La ley de Paul McCartney

En alguna ocasión hemos hablado de la ley de Mickey Mouse, ese engendro de ley aprobada en los Estados Unidos hace unos años y que recibió ese nombre porque su principal promotor fue el grupo empresarial poseedor de los derechos de explotación de Mickey Mouse, para evitar que éste pasara al dominio público. Este grupo no es otro que Disney, cuyo máximo accionista individual no es otro que el Encantador de serpientes oficial del mundillo tecnológico y el mayor culpable de la lacra en forma de DRM que durante años ha acompañado a la música que se vendía en la red (y que aún la acompaña, a menos que entregues tu privacidad), pero eso es otra historia.

Recuperando el hilo, en lo conceptual no tengo que añadir nada que no dijera ya en aquel post, que pueden releer ahora mismo si quieren. Así mismo, les recomiendo otro post sobre el tema: el endurecimiento de la restricción de copia en el contexto del cercamiento digital.

Sin embargo, estos días hay otro asunto que trasciende poco a poco a la población estos días: el europarlamento ha acordado prorrogar 20 años el copyright de las grabaciones fonográficas (Europarl.eu, gracias Andrés). De esta forma, el Europarlamento evita que grabaciones míticas del pop y del rock (como los Beatles o Rollings Stones) pasen a dominio público, cuando ya estaba cerca de cumplirse el quincuagésimo aniversario de la publicación de los primeros álbumes. El primer disco de los Beatles, un single con 2 temas, fue editado en 1962 (habría pasado a dominio público en 2012), su primer álbum completo en 1963 (dominio público en 2013). 2012 y 2013, el paso a dominio público estaba a la vuelta de la esquina.

Sabiendo todos como sabemos que Paul McCartney es partidario de endurecer la restricción de copia hasta el exceso, que las grabaciones que le hacen millonario están al borde de los 50 años y que no hay tienda digital que venda ni alquile la música de The Beatles, ¿no ha llegado el momento de que esta reforma legal europea reciba el nombre que se merece? Yo creo que sí: y el nombre que se merece es el de Paul McCartney.

Así pues, lo que el europarlamento aprobó la semana pasada, aparte de ser una meada en el futuro de la sociedad digital, tiene otro nombre: aprobó la ley de Paul McCartney, destinada a que la obra musical de los Beatles no pase a dominio público.

[Por último pero no menos importante, la idea del nombre fue de Eva.]

Así sucedió.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

9 Comments

  1. ¡Muy buena entrada!
    O sea, ¿el tipo tiene millones de dólares y aún así no está a favor de un intercambio más libre en Internet? Y el Parlamento Europeo con personas de tantos estudios y “conocimientos”, envueltos todos ellos en el seno histórico de la cultura universal ¿observa más hacia el negocio al extender el tiempo del copyright de las grabaciones fonográficas que hacia la posibilidad de que una parte de la historia musical sea libre de restricciones?
    O sea, o sea y o sea, no entiendo.
    “Es mejor sufrir una injusticia que cometerla” – Sócrates.

    ¡Un saludo che y de 10 el post! =)

    P.D.: “Enviar comentario nuevo. Su nombre: ¿Timidín?” XD

  2. Paul McCartney tiene todo el derecho, y lo deberia tener hasta su muerte, por todo aquello que ha producido. Si no estan de acuerdo con que defiendan su propiedad intelectual, compongan algo tan bueno como todo el catalogo de Lennon/McCartney y compartanlo en la red si eso les parece.

  3. En respuesta al tiparraco de arriba, yo tengo todo el derecho del mundo a considerar que las composiciones de don Paul Mac Mierda son una auténtica basura y a afirmar rotundamente que me importa un comino escucharlas o no. Por mi parte, no verá un puto duro pero por desgracia si monto un bar y quiero poner la radio generalista, este señor y otros se va a enriquecer a costa mía lo cual es absolutamente injusto. !Vayánse con su música a otra parte que no la quiero! Un trabajo no se cobra dos veces. Un arquitecto no sigue cobrando un canon a todas las personas que entran a su edificio o que pasan delante de él y le sacan una foto. Y si algún día compongo algo como lo que compuso ese señor que citas, me suicidaré en vez de colgarlo en la red.

    • Oye, si tan asquerosa y horrible te parece la música de The Beatles que dices que te suicidarías si compusieses algo así (aunque dudo que en tu puta vida logres ni siquiera hacer una jodida harmonia de preparatorio [¿sabes qué es eso? Apuesto que no, Paul sí], por mas que lo intentes reiteradamente) , mi pregunta es:¿Por qué COJONES quieres que sus temas pasen a propiedad pública? Tú mismo lo has dicho, “[…] y a afirmar rotundamente que me importa un comino escucharlas o no.”

      Te guste o no Paul McCartney es un gran genio de la música, y al igual que cualquier persona tiene unos derechos, judicialmente hablando, que puede usar como a él le venga en gana, ¿estamos?

  4. Y que culpa tiene Macca de que pongan su musica en la radio? si no te gusta cojes y pones la COPE. xd
    Además tiene el todo el derecho, así valoran su musica, cuando es él y Lennon los que la hicieron para que luego sea d todo el mundo. Además es su trabajo y encima pierde dinero porque hay gente que descarga sus canciones, da igual que sea millonario el caso es que se lo ha currado como cualquier otra persona.
    Ale Salu2 a todos

  5. Paul McCartney tiene tanto derecho a vivir de lo que produce como lo puede tener un abogado que obtiene una sentencia favorable para su representado, el médico que te salva la vida, el obrero que construyó tu casa o el arquitecto que la diseñó. ¿Les estás pagando durante toda su vida… o durante 70 años más después de muertos?. ¿Paul McCartney aprendió música por inspiración divina o bebió de otras fuentes que junto a su maestría son las que han logrado que destaque en el mundo de la música?. ¿Paul McCartney les está pagando a esas fuentes por lo que es ahora?.

    La propiedad intelectual no es un derecho divino, se supone que debería ser una forma de promover la creación no de enquistarse en la misma. Más, ante la perdida de valores comunes, ahora parece que los autodenominados creadores sean omniscientes, dioses que crean de la nada; el cielo es Hollywood y los ángeles fichan por las discográficas. Pero estos creadores se diferencian en un pequeño detalle respecto a Dios: Dios trabajó seis días y al séptimo descansó.

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