El problema de las licencias
Un caso muy reciente lo vivimos con Compiz, el popular sistema de escritorio 3D para GNU/Linux. Compiz aprovechó el motor 3D inicialmente desarrollado por Novell y liberado como software libre. Se desarrolló primero y era software libre, pero su licencia y su gestión obligaba a todos los cambios a pasar por el administrador del proyecto, marginando a la comunidad. El administrador querÃa su cuota de éxito sin entender que el éxito de Compiz ya era su éxito y nadie se lo iba a arrebatar. La comunidad se cansó y sacó un fork: Beryl. Beryl progresó mucho más rápidamente que Compiz, como era de esperar. Pero se equivocaron con el tipo de licencia escogida, de forma que ésta no permitÃa que fuera incluÃdo por defecto en Ubuntu. Para ese momento, la administración de Compiz habÃa captado el mensaje y abierto la gestión: fue incluÃdo en los repositorios de Ubuntu 7.04. Beryl estaba más avanzado, pero Compiz ganó la batalla por cuestión de licencias.
El resto de la historia lo he seguido de lejos porque no estaba yo pa mucho leer, pero el folletÃn de verano acabó en Fusion. Pero la fusión se hizo bajo el nombre de Compiz, porque ellos habÃan ganado la batalla al ganarse un socio del peso de Ubuntu. Pero esa es la lección que hay que aprender: usar licencias que dificulten la adaptación de lo que haces, el bricolage que dirÃa David, ahora mismo más que favorecerte te mandar tu proyecto a dormir el sueño de los justos. Es el mismo motivo por el que hace unos meses modifiqué la licencia de este blog hasta hacerlo más libre.





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