Un clásico de la política

«El objetivo completo de la práctica política es mantener a la población alarmada (y así conseguir que clame por ser salvada) amenazándola con una serie inacabable de duendes malvados, todos ellos imaginarios.»

H.L. Mencken, en 1920
(citado por Daniel Gardner en The science of fear, un libro del que pronto hablaré más tranquilamente)

Está claro que la política del miedo (terrorismo, en esencia, pues no persigue otra cosa que dominación a través del miedo) es vieja, muy vieja.

Lo graban por nuestro bien

Nosotros quejándonos de que el Estado apruebe leyes tan nefastas como la retención de datos de las telecomunicaciones y resulta que lo hacen por nuestro bien. Aunque disiento en lo de gratis, claro: el registro y almacenamiento de todas esas comunicaciones tiene unos costes mastodónticos que se podrían emplear en otra cosa, algo que no pisotee nuestros derechos para crear una falsa sensación de seguridad.

Supongo que la única alternativa es tomárse todo el tema de la retención de datos con algo de ironia (a veces pienso si no es divertido que tomarse algo con ironía sea lo contrario a tomárselo a jierro).

En fin, hay cosas que conviene no olvidar. El continuo registro de nuestras comunicaciones es uno de ello y está bien tenerlo presente, incluso de forma divertida como ahora.

Bocados de Actualidad (96º)

La sección fija menos fija de la historia de la blogosfera vuelve esta semana, con el comienzo de la nueva temporada, cargadita de lecturas interesantes. Como muchos andaréis de regreso inevitable al salón de casa, espero que esta dosis de Bocados de actualidad, la nonagésima sexta, sea de provecho. Viene acompañada de la música de Bee and Flower, una banda a la que estoy dando una oportunidad estos días y que me parece más que interesante, para los que no la conozcáis.

  • Popular Science y una cámara digital completamente controlada con software libre.
  • Arsenio Escolar y los ayuntamientos como responsables de la manipulación de precios de combustibles.
  • Joanna y Apple ignorando la firma de los ejecutables que instalas. ¿Más seguro que Microsoft? Apple, por cierto, ha sacado un nuevo sistema operativo (y ha vuelto a cobrar por él), pero hay quien piensa que le han cobrado por un service pack.
  • Write only mode y una mala tendencia en nuevas fuentes del derecho.
  • Microsiervos se hace eco de la campaña para la disculpa oficial a Alan Turing.
  • Pere y la dificultad a la hora de no utilizar servicios cerrados que no queremos usar.
  • ¿Quién vigila al vigilante? y la Generalitat contando los latidos que hay en el interior del coche para contar pasajeros.
  • David de Ugarte y la brecha moral que se abre tras la crisis.
  • Wired y nuestra privacidad asaltada gracias a las cookies de Flash, que los navegadores no suelen borrar.
  • A desalambrar y cómo un intérprete puede causar un incidente diplomático y de esguridad.
  • Schneier y la (in)seguridad de esos candados que te venden, como una ventaja, el poder ser activados desde internet.
  • Astillero y una visualización de las alarmas mediáticas y de las víctimas que provocaron. Cuando menos para volver a leer aquello de que no debemos leer más los periódicos.
  • David y ¿QVAV? hablaron de Vanish, para obligar a la red a olvidar eso que no quiera olvidar.
  • Pere y cómo usar una dirección de correo fuera de los grandes servidores hace disminuir tu spam.
  • Error 500 y el PP proponiendo la prohibición del uso de internet a menores de edad. De locos.
  • Para cerrar, un divertidísimo post en el blag de Xkcd acerca de la vulneración del protocolo de ocupación de urinarios.

Esto es todo, mañana más y mejor.

El motivo real para insistir tanto con la nube

«Los medios especializados en tecnología están llenos de gente que quiere contarte cómo de sorprendente va a ser tu vida cuando todo se mude a «la nube» -esto es, cuando todo tu almacenamiento importante, procesamiento y otras necesidades sean llevadas a cabo por vastas instalaciones dirigidas por profesionales.

Aquí hay algo que no verás comentado, sin embargo: el mayor atractivo de «la nube» para inversores y emprendedores es la idea de hacer dinero de ti, de forma recurrente y perpetua, por algo que actualmente consigues por una tarifa plana o de forma completamente gratuita sin necesidad de renunciar a tu dinero ni a la privacidad que las compañías de «la nube» esperan convertir en fortunas.»

Cory Doctorow, en The Guardian (via Ars)

Sobre «nubes» hablamos de vez en cuando, sobre infraestructura, sobre cómo afecta a la arquitectura distribuida de la red misma, sobre cómo pretenden convertir tu vida privada en producto que hará ricos a algunos a expensas de tus derechos irrenunciables (como la privacidad). Sobre cómo empresas como Canonical, teóricamente abanderadas del software libre, también tambien pretenden comerciar con tus datos.

Diebold vende su división de voto electrónico a ES&S

A mí suena haber hablado de esto hace meses, incluso recuerdo haberlo comentado en el blog, pero en todo caso no encuentro el post y, de todas formas, no está de más comentar una noticia que se ha cerrado hoy.

Veo en el New York Times (via Jason Kitcat) que Diebold vende su (muy criticada) división de voto electrónico a ES&S.

Diebold ya había cambiado el nombre de su división hace un tiempo, cuando pasó a llamarse Premier Election System. Aquel cambio de nombre, y esta venta, obedecen a la misma lógica: cuando tu mercado principal son cajeros automáticos, los escándalos sobre la seguridad de tus máquinas de voto electrónico pueden enviar tu negocio al carajo debido a la desconfianza de usuarios y entidades bancarias.

Y está claro que antes que enmendarla, lo mejor es vender a alguien que no tenga tanto miedo a los escándalos (o que esté suficiente incentivado para bregar con ellos). ES&S era hasta ahora el máximo rival de Diebold en este mercado, ahora controlará dos de cada tres máquinas de voto electrónico vendidas en los EE.UU.

Lecciones de Creative Commons: un problema añadido

En este blog hemos hablado a menudo sobre licencias: licencias de software y licencias para todo tipo de obras, así, en general. También apuntamos algunos de los problemas derivados de una oferta excesiva de licencias incompatibles entre sí. (Y eso sin entrar a las obras huérfanas, que ése problema es de licencias pero tiene más matices.)

Es un debate/reflexión que aquí ya tuvimos hace mucho y que concluyó con la devolución del blog al dominio público.

Estas semanas pude leer varios apuntes que se hacían eco de un informe realizado y publicado por Creative Commons a partir de sus propios datos en el que daban una estimación de qué tipo de licencias son las más utilizadas. Los datos se resumen en esta gráfica, que puede verse en la propia página de Creative Commons (los datos son de julio de 2008, y siguen ahí a día 2 de septiembre de 2009, por si actualizan los datos en el futuro y la situación diera un vuelco inesperado).

Porcentaje uso licencias Creative Commons

De esta figura extraemos dos datos importantes (uno de ellos muy importante):

  1. El 25% de las obras permiten únicamente copia sin modificación, que no permiten ni siquiera con el componente viral (utilizado por casi la mitad de los usuarios de estas licencias). Simple copycat para una de cada cuatro obras. Un mal dato.
  2. Pero el verdadero dato es que el dos de cada tres obras no puede ser usada libremente. Dos de cada tres, casi el 70% de las mismas, restringen el uso de las obras.

Toca buscar dónde está fallando el problema: la gran mayoría de obras copyleft(*) no son libres. Sus usos son limitados, en una gran cantidad incluso limitadísimos. ¿Quién tiene la culpa?

(*) En realidad no son copyleft, el término ha sufrido una devaluación mortal, me temo.

¿El problema es de Creative Commons? Sí y no. Creative Commons persigue quitar el poder a los intermediarios y dárselo directamente a los autores. Por tanto son los autores los responsables de que las obras no sean libres. La responsabilidad de Creative Commons es consecuencia de su asepsia con respecto al régimen de propiedad intelectual contemporáneo, cuyos principios y base no son puestos en duda por Creative Commons en ningún momento. Como dije en su día cuando este blog adoptó la licencia GNU FDL:

mientras la licencia GNU persigue el ideal de libertad renunciando a todos los derechos (ojo, que el término Copyleft iba acompañado en su primer uso con el epígrafe «renunciados todos los derechos»), Creative Commons persigue otorgar el control a los autores.

Como estos días nos recordaban en la bitácora de Las Indias:

La cuestión es que Creative Commons nunca se planteó cuestionar el monopolio legal de los autores ni ejerció crítica alguna a su pretendida función como incentivo para la creación

Así, los autores son los verdaderos responsables, pero ha de quedar claro que el entorno acrítico con la propiedad intelectual actual (en el que Creative Commons tiene su negocio y al que no va a atacar porque se le acaba el chollo) no fomenta el cambio de mentalidad que haga a las personas comprender qué ventajas tiene liberar de verdad su obra. El problema aquí es de mentalidad, y no de licencia. Alguien debería preguntar a los usuarios de Creative Commons porqué no liberan más su obra.

En todo caso, así a primera vista creo que podemos sacar algunas conclusiones, casi a vuela pluma:

  • La lógica de la abundancia no ha sido comprendida. De ahí las trabas a la libre distribución y remezcla de las obras.
  • Se sigue viendo la difusión máxima de las obras (no confundir con el plagio) como un enemigo. Seguramente hay entre los bloggers muchos que, como los medios masivos, piensan que Google y la circulación de sus obras es su enemigo. El problema no es la circulación, sino la abundancia (ya mencionado arriba).

Esto arroja otra conclusión siniestra: que casi todo el mundo impida el libre uso de sus obras confirma que aunque la mayoría critican a los partidarios del duro copyright (véase SGAE y similares), todos sueñan con repetir su mismo modelo de negocio: generar artificialmente escasez (prohibiendo el uso comercial de su obra) para ganar dinero en el s. XXI en la forma en que se ganaba en el s. XX.

Además, hay un problema añadido que comentan en No solo software:

Es por ello que me parece que los resultados obtenidos por Creative Commons en sus 8 años de proyecto no son suficientes, de hecho ni siquiera son positivos. CC está creando una ilusión injustificada de “obras libres” que no se corresponde con la realidad.

Una falsa sensación de obras libres que podría guiar a una relajación del activismo implicado en estos temas.

En conjunto, un verdadero problema. Esta vez el problema no es de licencias. Aunque aceptar el sistema de propiedad intelectual actual de forma irreflexiva, somo si fuera inocuo, sea algo negativo y eso sea precisamente lo que Creative Commons favorece, el problema no es de licencias: es de mentalidad.

Es en el modo de afrontar este problema de mentalidad donde alternativas como la Devolución al dominio público tienen un papel que jugar. Porque es disruptivo: porque invita a reflexionar sobre lo que el acto de escoger una licencia (en este caso, no escoger una licencia) representa y porque, en definitiva, suple muchas de las carencias mostradas por Creative Commons, sin devaluar lo que Copyleft significa. No olvidemos que la primera vez que el término Copyleft fue empleado, venía a compañado de la siguiente aclaración: «Copyleft. Revocados todos los derechos.» No parece que la mayoría de obras publicadas bajo Creative Commons merezcan (que viene de mérito) el apelativo de Copyleft.

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