Sun desangrada

Cuando hace un año y pico Oracle compró Sun nos preguntamos cuál sería el futuro de los activos que cambiaban de manos, desde Java a MySQL pasando por OpenOffice. Cuando hace dos meses hicimos la actualización a Ubuntu 10.04 (Lucid Lynx) el quejido común en la mesa de trabajo fue «Oh no, ahora OpenOffice viene con el logo de Oracle, qué horror». Lo llamativo es que fue un lamento común a todos los que estábamos ahí haciendo dist-upgrade. No nos gusta Oracle, pero nos gusta mucho menos aún en comparación con Sun, miembro de la FSF que veía la innovación y el software libre como parte central de lo que hacían. Un año después de la adquisición, Sun se diluye bajo la cultura corporativa de Oracle, que está destrozando los logros de Sun. Da bastante pena, la verdad.

Si ves algo, di algo

La TSA estadounidense (Agencia de Seguridad en los Transportes) tiene un nuevo director, John S. Pistole, que se estrena en su primer día en un acto cuyo lema es See something, say something. [si] Ves algo, di algo. Lo vemos en el blog de la TSA.

La TSA es bien conocida por la cantidad de falsas medidas de seguridad mal implementadas que lleva a cabo, y que repercuten la mayoría de las veces en molestias, malestar y recorte de libertades (como las no-fly lists).

Forzar ahora a la delación masiva (como sucede en Reino Unido con campañas oficiales incitando a ello) no es sino otra mala medida de seguridad: lo que nos llama la atención no es lo peligroso, sino lo diferente. Al incitar a la delación masiva de aquello que nos llama la atención estamos fomentando la delación masiva de los diferentes: minorías étnicas, raciales y culturales. En la práctica, esto se traduce en linchamiento de minorías que serán objetivo prioritario de acoso policial y vigilancia. No suena bien.

Y para colmo sobresatura los servicios de seguridad con ingentes cantidades de llamadas irrelevantes, falsos positivos que harán que los vigilantes no presten la atención debida cuando haya una amenaza de seguridad real.

Eso no mejora la seguridad de nadie, pero reduce drásticamente los derechos de todos y conlleva un alto coste (campaña de publicidad, mantenimiento de servicios y atención de falsas alarmas, personal asociado), de forma que se reducen las contingencias disponibles cuando éstas realmente hagan falta.

Y esto no sería relevante si los EE.UU. no tuvieran la enorme capacidad que tienen para exportar estas ideas mal desarrolladas, pero la tienen. Y que el nuevo director de la TSA se estrene apoyando una campaña como ésta es toda una declaración de intenciones. ¿Vamos hacia sistemas de vigilancia distribuida? El mundo ya ha pasado por ahí antes, y no salió bien. Pero es la consecuencia lógica cuando el Estado prefiere infligir miedo a ganarse nuestro respeto.

Una derrota de 18 meses

5 meses de esfuerzos de la policía brasileña y 12 más de empeños por parte del FBI se han cerrado con la incapacidad por parte de estos cuerpos policiales de romper el cifrado del disco confiscado a un banquero sospechoso de haberse enriquecido haciendo alguna que otra trampa. Al final, está claro que escoger buenas contraseñas es algo tan importante como el cifrado mismo. Y no dejéis de leer un reciente post de Bruce Schneier que se relaciona mucho con esto.

¿La Europa de las libertades?

Europa, jardín vallado

Esta tarde tiene lugar en la Casa de América de Madrid uno de los actos que se celebran para conmemorar la clausura de la presidencia española de la Unión Europea. El acto se celebra bajo el título de una Europa para los ciudadanos Balance de la presidencia española del Consejo de la Unión Europea ante la sociedad civil.

El meme oficial es que la presidencia europea ha servido para salvaguardar las libertades de los ciudadanos de la UE. Hay gente que no lo tiene tan claro.

La realidad es que durante la presidencia española de la Unión Europea se ha aprobado el «Programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de «radicalización»». Documento 8570/10 de 26 de abril [pdf], aprobado en Luxemburgo.

El problema es que por radicalización se va a entender cualquier movimiento que no esté amparado y directamente bajo el paraguas de la política oficial de los Estados. Y el problema es que esa sospecha de experimentar un proceso de radicalización es algo tan vago y tan borroso que se lo pueden aplicar a cualquiera, someterlo a vigilancia intensiva y que todo sea perfectamente legal.

La misma presidencia que tenía planes desoladores para la red, ya en el mes de enero. La misma presidencia que está apretando para que haya penas de cárcel para las violaciones de restricción de copia sin ánimo comercial, en el marco del ACTA, y que impulsa una tasa Alierta de ámbito europeo. La misma presidencia europea que, pervirtiendo absolutamente los principios que rigen nuestro sistema jurídico –que no persiguen la venganza sino la reinserción–, pretende continuar vigilando a según qué criminales, incluso después de que hayan cumplido sus condenas.

Pues sí. La presidencia europea es la presidencia de las libertades: la presidencia de las libertades perseguidas y las políticas de control social, visto el legado de estos seis meses que justo hoy tocan a su fin.

¿Prisa se queda sin comprador?

Mañana tendrá lugar la junta anual del grupo Prisa, cuyo mayor orden del día era confirmar la adquisición del grupo por parte del fondo estadounidense Liberty, como colofón a un proceso de venta de activos del grupo (Santillana, Media Digital). Todo indica, sin embargo, que la adquisición por parte de Liberty no se cerrará ya que en los meses transcurridos desde el anuncio de la oferta las acciones del grupo han caído casi un 40%. Falta por ver cómo influye la presumible resolución de los derechos del fútbol a favor de Prisa en esta perspectiva.

New Yorker, la plataforma hundida de BP y Escher

New Yorker, la plataforma hundida de BP y M.C. Escher

Los medios estadounidenses se están poniendo dramáticamente pesados con el vertido de petróleo de BP. Puro egotismo cuando nunca prestaron demasiada atención a otros grandes vertdidos que azotaron costas ajenas (Erika, Prestige) ni a las fugas de grandes cantidades de petroleo que de forma constante tienen lugar en otras regiones del mundo desde hace años (como el delta del Níger).

Sin embargo, esta portada del New Yorker (via Daring Fireball) me ha gustado, quizá porque siempre me gustó mucho Escher.

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