Shakespeare, Cervantes y la restricción de copia

Hoy todo el mundo habla de lo bueno que es leer, incluso aquellos que fomentan una incultura rampante como medio para mantener a la población atontada y fácil de manipular. Incluso aquellos que se dicen dedicados a la difusión y la defensa de la cultura, como nuestro innombrable ministro, al que no le tiembla la mano para favorecer a la industria de la propiedad intelectual.

Lo que nadie va a decir es que tanto Shakespeare como Cervantes, dos de los máximos exponentes de la literatura universal (cada uno en su lengua) desarrollaron su obra en un mundo con imprenta y sin restricción de copia. Porque la restricción de copia como tal «protección del autor» (antes existía como control censor del Rey de Inglaterra que así evitaba que se imprimieran panfletos en su contra) no fue introducida hasta 1710, en lo que se conoce como el Estatuto de Anne. También Molière, uno de los mayores dramaturgos en francés de todos los tiempos, desarrolló su obra en este periodo.

Los que pretenden convencernos de que la restricción de copia persigue la excelencia y el progreso de la cultura deberían mirar al pasado, deberían analizar los hechos e intentar ser mínimamente rigurosos en sus afirmaciones, por una vez en la vida. Deberían ver qué sucedió cuando las leyes no prohibían las aplicaciones que la tecnología tenía para aumentar la difusión de la cultura entre todos. Es hora de reclamar un estatus similar para nuestro tiempo. Aunque a corto plazo será suficiente con que las leyes de propiedad intelectual se modifiquen hasta términos razonables; ahora son absolutamente grotescoss.

***Post-data curiosa:
Dicen que el día del libro (otra de esas tonterías que no quiero comentar) lo es porque tanto Cervantes como Shakespeare murieron un 23 de abril de 1616. Eso es cierto, lo que no es cierto es que murieran el mismo día. Ya que en 1616, la península ibérica y las islas británicas se regían por calendarios diferentes. Aquí el gregoriano (más exacto, origen europeo) y allá el juliano. Ambos calendarios vienen de antiguo y lo cierto es que para esas fechas acumulaban ya un desfase de 10 días (por entonces, el calendario juliano marcaba el inicio de la primavera el 11 de marzo). Por ello, traducido a calendario gregoriano (actualmente utilizado en occidente) Shakespeare murió un 3 de mayo de 1616, 10 días después que Cervantes.

Doctor en Química laser especializado en desarrollo de hardware para análisis. Consultor y Project Manager. Autor de los libros publicados La sociedad de control y La neutralidad de la Red.

6 Comments

  1. me parece lo mejor del Mundo, si no se traficara con ella, pero los derechos de propiedad intelectual de los Beatles, pasaron a ser dominados por M Jacson. Si de verdad, no se traficase con ellos, los verdaderos propietarios serían las personas que crearon y no sus compañías torticeras, que sostienen privilegios que no les corresponden
    Yo no he vendido los derechos de propiedad intelectual a la empresa a la que trabajo, aunque es cierto que no he ofrecido ningún proyecto a otro”cliente”, pero que no me rechacen lo que hago, pues tardaría muy poco en llevarlo a otro sitio.
    Tanto es así, que mi capacitación profesional excede a mis requerimiento laborales y “lo estoy compartiendo gratis” en ALyCie, sin dejar de prestar la debida atención a la empresa para la que trabajo. De hecho, en alguna ocasión, como inspecciones o auditorías, he utilizado material mío, para que la empresa triunfe, con lo que nos hemos beneficiado mutuamente los dos y además hago eso tan horrible que llaman personal branding.

    Por eso yo me pregunto ¿es legal vender/comprar o “retener, como hace el Estado” los derechos de propiedad intelectual de las personas? que obviamente, son los únicos capaces de crear.
    ¡Saludos!

    • A mí me parecen genial los derechos morales. La autoría irrenunciable, no mercadeable y cuya usurpación este penada de algún modo.

      ¿Los monopolios de explotación (restricción de copia, patentes? Eso es otro cantar. En todo caso creo que sería justificable 5-10 años de explotación de las obras culturales, y lo mismo para las patentes. Eso debería ser suficiente para garantizar que se recupera la inversión inicial y se gana algo de dinero. Estoy cada vez más cerca del “devolucionismo”, creo.

  2. Salud

    Desarrollaron sus obras en un mundo totalmente distinto, aunque no haya cambiado nada en el fondo :P.

    Para la PD, otra curiosidad: Cervantes no murió el 23, sino el 22 en la noche, el 23 lo enterraron y esa fue la fecha que perduró. (Al menos así me lo aprendí yo :P). También, ese año en esa fecha (23 de Abril) murió el Inca Garcilazo de la Vega (que ni era Inca ni su nombre era ese -era el del padre-).

    Hasta luego ;)

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