servidores para hacer algo más de negocio? ¿Quieres Internet o quieres GoogleNet? Internet ha llegado hasta aquí siendo distribuida, y GoogleNet no será nunca distribuida aunque intentarán llamarla así. Cada vez es más urgente luchar por convertirse uno mismo en nodo y proveedor de los servicios que pueda. Si hace ya unos años tuvimos que saltar a la búsqueda de software libre para nuestros ordenadores, ahora ha llegado el momento de evitar que la red acabe subyugada a los deseos de un par de empresas. Hace años nos opusimos a Microsoft, ahora también hay que oponerse a Google.



Google - Google, GMail, Google Docs, Google WiFi, Google App Engine, Google Blogs

GoogleGoogle es la mayor empresa de internet del mundo. Fundada en 1998, en sólo dos años lograron modificar el modo en que se entendía la red gracias a su buscador y su revolucionario concepto de PageRank. En el año 2000, Google se convirtió en el buscador más utilizado, de ahí en adelante y gracias a la red de servicios integrados que ofrece, su influencia en internet y su valor en bolsa no han hecho más que subir como la espuma.

Sin embargo, el éxito tiene un precio y la que otrora fuera considerada compañía de moda en la red levanta cada vez más voces en su contra debido al poco respeto que muestra por la privacidad de las personas, a la ingente cantidad de información personal que acumula y a que su papel excesivamente importante sobre la red hagan peligrar la libertad de la red, así como su neutralidad.

Algunas de las anotaciones que desde este blog hemos dedicado a Google son:



La VoIP en el móvil y la neutralidad de la red

Un amigo (¡hola Alkar!) está estos días indagando sobre conexiones a internet baratas y móviles tanto para España como para el extranjero (estos trabajadores modernos...) y me comentaba una situación muy molesta que para él parecía haber pasado inadvertida pero que para mí era algo más conocida (aunque sólo de pasada) desde que decidí que compañía de telefonía contratar: la mayoría de operadores de telefonía móvil no permite utilizar servicios de VoIP en sus conexiones de datos.

El me ponía el ejemplo de Deutsche Telekom UK, pero hay otros casos como Vodafone UK y Orange UK o Telmex MX.

Yo no me iré tan lejos: Vodafone España bloquea el p2p y sólo permite usos «morales y generalmente aceptados» (se ve que para ellos el p2p no es moral y no está generalmente aceptado) (condiciones vodafone) aunque no habla explícitamente de VoIP (yo recordaba que no lo permitía la última vez que miré sus términos) y Movistar en sus «condiciones para el buen uso del plan de datos» te dispara un «El usuario se compromete a no utilizar el servicio para trasportar tráfico de voz sobre IP (VoIP)» que no puede ser más directo y un «El usuario se compromete a no realizar conexiones de datos que supongan un deterioro de la red de Movistar» que apesta a «no abras p2p» y en el que meten miedo y te hacen responsable de una fingida carencia de infraestructuras que en el improbable caso de producirse se debería únicamente a su mala gestión.

Todos estos límites contractuales deberían estar limitados de forma legal, ya que ponen en cuestión la neutralidad de la red y ésta es la única garante de la libertad y la igualdad en la red. Se trata, una vez más, de una violación de la neutralidad de la red como la que tiene lugar con objeto del p2p. Las operadoras tratan de hacernos creer que los bits no son todos iguales, pero eso es falso: bits son bits, indistinguibles e iguales.

El problema es que las operadoras ansían volver a 1995 y tenernos a todos pagando facturas enormes por hacer llamadas locales. Pero eso pasó, bye-bye, no more. Y sin embargo no quieren entenderlo y por eso no ceden en su empeño y la última palabra no está, ni mucho menos, dicha.

Pero criticar a las operadoras es lo sencillo cuando la culpa no es sólo de ellas. Vamos a dirigir las quejas al agente adecuado: ¿dónde está el gobierno para garantizar «el impulso de la sociedad de la información»? Tarifas escalables y caras no ayudan lo más minimo a esta «sociedad de la información», pero debe ser que hasta que no se puedan empotrar core2duo en los ladrillos en este país no hay ninguna sociedad de la información de la que hablar. El gobierno no hace su función y no me creo que sea la típica negligencia del que no sabe qué hacer, porque para introducir medidas de control como la retención de datos sí que están atentos y despiertos. Suputamad....

Pequeña actualización gracias al comentario de Alkar: Deutsche Telekom es además cínica, pues dice que no ofrecen el servicio porque la experiencia de usuario no es satisfactoria, sin embargo hay planes en los que, pagando más, el servicio está disponible. De repente la experiencia de usuario es tan buena que se la pueden ofrecer a los mejores clientes, y la red ya no se satura. Como él dice: «es como si en una pizzería me protestaran por acabarme la pizza» que ya les he pagado. No se me ocurre un símil mejor.

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