Ayer estuvimos presentando La sociedad de control. El acto (que comentaré mejor cuando tenga algunas fotos y quizá el vídeo del mismo) fue todo un éxito de asistencia (tanto en número como en el conocimiento y la representatividad social de los asistentes). Prometo un post sobre el mismo muy pronto.
Casi a la misma hora, en otro lugar, el consejo europeo y el parlamento europeo acordaban una postura común para aprobar la desconexión de usuarios de internet sin control judicial, con la excusa de los derechos de autor. Y por supuesto, aunque te echen vas a seguir pagando el contrato, que las telecos siempre ganan algunos euros. El mundo via Mercè Molist. La quadrature también habla de ello.
Censura. Pura y dura. Y nacionalismo falaz: resulta que todo eso se hace en defensa de la «economía nacional» (ya saben, lo de favorecer más a los artistas que al amplio tejido industrial e innovador necesario para que no nos vayamos al carajo en 15 años).
Se ve que, con todo retraso, el libro llega justo cuando más falta hace. La votación ya estaba prevista para el 5 de mayo, lo nuevo del acuerdo de ayer es que el europarlamento haya acordado una postura común con la Comisión, de forma que casi con total seguridad la directiva saldrá aprobada.

Y nosotros estaremos realmente jodidos en una Europa que en 2009 recuerda cada vez más a la Europa de 1930.
Para desgracia de todos, se acabó la fiesta: podemos seguir jugando a unirnos a grupos de mierda en Facebook, o podemos criticar alto y claro y reclamar donde de verdad se nos oiga lo que es nuestro: la libertad de comunicación sin que una entidad bajo el control del poder político decida cuándo enviarte al ostracismo y convertirte en un paria sin mediar ni siquiera la más mínima defensa judicial.

